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Como Reducir la Ansiedad


Como reducir la ansiedad. La ansiedad es un trastorno que nos puede afectar en cualquier momento de nuestra vida. Se estima que alrededor del 50% de la población mundial sufrirá de ansiedad en algún momento de su vida. La ansiedad tiene como eje central el miedo; no obstante mientras que el miedo es una emoción puntual que nos pone en alerta ante una amenaza presente, la ansiedad es un estado de intranquilidad y nerviosismo que perdura en el tiempo, y que principalmente procede de nuestra voluntad de querer controlar alguna circunstancia futura.

como reducir la ansiedad

A continuación voy a comentar algunos consejos que os pueden ayudar a superar la ansiedad. No obstante soy de la opinión que si sentimos que la ansiedad está presente en nuestra vida, lo recomendable es buscar aquello que la motiva. La ansiedad se presenta como un síntoma derivado de algún aspecto de nuestra vida que no está funcionando, o bien con el que estamos en desacuerdo, siendo esta insatisfacción la responsable de nuestro desequilibrio emocional.

Aunque existen técnicas como la meditación o el Mindfulness que funcionan muy bien en lo que respecta a reducir los síntomas relacionados con la ansiedad, debemos tener claro que esta reducción será temporal mientras no descubramos aquello que la motiva, y por tanto nos pongamos manos a la obra para solucionarlo. En este sentido la terapia se presenta como el camino más adecuado para tomar conciencia y llegar a sanar nuestros problemas de ansiedad.

1.  La ansiedad no es mala. Lo primero que debes hacer es cambiar tu foco de atención respecto a la ansiedad. En vez de concebir la ansiedad como algo malo y desagradable, debes verla como una señal de alarma que indica que algo no está funcionando en tu vida. Los intentos por querer evitar la ansiedad, luchando contra ella y juzgándote por sentirla, lo único que te conducirán es a sentirte cada vez más ansioso/a. Para ello piensa en aquellos aspectos de tu vida con los cuales estás en desacuerdo, o bien no acabas de estar satisfecho/a, seguramente te darán una pista importante sobre los motivos que causan tu ansiedad.

2. Toma conciencia de tus pensamientos. Podemos imaginar a la ansiedad como un monstruo que se alimenta de nuestros pensamientos. Como más pensamientos negativos y de oposición tengas respecto a la ansiedad, mayor será el tamaño de tu monstruo interno, y en consecuencia más ansiedad vas a sentir. Por este motivo es importante que revises tus pensamientos y las creencias que llevan consigo. Es importante que anotes todo aquello que te dices y escuches la forma cómo te lo dices. Una vez anotados cuestiónate el mensaje, por ejemplo debes evitar palabras como “nunca”, “siempre”, “nada”, “todo”…, pues  estas palabras son típicas de un pensamiento polarizado que únicamente contribuye a sentirte más presionado/a y a aumentar tu ansiedad.

Respecto a tus pensamientos puedes plantearte diversos aspectos como son: si realmente las cosas son blanco o negro como tus pensamientos te dicen, qué pruebas tienes de que estos mensajes que te  envías son reales, y si de alguna forma estos pensamientos contribuyen a que te sientas mejor. Una vez hayas tomado conciencia de tus pensamientos y la forma cómo éstos te hacen sentir, mira de cambiarlos por otros de más positivos y saludables. Pregúntate cómo crees que te vas a sentir si te habitúas a utilizar estos pensamientos alternativos, en vez de utilizar los antiguos.

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3. No te avergüences ni te sientas culpable por sentir ansiedad. Como hemos comentado la ansiedad es un trastorno más común de lo que nos pensamos. Existe la idea generalizada que mostrarnos vulnerables por la ansiedad es sinónimo de ser débiles o cobardes; nada más lejos de la realidad. Si te dejas la libertad de expresar y hablar con otras personas sobre tu ansiedad, seguramente te darás cuenta que encontrarás más apoyo y empatía del que te imaginas. Debes tener claro que querer esconder tu estado ante los otros solo te provocará más tensión, y en consecuencia más ansiedad.

4. No huyas de tu ansiedad. Acepta lo que te está pasando. Obviamente a nadie nos gusta los síntomas asociados a la ansiedad, no obstante debemos tener claro que querer evitar o reprimir aquello que estamos sintiendo solo nos conducirá a sentirnos peor. Asimismo culpabilizarnos o sentirnos mal por tener ansiedad tampoco nos ayudará a reducirla. El primer paso es aceptar la ansiedad como viene. Para ello lo recomendable es conectar con el momento presente. Una de las mejores formas de conexión con el presente es dejarnos unos minutos para tomar conciencia de nuestra respiración, de esta forma conseguimos parar el pensamiento futurista y catastrófico característico de la ansiedad.

Otro aspecto que debemos evitar en nuestra relación con la ansiedad es querer huir de las situaciones que nos generan ansiedad. Cuando eludimos las situaciones que nos producen ansiedad, lo que conseguimos es un alivio momentáneo, sin embargo esta huida únicamente nos conduce a un futuro más limitado. Como más evitemos las situaciones propicias a generar ansiedad, menos capaces nos sentiremos para enfrentar este tipo de situaciones en el futuro. En resumen, la evitación nos llevará a estar presos de nuestra ansiedad, limitando nuestra libertad personal y perjudicando nuestra autoestima.

5. Date la libertad para hablar y expresar tus emociones y sentimientos. Uno de los caminos que nos conduce a reducir nuestros niveles de ansiedad es expresar nuestras sensaciones y miedos. En estos casos el dicho de “yo me lo guiso, yo me lo como”, no suele dar buenos resultados. En primer lugar expresar a otros aquello que nos sucede nos ayudará a encontrar  puntos de vista alternativos de la situación, así como también el apoyo y acompañamiento necesario en momentos vulnerables que podemos estar atravesando. En segundo lugar, expresar nos ayuda a liberar la tensión propia de la ansiedad. Como ocurre con una olla a presión, necesitamos válvulas de escape que liberen la tensión acumulada a causa de la ansiedad, pues si no es así llega un momento en que acabamos explotando, pudiendo llegar a sufrir un trastorno de salud más grave, como un ataque de pánico.

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6. Procura ocuparte y no preocuparte. Toma conciencia de aquello que te genera ansiedad. Las preocupaciones excesivas respecto a temas futuros, sobre los cuales no tenemos el control, suelen ser uno de los principales orígenes de la ansiedad. Plantéate si tienes algún tipo de control sobre la situación, y si puedes hacer algo en tu presente para solucionar o encauzar aquello que te preocupa. Si éste no es el caso, y tu preocupación se sustenta en inseguridades sobre aquello que vendrá, o en tus deseos de controlar un futuro incierto, acepta que a veces es necesario tener paciencia y aprender a sostener la incertidumbre respecto aquello que nos depara la vida.

"A cada día le bastan sus temores, y no hay porqué anticipar los de mañana" Charles Péguy

7. Adopta unos hábitos de vida saludables. Cuando hablamos de hábitos de vida saludables nos referimos a aspectos como llevar una dieta regular y saludable, realizar ejercicio físico de 2 a 3 veces por semana y dormir las horas necesarias. Todos estos factores tienen una gran influencia en el grado de ansiedad; no cumplir con estos hábitos puede favorecer de forma significativa el aumento de nuestros niveles de ansiedad.

8. Aprende a ser asertivo y a poner límites. Una de las causas que motiva la ansiedad es nuestra creencia que no vamos a poder enfrentar un acontecimiento futuro. A veces este miedo procede de una inseguridad personal y una falta de valía personal, lo que contribuye a reforzar nuestra idea de que no vamos a poder lidiar con aquello que nos depara el futuro. Algunos indicios de esta inseguridad es nuestra dificultad para poner límites, o poder decir no a los otros sin tener que sentirnos culpables por ello.

Por todos estos motivos es importante que busques un equilibrio entre el entorno y tú; no es saludable ser una persona que sólo piensa en sí misma y en sus necesidades, pero eso tampoco significa que debas estar al servicio de las necesidades de otros, descuidando las tuyas propias. En este sentido, olvídate del juicio externo y céntrate en tus necesidades, date la libertad para ser tú mismo, y en caso que quieras dar a los otros que sea por generosidad y amor, y no por miedo o dependencia.


"Todo estrés, ansiedad y depresión, son causados cuando vivimos para complacer a los demás". Paulo Coelho

9. Deja que el humor entre en tu vida y toma perspectiva de la situación que te preocupa. Muchas veces aquellas situaciones  que nos provocan ansiedad no son tan tremendas ni tan graves cuando suceden, como nos habíamos imaginado previamente. Toma distancia de la situación y plantéate si realmente aquello que te preocupa es un tema tan importante en tu vida. Pregúntate que es lo peor que imaginas puede pasarte, y si así fuese como te sentirías. Intenta ver la situación con algo de humor y ríete de ella y de ti mismo si es preciso. Si observas la situación con humor, sin darle mucha relevancia al tema, seguramente te darás cuenta que no es el fin del mundo, y que por tanto esta preocupación que tienes en tu cabeza quizás no requiera de tanta energía ni tanto tiempo como el que le estás dedicando. Piensa que en un gran número de ocasiones somos nosotros mismos, quienes a través de darle vueltas y más vueltas al tema, hacemos una montaña de un grano de arena, provocándonos un mayor grado de ansiedad.

Si la ansiedad limita tu vida, la terapia puede ayudarte, pide información sin compromiso. 

Si te interesa leer más sobre el tema, aquí te dejo otros de mis artículos.







Leslie Beebe
www.ansiedad.barcelona
https://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685-leslie-beebe-rodriguez.html
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/



CONTACTO:





7 Pautas para Reducir el Estrés y la Ansiedad

7 pautas para reducir el estrés y la ansiedad. En nuestra sociedad actual vivimos a un ritmo vertiginoso, rodeados de estímulos por todas partes. Este ritmo de vida nos conduce a un estado de distracción constante; multitud de incentivos distraen nuestra atención y por este motivo cada vez nos cuesta más estar enfocados en hacer una sola cosa a la vez. Esta necesidad por hacer varias cosas a la vez, y por tener que estar atentos a todos aquellos estímulos que recibimos del exterior, tiene sus efectos perjudiciales en nuestro equilibrio, tanto físico como emocional.

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Aunque en las últimas décadas los avances científicos para ahorrar tiempo y facilitarnos la vida han sido múltiples; internet, móviles, tabletas, etc… la mayoría de nosotros vive con la sensación de que cada vez disponemos de menos tiempo para cumplir con todo aquello que nos proponemos hacer. Vivir bajo esta sensación nos genera angustia pues nos damos cuenta que no llegamos a todo. Si a esta presión por hacer le añadimos que nuestra sociedad nos educa desde la competencia y la competitividad desde muy pequeños, tenemos todos los números de sufrir problemas de estrés y ansiedad en algún momento de nuestra vida.

Según un estudio de la Consultora Oracle Marketing Cloud los españoles miramos el móvil una media de 150 veces diarias. El estudio además concluye que un elevado porcentaje de la población no puede estar más de 60 minutos sin consultar el Whatsapp.  Estos datos son un claro ejemplo de como un uso no adecuado de las nuevas tecnologías, nos puede llevar a estar conectados al mundo virtual prácticamente en todo momento. Este hecho provoca que cada vez estemos menos en contacto con el mundo real, con el presente y con aquello que nos pasa en el aquí y ahora. 

En mi opinión desde esta necesidad de estar conectados en todo momento se derivan dos consecuencias; la primera que la necesidad de conexión casi permanente con el mundo genera una progresiva desconexión de nosotros mismos, de aquello que sentimos y necesitamos. La segunda es la perdida de nuestra capacidad para vivir el momento presente. Cuando nos encontramos pendientes del móvil perdemos la vivencia del presente, de aquello que está pasando a nuestro alrededor y de cómo lo vivenciamos nosotros, para estar únicamente pendientes de la pantalla, anclados exclusivamente en nuestro pensamiento.
Estar conectados únicamente con nuestra mente supone que hay otras partes de nuestro ser que dejamos de lado, como nuestro centro emocional y nuestro centro instintivo. Este abandono deriva en un progresivo malestar, el cual se puede manifestar de múltiples formas como tensión corporal, estrés, ansiedad y dolores musculares, entre otros.

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A continuación voy a daros algunas pautas para recuperar el contacto con vosotros mismos y así poder vivir de una forma más consciente.

1.  La primera pauta consiste en pararse; detente por un momento y déjate unos instantes para preguntarte como te sientes, como estás en el presente. Por multitud de mensajes que te estén bombardeando desde tu interior con todo aquello que tienes por hacer, haz oídos sordos, y dedica unos minutos a estar parado, sin hacer nada.

2. Una vez consigas parar tu ritmo acelerado puedes focalizarte en cómo se encuentra tu respiración. En momentos de estrés seguramente te darás cuenta que tu respiración es acelerada y poco profunda. Una vez tomes conciencia de ella, mira de cerrar los ojos y hacer 4 o 5 respiraciones profundas, asegurándote que el aire llega hasta el abdomen. Cuando inhales hazlo despacio, luego contén la respiración un par de segundos y exhala de forma progresiva el aire. Procura que el tiempo de la exhalación sea prácticamente el doble que al inhalar.

3. Cuando finalices las 4 o 5 respiraciones profundas, toma conciencia de cómo se encuentra tu cuerpo. Haz un escaneo de tu cuerpo, desde los dedos de tus pies hasta la cabeza, si sientes alguna tensión mira de liberarla a través de la respiración. Visualiza en tu mente la tensión como algo negro y desagradable que sientes en tu cuerpo de la que puedes liberarte a través de la respiración. Inhala aire y visualízalo como si fuese energía blanca y limpia que va a regenerarte. Lleva esta energía hasta el punto donde se encuentra tu malestar y libera esa tensión a través de la exhalación.Repite las veces que creas necesario.

Estos ejercicios de respiración y toma de conciencia corporal no te llevarán más de unos minutos; no obstante si eres constante en su práctica verás cómo los beneficios en tu estado emocional y físico no tardarán en aparecer. Un buen momento para realizar estas prácticas es al despertarte, ponte el despertador 10 minutos antes de lo habitual y dedícalos a hacer estos ejercicios y a estar en contacto contigo mismo, comprobarás el beneficio que te aportan durante el día.

4. Como he comentado anteriormente, estar pendientes del móvil es una fuente importante de estrés. Por este motivo es importante  que organices y limites el tiempo de uso del móvil. Por ejemplo si eres una persona que lo primero que haces al despertarte es mirar el teléfono, prueba de no hacerlo hasta haber desayunado. En caso de que vayas al trabajo en metro o bus, llévate algo para leer o bien simplemente observa lo que sucede a tu alrededor, en vez  de estar mirando el móvil en el trayecto. Si tienes un móvil de empresa mira de no utilizarlo una vez finalices tu jornada laboral, así como tampoco los fines de semana. Asimismo en tus horas de ocio procura dejar el móvil en casa, por ejemplo si sales a pasear o a hacer ejercicio. Debemos tener claro que el móvil debe ser un aparato a nuestro servicio, y no a la inversa, pues sino podemos acabar siendo unos esclavos de aquella tecnología que hemos creado. Si quieres saber más sobre el uso excesivo del móvil, aquí te dejo un antiguo artículo que escribí al respecto:

La adicción al móvil

5. Dedica un mayor tiempo a las comidas, mira de comer más despacio y saborear aquello que comes, en vez de compartir tu comida conectado con el móvil o bien mirando la televisión. No hace falta ir a un restaurante caro, ni comer grandes manjares para encontrar placer en la comida, simplemente debes tomar una mayor conciencia en el acto de comer. Prueba a oler los alimentos, date tu tiempo para observar sus colores, una vez en la boca siente la textura, pregúntate cómo te sientes al hacerlo. Deja los cubiertos de lado entre bocado y bocado y dedícate a saborear la comida.

Al igual que la comida, también puedes  hacer otras de tus actividades diarias de una forma más consciente, como cuando te duchas o bien lavas los platos. Como en el caso anterior, debes procurar focalizarte en la actividad que estás haciendo, en tu momento presente, y evitar que tu pensamiento se vaya hacía lo que debes hacer después, o que se centre en preocupaciones de tu vida diaria. Procura centrarte en tus sensaciones físicas y en la información que recibes de tus sentidos. Si te desconcentras, no te preocupes, simplemente vuelve tu atención a la actividad que estás haciendo en el presente.

Las actividades sobre la toma de conciencia del momento presente forman parte de lo que actualmente se denomina Mindfulness o atención plena. El Mindfuldness o atención plena es un concepto que se refiere a la capacidad de atender de forma consciente y sin juicio a aquello que está sucediendo en el aquí y ahora. Sus orígenes se encuentran en la meditación Vipassana practicada en la India y fue popularizado en occidente por el profesor de medicina Jon Kabat –Zinn;  si quereis más información sobre el Mindfulness, aquí os dejo una entrevista con él.



6. Actividades como la meditación, el yoga y el ejercicio físico en general son muy beneficiosas para aliviar el estrés y la ansiedad. Todas ellas nos ayudan a tomar un mayor conciencia de nuestro cuerpo y favorecen a que estemos más centrados en el momento presente.

7. El humor y las risas también son dos elementos que favorecen la reducción de nuestros niveles de estrés y ansiedad. Pregúntate sobre la importancia que tiene eso que te preocupa en tu vida y si está en tu mano hacer algo al respecto. Seguramente en muchas ocasiones te darás cuenta que no vale la pena preocuparse por ello, o al menos no en la medida que lo estás haciendo. Por este motivo date el espacio y la libertad para hacer broma sobre ello, verás cómo tu malestar se reduce.

Nuestro cerebro asocia nuestras expresiones faciales, como la sonrisa, con las emociones que sentimos; alegría, tristeza, ira…, pero también a la inversa, es decir que podemos cambiar nuestro estado de ánimo si cambiamos nuestra expresión. Por tanto si ante una situación de estrés sonríes le estarás enviando una señal de tranquilidad y paz a tu cerebro, por lo que tu cerebro responderá con el bienestar asociado a tu sonrisa.

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Espero que estas pautas os ayuden a estar más conectados con el presente y a reducir vuestros niveles de estrés y ansiedad. Si queréis saber más sobre este tema la terapia puede ayudarte a enfocar la vida desde una posición más consciente y relajada, aprendiendo técnicas que te permitirán recuperar tu equilibrio físico y emocional. Para más información puedes llamar o Whatsapp al 645 368 714 o bien rellenar el formulario de contacto y me pondré en contacto contigo lo más pronto posible.

Si queréis leer más sobre como reducir el estrés y la ansiedad en vuestra vida, aquí os dejo otro de mis artículos sobre este tema. Espero os sea de utilidad!.

Pasos para vivir menos estresado

Leslie Beebe


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