El origen de la depresión

El origen de la depresión. Sentirse apático/a, triste o desesperanzado/a no significa necesariamente estar sufriendo de un trastorno depresivo. El entorno social condiciona nuestro estado de ánimo, en este sentido la crisis de la pandemia ha favorecido la presencia de emociones como el miedo, la desesperanza, el desánimo o la desmotivación entre la población. A este respecto, la presencia de estas emociones no es por sí misma un indicador de estar padeciendo un trastorno depresivo, sino más bien una alteración en nuestro estado de ánimo.

origen depresión


A continuación voy a enumerar los principales síntomas que pueden indicar la presencia de un trastorno depresivo. Por norma general, el diagnóstico de un trastorno depresivo suele requerir de un par de supuestos; el primero es que los síntomas permanezcan un periodo superior a dos semanas. El segundo de los supuestos es que la sintomatología afecte a diferentes áreas de la vida de la persona, impidiéndole hacer sus tareas cotidianas.

Los síntomas más comunes relacionados con la depresión son los siguientes:

-       Un estado de ánimo triste /melancólico que se mantiene en el tiempo. También pueden ser indicativo de este tipo de trastorno las ganas de llorar sin motivo.

-    Una falta de motivación para realizar actividades; en especial aquellas que en el pasado producían satisfacción.

-      Dificultad para enfocar la atención en una tarea determinada. También pueden aparecer problemas de memoria o dificultad en la toma de decisiones.

-        Problemas relacionados con el sueño (sueño no reparador, insomnio…)

-        Aparición de ansiedad ante circunstancias que anteriormente eran consideradas rutinarias y sin peligro.

-        Dificultad para llevar a cabo tareas cotidianas.

-        Disminución o aumento del apetito.

-        Aparición de cansancio y dolor muscular sin aparente explicación.

-       Mayor irritabilidad, un aumento de la sensibilidad ante estímulos externos como el ruido, y cambios de humor habituales.

-        Tendencia al aislamiento y descuido de la apariencia personal.

-        Pérdida del deseo sexual.

Estos son algunos de los principales síntomas que pueden asociarse a un trastorno depresivo; sin embargo cada persona es diferente, y en consecuencia puede manifestar distinta sintomatología y en diferente grado. Así mismo, dentro de los trastornos depresivos, existen diferentes tipos, por lo que dependiendo del caso el médico puede diagnosticar uno u otro. En caso que te sientas identificado/a con este tipo de síntomas, lo recomendable sería que visitases a tu médico lo antes posible.

Al igual que los síntomas, las causas por las que aparece un trastorno depresivo pueden variar según cada persona. Por norma general, la depresión no suele estar motivada por una única causa, sino que la explicación suele ser más compleja, influyendo factores de diferente índole como de tipo social, familiar, biológico o psicológico. De la misma forma, existen elementos que pueden favorecer la aparición y el desarrollo de un trastorno depresivo como son el consumo de drogas, el abuso de alcohol, la toma de medicación o alguna experiencia traumática vivida.

Durante años, el origen de la depresión se relacionó con un desequilibrio químico en el cerebro, principalmente por un desajuste en los niveles de serotonina y noradrenalina. En este sentido se creía que la toma de medicación era la única solución para recuperar el equilibrio químico y superar la depresión. En la actualidad, han surgido diferentes teorías que contradicen la idea que la depresión tiene su principal origen en un factor químico, abriendo la puerta a una explicación de origen psicológico, y más concretamente a la idea que la depresión es una señal de alerta que nos avisa de una falta de satisfacción de nuestras necesidades psicológicas.

En relación con esta idea, es interesante la teoría del escritor Johann Hari, la cual queda plasmada en su best seller “Conexiones Pérdidas” (lectura que os recomiendo). Johann Hari sufrió de depresión en su adolescencia, y aunque admite que la medicación prescrita le ayudó durante un tiempo, afirma que no fue la solución definitiva para su problema.

terapia depresión


En su libro Hari nos describe nueve factores que conducen a la depresión, alejándose de la teoría que la depresión tiene su principal origen en un desequilibrio químico de nuestro organismo. Algunos de los factores que Hari menciona en su libro como causantes de la depresión son; la soledad, la falta de motivación existencial, un individualismo creciente, o la pérdida de valores como la solidaridad entre los seres humanos.

En palabras de Hari:

“ Tu depresión no es un problema técnico. Es una señal. Tu sufrimiento tiene sentido. Sientes esto por razones y esas razones pueden ser tratadas… la biología es real, pero es parte de una imagen más grande”.

Personalmente, coincido bastante con las ideas de Hari. Por este motivo, aunque opino que no deberíamos demonizar la medicación, tampoco debemos creer que es una solución definitiva a los trastornos depresivos. La combinación de medicación (siempre prescrita y supervisada por el profesional médico) con las sesiones de terapia, son la mejor solución para este tipo de trastornos. Mientras que la medicación aportará una estabilización emocional, la asistencia a terapia ayudará a la persona a encontrar las motivaciones que se esconden detrás de los síntomas depresivos.

Si has sido diagnosticado/a con un trastorno depresivo no debes subestimar tu situación. Debes tener claro que es muy poco probable que puedas superar este tipo de trastorno por ti mismo/a. Aunque a veces existen creencias erróneas al respecto, como que pedir ayuda es un síntoma de debilidad, o que la terapia es solo para gente mentalmente enferma, la realidad es que superar la depresión es una tarea que debe ser realizada con la colaboración de un terapeuta. La terapia te ayudará a salir de esta difícil situación que estás viviendo y a recuperar tu bienestar. Para más información CLICA AQUÍ.

Si quieres conocer más sobre los trastornos depresivos, te invito a que leas otros de mis artículos sobre el tema:

Clasificación trastornos depresivos

Tristeza o depresión

Pautas para enfrentar la depresión

 

Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona


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Técnicas de reducción del estrés (II) – El escaneo corporal

Técnicas de reducción del estrés (II) – El escaneo corporal. En estos tiempos de inseguridad e incertidumbre ante el futuro, los ejercicios de conciencia corporal y respiración nos pueden ayudar a contactar con el momento presente, para así reducir nuestros niveles de estrés y ansiedad.

Técnicas reducción de estrés


En otro de mis artículos ya os hablé de una primera técnica de reducción de estrés, la respiración diafragmática (puedes verlo AQUÍ). Hoy os quiero proponer otro ejercicio, el escaneo corporal.

Con frecuencia las molestias generada por los problemas de ansiedad se manifiestan a través de tensión muscular, dando lugar a diversos problemas como son: dolores de cervicales y de espalda, cefaleas, fatiga, insomnio e irritabilidad, entre otros. Lamentablemente, el cuerpo es el gran olvidado por un gran porcentaje de la población, pues la mayor parte del tiempo nos centramos en la mente y en sus preocupaciones. Solo en el momento que aparece algún dolor o tensión muscular, es cuando nuestra atención se focaliza en el cuerpo. Para no llegar a estos extremos, en que el dolor nos frena bruscamente, deberíamos empezar a darle un espacio y un tiempo a la conciencia corporal.

Los ejercicios de relajación y Mindfulness, realizados de forma continuada, nos conectan con el momento presente, lo que nos ayuda a tomar una mayor conciencia corporal y a reducir nuestra ansiedad. Una vez conectamos con el mensaje de nuestro cuerpo, también somos capaces de ir liberando la tensión acumulada en él. A continuación voy a exponer un ejercicio que puede ayudarnos a conectar con nuestro cuerpo y así liberarnos de tensiones, es el denominado como escaneo corporal.

Para realizar esta práctica, necesitarás ropa cómoda. Busca un lugar tranquilo, y asegúrate que nadie va a molestarte en la siguiente media hora. Puedes realizar este ejercicio tumbado o bien en posición sentada, con la espalda y hombros rectos.

1er paso. Toma conciencia de tu respiración y adopta un ritmo que te resulte cómodo. Una vez sientas que has conectado con tu respiración, empieza a tomar conciencia de tu cuerpo. El ejercicio se fundamenta en ir tensando y relajando diferentes grupos musculares. Durante el ejercicio, y sobre todo al principio cuando no tenemos mucha práctica, es normal que tu mente se distraiga con pensamientos. No te agobies, es normal, cuando eso pase, vuelve a focalizar la atención en tu respiración.

2º paso. Cierra tu puño derecho y siente la tensión muscular que se produce en esa zona. Al cabo  de unos cinco segundos abre el puño y suelta la tensión. Date cuenta de las sensaciones que se producen al liberar la tensión. Acompaña el ejercicio con la respiración de la siguiente forma. Inspira a la vez que cierras el puño, y expulsa el aire una vez liberes la tensión en el puño.

3er paso. Realiza este ejercicio de tensar y soltar la presión a lo largo de todo el cuerpo. Personalmente me gusta empezar por los pies, e ir subiendo a lo largo del cuerpo. Te he puesto el ejemplo del puño porque creo que es el más fácil de entender, pero tú decides la dirección a seguir.

4º paso. Una vez realizado el escaneo, céntrate en la zona abdominal. Pon tu mano derecha en el vientre, y tu mano izquierda en la zona del tórax. Nota como el aire entra y sale, subiendo y bajando tu vientre. Si por cualquier motivo te distraes, vuelve tu atención a la respiración.  Al cabo de unos minutos, toma conciencia de todo tu cuerpo en general. Si sientes que aún aparece alguna tensión en tu cuerpo, imagina el aire que entra como si fuese una energía blanca y purificadora. Lleva este aire hasta la zona de tensión. Cuando expires, imagina el aire como algo sucio que libera la tensión a medida que sale de tu cuerpo. Una vez  hayas liberado las tensiones, céntrate en tomar conciencia de tu cuerpo como una unidad. Siente el peso del cuerpo sobre la cama, o sobre el sillón donde estés sentado. Realiza unas cuantas respiraciones profundas desde esta sensación. Una vez hayas acabado, no te levantes rápidamente, hazlo de forma lenta y pausada, no tengas prisa.

Técnicas reducción de ansiedad


Una vez tengas práctica con este ejercicio, puedes saltar la parte de la tensión consciente, y centrarte en localizar las zonas de tensión que sientas en tu cuerpo. Utiliza la respiración como una herramienta para localizar y expulsar la tensión de tu cuerpo. Por norma general recomiendo hacer estos ejercicios con los ojos cerrados, para así ayudarte a conectar mejor con las sensaciones.

Espero que este ejercicio te ayude a reducir tus niveles de estrés y ansiedad. Debes recordar que los efectos beneficiosos de este tipo de ejercicios se obtienen con una práctica constante y periódica de ellos.

Si sientes que tus niveles de ansiedad son muy elevados, afectando a tu rutina diaria, lo recomendable es que en paralelo con estos ejercicios buscases ayuda terapéutica. La terapia puede ayudarte a identificar las causas de tu ansiedad, para que así puedas recuperar tu equilibrio emocional lo antes posible.

Para más información sobre la terapia CLICA AQUÍ y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona


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