Estrategias para ayudarte con la depresión

Estrategias para ayudarte con la depresión. La depresión es un trastorno que no debe ser tomado a la ligera. Muchas personas equiparan la depresión con una profunda tristeza, y aunque es cierto que la depresión viene acompañada de tristeza, la realidad es que va mucho más allá de esta emoción y requiere de terapia para superarla.

Ayuda depresión


Mientras que cuando hablamos de tristeza nos referimos a una emoción pasajera, la depresión es una psicopatología que se mantiene en el tiempo, presentando diferentes síntomas aparte de tristeza como son; apatía, angustia, abulia y sentimientos de desesperanza, entre los más destacables.

Superar un trastorno depresivo requiere de tiempo y esfuerzo por parte de la persona que la padece, la cual muchas veces no encuentra el apoyo necesario en su entorno más próximo. En este artículo vamos a ver algunas estrategias que pueden ayudar a las personas que sufren de depresión. No obstante, y como siempre me gusta recordar, no existen soluciones rápidas, ni remedios milagrosos cuando hablamos de superar este tipo de trastorno.

Otro aspecto importante respecto a la depresión es que es un trastorno que difícilmente podremos superar solos/as, sin ayuda profesional. En esta línea, si hemos sido diagnosticados/as de un trastorno depresivo, y paralelamente a la medicación que nos hayan podido prescribir, lo recomendable seria iniciar un proceso de psicoterapia que nos ayude a lidiar con la situación.

Algunas de las pautas que juntamente con la terapia, y con la medicación prescrita pueden ayudarnos a superar la depresión son los siguientes:

1. Cuida de tu aseo personal y de tu estado físico. Es importante que diariamente sigamos una rutina de aseo personal y de cuidado físico; levantarse de la cama, asearse y vestirse (aunque no se vaya a salir a trabajar, y se quede en casa), son rutinas básicas que nos ayudan a mejorar la imagen que tenemos de nosotros mismos, y en consecuencia elevan nuestra autoestima.

2. Cuida tu alimentación. Ya en la antigua Grecia, el médico Hipócrates nos anunciaba la relación entre bienestar y alimentación: «Sea el alimento tu medicina, y la medicina tu alimento». En esta línea es importante mantener unos horarios estables de comidas, así como llevar una alimentación equilibrada. El trastorno depresivo puede comportar alteraciones en nuestra dieta, como puede ser una pérdida de apetito, o bien una falta de atención en el tipo de comida que ingerimos, por ejemplo puede ser habitual el consumo excesivo de productos ultra procesados, o bien alimentos con un elevado contenido en grasas y azucares. A este respecto, selecciona el tipo de alimentos que consumes, y no abuses de alimentos no saludables como los dulces y la comida rápida.

3. Mantén unos buenos hábitos de descanso. Las personas que sufren de depresión me comentan que sufren de alteraciones en el sueño; algunas de ellas les cuesta conciliar el sueño, y otras sienten que su ritmo de sueño se encuentra alterado, al despertarse varias veces durante la noche. En cualquier caso es aconsejable seguir una rutina que favorezca el sueño, por ejemplo: irse a dormir a una misma hora, evitar las comidas copiosas y el consumo de alcohol en las cenas, así como eliminar el consumo de café y de bebidas excitantes las horas previas a irse a dormir. También es muy importante asegurarse de dormir en un entorno agradable, el cual favorezca el descanso. En esta línea, algunos de los puntos a tener en cuenta son; reducir la entrada de luz en la habitación, eliminar los ruidos del entorno y mantener una temperatura confortable en el dormitorio. En ese marco, aunque el ejercicio físico es recomendable para los trastornos depresivos, procura no practicarlo las dos horas antes de ir a dormir. El ejercicio físico activa nuestro cuerpo y puede dificultar la conciliación del sueño.

4. No te aísles. Aunque los procesos depresivos conllevan una mayor apatía y una tendencia al distanciamiento de la vida social, es importante que no te aísles completamente del mundo. En este sentido, procura mantener un contacto regular con familiares y amigos. Quizás tengas pensamientos y creencias limitantes respecto a este tema, por ejemplo decirte a ti mismo/a que ahora no eres una buena compañía, o que no vas a saber qué decir en una reunión social…. Si es así, tranquilo/a es normal.

No obstante es importante que no te dejes llevar por este tipo de pensamientos, pues solo favorecen a aumentar tu malestar y te anclan más en la depresión. Si te atreves a pasar a la acción, y conectar con amigos y familiares, te darás cuenta que al final la realidad no es tan terrible como imaginabas, y que el resto de personas están allí para ayudarte y acompañarte. Un ejercicio que puedes hacer al respecto es plantearte qué harías tú si un amigo o amiga estuviese pasando por una situación parecida a la tuya. Seguramente te darás cuenta que optarías por estar a su lado, sin esperar que esa persona tuviese que divertirte o entretenerte. La verdadera amistad va más allá de pasar solo buenos momentos con los amigos.

5. Mantén una rutina diaria. Algunas de las personas que acuden a terapia y sufren de depresión, están de baja laboral. Esto significa que algo tan rutinario como el trabajo, desaparece de la vida de estas personas. El hombre es un animal de rutinas, y por tanto, despertarse cada mañana sin una obligación, como  ir al trabajo, puede suponer otra dificultad añadida a la depresión. En esta línea, es importante que establezcas una rutina diaria de actividades; salir a dar un paseo, realizar ejercicio físico, el contacto social con amistades y familiares, así como actividades como la cocina, la jardinería, la lectura o el bricolaje, pueden ser algunas de las rutinas a incluir en tu día.

La depresión comporta las prácticamente nulas ganas por realizar actividades, incluso respecto aquellas con las que uno disfrutaba antes del trastorno depresivo. Por este motivo, esperar que el deseo y la iniciativa por ellas aparezca por arte de magia es una utopía. No esperes que las actividades que ahora realices te aporten placer, pues no lo harán. La finalidad de realizarlas no es pasarlo bien o disfrutar con ellas, sino simplemente mantenerte activo/a y ocupado/a. Ese es el primer paso. Si persistes y eres constante con la práctica de estas actividades, verás que progresivamente el placer por ellas volverá a tu vida.

6. No te culpabilices. La culpa es una emoción que suele aparecer en aquellas personas que sufren de depresión. Verse como una carga para la familia, o autocastigarse por creer que no se es lo suficientemente fuerte para superarlo, son algunas de las creencias erróneas que suelen acompañar los trastornos depresivos. En consecuencia, no te machaques, sé tolerante y compasivo contigo mismo. Acepta la situación tal y como es; culpabilizarte, frustrarte o sentirte decepcionado/a, aparte de mostrar una visión poco objetiva sobre la situación, tampoco te ayudará a cambiarla. Debes concienciarte que salir de la depresión es un camino, por lo que debes tener paciencia e ir planteándote objetivos día a día.

Otro factor que también debes evitar es compadecerte de ti mismo por la situación en la que te encuentras. La autocompasión promueve la pasividad por encima de la proactividad, lo que deriva en una retroalimentación de la depresión.

Terapia Depresión


Evitar los pensamientos de culpabilización y autocompasión es fundamental para que progresivamente puedas salir del estado depresivo. En esta línea es básico mantener nuestra atención focalizada en actividades y rutinas diarias, céntrate en el día a día y evita hacer planes a largo plazo. Asimismo, cuando alcances tus metas diarias, mira de felicitarte por ello y busca una forma de premiarte, por ejemplo dándote un baño relajante, o comiendo tu comida favorita (en este sentido, ojo con los dulces y comidas calóricas, pues tampoco es bueno abusar de ellas).

7. Evita automedicarte. Un gran porcentaje de personas que vienen a terapia sufriendo de depresión toman algún tipo de medicación. Aunque la medicación es un aliado para salir del estado depresivo, no es una solución definitiva al problema, siendo necesario un proceso de terapia que acompañe a esta medicación. La medicación siempre debe estar prescrita por un profesional médico, y nunca debe de alterarse su consumo sin la previa autorización del médico. 

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional Barcelona

Terapia Gestalt Barcelona




La ansiedad sexual

La ansiedad sexual.  La denominada como ansiedad sexual aparece cuando la tensión y la preocupación sustituyen el deseo y el placer, característicos del encuentro íntimo con la pareja. En estos casos, la ansiedad, un mecanismo adaptativo que actúa como una alerta ante una posible amenaza o peligro, se activa sin un motivo aparente, pasando a ser una seria limitación para la persona.

ansiedad sexual


La ansiedad sexual puede manifestarse en el momento mismo de las relaciones sexuales, aunque con el tiempo, suele activarse a priori, cuando solo con la idea del encuentro íntimo ya sentimos como la ansiedad se apodera de nosotros.

A parte de los síntomas físicos clásicos que caracterizan la ansiedad, como son; taquicardia, sudoración, palpitaciones o temblores, la ansiedad sexual amplia estos síntomas a otros trastornos focalizados en el área sexual, entre ellos destacan; la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, el vaginismo o la anorgasmia.

Si la ansiedad sexual no se aborda, y no se busca ayuda para tratarla, el problema suele agravarse con el paso del tiempo. Obviar o evitar esta limitación genera un efecto denominado como “bola de nieve”, en que el miedo al encuentro sexual va en aumento a medida que vamos evitando situaciones susceptibles de que aparezca la ansiedad. Dicho temor suele expresarse mediante diferentes miedos ante el encuentro sexual; como el miedo a fallar, el miedo a no dar la talla, o el miedo a no ser capaz de satisfacer a la otra persona.

Con el tiempo, el miedo a enfrentarse a las relaciones íntimas toma tales dimensiones, que puede acabar eclipsando el resto de ámbitos de la vida de la persona. En estos casos la autoestima y la confianza de la persona quedan seriamente dañadas.

Asimismo, dicha evitación suele acarrear problemas en la relación de pareja, y más en aquellos casos en que no existe una buena comunicación, y una estrategia conjunta para superar estos momentos difíciles.

Los motivos que pueden explicar la activación de este tipo de ansiedad son muy variados; aunque una disfunción orgánica puede darnos una posible explicación, no suele ser la más común, en concreto en personas jóvenes, siendo el origen psicológico y emocional el responsable de la mayoría de casos. Dentro de las causas más comunes que aparecen en terapia, y que son más representativas de este tipo de ansiedad son las siguientes:

Problemas de pareja; la falta de comunicación, así como el descontento y la insatisfacción no expresada a la pareja, pueden encontrar un espacio para manifestarse a través de la ansiedad sexual.

Complejo de inferioridad y baja autoestima; personas que no se sienten satisfechas con su aspecto físico, o con alguna parte de su cuerpo, pueden expresar dicha insatisfacción mediante síntomas ansiosos en las relaciones íntimas.

Estrés: periodos de estrés en el trabajo, o la presencia de problemas en otras áreas de la vida de la persona, pueden derivar en dificultades para relajarse y conectar con el placer propio de las relaciones íntimas.

Desequilibrios emocionales; momentos de crisis personales, o la dificultad para gestionar nuestras emociones, son otras situaciones que pueden reflejarse a través de la manifestación de los síntomas de ansiedad sexual.

Experiencias traumáticas: vivencias pasadas que hayan supuesto un trauma para la persona, pueden también derivar en problemas de bloqueo o inapetencia sexual, las cuales se expresan mediante los síntomas ansiosos.

La terapia permite a la persona que sufre de ansiedad sexual, aplicar toda una serie de herramientas que le ayudarán a reducir la ansiedad anticipatoria al encuentro sexual. No obstante es muy importante comentar, que el trabajo terapéutico debe ir siempre en dos vías; la primera consiste en trabajar con el síntoma (como acabamos de comentar), y la otra sería indagar en el origen de los síntomas ansiosos.

Como en el resto de trastornos de ansiedad, la ansiedad sexual no es de por sí el origen del problema, sino una manifestación de alguna necesidad no satisfecha y que deberíamos atender lo antes posible. La ansiedad suele ser la última expresión de una necesidad que con seguridad habíamos reprimido, pero que sigue estando presente en nuestro inconsciente, pulsando por ser atendida. Dicha necesidad suele conllevar cambios, los cuales muchas veces nos resistimos a aceptar. En este sentido, el olvido, la represión y la disociación funcionan como mecanismos de la psique para mantener esa necesidad bajo llave, alejada de nuestra conciencia.

Comprender y atender esa necesidad puede ser una tarea complicada por uno mismo, pues como he comentado los mecanismos de defensa de nuestra psique ya se ocupan de aletargarnos y alejarnos de aquello que puede suponer una dificultad para nosotros. Sin embargo, el cuerpo tiene su límite, por lo que muchas veces los síntomas ansiosos son la gota que colma el vaso. En estos casos, la ansiedad se erige como el reflejo de haber estado demasiado tiempo aguantando una situación que no deseábamos para nosotros.

terapia ansiedad sexual


En esta línea, la terapia nos puede acompañar para tomar conciencia de esa necesidad, así como la mejor forma de satisfacerla. A partir de este trabajo terapéutico los síntomas de la ansiedad suelen reducirse de forma progresiva, hasta llegar a desaparecer, así como también lo hacen los bloqueos sexuales.

Por último, creo importante comentar, que en casos de ansiedad sexual suele ser necesaria la participación de la pareja (cuando ésta existe) durante el proceso terapéutico. No se trata de una terapia de pareja, sino que puntualmente puede requerirse la asistencia de la pareja en la sesión individual. Explicar a la otra persona el problema por el que está pasando su pareja, para así acordar pautas de acompañamiento y ayuda, es fundamental en el proceso de superación de la ansiedad sexual.

En caso que estés sufriendo de ansiedad sexual, la terapia puede ayudarte. CLICA EN ESTE ENLACE para más información, o bien contáctame en el 645 368 714.

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

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