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TOC y Pensamiento Obsesivo


TOC y Pensamiento Obsesivo. El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno de la ansiedad, el cual se caracteriza por la presencia de pensamientos repetitivos e intrusivos, así como miedos irracionales, denominados como obsesiones. Con el objetivo de reducir la angustia y la ansiedad generada por este tipo de pensamientos, la persona que los sufre pone en marcha toda una serie de comportamientos repetitivos, denominados como compulsiones, con la finalidad de controlar dichos pensamientos. No obstante, esta actitud resulta en un efecto opuesto al esperado, pues los pensamientos negativos y miedos se intensifican, y los comportamientos se ritualizan, entrando en un circulo vicioso del que es difícil salir.


Los pensamientos obsesivos pueden estar relacionados con múltiples temáticas como; el orden, la limpieza, pensamientos agresivos sobre dañarse a si mismo o dañar a un familiar, pensamientos indeseados relacionados con violencia, creencias religiosas, morales… Así mismo los rituales que se aplican para reducir la ansiedad pueden ser también muy variados, y relacionarse con temas como; el orden y la limpieza excesiva, el recuento, la verificación, la medida y la repetición de tareas, entre otros.

Sufrir de un TOC no debe confundirse con ser una persona perfeccionista o ser un amante del orden. Las obsesiones y compulsiones propias del TOC suponen una limitación importante para quien las sufre, interfiriendo de forma significativa en la vida diaria de la persona. Así mismo hay personas que sufren de pensamientos obsesivos, sin que eso suponga la aplicación de rituales evitativos, por lo que en estos casos tampoco podríamos estar hablando de un TOC propiamente dicho.

Si crees que puedes estar sufriendo de un TOC, el primer paso que debes dar es ir a tu médico para que realice un diagnóstico. Es importante que los TOC sean tratados con la mayor brevedad posible, pues como más instaurados están en la vida de la persona, más difícil es poder superarlos. Para un eficiente tratamiento del TOC es necesario el acompañamiento terapéutico, a veces combinado con una medicación prescrita por el médico.

TOC y Pensamiento Obsesivo

Un aspecto importante a trabajar con los TOC es como nos relacionamos con nuestros pensamientos. En este sentido voy a proponeros toda una serie de pautas, que os pueden ayudar a lidiar con los pensamientos obsesivos y los miedos irracionales. Como siempre digo, son únicamente pautas, y un ningún caso sustituyen a la terapia recomendable ante este tipo de diagnósticos.

1. No te identifiques con tus pensamientos. Una primera premisa importante es que tomes conciencia que tú no eres tus pensamientos, sino simplemente un observador interno. En este sentido debes comprender que los pensamientos se convertirán en realidad, en la medida que tú lo permitas, sino simplemente son lo que son, una fantasía en tu cabeza. Piensa que en última instancia eres tú quien decides qué hacer con ellos y cómo actuar al respecto.

2. Tus pensamientos no te definen. En la línea de lo que acabamos de comentar, tener cierto tipo de pensamientos no determina el tipo de persona que eres. Por ejemplo pensar que puedo coger un cuchillo y matar a mis seres queridos, no me hacen un asesino o una mala persona. Por este motivo evita juzgarte a ti mismo en base a los pensamientos que tengas, de nuevo recuerda, tú no eres tus pensamientos, y por tanto no te definen como persona.

3. No luches contra tus pensamientos. Debes comprender que todos tenemos miles de pensamientos a lo largo del día, y simplemente la mayoría de ellos los dejamos pasar por nuestra mente, sin más. El problema surge cuando nos focalizamos y nos quedamos enganchados a un determinado pensamiento, convirtiendo ese pensamiento en un obstáculo que limita seriamente nuestra libertad personal. Es importante entender que no podemos controlar aquello que pensamos, por este motivo, como más nos empeñemos en querer controlar un pensamiento, más atención y más energía le estaremos dando, y en consecuencia más presente va a estar en nuestra vida.

Puedes imaginar a tu pensamiento intrusivo como a un monstruo, el cúal vas alimentando cada vez que te focalizas en él para controlarlo, o hacer que se vaya.
Para evitar que acabes siendo devorado por este monstruo, es recomendable que no combatas tus pensamientos, y simplemente aceptes que están allí; no los juzgues, ni te juzgues a ti mismo por tenerlos.

4. Puedes controlar tus reacciones. Como hemos comentado, no es posible eliminar los pensamientos negativos de nuestra mente, sin embargo, sí que podemos elegir cómo reaccionamos ante ellos. Por este motivo, antes de obedecer a tus pensamientos, date un espacio para pensar como quieres actuar ante ese mensaje, y las consecuencias que se derivan de ello. Puedes hacerte preguntas del siguiente tipo, que te ayudarán a racionalizar la situación:

“¿Qué experiencias reales de mi pasado me confirman aquello que pienso?, ¿Qué es lo más probable que pase?, ¿Qué es lo que yo quiero que pase?, ¿En qué medida me beneficia pensar en esto?, ¿Tengo algún control sobre aquello que pienso?, ¿Qué aspectos de mi realidad presente me llevan a pensar que aquello que pienso va a suceder?”

5. No intentes razonar con tus pensamientos. Uno de los principales errores de las personas con pensamientos obsesivos es querer racionalizarlos, entrando así en un diálogo del que nunca se sale victorioso. Querer razonar con este tipo de pensamientos es inútil, pues conlleva una pérdida de tiempo y solo genera frustración en la persona. Toma conciencia que un pensamiento obsesivo no suele ser racional, por tanto nunca podrás vencerlo de esa forma. En este sentido, como más intentes cambiar aquello que pasa por tu mente, mayor será también tu malestar.

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6. Evita culpabilizarte y castigarte por tus pensamientos. Los TOC suelen implicar problemas de autoestima, pues la persona se da cuenta que como más lucha por salir de esta situación, menos capaz se ve de superarla, generando un elevado sentimiento de frustración. Así mismo, la persona que sufre de un TOC se siente culpable por los pensamientos que aparecen de forma recurrente en su mente, culpabilizándose por ello, lo que también afecta de forma negativa a la autoestima.

Ante esta situación es importante comprender dos aspectos importantes; el primero es que para superar un TOC es necesario ayuda terapéutica, y por este motivo no debemos sentirnos mal con nosotros mismos, ni peor personas por ello. No tiene nada que ver con la capacidad o la inteligencia de la persona, es simplemente que no estamos abordando la problemática de una forma adecuada. Ten por cuenta que con la terapia y el esfuerzo por tu parte, mejorarás con el tiempo.

El segundo aspecto a considerar es que no debes relacionar el tipo de pensamientos que aparecen en tu mente con tu valoración como persona, no tiene nada que ver. Recuerda como hemos dicho anteriormente que tus pensamientos no te definen.

7. Toma conciencia de tus avances. Las personas que acuden a terapia por un TOC experimentan avances en el tiempo. No obstante a veces la persona está tan focalizada en su problemática, o en querer que los pensamientos desaparezcan por completo, que no los valora. Es importante que si estás en terapia por este tema, valores el momento presente, y los avances que estás haciendo. Seguramente te darás cuenta que desde que acudes a las sesiones los pensamientos obsesivos se han reducido, así como los rituales de prevención propios del TOC.

8. Ayúdate con técnicas de relajación. La meditación, así como las técnicas de relajación son aliados importantes en la superación del TOC. Ambas te ayudarán a contactar con el momento presente y con tu cuerpo, salir de tu mente y aceptar los pensamientos que estás teniendo, sin juzgarlos ni culpabilizarte por ello. Ser constante con este tipo de prácticas, te ayudará a relacionarte con tus pensamientos de una forma más saludable.

Otro aliado importante en la superación del TOC es el ejercicio físico, el cual te ayudará con el estrés y la ansiedad que suele asociarse a este tipo de trastornos.

El TOC es un trastorno que requiere de acompañamiento terapéutico, y a veces dependiendo del caso, también farmacológico. Conocer qué aspectos están favoreciendo al TOC, entendiendo los motivos que lo han originado, así como obtener herramientas que ayuden a la persona en la superación de este trastorno, son aspectos que la terapia puede aportar.

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Si quieres más información sobre cómo la terapia puede ayudarte, o bien quieres concertar una primera sesión, puedes entrar en ESTE ENLACE.

Si quieres leer más sobre esta temática, aquí te dejo otros artículos que pueden ser de tu interés:



Leslie Beebe
Telf. 645 368 714


Como enfrentar los pensamientos obsesivos


Como enfrentar los pensamientos obsesivos. Todos en algún momento de nuestra vida hemos pasado por situaciones difíciles, en que ha surgido una preocupación que ha ocupado gran parte de nuestros pensamientos. Este tipo de pensamientos se repiten en nuestra mente, dándonos la sensación qué no nos los podemos quitar de la cabeza, y peor aún, sentimos que no tenemos ningún control sobre ellos.
Estos pensamientos se caracterizan por ser intrusivos y repetitivos, nos agotan y nos dejan sin energía; no obstante debemos distinguir entre dos tipos de pensamientos dependiendo del tipo de preocupación. 

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El primer tipo son aquellos pensamientos que hacen referencia a una preocupación relacionada con un hecho actual de nuestra vida, o que quizás vaya a suceder en un corto espacio de tiempo. Por ejemplo un examen importante que debamos pasar la semana próxima.

En este caso la preocupación nos sirve como un estímulo para estudiar y prepararnos para pasar la prueba, siendo un problema respecto al cual existe una solución. Cuando surge la preocupación podemos actuar, y tomar cartas en el asunto; por ejemplo planificarnos las horas de estudio, buscar a alguien que nos ayude con posibles dudas que nos surjan, o bien asegurarnos de obtener un buen descanso y comer bien los días anteriores a la prueba, para así lograr el mejor resultado posible. En este caso tenemos la posibilidad de ocuparnos de dicha preocupación, para que así ésta disminuya.

El segundo tipo de pensamiento no hace referencia a un hecho de la realidad, sino a preocupaciones que aparecen y que están relacionadas con fantasías que emergen en nuestra mente. Mientras que en el primer tipo nos preocupamos por un hecho real, en el segundo caso nuestra preocupación se centra en un pensamiento. En este caso, no tenemos la oportunidad de tomar acción y ocuparnos de la preocupación, pues ésta no se encuentra en nuestra realidad, sino solo en nuestra imaginación.

Este tipo de pensamientos son los más problemáticos, pues si no se gestionan correctamente pueden acabar ocupando gran parte de nuestro tiempo y energía, desembocando en el peor de los casos en un trastorno obsesivo. Son pensamientos que suelen ir acompañados de síntomas como el estrés o la ansiedad, y con frecuencia se centran en asuntos que perturban a la persona. Algunos de estos pensamientos pueden estar relacionados con aspectos íntimos como la sexualidad, la violencia o la religión, entre otros. Por ejemplo puede ser que la persona empiece a cuestionarse su identidad sexual, tener pensamientos blasfemos sobre sus creencias religiosas o bien experimentar pensamientos violentos sobre hacerse daño a sí mismo, o bien hacer daño a un miembro de la familia.

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Cuando la persona toma conciencia de este tipo de pensamientos suele empezar a preocuparse sobre su significado, a la vez que también empieza a juzgarse y a culpabilizarse por tenerlos. Así mismo es habitual que aparezca la creencia que quizás se esté sufriendo de algún tipo de trastorno mental, lo que aún acrecienta más la preocupación por tener este tipo de pensamientos. Algunos de los mensajes que pueden aparecer en estos casos son del tipo:

 “¿Cómo puedo estar pensando algo tan terrible?”, “creo que me estoy volviendo loco”, “no puedo pensar eso, yo no soy así”, “qué pensaría mi familia si supiese lo que pienso”, “esto no es propio de mi”, etc…

Con el objetivo de poder gestionar este tipo de pensamientos, a continuación te dejo unas pautas que pueden ayudarte:

1. En la gran mayoría de situaciones este tipo de pensamiento no es síntoma de padecer ningún trastorno mental, por lo que puedes quedarte tranquilo en este sentido, simplemente es un indicador de una gestión emocional deficiente. En estos casos la terapia puede ayudarte a conocer aquello que se esconde detrás de estos pensamientos, lo que te permitirá recuperar tu equilibrio emocional.

2. Es importante que tomes conciencia que los pensamientos son solo eso, pensamientos, y por tanto no son la realidad. En este sentido piensa que tú no eres tus pensamientos, sino únicamente la conciencia que los observa. Debes tener claro que el pensamiento no define quien eres, mentalízate de lo siguiente: “el pensamiento simplemente sucede, pero no es quien yo soy”.

3. Todo el mundo tenemos multitud de pensamientos a lo largo del día, muchos de ellos negativos y perturbadores, sin embargo la diferencia es que la mayoría de nosotros los dejamos pasar, sin darle mayor importancia a aquello que pensamos. Cuando nos focalizamos en pensamientos inquietantes y no los dejamos ir, lo que hacemos es cargar más la negatividad que éstos llevan consigo, por lo que nuestros niveles de estrés y ansiedad aumentan. Piensa que tú eres el único responsable de darles una importancia que no merecen.

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4. Adopta una actitud asertiva y a la vez más flexible respecto a tus pensamientos; cuando aparezcan puedes responderles con frases del tipo: “¿Y qué?”, “No eres importante” o “Ya te escuché, ahora seguiré con lo mío”. No debes juzgarte ni sentirte mal por tener este tipo de pensamientos, pues como hemos dicho todos en mayor o menor medida los tenemos. No eres ni mejor ni peor persona por ello.

5. Acepta que no podemos escoger aquello que pensamos, los pensamientos emergen por sí mismos. Querer controlarlos o bien reprimirlos únicamente resultará en el efecto contrario al esperado. Cuando aceptas el pensamiento, no le estás dando la atención ni la energía que necesita para que pueda afectarte negativamente.

6. Cuando aparezcan este tipo de pensamientos debes evitar focalizarte en ellos, pues como hemos comentado anteriormente la continua atención en éstos es lo que acrecienta el efecto perjudicial que tienen en tu persona. De esta forma es importante que cuando aparezcan dejes tu mente y te focalices en la actividad que estés haciendo en el momento presente. No se trata de evitar o reprimir el pensamiento, sino que únicamente debes decirte a ti mismo que no vas a malgastar tu precioso tiempo dándole importancia a este tipo de pensamientos.

7. Es importante que tomes conciencia que en última instancia eres tú quien decide qué hacer con tus pensamientos, y si llevar a cabo o no aquello que te dicen, ten claro que tú tienes el poder para actuar, no ellos. Si revisas tu pasado con toda seguridad te darás cuenta que nunca has hecho aquello tan terrible que tus pensamientos te dicen, y que por tanto siempre has actuado de acuerdo a tu forma de ser en todo momento, entonces ¿Por qué debería ser diferente esta vez?.

Para terminar, y como hemos mencionado anteriormente, este tipo de pensamientos son un síntoma indicativo que tenemos algún asunto emocional que no estamos gestionando correctamente. De esta forma, acudir a terapia permite conocer el origen de estos pensamientos y reducir la importancia que éstos tienen en nuestra vida, permitiéndonos recuperar nuestro equilibrio emocional y bienestar.

Si quieres conocer más sobre los pensamientos obsesivos, aquí te dejo otro de mis artículos sobre el tema:


"Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su cerebro" Santiago Ramón y Cajal

Leslie Beebe
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://lnkd.in/ea6As2C
https://www.milanuncios.com/psicologos/terapia-gestalt-en-barcelona-296562125.htm





Como Superar el Pensamiento Obsesivo


Como superar el pensamiento obsesivo. Todos hemos pasado por épocas difíciles en nuestra vida, momentos en que nuestra mente se encuentra inquieta y no para ni un segundo de pensar en el problema que nos preocupa. Son instantes en que multitud de ideas aparecen en nuestra mente, y desafortunadamente, la mayoría son de tipo negativo, limitante o bien crítico respecto a nuestra persona. Cuando estos pensamientos son recurrentes e invasivos, y nos bloquean o nos producen malestar de forma continuada, entonces estaríamos hablando de lo que denominamos como pensamientos obsesivos.

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Dentro de los que denominamos como pensamientos obsesivos, personalmente distingo dos grandes grupos;

El primer grupo son aquellos pensamientos que hacen referencia a algún hecho o circunstancia de la realidad que nos está preocupando en el presente. Por ejemplo imaginemos que acabamos de perder nuestro trabajo. Ante la desafortunada noticia, seguro que van a aparecer multitud de miedos e incertidumbres respecto al futuro y la forma como vamos a poder superar esta dificultad. Son momentos en que nuestra mente empieza a ser invadida por una gran cantidad de pensamientos, la mayoría de ellos negativos, catastrofistas o bien limitantes respecto a nuestra persona del tipo; “No voy a encontrar trabajo”, “La he fastidiado”, “Nadie va a querer contratarme”, etc… Es normal que este tipo de pensamientos afloren ante este tipo de situaciones, no obstante no podemos dejar que tomen el control. Seguirle la corriente a estos pensamientos significa adoptar una actitud pasiva ante aquello que nos está pasando. Con una actitud pasiva lo único que conseguimos es dañar nuestra autoestima y perjudicar nuestra salud física y emocional. Si por el contrario, adoptamos una actitud activa, a través de pensamientos del tipo; “¿Qué está en mis manos hacer para solucionar aquello que me preocupa?, “Voy a utilizar todos mis recursos y contactos para encontrar un nuevo trabajo”, “Revisaré mi CV y empezaré a buscar nuevas oportunidades”, etc…, seguro que nuestro estado emocional, dentro de la difícil situación que estamos atravesando, no se verá tan alterado.

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El segundo grupo de pensamientos obsesivos son aquellos de tipo recurrente, que nos invaden sin tener, aparentemente, un motivo para ello. Normalmente son pensamientos que no hacen referencia a ningún acontecimiento o circunstancia de nuestra realidad, sino que más bien son fantasías catastrofistas que afloran en nuestra mente. Muchos de estos pensamientos suelen conllevar ideas que la persona considera como “locas”, o que no pertenecen a una persona mentalmente sana. En estos casos es frecuente que aparezcan ideas relacionadas con la posibilidad de dañar a otros o asimismo, por ejemplo; “Y si cojo este cuchillo y hago daño a alguien”, “Qué pasaría si empujo a una persona delante del metro”, “Y si me tiro por el balcón y me suicido” … en estos casos, y si la persona no padece de ningún trastorno mental, este tipo de pensamientos suelen ser un síntoma de algún desequilibrio emocional que la persona está viviendo en su vida. Estos pensamientos suelen tener su origen en una parte más inconsciente de nuestra mente, y su objetivo es enviarnos un mensaje. No obstante los mecanismos de defensa de nuestra psique, como la represión o la deflexión, nos impiden tomar conciencia del significado de ese mensaje. En estos casos es recomendable ayuda terapéutica, la cual nos permitirá desvelar aquello que se oculta detrás de estas ideas.

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A continuación voy a comentaros algunas pautas que podéis utilizar para enfrentar los pensamientos obsesivos. No obstante, y como he comentado anteriormente, si este tipo de pensamientos persisten en el tiempo, generando cada vez más malestar, es recomendable acudir a un profesional de la ayuda.

La primera pauta a seguir es entender que nosotros no podemos controlar aquello que pensamos, de hecho como más queremos controlar nuestros pensamientos más presentes se hacen en nuestra mente. Como más nos enfocamos en un pensamiento para eliminarlo, mayor importancia le estamos dando y por tanto más conflicto nos va a generar. Paradójicamente actuando así obtenemos el resultado que queremos evitar, que el pensamiento se quede en nuestra mente y aumente su efecto perjudicial.

La segunda pauta es no juzgar aquello que pensamos. Muchas veces cuando los pensamientos obsesivos se quedan instalados en nuestra mente empezamos a juzgarnos, sobre todo en lo que hace referencia al segundo grupo de pensamientos. En estas circunstancias es habitual decirnos frases del tipo; “yo no puedo estar pensando eso”, “qué tipo de persona soy si pienso algo así”, “si alguien supiese lo que pienso me rechazaría”, “este no soy yo”... El juicio únicamente funciona para desestabilizarnos aún más ante este tipo de pensamientos, y nos conduce a adoptar una actitud de resistencia ante el pensamiento. Con esta lucha lo que conseguimos es dar más protagonismo a este tipo de ideas y en consecuencia evitar que se marchen de nuestra mente, sintiéndonos cada vez peor.

La tercera pauta es aceptar que todos en algún momento podemos tener este tipo de pensamientos, el motivo o la causa no nos debe importar ahora, simplemente los tenemos. La diferencia es que mientras que la mayoría de nosotros deja pasar estos pensamientos, sin darles una mayor importancia, la persona que sufre de pensamientos obsesivos se queda enganchada a ellos.

Aunque como he dicho no podemos evitar que los pensamientos obsesivos surjan en nuestra mente, sí podemos gestionarlos de forma que su impacto en nuestra persona sea menor. Para ello podemos realizar diferentes ejercicios como apuntar estos pensamientos y mirar de sustituirlos por otros de más saludables.

La cuarta y última pauta sería la focalización en el momento presente. Si te sientes desbordado por tus pensamientos obsesivos, busca un espacio y un tiempo para focalizarte en tu cuerpo y en el momento presente. Durante este espacio de tiempo practica ejercicios de respiración o de meditación que te ayuden a salir de tu pensamiento (aquí te dejo un enlace con algunos de estos ejercicios). Estas prácticas te permitirán conectar con tu cuerpo y con el momento presente, favoreciendo a que puedas desconectar de tus pensamientos. En un gran número de casos no es tan problemático el tipo de pensamiento que aparece en nuestra mente, como la rumiación que nosotros hacemos una vez la idea ha aparecido en nuestra conciencia. En definitiva, que es nuestra atención continuada en estas ideas o pensamientos lo que provoca que éstos adopten un carácter obsesivo. A continuación te dejo un enlace a una meditación guiada, la cual puede ayudarte a conectar con tu presente.



Si crees que puedes estar sufriendo de pensamientos obsesivos, no dudes en pedir ayuda, la terapia te permitirá superar este tipo de pensamiento y te ayudará a recuperar tu equilibrio emocional. Puedes contactar conmigo en el siguiente enlace, o bien en el teléfono 645 368 714, llamada o whatsapp y te informaré sin compromiso. 
La primera sesión de consulta es gratuita.

Si quieres leer más sobre esta temática, aquí te dejo otro de mis artículos:

Sobre el pensamiento obsesivo

Leslie Beebe

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Terapia para la ansiedad

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"La ansiedad es un desperdicio de la imaginación". Zig Ziglar

¿Te has parado a pensar cuantos pensamientos negativos y limitantes tienes en un día?. Si tomamos conciencia de aquello que pensamos, veremos que muchos de nuestros pensamientos nos limitan y perjudican nuestro bienestar. Son pensamientos que en gran medida parten de nuestra imaginación, pues en la mayoría de ocasiones se refieren a sucesos que no se encuentran en nuestra realidad presente. Son formas de pensar que hemos ido construyendo a lo largo de la vida y que nos generan malestar. 

Entre estos pensamientos encontramos aquellos que cuestionan nuestro potencial y nuestras aptitudes, del tipo; “¿Seré capaz?”, “¿Voy a saber hacerlo?”, “¿Lo haré bien?” , así como otros que también nos afectan negativamente, desvalorizándonos y diciéndonos que no valemos o no servimos para tal o cual cosa, pensamientos del estilo;  “No valgo”, “Ellos pueden y yo no”, “No voy a saber” y tantos otros que nos generan malestar.

Este patrón de pensamiento negativo nos conduce a sufrir de multitud de molestias, tanto físicas como emocionales; desde las frecuentes migrañas a la tan temida ansiedad.
Si quieres saber cómo cambiar tus patrones de pensamiento, para así utilizar tu imaginación de una forma productiva y beneficiosa, la terapia puede ayudarte.

El objetivo del acompañamiento terapéutico es que aprendas a vivir de una forma saludable, de acuerdo a tus propios valores y objetivos, para que así consigas sentirte bien contigo mismo y con tu vida.

Llámame y te informaré sobre la terapia sin compromiso alguno; 645 368 714. Si lo prefieres puedes contactar conmigo por WhatsApp, o bien escribiendo a lesbcn13@gmail.com

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Pensar y pensar


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Intente imponerse la tarea de no pensar en un oso polar y verá al maldito animal a cada minuto”.

Estas palabras son del escritor ruso Fiodor Dostoievsky y pertenecen a su obra “Notas de invierno sobre impresiones de verano”. Un siglo más tarde el Doctor Daniel Wegner, un investigador de la Universidad de Harvard, utilizó dichas palabras para llevar a cabo un experimento relacionado con la supresión del pensamiento. El Dr. Wegner pidió a los participantes en el experimento que pensasen conscientemente en lo que quisieran durante cinco minutos, con la única condición de no pensar en un oso polar. Cada vez que visualizasen en su pensamiento al oso debían tocar una campana. El resultado fue que la mayoría de los participantes pensaron en el oso polar más de una vez por minuto.

Posteriormente se pidió al grupo que había realizado el experimento que pensase de forma consciente en el oso polar. Paralelamente se dio a un segundo grupo, que no había participado en la primera parte del experimento, la misma consigna. El resultado obtenido fue claro; los participantes del primer grupo pensaron muchas más veces en el oso polar que los del segundo grupo.

Este experimento nos pone de manifiesto la imposibilidad de controlar nuestros pensamientos. Cuanto más intentamos evitar un pensamiento más se repite en nuestra conciencia, provocando de esta forma un efecto contrario al esperado. La explicación es la siguiente; al emitir la orden de no pensar en algo una parte de nuestro cerebro se focaliza en evitar tal pensamiento. No obstante otra parte se encarga de comprobar periódicamente que estamos siguiendo las órdenes que se nos han dado y por tanto que el pensamiento no salga a la luz, paradójicamente volviendo a hacer consciente el pensamiento en nuestra mente. En este sentido estudios similares se realizaron con personas que querían dejar de fumar, las personas a las que se les asignaba la consigna de no pensar en el hábito eran más proclives a fracasar en su intento que el resto.

Generalmente la mayoría de nosotros no nos quedamos enganchados con la imagen de un oso polar en nuestra mente. No obstante sí que lo hacemos con ideas que se repiten en nuestra mente y que no nos resultan tan inofensivas como la idea del oso. Todas estas ideas, a las que denominamos como pensamiento obsesivo, suelen tener connotaciones negativas para nuestra persona; pensamientos de impotencia sobre nosotros mismos, recuerdos dolorosos, futurizaciones negativas, frustraciones, desvalorización propia y tantos otros pensamientos que nos generan malestar y sufrimiento y que pueden provocar problemas de salud como la ansiedad y el insomnio. Si estos problemas permanecen en el tiempo pueden desembocar en problemas más graves de salud como el Transtorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

El pensamiento obsesivo es un pensamiento excesivo que suele surgir de una pequeña idea o problema y que nosotros vamos alimentando con ideas negativas, con un mayor o menor denominador común, pero que acaban por expandirse y ocupar la mayor parte de nuestro tiempo y nuestro pensamiento.
El resultado no cabe decirlo es agotador, pues nos demanda una gran cantidad de energía y por tanto nos limita el resto de actividades de nuestra vida.

¿Qué podemos hacer pues para no engancharnos a este tipo de pensamientos?. La respuesta no pasa por querer controlar nuestro pensamiento a través de mecanismos como la evitación o la represión, pues como hemos visto el control tiene un efecto contrario al esperado. 

En mi opinión la clave es adoptar una actitud de observación, parecida a la adoptada por los practicantes del Zazen (meditación Zen). El Zazen defiende el libre fluir de los pensamientos y el no quedarse enganchado a ellos durante la practica de la meditación. La actitud que adoptamos ante los pensamientos repetitivos sería la de dejárlos pasar en nuestra mente sin detenernos en ellos, permitiendo que aparezcan y se marchen, como si nosotros fuésemos un simple observador externo. Una actitud que obviamente no se consigue de la noche a la mañana, pero que si se cultiva y practica da sus resultados con el tiempo. A parte de la practica regular de la meditación y los estados de relajación también podemos adoptar otras técnicas que nos permitan gestionar de una forma más eficiente este tipo de pensamientos, aquí os dejo algunas de ellas:



Si sientes que el pensamiento te controla, la terapia puede ayudarte. Infórmate sin compromiso. 645 36 87 14 / lesbcn13@gmail.com

Cuando sentimos que el pensamiento obsesivo aparece en nuestra mente colocar un “cortafuegos” que rompa con la dinámica repetitiva. Por ejemplo ponernos a escribir sobre lo que sentimos (no lo que pensamos) y sobre como está nuestro cuerpo en ese momento. Esta maniobra de distracción permite fijar nuestra atención en otro punto y no alimentar al pensamiento. 

Otra fórmula ante la aparición del pensamiento obsesivo es darnos unos instantes para preguntarnos si está en nuestras manos resolver esta problemática, o bien si dicho pensamiento hace referencia a un factor externo sobre el cual nosotros no tenemos control. Como dice un proverbio chino; “Si tienes un problema que no tiene solución ¿Para qué te preocupas? Y si tiene solución ¿Para qué te preocupas?”. Asimismo trata de hacerte las siguientes preguntas; “¿Si realmente sucede esta situación que me preocupa, qué es lo peor que puede pasarme, y si es así qué voy a hacer al respecto?, ¿Vale la pena que dedique tanto esfuerzo en pensar en ello?, ¿Pensar más en ello me ayuda realmente a solucionar la situación o bien me estresa más?. Por norma general cuando aparece el pensamiento obsesivo uno tiende a retroalimentarlo y termina creando una situación más grande de la que es en realidad.

También es importante que trates de reservar tiempo para ti durante el día para realizar actividades que te generen placer; escuchar música, quedar con amigos, realizar ejercicio físico, etc… de esta forma la mente se mantendrá ocupada en otras cosas.

Si sientes que los pensamientos obsesivos dificultan tu día a día, te generan malestar y percibes que estás perdiendo calidad de vida, quizás sea un buen momento para consultar con un profesional de la terapia para ayudarte a salir de esta situación.

Leslie Beebe
Terapia Gestalt y Life Coaching Barcelona



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