La desconfianza en la pareja


La desconfianza en la pareja. Uno de los principales enemigos de las relaciones de pareja es la desconfianza. Tanto si somos nosotros quien desconfiamos, como si es nuestra pareja quien se muestra desconfiada, es un tema que no es fácil resolver. Uno de los ejemplos más claros que muestra la desconfianza hacia el otro es espiar su móvil. Si alguna vez nos hemos sentido tentados a ello, sería un buen momento para preguntarnos que está pasando en nuestra relación que nos lleva a plantearnos este tipo de actos.

terapia desconfianza


Personalmente, distingo entre tres tipos de desconfianza, aunque ninguna de ellas justifica el realizar un acto ilegal y no ético, como es invadir la privacidad del otro, espiando su móvil.

El primer tipo de desconfianza es aquella que tiene una base real, es decir que podemos corroborar con hechos de la realidad. Algunos ejemplos pueden ser; que nuestra pareja cambie súbitamente de actitud con nosotros, mentiras que acaban saliendo a la luz, o bien infidelidades descubiertas, entre otros.

El segundo tipo de desconfianza es la que no está sustentada por actos de la realidad que puedan explicarla, sino que surgen de la mente de la propia persona. En estos casos existe una predisposición en la persona a percibir la realidad a través de unas lentes que magnifican la sospecha y la desconfianza hacia el otro. Los motivos de esta desconfianza pueden ser múltiples como malas experiencias vividas en relaciones anteriores y que no se han sanado, o bien carencias emocionales vividas en el pasado, entre otras. No obstante el denominador común en todos estos casos suele ser una baja autoestima y una inseguridad personal de la persona que desconfía. Esta inseguridad personal suele manifestarse en un gran miedo a perder a la otra persona y en consecuencia la activación de toda una serie de mecanismos de control respecto a la pareja. Un claro ejemplo de este tipo de desconfianza serían los celos.

terapia pareja Barcelona

El tercer tipo de desconfianza es aquella que surge como resultado de una idealización de la pareja. Cuando iniciamos una relación ponemos grandes expectativas en el otro, no vemos a esa persona con sus defectos y aptitudes, sino que solemos proyectar en el otro aquel ideal que nosotros tenemos de pareja. En este estado de enamoramiento solemos exaltar lo positivo de aquella persona, mientras obviamos lo negativo, de esta forma le añadimos más cualidades de las que realmente posee. Este es un proceso común en una primera época de enamoramiento, sin embargo es importante que seamos conscientes de ello, y que por tanto, a medida que pase el tiempo, y la relación avance, deberíamos poder percibir a esa persona en su totalidad, y en consecuencia dejar de lado esa primera imagen que habíamos proyectado en ella. Solo así seremos capaces de ver a la otra persona tal y como es, con sus defectos y sus virtudes, pues este es el tipo de amor que perdurará en el tiempo.

No obstante muchas personas no salen de esa proyección, poniendo en el otro expectativas que nada tienen que ver con la pareja. De esta forma idealizan a la pareja, viéndola como quieren verla, y no como realmente es. Con el tiempo y la estabilización de la relación, estas personas afirman que el otro ha cambiado, que no es la misma persona que conocieron en el pasado, o incluso que se sienten engañadas porque dicen no conocer el verdadero yo de la otra persona. En estos casos las dudas y la desconfianza respecto al otro también son habituales.

La confianza es uno de los pilares básicos del buen funcionamiento de una relación, por este motivo cuando la desconfianza aparece no debemos dejar pasar la oportunidad de ver qué está sucediendo en la relación, así como qué nos está pasando a nosotros con ella. También es verdad que sanar la desconfianza, y volver a confiar en la relación suele requerir de tiempo, así como  de una constancia y un esfuerzo por parte de ambos miembros de la pareja, y eso no siempre es posible.

Como hemos dicho anteriormente el origen de la desconfianza puede ser muy variable. En caso que la desconfianza proceda de uno mismo, es decir en aquellas situaciones en que no existe una base real que explique los motivos para desconfiar, sería importante que la persona admitiese a su pareja y a sí mismo que tiene un problema. Una vez aceptada la problemática, lo recomendable sería que iniciase un proceso de terapia para así superar las inseguridades que le llevan a desconfiar de su pareja.

En el resto de casos en que aparece la desconfianza en la pareja, la comunicación entre ambos miembros es fundamental.
Sentarnos a dialogar es básico si queremos resolver los problemas de pareja que ha ocasionado la desconfianza. El diálogo permitirá a cada parte expresar los sentimientos respecto a lo sucedido, para así o bien dar una nueva oportunidad a la relación, o bien decidir dar por terminado el vínculo.

terapia de pareja Barcelona

El diálogo que se establezca entre la pareja debería contar con las siguientes características:

1. Debe realizarse en un entorno tranquilo, así como en un momento en que ninguno de los dos miembros esté pendiente de otros temas.

2. Dialogar no se trata de acusar a la pareja, o a otras personas, es básico centrarnos en nosotros mismos y en cómo nos sentimos por lo sucedido, dejando de lado el señalamiento de las acciones del otro.

3. Debemos evitar juzgar a la pareja por sus acciones, simplemente debemos comunicarle como nos ha hecho sentir su actuación. Una vez hemos expresado nuestras emociones y sentimientos al respecto, también es importante comunicar aquello que necesitamos de la otra persona a partir de ahora.

4. El diálogo requiere también de una dosis importante de empatía, para así entender los sentimientos de la otra persona. En la mayoría de casos aunque las acciones del otro nos hayan dolido, debemos tener en cuenta que seguramente no fueron hechas con la intención de hacernos daño. Esto no significa que la pareja no deba responsabilizarse por el daño causado. Asimismo responsabilizarse de los actos no solo significa pedir perdón al otro, sino también escuchar qué necesita la pareja, para así realizar los cambios oportunos que posibiliten la recuperación de la confianza entre ambos lo antes posible.

5. El diálogo también requiere de escucha, no solo de expresión. Es normal, y más cuando estamos dolidos, querer comunicar al otro todo nuestro sufrimiento, sin embargo también es importante dejar el espacio necesario para que la pareja se exprese. La escucha también demanda no reaccionar impulsivamente a las palabras del otro, dándonos el tiempo para digerir aquello que nos dice y evitando juzgar sus palabras. En este sentido también es aconsejable no actuar de forma precipitada, lo que conlleva no tomar decisiones importantes en estos momentos.

Por último es importante tener en cuenta que la voluntad de diálogo debe surgir por ambas partes, en caso contrario es muy difícil poder llegar a puntos de acuerdo que faciliten una toma de decisión conjunta. En otras ocasiones, aunque existe voluntad de diálogo por ambas partes, la comunicación resulta imposible entre la pareja, por lo que en estos casos sería recomendable una terapia conjunta para clarificar y resolver dichos obstáculos.

Leslie Beebe
CONTACTO:




El síndrome del cuidador quemado


El síndrome del cuidador quemado.Es una realidad, la población de este país está envejeciendo. Según datos de INE (Instituto Nacional de Estadística) España contaba en 1960 con un 8,2% de su población mayor de 65 años. En la actualidad el porcentaje ha aumentado hasta cerca del 19%, mientras que para el 2031 se estima que esta cifra ascienda hasta el 26%. Vivimos más y los índices de natalidad se mantienen muy bajos (un 1,33 hijos por mujer).

síndrome del cuidador quemado

Una de las consecuencias de este envejecimiento de la población es que cada vez hay más personas mayores que necesitan de cuidados. La falta de recursos por parte de las administraciones provoca que muchas veces sean los propios familiares los que tengan que  hacerse cargo de la persona enferma.  En casos como el Alzheimer, esta tarea se vuelve realmente pesada; junto al agotamiento físico que provoca el estar pendiente de una persona la mayor parte de horas del día, se le suma el agravante emocional, al ver como la vida del familiar se va apagando lentamente.

Un elevado porcentaje de enfermos de Alzheimer viven con un único familiar como cuidador, esto significa una media de 15 horas diarias 7 días por semana de cuidados, que recaen en una sola persona, una tarea realmente desgastante y agotadora para cualquier ser humano. Sin la ayuda y el apoyo necesario, esta tarea se vuelve insufrible, por lo que el cuidador puede caer en el denominado síndrome del cuidador quemado. Se estima que un 85% de los cuidadores sufren en alguna medida este síndrome.

La psicóloga estadounidense Christina Maslach definió  en 1977 este trastorno como “un profundo desgaste emocional y físico que experimenta la persona que convive y cuida de un familiar dependiente, como consecuencia de la exposición continuada a situaciones de estrés (estado de sobreesfuerzo) al que está sometido”.

El cuidador siente que la persona que está a su cargo (y que en la mayoría de casos vive bajo el mismo techo) depende totalmente de él. Tener que lidiar con esa presión, junto con otras responsabilidades familiares y laborales que tiene la persona, pueden fácilmente provocar la aparición de este trastorno.

Algunos de los síntomas asociados al síndrome del cuidador quemado son: agotamiento, insomnio, consumo excesivo de bebidas con cafeína, alcohol o tabaco, abandono del cuidado personal, irritabilidad, desinterés por actividades sociales, aislamiento social y sentimientos de culpa, entre otros.

En caso que te encuentres en una situación de estas características, a continuación te dejo algunas pautas que pueden ayudarte:

1) Pide ayuda. Si te encuentras solo/a cuidando de un enfermo es necesario que alivies la carga de trabajo lo más pronto posible. Por este motivo debes buscar y pedir ayuda; puede ser a familiares, a profesionales, amigos, asociaciones… Si no lo haces, los síntomas derivados de este duro trabajo pronto repercutirán en tu salud física y emocional. En este sentido debes entender que no pasa nada porque admitas que has llegado a tu límite y necesitas ayuda; no te sientas culpable por ello, pues eso no significa que seas débil, que no quieras a la otra persona lo suficiente, o bien que seas un mal cuidador, todo lo contrario. Aunque al principio no te lo parezca, delegar en otras personas la responsabilidad del cuidado del enfermo durante ciertas horas del día, te reportará beneficios al cabo de muy poco tiempo.

2) Planifica el trabajo. Organízate las tareas, planifica las actividades y el tiempo, estableciendo prioridades. Una mejor planificación te proporcionará una mayor sensación de control, y en consecuencia te ayudará a reducir tu ansiedad.

3) Guarda un tiempo diario para ti. Esta es una de las sugerencias que doy a los clientes que vienen a consulta, y que están viviendo este tipo de situaciones. Es importante que cada día dediquen al menos una hora a sí mismos. No hace falta hacer nada en especial, simplemente aquello que les apetezca, por ejemplo ir a tomar un café y leer el periódico. Lo más importante es que sientan esa hora como exclusivamente suya, sin interferencias de ningún tipo.

terapia síndrome cuidador quemado

4) Busca expresar tus emociones y sentimientos. Los casos de síndrome del cuidador quemado llevan asociados una gran represión de sentimientos y emociones, lo que aumenta aún más la angustia que estas personas sufren en su vida. Es por tanto importante buscar una salida a la expresión emocional. Una de las vías para poder hablar y expresar es la terapia individual, donde la persona puede abrirse a sus emociones y sentimientos sin temor a ser juzgado por ello. Otro de las sugerencias que suelo dar a las personas que acuden a mi consulta, es que paralelamente a la terapia, busquen alguna asociación o grupo de apoyo donde conocer a personas en su misma situación, para así compartir experiencias y sentimientos. Intercambiar vivencias permite romper con la idea que uno está solo/a ante la situación, para así entender que existen otras personas que están pasando por lo mismo. Estos grupos  también suelen dar formación sobre la enfermedad y los cuidados necesarios para el enfermo, información muy valiosa para el cuidador. Una de las asociaciones que se dedica a dar apoyo a las familias con Alzheimer en Barcelona es la siguiente:


5) Cuidar no significa el sacrificio total. Dedicar todas las horas del día al enfermo es un sacrificio que no tiene sentido, pues más pronto o más tarde esta actitud nos llevará a descuidar nuestro cuidado personal. A parte de reservar un tiempo diario para nosotros, como hemos dicho anteriormente, es importante ocuparse de aspectos de gran relevancia como llevar una buena alimentación, dormir las horas necesarias y realizar un cierto grado de ejercicio físico.

6) No te olvides de tu vida. A parte de ser el cuidador principal de un enfermo, nosotros debemos disponer de una vida propia, pues tristemente, llegará un momento en que el enfermo ya no estará con nosotros. Si nos hemos dedicado en exclusiva a cuidarlo, sentiremos nuestra vida carente de sentido cuando esta persona ya no esté, por lo que el duelo puede resultar aún más difícil en estos casos. Por este motivo, y dentro de las posibilidades de tiempo de cada uno, debemos organizarnos la vida, esto supone esforzarnos por mantener un cierto grado de relación social  y disponer de unos proyectos de vida propios. Mantener una parcela propia nos ayudará en el futuro a conectar con ilusiones y metas personales, una vez nuestro rol de cuidador finalice.

síndrome de burn out

7) No te auto mediques. El síndrome del cuidador quemado suele conducir a la toma de medicación como antidepresivos y ansiolíticos que alivien los síntomas de depresión y angustia que suelen aparecer en estos casos. En este sentido es importante que no tomes medicación por tu cuenta, siempre consulta a tu médico antes de tomar ésta u otro tipo de medicación. El profesional sanitario te recetará la medicación necesaria en cada caso.

8) Aprende a poner límites. En ocasiones las demandas del enfermo son excesivas, y el cuidador, mayoritariamente por un sentimiento de culpa, lo que hace es acceder a todas sus peticiones. En estos casos debemos aprender a decir no y poner límites, así como también fomentar la autonomía del enfermo. Es importante incentivar al enfermo para que realice todas aquellas actividades que pueda hacer por sí mismo, aunque esto suponga un mayor tiempo en su realización o incluso que se equivoque en su ejecución.

Espero que estas pautas te ayuden en la difícil situación que estás atravesando. Sin embargo, y como ya hemos comentado, es importante que no afrontes esta ardua tarea tu solo/a, por este motivo es importante que pidas ayuda y busques el apoyo necesario.

Recuerda que para poder cuidar, es necesario cuidarse primero.

SI ERES CUIDADOR/A Y SIENTES QUE LA SITUACIÓN TE SUPERA, NO ESPERES MÁS Y PIDE AYUDA. LA TERAPIA PUEDE AYUDARTE A RECUPERAR TU EQUILIBRIO EMOCIONAL. PARA MÁS INFORMACIÓN VISITA:

https://www.ansiedad.barcelona/coach-gestalt-barcelona

Leslie Beebe
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://www.milanuncios.com/psicologos/terapia-gestalt-en-barcelona-296562125.htm

CONTACTO:







Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...