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El acompañamiento en el proceso de duelo

El acompañamiento en el proceso de duelo. En algún momento de nuestra vida todos debemos enfrentarnos a la desagradable experiencia de perder a un ser querido. Ante esta dolorosa pérdida, se inicia un camino denominado como duelo. El duelo es el proceso de adaptación y como último paso, aceptación, de la nueva realidad que deberemos vivir sin la presencia de la persona fallecida.

Acompañamiento en el duelo


La duración de un proceso de duelo es variable, cada persona es distinta, y por este motivo necesita de un tiempo diferente para asumir y aceptar la pérdida. Por norma general el duelo es un proceso que tiene una duración de entre 1 y 2 años. Si pasado este tiempo, sentimos que nuestro estado emocional no mejora, deberíamos consultar con un especialista de la terapia.

Si recientemente hemos perdido a una persona cercana, se nos abre una nueva situación vital a la que tendremos que ir adaptándonos progresivamente. La pérdida de un ser querido deja una profunda herida, que tendremos que ir sanando; en consecuencia no será un camino rápido ni fácil. En artículos anteriores hablé sobre el proceso de duelo y como abordarlo, aquí te dejo los enlaces:

El duelo en tiempos de coronavirus

Como enfrentarse al duelo

El proceso de duelo

Mi finalidad con el artículo de hoy es dar algunas pautas sobre como acompañar a una persona que está atravesando un duelo. El proceso de duelo no solo es vivido por el individuo que ha perdido a un ser querido, sino también por aquellas personas cercanas a ella. Estar cerca o convivir con una persona que ha sufrido una pérdida no es una circunstancia fácil. Son momentos incómodos, en los que muchas veces uno no sabe qué decir, ni qué hacer, para ayudar a aliviar el dolor de la persona que sufre. 

Un primer aspecto que debemos tener claro es que nada que podamos decir, o hacer, va a sacar a la persona del dolor que conlleva el proceso de duelo. La herida inherente a la pérdida necesita su tiempo de sanación, no hay atajos ante este tipo de situaciones.

Terapia duelo


A continuación, voy a comentar algunas pautas que pueden ayudarnos como acompañantes de una persona que está viviendo un proceso de duelo.

1. En primer lugar es importante adoptar un rol basado en cuatro elementos fundamentales: presencia, escucha, empatía y respeto. La persona que sufre debe sentirnos a su lado, pero evitando que se sienta avasallada o controlada. A veces cuando acompañamos a una persona en duelo actuamos más movidos por nuestra dificultad de sostener el sufrimiento del otro, que no que la persona nos pida ayuda. Debemos tener especial cuidado con este punto; acompañar significa escuchar y empatizar, evitando imponer nuestro criterio, dando lecciones al otro.

2. Es importante expresar nuestra disponibilidad e interesarnos por el estado de la otra persona. Podemos decirle que cuando ella lo crea oportuno, allí estaremos para escucharla y ayudarla en aquello que necesite; esta es la actitud de presencia que comentábamos anteriormente.

3. Preferiblemente debemos anteponer el rol de escucha al de comunicación. Nuestra actitud debe ser comprensiva, atendiendo a la persona que sufre, aunque el discurso de ésta sea repetitivo y monótono. La paciencia será otra cualidad que deberemos trabajar ante este tipo de situaciones.

4. Debemos permitir la expresión de emociones y sentimientos como la rabia, la tristeza, el dolor o el enfado de la persona que sufre. Es recomendable no interrumpir estas expresiones y dejar que el dolor salga a través del llanto o la queja. También es importante dar validez a este tipo expresiones, y comunicar a la persona que exprese libremente aquello que siente, pues nosotros no estamos allí para juzgarla, sino para acompañarla en estos duros momentos.

5. Es importante evitar frases del tipo; “él/ella no querría verte así”, “ha sido lo mejor”, “ha dejado de sufrir”, “lo que debes hacer es...”… Estas afirmaciones aunque se realizan con buena intención, no ayudan a que la persona se sienta mejor. En muchas ocasiones son incluso contraproducentes, pues generan una sensación de culpabilidad en la persona que vive el duelo, al sentirse como una carga para el resto de personas que están a su lado.

6. Si nos encontramos ante una situación con una elevada carga emocional, lo mejor es callarse, no decir nada. Un abrazo, un gesto de aproximación o una mirada, son todos ellos elementos no verbales, y preferibles en estos casos, que ayudan a que el otro se sienta comprendido y apoyado por nosotros.

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7. La experiencia de duelo es subjetiva y, por lo tanto, muy personal, por este motivo debemos respetar los ritmos y la vivencia del duelo de cada individuo. Como hemos dicho anteriormente, lo importante es estar con la persona que sufre desde la autenticidad, preguntándole qué necesita y cómo podemos ayudarla.

La actitud de respeto y escucha de la que hemos hablado, no significa que no podamos sugerir actividades al otro, como ir a dar un paseo, o bien ofrecernos para hacer alguna tarea por él. No obstante, si la persona no lo desea, debemos dejarlo allí, respetando su decisión y no insistiendo. 

Otro aspecto diferente, y que debemos evitar a toda costa, es adoptar una actitud paternalista y condescendiente, manifestada a través de dar consejos a la persona que vive el duelo. Los consejos deberían sustituirse por sugerencias, y  a no ser que el otro nos los pida explícitamente, es preferible evitarlos.

8. En estos momentos de duelo, la persona se siente muy frágil y vulnerable. En este sentido, tener detalles con ella, por ejemplo sorprendiéndola con su comida favorita, puede favorecer a que ésta se sienta querida y apoyada.

9. Otra forma de ayudar a la persona que transita el duelo es compartir experiencias de pérdida que nosotros hayamos vivido en el pasado. Como hemos dicho, cada duelo es particular, sin embargo compartir nuestra experiencia y la forma como nosotros vivimos el duelo, puede ayudarla en su proceso.

Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona


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El duelo en tiempos de coronavirus

El duelo en tiempos de coronavirus. La situación generada por la que ya podemos denominar pandemia del covid-19 se está cobrando numerosas muertes, sobre todo en edades avanzadas. Este gran número de muertes, junto la imposibilidad por parte de los familiares de poder cuidar, acompañar y estar presentes en el momento del fallecimiento del enfermo, están provocando que el duelo, ya de por sí difícil, se esté complicando en muchos casos. A parte de la tristeza propia por la pérdida, se añaden otras emociones como la culpa, la rabia o la frustración derivadas de la forma como se ha ido la persona amada.

duelo en tiempos de coronavirus

El estado de alarma decretado, y el confinamiento al que nos vemos sometidos, han limitado en gran medida la validación de la pérdida y los rituales de despedida que tradicionalmente acompañan a un difunto como son: el velatorio, los rituales familiares o las ceremonias religiosas. Este cambio súbito en tradiciones tan arraigadas en nuestra cultura, las cuales necesitamos para poder validar y expresar nuestro dolor, puede provocar que la etapa de duelo, que se inicia al partir de la muerte de un ser querido, se complique.

Para intentar gestionar la avalancha de emociones derivadas del hecho de haber perdido a un ser querido durante el confinamiento, seguidamente comento algunas pautas que pueden ayudarte a transitar esta difícil etapa.

1. Con seguridad en estos momentos vas a pasar por diferentes estados emocionales; rabia, frustración, culpa, impotencia… es normal, no te juzgues ni te autocensures por ello. También es muy habitual que ahora te cuestiones muchas cosas: ¿Por qué ha llegado este virus?, ¿Por qué me ha tocado a mí?, ¿Podía haber seguido medidas más estrictas para evitar el contagio?... y tantas otras. Intenta no quedarte enganchado a este tipo de preguntas; debes considerar que estamos viviendo una situación que escapa de nuestro control, y que nadie podía prever. No te autocastigues por ello y añadas más dolor al propio por la pérdida. Así mismo ten en cuenta que querer encontrar respuesta a todas estas preguntas no te aportará la paz, solo te mantendrá enganchado a la pérdida y te impedirá soltar y empezar la elaboración de tu duelo.

2. Intenta no focalizar tus pensamientos en el hecho que nos has podido despedirte de esa persona, o no has podido estar con ella en los últimos momentos de su vida. Mira de enfocar tu pensamiento en recuerdos de una vida; piensa en todos los buenos momentos que habéis pasado juntos, en las experiencias compartidas y en los aprendizajes obtenidos. Date cuenta qué el recuerdo de estas vivencias tiene mucho más peso que los momentos finales. Quédate con esas memorias y piensa que la persona fallecida tenía conocimiento que no estabas allí no porqué no quisieses, sino por una situación de fuerza mayor que nos ha desbordado y limitado a todos.

3. En estos duros momentos déjate acompañar y cuidar por tus seres queridos, no te encierres. Esto no significa que no puedas tener tus momentos de soledad, pero eso no significa aislarte del mundo.

4. Ante la situación excepcional que vivimos, con seguridad no has podido realizar el tradicional ritual de despedida de tu ser querido. Por ahora, y dadas las circunstancias tendrás que posponer dicho ritual para más adelante. Como sustitutivo, y con el objetivo de poder despedirte y validar el dolor de la pérdida, tienes distintas opciones. En primer lugar sería importante que los miembros de la familia os reunieseis para comunicar aquello que necesitáis cada uno. Éste es el momento para que cada miembro de la familia (también niños) pueda expresar ideas para realizar una despedida virtual. Las opciones pueden ser diversas, seguidamente comento algunas ideas:

- Un encuentro virtual a través de una plataforma como Skype o Zoom. En este encuentro cada miembro de la familia puede traer un escrito o un objeto que relacione con el difunto, dando espacio a cada persona para que exprese aquello que necesita decir. También a modo de ritual se puede encender una vela mientras se dice unas palabras en honor al fallecido, poner una pieza musical que tenga un significado, mantener un minuto de silencio, etc…

- Si eres creyente, tal vez el párroco o guía espiritual de tu comunidad pueda ayudarte a ti y a la familia organizando una ceremonia de despedida en la distancia, ya sea a través de una grabación, o video llamada que será vista por toda la familia.

- Haz un escrito de despedida y publícala en tu cuenta de Facebook, de esta forma no solo los familiares, sino también los amigos y conocidos podrán manifestarte sus condolencias y expresarte su apoyo en estos duros momentos.

- Aunque como consecuencia del confinamiento los movimientos están limitados, puedes hacer algún tipo de ritual simbólico y coordinarte con el resto de familiares para hacerlo conjuntamente, cada uno desde sus casas. Uno de estos rituales puede ser soltar globos con mensajes de despedida, o de agradecimiento a una misma hora, o bien una encendida de velas conjunta.

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5. Utiliza vías de expresión de tus sentimientos y emociones. Una de las opciones expresivas más efectiva son las técnicas de escritura. Puedes empezar un diario donde ir plasmando tus pensamientos y emociones diarias. También puedes optar por escribir una carta de despedida a tu ser querido, una carta a una emoción que estés sintiendo como la rabia, una carta a Dios… También puedes optar por escribir una carta de agradecimiento a la persona fallecida, de disculpa, o bien optar por escribirle una poesía. Otra alternativa es recopilar textos de algún autor con lo que los dos os sintieseis identificados. Plasmar en el papel aquello que estás sintiendo te ayudará a descargar las emociones negativas, organizar tus pensamientos e ir tomando conciencia de la realidad de la pérdida.

6. Otra posibilidad es montar un rincón del recuerdo en algún lugar de la casa. En ese rincón puedes colocar fotografías, objetos personales, así como decorar éste con flores, velas… En los momentos que lo necesites puedes recurrir a este rincón ya sea para rezar, estar en silencio, hablar con la persona fallecida expresándole como te sientes ante su pérdida, etc…

7. En caso de que existan objetos en el piso que te recuerdan a la persona fallecida sería recomendable que los apartases de la vista. Una posibilidad es guardar algunos de estos objetos, y otros ponerlos en una caja del recuerdo. Puedes montar esta caja a modo de ceremonia con el resto de la familia, en ella cada persona puede aportar aquel objeto que considere más simbólico o representativo de esa persona. Respecto al resto de objetos guárdalos, no tires nada, y cuando te sientas más fuerte emocionalmente, ya será el momento de decidir cuáles quieres guardar y qué hacer con ellos.

8. No olvides mantener unas pautas de autocuidado como son: seguir una dieta equilibrada, dormir las horas necesarias y realizar periódicamente ejercicio físico. Aunque estés confinado, en internet existen multitud de recursos, como son clases guiadas, tablas de ejercicios…, los cuales te permitirán mantener tu estado físico. Por último, pero muy importante, mantén una rutina de higiene, no te descuides; dúchate y vístete cada día, como si fueses a salir.

9. Aunque es lógico que tu cuerpo te pida descanso, también es recomendable que ocupes tu día con rutinas y actividades que mantengan tu atención focalizada y distraída. Algunas de estas actividades pueden ser manualidades, cocina, jardinería, pasatiempos, etc…

10. Si vives solo y acabas de sufrir una pérdida en tu vida es recomendable que mantengas cierto  contacto social, aunque sea mínimo. Puedes disponer de un par de personas de confianza con las que te sientas a gusto para hablar, y procura contactar con ellas al menos cada dos o tres días. Puedes utilizar diferentes vías de comunicación como teléfono, videoconferencia, whatsapp

Es muy importante que te escuches, procura respetarte tu necesidad de estar solo, aunque como he dicho anteriormente que eso no te lleve al aislamiento. Si necesitas momentos para estar solo y convives con otras personas, explícaselo y busca un lugar donde te sientas cómodo para estar a solas, contigo mismo. Así mismo si te sientes muy angustiado y necesitas apoyo, no dudes en contactar con personas cercanas para expresar como te sientes. No te juzgues ni culpabilices por necesitar ayuda en estos momentos, déjate acompañar por las personas que te quieren. Piensa que tú harías lo mismo si estuviesen en tu situación.

Si te encuentras solo existen diferentes teléfonos de apoyo que te ayudarán a aliviar tu malestar. Uno de estos teléfonos es el que ha abierto la comisión social de la AETG (Asociación Española de Terapia Gestalt). El número es el 626 796 734. Este es un teléfono de atención y acompañamiento, un servicio de escucha totalmente gratuito, para todas aquellas personas que lo necesiten en esta época de confinamiento.

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Personalmente y mientras dure el confinamiento, también estoy ofreciendo un servicio de acompañamiento y escucha totalmente gratuito. El servicio tiene como finalidad atender a todas aquellas personas que se sientan sobrepasadas y angustiadas por la situación que estamos viviendo, así como atender a aquellas personas que acaban de sufrir una pérdida importante en sus vidas. Mi teléfono de contacto es el 645 368 714.

11. Por último decirte que ciertamente si acabas de perder a una persona estás pasando por una época muy complicada, donde estados emocionales como la angustia, el dolor, la tristeza o la ansiedad estarán presentes en tu vida y en niveles muy elevados. Sin embargo debes evitar en la medida de lo posible recurrir a fármacos, como los ansiolíticos, para anestesiar aquello que sientes. Debes también reducir en lo posible la ingesta de alcohol y suprimir cualquier tipo de droga. Solo recurre a los fármacos de forma puntual y si es estrictamente necesario. La utilización de estos fármacos limita la elaboración del duelo y con ello lo único que conseguirás es tapar tu dolor, pero no sanarlo.

Para terminar solo me queda recordarte que tienes a tu alcance otros de mis artículos con consejos y pautas para seguir en estos duros momentos de confinamiento por coronavirus, destinados no solo a personas que acaban de vivir una pérdida, sino también para la población en general. Espero todos ellos te sean de ayuda. A continuación te dejo estos enlaces:



Leslie Beebe
Terapia Gestalt en Barcelona
Tel. 645 368 714





Como superar una ruptura de pareja


Como superar una ruptura de pareja. La mayoría de nosotros hemos pasado por alguna ruptura de pareja, por este motivo sabemos que el dolor que se produce en esos momentos es muy profundo. Algunos expertos equiparan el dolor de la ruptura a la muerte de un ser querido, pues ambos tienen en común que representan el inicio de un proceso denominado como duelo.


El duelo por una ruptura de pareja pasa por diferentes fases; la negación, la culpa, el dolor y la aceptación. La negación representa el instante de shock inicial, en el cual nos negamos a aceptar la noticia que todo se ha terminado. La negación es una fase importante dentro del duelo, pues amortigua el intenso dolor por la noticia recibida. La segunda fase es una época de enfado donde predomina la culpa; ya sea porque nos sentimos culpables por lo sucedido, o bien porque focalizamos nuestro dolor en forma de rabia contra nuestra expareja, culpabilizándola por lo sucedido. La tercera de las fases es la del dolor. Este es el momento en que nos permitimos expresar el dolor por la pérdida, y en que debemos dejar de resistirnos a lo sucedido. En palabras del psiquiatra Carl Jung; “Lo que resistes persiste, lo que aceptas te transforma”. La última de las fases es la aceptación, en la cual somos capaces de pasar página, plantearnos una nueva vida sin esa persona, y poner una distancia emocional a lo sucedido, haciendo una evaluación del pasado y aprendiendo de la experiencia compartida.

A continuación voy a comentar algunas pautas que nos pueden ayudar a superar una ruptura de pareja. Respecto a este punto, comentaré dos aspectos importantes. El primero es que es necesario transitar el dolor, pues es inherente al proceso de duelo. Las tentativas de evitar dicho dolor, ya sea buscando a otra pareja desesperadamente, o bien queriendo anestesiarse con el alcohol o algún otro tipo de droga, solo nos conducirán a perpetuar el sufrimiento por la pérdida. El segundo es que las pautas que comentaré son únicamente eso, una orientación, y por tanto no pretenden ser un remedio milagroso ante el duelo, ni seguramente tampoco funcionarán para todo el mundo. Una vez dicho esto, paso a enumerar dichas pautas.

1. No te enganches a la esperanza. Uno de los principales motivos de sufrimiento en un proceso de duelo es mantener la esperanza que la pareja volverá a nuestro lado. En este sentido lo que hacemos es mantenernos anclados en el pasado, reviviendo e idealizando los momentos que pasamos junto a esa persona. También es habitual proyectarnos en el futuro, imaginando una nueva vida con nuestra expareja. Vivir conectados al pasado o al futuro nos impide tomar conciencia del momento presente, que es el único momento real, pues el resto de pensamientos son solo fantasías creadas por nuestra mente.

Es importante plantearse qué aunque existiese la posibilidad de volver con esa persona, ahora tampoco sería el momento adecuado para ninguno de los dos, pues muy probablemente el intento acabase fracasando. En el momento presente nada ha cambiado, y si se ha roto la relación es porque existían motivos para que esto fuese así. Para sanar la herida y seguir adelante es necesario pasar por una época de separación, reparación emocional y aprendizaje. El final del duelo nos permitirá tomar conciencia de aquellos patrones personales y de relación que no funcionaban en la pareja, para de esta forma, ya sea con la misma, u otra persona, poder iniciar una nueva relación desde un mayor nivel de conciencia.

Volviendo al enganche con el pasado y el futuro, y con el objetivo de ayudarte a conectar con tu presente, una práctica aconsejable son los ejercicios de Mindfulness y meditación, los cuales te ayudaran a focalizar tu atención en el momento presente.

2. Deja de creer que una pareja está a tu lado para hacerte feliz. Los motivos que nos mueven a tener una pareja son múltiples. El factor socio cultural es importante, pues se nos educa con la idea que allí fuera en el mundo existe una persona que es nuestra media naranja y que nos va a completar y hacernos feliz. Con los años aprendemos que esta idea está bien para una película de ficción, pero muy poco o nada tiene que ver con lo que sucede en el mundo real.

Así mismo el hecho de tener pareja es visto de una forma favorable por la sociedad, pues nos envía el mensaje de que algo debemos estar haciendo bien, en otras palabras; somos aptos para la sociedad. Otros factores que nos impulsan a tener pareja pueden estar relacionados con nuestras necesidades de reconocimiento, de pertenencia, de seguridad, etc…

En muchas ocasiones buscamos en la pareja la satisfacción de toda una serie de necesidades personales que nada tienen que ver con el otro, y sí con nosotros mismos. Cuando buscamos en nuestra pareja compañía por miedo a sentirnos solos, seguridad para no sentirnos vulnerables, o aceptación para sentirnos validados, es cuando podemos estar viviendo nuestra relación de pareja desde el apego y la dependencia, pero no desde el amor.

Si quieres saber si vives tus relaciones desde el apego o bien desde el amor, puedes plantearte como te ves a ti mismo/a, qué visión tienes sobre tu persona y sobre tus capacidades. Si tus respuestas son negativas, te desvalorizas, o bien aparece tu pareja en la respuesta, es que quizás estés viviendo tu relación desde el apego, pero no desde el amor. Debes tener claro que el otro no puede darte aquello que tú no te estás dando a ti mismo/a, pues el bienestar y el amor nacen de nuestro interior. Cuando sentimos amor por nosotros mismos, también somos capaces de compartirlo con otras personas, pues el amor debe partir de un sentimiento de abundancia interior, y no desde la carencia.

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3. Abandona la idea que la ruptura es un fracaso. Todos venimos a la vida para nutrirnos y aprender de las experiencias que vivimos, por este motivo nadie dispone de un manual sobre como tener la relación perfecta. Para aprender sobre las relaciones es necesario experimentarlas, y vivirlas en primera persona. En consecuencia el fin de una relación no debería ser percibido como un fracaso o una tragedia, sino como un momento que aunque muy doloroso, nos abrirá las puertas a nuevos conocimientos y oportunidades.

El duelo se establece como un proceso de sanación, pero también de aprendizaje. La salida del duelo es un momento de crecimiento, una oportunidad para hacer un análisis de la experiencia vivida, aprendiendo sobre el rol adoptado en la relación pasada. Las parejas aparecen en nuestra vida para ayudarnos a crecer personal y espiritualmente, pues son un espejo de aquellas zonas oscuras que restan en nuestra sombra, y que por tanto debemos desarrollar. Realizar una evaluación de lo sucedido nos permite aprender sobre aquellos patrones disfuncionales que nos hacen sufrir, para así tener la oportunidad de cambiarlos por otros de más saludables en el futuro.

Hasta que no hagamos el aprendizaje pertinente, la vida seguirá poniéndonos esa prueba delante para que la superemos, en palabras del psiquiatra Carl Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú le llamarás destino”.

4. No te culpabilices por lo ocurrido. Culpabilizarnos y castigarnos por lo que pudimos o no haber hecho en la relación, solo nos conducirá al sufrimiento, pues nos mantiene anclados en el pasado. Como he comentado anteriormente, nadie nace con un manual sobre la relación perfecta y exitosa. Así mismo como seres humanos también cometemos errores, aunque solo desde el error el aprendizaje es posible. El pasado ya no lo podemos cambiar, pero sí podemos aprender de la experiencia pasada para no repetir los mismos fallos con nuestras futuras parejas.


5. Difícilmente existe una pareja para toda la vida. Aunque existe la posibilidad que nos quedemos con una misma pareja durante toda la vida, en la sociedad actual no es lo más probable. En épocas pasadas esta creencia podía ser una realidad, básicamente por el rol que ocupaba la mujer en la sociedad, y también por unas creencias familiares fuertemente arraigadas, pero no porque el amor se mantuviese vivo en la pareja. En la sociedad actual, donde todo va muy deprisa y en la que valores como la constancia y el compromiso están en sus horas bajas, mantener una pareja de por vida es francamente complicado, y aunque quizás nos hemos ido al polo opuesto, donde no nos dejamos tiempo para integrar ningún tipo de aprendizaje en nuestras relaciones, la realidad es que resulta francamente difícil mantener una misma pareja para siempre.

Aunque podríamos hablar de diferentes propósitos a la hora de establecer una relación, como pueden ser el de la procreación o el de formar una familia, uno de los más importantes es ayudarnos en nuestro proceso de autoconocimiento y crecimiento personal. No elegimos a nuestras parejas por azar, aquello que nos atrae de otras personas tiene que ver con aptitudes y formas de ser que nosotros no tenemos desarrolladas, y que por tanto se mantienen en nuestro inconsciente. En este sentido la pareja nos hace de espejo de aquellas cualidades aún por desarrollar. El desarrollo de una relación iría de la siguiente forma; una primera etapa de enamoramiento, en la cual proyectamos todas aquellas cualidades que nosotros consideramos deseables de una pareja en la otra persona. Así vemos en el otro nuestra “pareja ideal”, “media naranja” o “la mujer o el hombre de nuestra vida”.

Con el tiempo ese enamoramiento debe dejar paso a una segunda estapa, que es la fase del amor, en la cual la proyección que hemos hecho en el otro va desapareciendo para convertirse en una visión más realista de la otra persona. Podemos decir que en la fase de enamoramiento amamos más un ideal, y en la fase de amor abrazamos a la pareja tal y como es, con sus luces y sus sombras. Es en este tipo de amor, cuando somos capaces de ver aquello que el otro nos pone delante para trabajar en nuestro proceso personal. Una vez desarrollado e integrado este aprendizaje, es posible que una parte de nosotros se sienta estancada, y busque salir de esa relación, impulsándonos a buscar otras parejas para seguir con nuestro proceso de crecimiento.

6. Pide ayuda. En la etapa de dolor del duelo, es importante tener a una o dos personas de confianza con las que podamos hablar y manifestar aquello que sentimos. Esta etapa se caracteriza por la necesidad de expresar nuestro dolor, permitiendo que la tristeza aflore.
No se trata de adoptar un rol de víctima, sino de tomar conciencia de nuestra necesidad de expresar, para así poderlo comunicar de forma asertiva a esa persona que nos va a apoyar. Si no dispones de nadie con quien hablar y expresarte, la terapia puede ser el apoyo y el acompañamiento ideal para estos duros momentos.

Si quieres saber más sobre los duelos y como superar una ruptura de pareja, aquí te dejo otros de mis artículos sobre el tema:



Si estás viviendo un duelo por separación y necesitas un acompañamiento, o bien sientes que eres incapaz de pasar página a tu relación anterior, la terapia puede ayudarte a recuperar tu equilibrio y bienestar. Pincha ESTE ENLACE para obtener más información, o bien contáctame en el 645 368 714, y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe
Terapia Gestalt en Barcelona
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10 consejos para superar el duelo


Denominamos como duelo el proceso de adaptación emocional ante una pérdida importante en nuestra vida; los más comunes son la muerte de un familiar, o la pérdida de una pareja, no obstante el duelo puede conllevar otras pérdidas como la pérdida de una amistad, de una mascota o incluso de un objeto, como una casa. El duelo es una reacción emocional y de comportamiento en forma de sufrimiento y tristeza, que surge cuando el vínculo afectivo con lo perdido desaparece, siendo necesario integrar la idea que la vida sigue sin esa persona, animal u objeto.

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Cuando hablamos de duelo nos referimos al proceso psicológico que pasa la persona después de la pérdida, sin embargo el duelo no se limita a comportamientos emocionales, como la culpa o la tristeza, sino también los hay fisiológicos, por ejemplo los estados de ansiedad, así como sociales, como la tendencia al aislamiento que suele suceder en esta época.

La pérdida que representa el duelo produce una herida en nosotros, por este motivo, requiere de un tiempo para su cicatrización. El tiempo es un factor indispensable para integrar la pérdida, y acceder así a una nueva realidad emocional. Según la desaparecida psiquiatra, Elisabeth Klüber-Ross, experta en el tema de la muerte, el duelo se manifiesta en cinco fases; negación, ira o indiferencia, negociación, dolor emocional o depresión y aceptación. No obstante no debemos entender estas fases como lineales en el tiempo, aunque es verdad que es común una primera fase de negación, como defensa ante el shock emocional producido por la pérdida, el resto de etapas se suelen ir alternando en el tiempo, hasta llegar a una aceptación de la nueva situación.

En general el duelo es un proceso que se alarga de seis meses a un año. En caso que los síntomas persistan en el tiempo, apareciendo problemas en la vida diaria de la persona, es aconsejable pedir ayuda profesional, pues podríamos estar ante lo que denominamos como duelo patológico. Si crees que éste puede ser tu caso, no lo dudes, pide ayuda en ESTE ENLACE.

“Extrañar no es estar vacío, sino estar lleno de alguien que se hace presente a pesar de la ausencia”

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Si acabas de sufrir una pérdida importante en tu vida, o bien estás atravesando por un proceso de duelo, a continuación te dejo algunos consejos que pueden ayudarte en estas difíciles circunstancias.

1. Trata de no descuidarte. Recuerda que por mucho dolor que te produzca una pérdida, lo más importante, y el que ha de seguir con su vida eres tú. Es importante que te cuides, tanto física, como emocionalmente. Come bien, duerme lo suficiente, practica ejercicio físico y evita el consumo de alcohol o drogas para anestesiarte de tu dolor. Trata también de no culpabilizarte ni de desvalorizarte por lo sucedido, alerta con el diálogo interior que mantienes, pues influencia en gran medida cómo te sientes.

2. Evita cambios radicales. En la época de duelo, es común que aparezcan pensamientos del tipo; “pues lo dejo todo y me voy a…”, pensamientos que nos inducen a actuar de forma impulsiva y drástica. En este sentido debes evitar realizar cambios importantes en tu vida, y mirar de posponerlos para más adelante. Piensa que ahora tus impulsos de actuar surgen del dolor, y no de una decisión sincera y meditada.

3. Evita el aislamiento social. En estos momentos difíciles, es normal que necesites tiempo para ti, para estar en contacto contigo mismo, sin querer tener a gente a tu alrededor. No obstante eso no significa encerrarte en tu casa y no tener ningún tipo de contacto social. Es importante que busques el apoyo y la compañía de amigos y familiares, no te de vergüenza expresarles tu dolor y tu pena por lo sucedido. Abrirte emocionalmente a otras personas te ayudará a sanar tu herida.

4. Cierra el ciclo. La muerte o pérdida de un ser querido supone cerrar un ciclo y empezar uno nuevo, por duro que nos parezca en un principio. A veces las circunstancias de la muerte no nos han permitido despedirnos de nuestro ser querido, lo que puede acarrear la aparición de sentimientos como la culpa. En estos casos una opción es ir al cementerio y despedirse de la persona fallecida. Un ejercicio que puedes hacer es escribirle una carta y leérsela allí, simbólicamente es un acto que te ayudará en tu proceso de duelo.

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5. Dedícate a tus intereses y aficiones. En la medida que hablábamos anteriormente de cuidarse uno mismo, una de las acciones que puedes realizar es dedicar tiempo a una afición o hobby que tengas. Si no tienes ninguno, mira de buscar algo que te interese, prueba actividades nuevas hasta encontrar una que te llame la atención. La época de duelo se caracteriza por no sentir grandes ilusiones por nada; en este sentido no te rindas en tu búsqueda, pero tampoco busques grandes motivaciones, o tengas expectativas muy altas sobre emocionarte con algo, pues no es el momento. Simplemente busca algo que distraiga tu atención y te mantenga ocupado, y con el tiempo la ilusión ya llegará.

6. No reprimas ni ocultes tus sentimientos. No se trata de que vayas abriéndote emocionalmente a todas las personas que conozcas, pero sí a una o dos con las que tengas más confianza, y te sientas a gusto para compartir tu intimidad y tu dolor. Respeta aquello que sientes, no lo juzgues ni lo reprimas y exprésalo a estas personas, pues esto te ayudará a aliviar tu sufrimiento.

7. No te avergüences por llorar. El llanto es liberador y te hará sentir mejor, siéntete libre de expresarlo cuando lo necesites.

8. Escúchate a ti mismo. Durante el duelo es muy importante que escuches tus emociones y sentimientos. De esta forma evita hacer cosas para quedar bien, o para mostrar una imagen de fortaleza ante el resto de personas, pues no es el momento. Acepta la vulnerabilidad y fragilidad propia de esta época.

9 Apóyate en tu familia. Es importante que sientas que no estás solo ante la situación, y que tienes familia que te apoya en estos momentos de dificultad. No subestimes su ayuda ni te sientas mal o culpable por recibirla, déjate cuidar. Si no tienes familia, apóyate en amigos con los que te sientas a gusto y en confianza. Si lo deseas, también puedes acudir a la psicoterapia, la cual funciona muy bien en la superación del duelo.

10 No construyas un altar. Hay personas que ante la desaparición de un ser querido dejan todo igual en casa, e incluso algunos montan un altar con fotos y recuerdos de esa persona. Estas acciones son realmente contraproducentes, y no ayudan a superar el duelo, todo lo contrario pues conducen a mantener un vínculo no saludable. Tampoco se trata de desprenderse de los objetos que recuerdan a esa persona, pero sí guardarlos fuera de la vista durante un tiempo. También es aconsejable cambiar  el mobiliario o la decoración, para así darle un aire nuevo y personalizado a nuestro hogar, pues esto nos ayudará a integrar el inicio de un nuevo ciclo.

Espero que estos consejos te ayuden a afrontar el duro proceso de duelo. Si necesitas más información o ayuda terapéutica, estaré encantado de atenderte en mi página:

https://www.ansiedad.barcelona/coach-gestalt-barcelona

Si quieres leer más sobre el duelo, puedes también visitar:




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