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El duelo en tiempos de coronavirus

El duelo en tiempos de coronavirus. La situación generada por la que ya podemos denominar pandemia del covid-19 se está cobrando numerosas muertes, sobre todo en edades avanzadas. Este gran número de muertes, junto la imposibilidad por parte de los familiares de poder cuidar, acompañar y estar presentes en el momento del fallecimiento del enfermo, están provocando que el duelo, ya de por sí difícil, se esté complicando en muchos casos. A parte de la tristeza propia por la pérdida, se añaden otras emociones como la culpa, la rabia o la frustración derivadas de la forma como se ha ido la persona amada.

duelo en tiempos de coronavirus

El estado de alarma decretado, y el confinamiento al que nos vemos sometidos, han limitado en gran medida la validación de la pérdida y los rituales de despedida que tradicionalmente acompañan a un difunto como son: el velatorio, los rituales familiares o las ceremonias religiosas. Este cambio súbito en tradiciones tan arraigadas en nuestra cultura, las cuales necesitamos para poder validar y expresar nuestro dolor, puede provocar que la etapa de duelo, que se inicia al partir de la muerte de un ser querido, se complique.

Para intentar gestionar la avalancha de emociones derivadas del hecho de haber perdido a un ser querido durante el confinamiento, seguidamente comento algunas pautas que pueden ayudarte a transitar esta difícil etapa.

1. Con seguridad en estos momentos vas a pasar por diferentes estados emocionales; rabia, frustración, culpa, impotencia… es normal, no te juzgues ni te autocensures por ello. También es muy habitual que ahora te cuestiones muchas cosas: ¿Por qué ha llegado este virus?, ¿Por qué me ha tocado a mí?, ¿Podía haber seguido medidas más estrictas para evitar el contagio?... y tantas otras. Intenta no quedarte enganchado a este tipo de preguntas; debes considerar que estamos viviendo una situación que escapa de nuestro control, y que nadie podía prever. No te autocastigues por ello y añadas más dolor al propio por la pérdida. Así mismo ten en cuenta que querer encontrar respuesta a todas estas preguntas no te aportará la paz, solo te mantendrá enganchado a la pérdida y te impedirá soltar y empezar la elaboración de tu duelo.

2. Intenta no focalizar tus pensamientos en el hecho que nos has podido despedirte de esa persona, o no has podido estar con ella en los últimos momentos de su vida. Mira de enfocar tu pensamiento en recuerdos de una vida; piensa en todos los buenos momentos que habéis pasado juntos, en las experiencias compartidas y en los aprendizajes obtenidos. Date cuenta qué el recuerdo de estas vivencias tiene mucho más peso que los momentos finales. Quédate con esas memorias y piensa que la persona fallecida tenía conocimiento que no estabas allí no porqué no quisieses, sino por una situación de fuerza mayor que nos ha desbordado y limitado a todos.

3. En estos duros momentos déjate acompañar y cuidar por tus seres queridos, no te encierres. Esto no significa que no puedas tener tus momentos de soledad, pero eso no significa aislarte del mundo.

4. Ante la situación excepcional que vivimos, con seguridad no has podido realizar el tradicional ritual de despedida de tu ser querido. Por ahora, y dadas las circunstancias tendrás que posponer dicho ritual para más adelante. Como sustitutivo, y con el objetivo de poder despedirte y validar el dolor de la pérdida, tienes distintas opciones. En primer lugar sería importante que los miembros de la familia os reunieseis para comunicar aquello que necesitáis cada uno. Éste es el momento para que cada miembro de la familia (también niños) pueda expresar ideas para realizar una despedida virtual. Las opciones pueden ser diversas, seguidamente comento algunas ideas:

- Un encuentro virtual a través de una plataforma como Skype o Zoom. En este encuentro cada miembro de la familia puede traer un escrito o un objeto que relacione con el difunto, dando espacio a cada persona para que exprese aquello que necesita decir. También a modo de ritual se puede encender una vela mientras se dice unas palabras en honor al fallecido, poner una pieza musical que tenga un significado, mantener un minuto de silencio, etc…

- Si eres creyente, tal vez el párroco o guía espiritual de tu comunidad pueda ayudarte a ti y a la familia organizando una ceremonia de despedida en la distancia, ya sea a través de una grabación, o video llamada que será vista por toda la familia.

- Haz un escrito de despedida y publícala en tu cuenta de Facebook, de esta forma no solo los familiares, sino también los amigos y conocidos podrán manifestarte sus condolencias y expresarte su apoyo en estos duros momentos.

- Aunque como consecuencia del confinamiento los movimientos están limitados, puedes hacer algún tipo de ritual simbólico y coordinarte con el resto de familiares para hacerlo conjuntamente, cada uno desde sus casas. Uno de estos rituales puede ser soltar globos con mensajes de despedida, o de agradecimiento a una misma hora, o bien una encendida de velas conjunta.

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5. Utiliza vías de expresión de tus sentimientos y emociones. Una de las opciones expresivas más efectiva son las técnicas de escritura. Puedes empezar un diario donde ir plasmando tus pensamientos y emociones diarias. También puedes optar por escribir una carta de despedida a tu ser querido, una carta a una emoción que estés sintiendo como la rabia, una carta a Dios… También puedes optar por escribir una carta de agradecimiento a la persona fallecida, de disculpa, o bien optar por escribirle una poesía. Otra alternativa es recopilar textos de algún autor con lo que los dos os sintieseis identificados. Plasmar en el papel aquello que estás sintiendo te ayudará a descargar las emociones negativas, organizar tus pensamientos e ir tomando conciencia de la realidad de la pérdida.

6. Otra posibilidad es montar un rincón del recuerdo en algún lugar de la casa. En ese rincón puedes colocar fotografías, objetos personales, así como decorar éste con flores, velas… En los momentos que lo necesites puedes recurrir a este rincón ya sea para rezar, estar en silencio, hablar con la persona fallecida expresándole como te sientes ante su pérdida, etc…

7. En caso de que existan objetos en el piso que te recuerdan a la persona fallecida sería recomendable que los apartases de la vista. Una posibilidad es guardar algunos de estos objetos, y otros ponerlos en una caja del recuerdo. Puedes montar esta caja a modo de ceremonia con el resto de la familia, en ella cada persona puede aportar aquel objeto que considere más simbólico o representativo de esa persona. Respecto al resto de objetos guárdalos, no tires nada, y cuando te sientas más fuerte emocionalmente, ya será el momento de decidir cuáles quieres guardar y qué hacer con ellos.

8. No olvides mantener unas pautas de autocuidado como son: seguir una dieta equilibrada, dormir las horas necesarias y realizar periódicamente ejercicio físico. Aunque estés confinado, en internet existen multitud de recursos, como son clases guiadas, tablas de ejercicios…, los cuales te permitirán mantener tu estado físico. Por último, pero muy importante, mantén una rutina de higiene, no te descuides; dúchate y vístete cada día, como si fueses a salir.

9. Aunque es lógico que tu cuerpo te pida descanso, también es recomendable que ocupes tu día con rutinas y actividades que mantengan tu atención focalizada y distraída. Algunas de estas actividades pueden ser manualidades, cocina, jardinería, pasatiempos, etc…

10. Si vives solo y acabas de sufrir una pérdida en tu vida es recomendable que mantengas cierto  contacto social, aunque sea mínimo. Puedes disponer de un par de personas de confianza con las que te sientas a gusto para hablar, y procura contactar con ellas al menos cada dos o tres días. Puedes utilizar diferentes vías de comunicación como teléfono, videoconferencia, whatsapp

Es muy importante que te escuches, procura respetarte tu necesidad de estar solo, aunque como he dicho anteriormente que eso no te lleve al aislamiento. Si necesitas momentos para estar solo y convives con otras personas, explícaselo y busca un lugar donde te sientas cómodo para estar a solas, contigo mismo. Así mismo si te sientes muy angustiado y necesitas apoyo, no dudes en contactar con personas cercanas para expresar como te sientes. No te juzgues ni culpabilices por necesitar ayuda en estos momentos, déjate acompañar por las personas que te quieren. Piensa que tú harías lo mismo si estuviesen en tu situación.

Si te encuentras solo existen diferentes teléfonos de apoyo que te ayudarán a aliviar tu malestar. Uno de estos teléfonos es el que ha abierto la comisión social de la AETG (Asociación Española de Terapia Gestalt). El número es el 626 796 734. Este es un teléfono de atención y acompañamiento, un servicio de escucha totalmente gratuito, para todas aquellas personas que lo necesiten en esta época de confinamiento.

terapia duelo coronavirus
www.ansiedad.barcelona
Personalmente y mientras dure el confinamiento, también estoy ofreciendo un servicio de acompañamiento y escucha totalmente gratuito. El servicio tiene como finalidad atender a todas aquellas personas que se sientan sobrepasadas y angustiadas por la situación que estamos viviendo, así como atender a aquellas personas que acaban de sufrir una pérdida importante en sus vidas. Mi teléfono de contacto es el 645 368 714.

11. Por último decirte que ciertamente si acabas de perder a una persona estás pasando por una época muy complicada, donde estados emocionales como la angustia, el dolor, la tristeza o la ansiedad estarán presentes en tu vida y en niveles muy elevados. Sin embargo debes evitar en la medida de lo posible recurrir a fármacos, como los ansiolíticos, para anestesiar aquello que sientes. Debes también reducir en lo posible la ingesta de alcohol y suprimir cualquier tipo de droga. Solo recurre a los fármacos de forma puntual y si es estrictamente necesario. La utilización de estos fármacos limita la elaboración del duelo y con ello lo único que conseguirás es tapar tu dolor, pero no sanarlo.

Para terminar solo me queda recordarte que tienes a tu alcance otros de mis artículos con consejos y pautas para seguir en estos duros momentos de confinamiento por coronavirus, destinados no solo a personas que acaban de vivir una pérdida, sino también para la población en general. Espero todos ellos te sean de ayuda. A continuación te dejo estos enlaces:



Leslie Beebe
Terapia Gestalt en Barcelona
Tel. 645 368 714





Como Enfrentarse al Duelo


Como enfrentarse al duelo. Una de las situaciones más dolorosas que tenemos que enfrentar en nuestra vida es la pérdida de un ser querido. Cuando perdemos a alguien las reacciones ante esa situación son diversas según cada persona, no obstante existe un denominador común que es el dolor por la ausencia. Ese dolor es el síntoma que indica el inicio de un proceso denominado como duelo, de hecho, la palabra duelo significa dolor en latín.

enfrentarse al duelo


El proceso de duelo tiene como finalidad reconocer y asimilar la pérdida del ser querido, así como aprender a vivir sin ésa persona, lo que permite adaptarnos a una nueva realidad. Durante el duelo pasaremos por diferentes etapas, las cuáles variarán en intensidad y duración según cada persona. No son etapas lineales, lo que significa que las iremos visitando a lo largo del  proceso de duelo. Las principales etapas del duelo son: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Vamos a verlas con más detalle:

La negación es una primera etapa de desconcierto ante la pérdida. Durante esta fase la persona es incapaz de aceptar la realidad, negándose a la evidencia. En estos momentos hay personas que reaccionan ante la noticia como si nada hubiese pasado, intentando aparentar ante otros y ante sí mismos que todo continúa igual. La negación es una fase necesaria en el duelo, pues nos permite integrar la información recibida de forma progresiva, amortiguando el shock por la pérdida.

La segunda etapa es la ira. La ira es una de las emociones más presentes en el proceso de duelo, sin embargo en esta etapa es cuando aparece con más intensidad. La frustración y la impotencia ante la pérdida provocan que la persona busque culpables externos o causas que expliquen racionalmente el suceso traumático. A veces esta etapa se vive desde el resentimiento hacia el ser fallecido por el dolor que nos ha causado su muerte. Este resentimiento con la persona fallecida se vive con culpa, lo que provoca que los niveles de enfado aún aumenten más. En esta etapa la persona se hace preguntas relacionadas con la búsqueda de justicia, del tipo; “¿Por qué yo?”, “No es justo”, “¿Por qué me ha sucedido esto a mí?”.

La tercera etapa es la denominada como negociación, en la cual la persona busca alguna estrategia o solución que le permita revertir lo ocurrido. Aunque una parte de nosotros sabe que el ser querido ya no volverá, existe otra que aún siente la necesidad de retornar a la vida pasada, antes del fallecimiento. En esta etapa aparece la intención de retroceder en el tiempo, para así evitar de una forma u otra el hecho traumático. Es frecuente en esta etapa frases del tipo: “Si yo hubiese…”, “Qué hubiese pasado si…”, “Y si…” Aparece así una voluntad de quedarnos fijados en el pasado para intentar curar el dolor que estamos sintiendo, a la vez que fantaseamos con una vida alternativa en la que el fallecido aún se encuentra entre nosotros.

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La cuarta etapa es la depresión. En esta etapa la persona toma conciencia de lo irreversible de la situación y contacta con el vacío y el dolor que el fallecimiento ha provocado en su vida. En esta etapa son frecuentes los estados de tristeza y melancolía, así como la sensación que no vamos a poder tirar adelante con nuestra vida sin la persona fallecida. La frase característica de esta etapa sería; “Si ya no está para qué seguir?” . Aunque esta etapa puede presentar síntomas como la necesidad de aislarse socialmente o los estados depresivos, si percibimos que éstos perduran en el tiempo, sería aconsejable consultar con un profesional de la terapia para que nos ayude en el proceso.

La quinta y última etapa es la aceptación. En esta fase la persona acepta la pérdida, dándose la oportunidad de una nueva vida sin el ser querido. Es una etapa de reflexión y toma de conciencia donde podemos reflexionar sobre el sentido de la vida y aquello que esperamos de ella. La frase que resume esta etapa sería: “Todo va a ir bien (incluso sin esa persona)”. En esta etapa la persona comprende que la muerte no es un castigo, sino parte de la vida misma. Las emociones de culpabilidad y rencor por lo ocurrido se transforman en aceptación y aprendizaje de la experiencia vivida.

Si actualmente estás atravesando por un duelo, o conoces de alguna persona que se encuentre en esa circunstancia, a continuación voy a comentar algunas estrategias que pueden ayudarte en la transición del proceso.

1. Acepta el proceso de duelo. El duelo es un proceso necesario que nos permite curar la herida que se produce por la pérdida de algo o alguien en nuestra vida. Por este motivo, aunque pasemos por momentos de profunda tristeza e ira (emociones típicamente desagradables que no nos gusta sentir), debemos tener claro que transitarlas es el único camino para alcanzar la sanación emocional. En este sentido no es aconsejable adoptar estrategias para reprimir o desviar las emociones asociadas al duelo, algunas de las más características son; ocupar el día con multitud de actividades para no estar en contacto con nosotros mismos, o bien insensibilizarnos y decirnos que somos fuertes, que no pasa nada y que todo está bien. Este tipo de actitudes son contraproducentes, pues provocarán que el duelo se alargue en el tiempo y corremos el peligro de que se quede enquistado, manteniendo de esta forma la herida abierta.

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2. Acepta tus sentimientos. No todo el mundo reacciona igual ante una pérdida; hay personas que tienen facilidad para identificar y expresar sus emociones, mientras que otras tienen más dificultad para ello. Asimismo hay personas que les cuesta lidiar más con un tipo de emoción que con otra. Independientemente del tipo de relación que mantengas con tus emociones, lo importante es que las aceptes cuando aparezcan, sin juzgarlas ni culpabilizarte por ellas. Tampoco creas que existe un manual que té explica cómo vivir el duelo y cómo debes sentirte en cada momento; el duelo es un proceso muy personal y diferente según cada persona y situación.  Aunque antes he comentado las fases del duelo, debes tener claro que es simplemente una orientación, un mapa del proceso, y por tanto no debe ser tomado como un manual de instrucciones.

3. No descuides tu persona. Ante un proceso de duelo, debes priorizar tu bienestar. Esto significa respetarte y estar atento a cuáles son tus necesidades en cada momento, dejando de lado exigencias propias y ajenas. Debes tener claro que en estos momentos lo más importante es tu recuperación emocional, por este motivo evita hacer las cosas porque te sientas en la obligación o para quedar bien con el resto de personas. En este sentido también es importante que cuides de tu salud física; es recomendable que mantengas unos horarios regulares en las comidas, cuides tu alimentación, practiques ejercicio y duermas las horas necesarias. Estos hábitos saludables contribuyen positivamente en el proceso de duelo.

4. Expresa lo que sientes. Es importante que te permitas expresar tus emociones, sobretodo la tristeza, y que no sientas vergüenza por compartirla con el resto de personas. No hace falta que comuniques lo que te pasa a todo el mundo, pero sí a una o dos personas de tu confianza, con las que te sientas a gusto y que te puedan aportar el apoyo y comprensión que necesitas. Debes evitar esconder tu dolor, no sientas miedo ni vergüenza por ello, es natural y a la vez sanador expresarlo. En este sentido date permiso para llorar, el llanto es la expresión directa de la tristeza, es un mecanismo liberador y sanador a la vez. Reprimir el llanto para mostrarte fuerte solo te conducirá a estar más triste y ansioso.

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5. Normaliza la muerte. Existen casos en que una vez producido el fallecimiento, la familia firma un pacto de silencio para no hablar del difunto ni de los recuerdos asociados a él. Esta actitud es nociva para la familia, pues lo único que se consigue es reprimir y esconder el dolor que todos los familiares sienten por la pérdida. Lo aconsejable en estos casos es poder hablar libremente sobre la persona fallecida y compartir historias y anécdotas. Esta actitud es un  bálsamo reparador que ayudará a todos los familiares a lidiar con la muerte, fomentando elementos como el amor, la empatía y la comprensión en el ámbito familiar.

6. No te deshagas de los objetos que te recuerdan a la persona fallecida. Durante el proceso de duelo, cuando nos sentimos extremadamente vulnerables, no es el mejor momento para tomar decisiones importantes. En este sentido es aconsejable que no te deshagas de aquellos objetos que te recuerdan a la persona fallecida. Aunque en un primer momento pueda parecerte una buena idea, seguramente acabarás arrepintiéndote por ello. No es necesario, ni aconsejable, tener todos los objetos a la vista, pero sí guardarlos en una caja o en un lugar que no esté a la vista, y de aquí un tiempo, una vez superado el duelo, decidir qué hacer con ellos. Siguiendo esta premisa, el duelo tampoco es un buen momento para tomar decisiones importantes como cambios de domicilio, de trabajo, etc... en estos casos la inestabilidad emocional nos puede impulsar a tomar decisiones precipitadas que después podemos lamentar.

7. Despídete del ser querido. En ocasiones cuando alguien fallece no tenemos la oportunidad de despedirnos, o bien nos vemos obligados a hacerlo de forma rápida e imprevista. Por este motivo es importante que te des la oportunidad de despedirte de tu ser querido, aunque esta persona ya no esté presente. Una de las opciones es escribir una carta de despedida, expresando todo aquello que necesitas decirle y que no tuviste oportunidad de comunicar en vida. Si es posible puedes visitar el cementerio donde esté esa persona y leérsela una vez finalizada. Otra opción es escribir durante el proceso de duelo un diario donde vayas expresando tus emociones, sensaciones y pensamientos. Un última opción es crear un “espacio de recuerdos” (por ejemplo un álbum o una caja), donde depositar aquellas fotos y objetos que te recuerden  a esa persona. Cuando lo consideres oportuno puedes revivir esos momentos y situaciones. Esta última opción la suelo recomendar a mis clientes una vez el duelo está encarrilado, pues en caso contrario puede tener los efectos contrarios a los buscados, aumentando los estados de tristeza y melancolía.

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8. No seas exigente contigo mismo. El duelo es un proceso lento pero progresivo, y como tal dura un tiempo, aproximadamente entre 1,5 y 2 años. Por este motivo no quieras correr, sé paciente y toma conciencia que no es un proceso lineal, lo que significa que un día puedes sentirte muy animado y alegre, y al día siguiente volver a conectar con el llanto y la tristeza. Piensa que es absolutamente normal, y no significa de ninguna manera un retroceso en el proceso. No te castigues ni culpabilices por ello.

Se considera que se ha llegado al final del duelo cuando somos capaces de recolocar emocionalmente a nuestro ser querido, aceptando que aunque esa persona ya no está presente, una parte de ella sigue viviendo en nosotros. Esta aceptación de la nueva realidad nos permite seguir nuestro camino, aprendiendo de lo vivido junto a esa persona y aceptando que la vida ha cambiado, lo que nos lleva a abrirnos a nuevas experiencias y relaciones.

Por último es importante que tengas en cuenta que a medida que pase el tiempo debes ir sintiéndote mejor respecto a la pérdida. Aunque al inicio del proceso de duelo la mayoría de tus pensamientos estarán focalizados en el hecho traumático, a medida que pasen los días, otros aspectos como el ámbito social, laboral y familiar irán ocupando el sitio que les corresponde en tu vida. Si no es así, y sientes que tu dolor y las emociones derivadas de la pérdida ocupan la mayor parte de tus energías y de tu tiempo, entonces sería aconsejable que buscases ayuda profesional para elaborar el duelo de una forma saludable. 

Leslie Beebe

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