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Aprende a gestionar tu tiempo


Aprende a gestionar tu tiempo. Una de las frases más comunes en nuestro entorno es “no tengo tiempo para nada”. Es una realidad que la mayoría de nosotros vamos corriendo de un lado a otro, haciendo las cosas con prisas y con la sensación de que no damos abasto con todo. La buena noticia es que podemos sentirnos más tranquilos si planificamos y organizamos nuestro tiempo de forma eficiente. Aunque nos parezca una ficción, es posible atender nuestras tareas y responsabilidades sin tener que sentirnos presionados y agobiados por ello.

gestionar tiempo


Lo más recomendable para gestionar de una forma óptima el tiempo es priorizar nuestras tareas, pues no siempre lo que nosotros consideramos urgente es lo más importante.

A continuación voy a comentar algunas pautas que pueden ayudarte a gestionar tu tiempo de forma eficaz y eficiente.

1. Revisa tu rutina diaria. El primer paso que debes hacer es formular una lista de todas aquellas tareas que tienes que realizar al día siguiente. Una vez hecha esta lista, priorízalas de mayor a menor importancia, enuméralas de 0 (menos importante) a 10 (más importante). A partir de este punto házte las siguientes preguntas: ¿Qué actividades podría posponer, o cuales son aquellas actividades que no es estrictamente necesario que finalice durante el día?, ¿Qué actividades podría delegar en otra persona?, ¿En qué actividades me disperso o paso más tiempo de lo necesario?.

Una vez te pongas con el trabajo evita la multi tarea, es decir empieza con una de las tareas y acábala, antes de seguir con la siguiente. Mantener nuestra atención focalizada en más de un tema nos vuelve ineficientes y aumenta la posibilidad de poder cometer errores.

2. Establece tus tiempos. Una vez tengas la lista de tareas, anota el tiempo que pasas realizando cada una de ellas. Pregúntate si hay alguna forma de reducir tiempos; por ejemplo que tengas dos tareas geográficamente cerca y puedas hacer una después de la otra, ahorrando así tiempo en los desplazamientos.

3. Detecta los malos hábitos. Es importante analizar como perdemos el tiempo, para así tomar medidas al respecto. Una vez sabemos qué falla, podremos implementar las soluciones. Por ejemplo en el entorno laboral algunos de estos malos hábitos son: llamadas constantes que nos interrumpen, estar conectados al correo electrónico todo el día, o bien prestar una atención excesiva al teléfono móvil.

4. Toma conciencia de tus pensamientos. Pensamientos apremiantes del tipo; “no tengo tiempo”, “no voy a llegar”, “debo acabar todo”… solo nos generan estrés y ansiedad, reduciendo nuestra eficiencia a la hora de realizar nuestro trabajo. El estrés nos lleva a querer hacer más de una tarea a la vez, nos impide focalizar nuestra atención y en consecuencia nos hace menos aptos y eficientes para completar nuestra labor. Por este motivo ten en cuenta aquello que te dices y la forma como lo haces, pues en gran medida tu sensación de malestar y agobio proviene de estos mensajes internos que nos enviamos.

En este sentido aprende a ser más benevolente contigo mismo, háblate con respeto y toma conciencia si aquello que te estás diciendo tiene algún efecto positivo en tu vida. Si no es así, mira de descartarlo y sustituirlo por un pensamiento más realista, y a la vez más beneficioso para tu persona.

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5. Lleva una agenda. Uno de los pasos más importantes para planificar tu tiempo es apuntarte las cosas, no intentes llevarlo todo de cabeza, pues eso te conduce a saturarte y a sentirte agobiado. Cuando estamos estresados, es fácil que se nos olvide algún tema importante si no lo llevamos apuntado en nuestra agenda.

6. Establece límites. Muchas veces nos agobiamos nosotros mismos haciendo tareas que quizás no nos corresponden. La dificultad para poner límites y poder decir no a las peticiones externas son algunas de las principales fuentes de estrés y ansiedad en nuestros días. Darse la libertad para decir no a lo que otros nos piden es fundamental para una correcta gestión emocional.

En ocasiones accedemos a las peticiones de otros para no quedar mal, para que el otro no se enfade o para no entrar en un supuesto conflicto, cuando la realidad es que no queremos hacer aquello que nos piden. Esta confrontación entre lo que supuestamente debemos hacer y aquello que deseamos nos conduce a vivir un conflicto interno que deriva en inestabilidad emocional.

7. Aprende a delegar. Al igual que es importante negarnos a hacer aquello que no deseamos, también lo es tomar conciencia de la importancia de repartir las tareas, en particular aquellas que hacen referencia a la familia y el hogar. Para ello es importante empezar a delegar. Delegar significa confiar que el otro realizará la tarea que le encomendamos, aunque sea de una forma diferente a como nosotros lo haríamos. Así mismo también es importante tomar conciencia que es necesario renunciar a querer tenerlo todo bajo control. Cuando adoptamos una actitud controladora, nuestra eficiencia se reduce y nos sentimos frustrados al ver que hay cosas que escapan a nuestro control.

8. Olvídate del perfeccionismo. No va a pasar nada si no llegas a todo, aunque tu juez interno te diga que no es así y que debes cumplir con todo de una forma perfecta. No tienes que ser perfecto (nadie lo es), ni exigirte más allá de tus posibilidades. Piensa que es preferible hacer las cosas de una en una, y de forma eficiente, que no querer hacer muchas y frustrarte por no avanzar al ritmo que te has impuesto. Prográmate aquellas tareas que objetivamente puedas completar en tu día, no más, y el resto déjalas para el día siguiente.

9. Reserva un tiempo para ti. Para una correcta gestión emocional es fundamental aprender a escucharnos y dejarnos un espacio para el cuidado personal. Reservar un tiempo para las actividades de ocio y diversión nos ayudará a no sentirnos agobiados ante las exigencias y responsabilidades de nuestro día a día. Cuando nos enfocamos exclusivamente en aquello que “tenemos que hacer”, y olvidamos lo que “nos gusta hacer”, nos estresamos y actuamos de una forma mucho más reactiva ante las circunstancias de la vida, perdiendo nuestro equilibrio emocional.

10. Programa tiempos de descanso. Es necesario que dentro de la rutina diaria tengas previsto unas horas para descansar y hacer una desconexión del trabajo. Al contrario de lo que muchos piensan, descansar no es perder el tiempo, sino una necesidad para poder seguir siendo eficientes con nuestras tareas.

“El tiempo es algo creado, decir -no tengo tiempo- es como decir -no quiero-“ Lao Tse

Leslie Beebe
Terapia Barcelona
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La hipocondría o el miedo a enfermar


La hipocondría o el miedo a enfermar. La hipocondría es uno de los temas que en los últimos tiempos aparece con más frecuencia en las sesiones de terapia. Denominamos hipocondría a la preocupación excesiva por la salud, la cual se manifiesta en un miedo creciente a sufrir una enfermedad grave, con el aliciente que la persona hipocondríaca tiene la absoluta convicción que sufre esa enfermedad que tanto teme.


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El arquetipo del hipocondríaco nace en 1673, con la representación de la obra “El enfermo imaginario” de Molière. En esta obra el propio Molière interpretaba el personaje de un burgués (Monsieur Argan) que siempre creía estar enfermo , actitud con la cual conseguía la atención permanente de su familia, en particular de su esposa.

Cuando Molière representó la obra por cuarta vez, sintió que los síntomas del personaje le estaban llevando a la muerte. En esos momentos la función se canceló y Molière fue llevado a casa, donde murió horas más tarde. En dicha representación Molière vestía de amarillo, por lo que aún existe la superstición en el mundo artístico que vestir ropas amarillas en escena atrae la mala suerte.

Al igual que el papel representado por Molière en su obra, la persona hipocondríaca adopta una actitud de estar pendiente a todas horas de aquello que sucede en su organismo. Cualquier señal que emite su cuerpo, y que la persona juzga como anormal, es valorada de forma tremendista como un síntoma de que está padeciendo una enfermedad grave. De esta forma el hipocondríaco vive bajo un intenso y continuado miedo a estar enfermo.

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"Doctor's visit" de Jan Steen

Ante esta situación de miedo, el hipocondríaco reacciona buscando aquellos indicios que le corroboren su diagnóstico, para ello suele utilizar herramientas como internet. La información masiva que se encuentra en la red y la gran cantidad de valoraciones y opiniones sobre temas médicos facilitan que el hipocondríaco encuentre la confirmación a sus sospechas. Incluso a veces el hipocondríaco puede llegar a obsesionarse  tanto con una enfermedad, que pude llegar a somatizar otros síntomas relacionados con ella.

El trastorno de la hipocondría suele estar relacionado con otro tipo de problemas como estados de ansiedad, problemas obsesivos relacionados con el control, negación de algún tipo de dolor como el derivado de un duelo, o bien puede relacionarse también con una necesidad permanente por recibir atención de los demás. 

Sin embargo el origen de este trastorno suele derivarse de una resistencia a tomar conciencia de aquello que realmente está sucediendo en nuestra vida. Podríamos decir que es una distracción de aquello que es importante para nosotros y que preferimos obviar por algún motivo u otro.
Por ejemplo; quizás no estamos bien con nuestra pareja, con la cual hemos convivido muchos años y tenemos hijos en común. La dificultad para asumir esta realidad y tomar una decisión al respecto, hace que nos enfoquemos en buscar aquello que anda mal en nuestro cuerpo, distrayendo de esta forma nuestra atención del tema principal, en este caso la pareja. Así como más atención le pongo a mi obsesión por estar enfermo, menos me ocupo de lo que realmente me está preocupando.  

Asimismo, la hipocondría nos sirve para llamar la atención de las personas de nuestro entorno; pareja, familia o amigos… De nuevo el objetivo de esta actitud es evitar poner atención en nuestra situación, de esta forma evitamos responsabilizarnos de nuestra persona y de nuestra vida, esperando que sean otros quien lo hagan por nosotros.

El pensamiento obsesivo propio del hipocondríaco no parará hasta encontrar todas las pruebas y justificaciones que expliquen que realmente está padeciendo la enfermedad que él/ella ha elegido. No serán suficientes las pruebas clínicas o el criterio médico para disuadir al hipocondríaco del error en su diagnóstico. Las visitas médicas y los análisis únicamente funcionan como un refuerzo a la hipocondría, pues aunque proporcionan un alivio temporal a la persona, la obsesión vuelve a aparecer al cabo de poco tiempo, volviendo el bucle de pensamiento obsesivo.

Si sientes que puedes estar padeciendo un trastorno como la hipocondría, el primer paso es ir a tu médico de cabecera y explicarle tu situación. El médico te guiará en los siguientes pasos que debes dar y si es necesario te recetará algún tipo de  medicación. Si realmente se confirma el diagnóstico, debes acudir a un psicólogo o terapeuta que te ayude a recuperar tu equilibrio emocional.


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A continuación voy a comentar unas pautas que pueden ayudarte en tu camino de recuperación, aunque como ya he comentado son solo recomendaciones y no soluciones para el problema, el cual debe ser tratado en terapia.

1. Hazte las preguntas adecuadas
Pregúntate que pasaría si realmente sufrieses esa enfermedad incurable que tanto te preocupa. Quizás te des cuenta que estar enfermo te permitiría eludir responsabilidades en un trabajo que no te gusta (pero que no te atreves a dejar) o quizás conseguirías que tu pareja estuviese más por ti (cuando hace tiempo que vivís una crisis que ninguno de los dos queréis enfrentar), o bien que no tendrías que pasar tanto tiempo en casa de tus suegros con los que te llevas fatal (y con los que no te atreves a poner límites).
Hazte esta pregunta y quizás encuentres la respuesta a aquello que realmente necesitas hacer. Plantéate cómo actuar de una forma adulta y responsable, aunque tengas miedo o sea difícil enfrentar aquello que realmente te preocupa, piensa que taparlo con tu obsesión no te solucionará el problema, sino que puede acabar agravándolo.

2. Deja de quejarte
Quejarte significa que tu atención está focalizada en la sintomatología que te causa malestar. Como más focalices tu atención en ella, mayor sufrimiento y ansiedad. Aunque un cierto grado de expresión puede darte alivio en un primer momento, recrearte en ese pensamiento únicamente va a generarte más malestar. Piensa que cuando pones atención en tus síntomas los magnificas. Cuando detectes que estás en la queja constante y repetitiva, focaliza tu atención en otros temas, distráete con actividades de ocio u otros intereses que te permitan estar centrado en el exterior, y no en aquello que le pasa a tu organismo.
Asimismo deja de analizarte, piensa que la mayoría de sensaciones corporales son normales, eres tú que al estar tan pendiente de tu organismo encuentras anomalías donde no las hay. La mayoría de personas no sienten su conciencia corporal como un problema, simplemente no le dan importancia, y siguen con su vida diaria, y ese es el camino que tú también debes tomar.


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3. Abandona las búsquedas por internet
Deja de hacerte el médico buscando explicaciones a tus síntomas. Internet es una herramienta que nos permite acceder a una gran cantidad de información, sin embargo eso es un arma de doble filo. Internet responde a las búsquedas que tu realizas, es decir si buscas: “síntomas de cáncer de pulmón” lo que internet te devolverá será una larga lista de síntomas, que tú relacionarás con aquello que te sucede, generándote aún más ansiedad.  Debes entender que la sintomatología no significa estar padeciendo de ninguna enfermedad, pues aparte de los síntomas, para padecer una enfermedad se deben dar otros factores, que únicamente un profesional médico conoce y por tanto puede diagnosticar.
Un ejercicio que puedes probar la próxima vez que busques en internet es realizar una búsqueda diferente, del tipo “síntomas de una vida saludable”, a ver cuáles son los resultados.

4. Confía en tu cuerpo
El cuerpo humano es un organismo extraordinario, producto de la evolución de millones de años. Su tendencia natural es buscar el equilibrio para así estar sano. No obstante cuando la mente interviene con pensamientos intrusivos y obsesivos este equilibrio puede verse afectado. Por este motivo es muy importante que te enfoques en tu equilibrio mental, en especial en tu gestión emocional, pues seguramente allí está el origen de tus problemas, y no en un mal funcionamiento de tu organismo.
Por desgracia nuestra educación emocional suele ser una asignatura pendiente cuando llegamos a adultos, lo que con el tiempo nos lleva a sufrir alguna crisis personal derivada de este desconocimiento emocional. Para ello es recomendable ponernos manos a la obra, por ejemplo empezando un proceso terapéutico de crecimiento personal y gestión emocional, el cual nos permitirá recuperar nuestro bienestar.

5. Pon atención en tus necesidades
Como hemos dicho anteriormente, la hipocondría suele ser una señal de unas necesidades no satisfechas. Por este motivo es importante que te centres en ti, y no me refiero a que te centres en escuchar qué le pasa a tu organismo, sino en cuidarte y en hacer actividades que te hagan sentir bien y que disfrutes. Además es importante que tomes un tiempo para estar en contacto contigo mismo, para escuchar tus necesidades. Para ello reserva unos minutos al día, con 10 es suficiente, para estar en silencio y en contacto contigo mismo. Puedes hacerlo utilizando la meditación o ejercicios de relajación que te ayuden a centrarte en el aquí y ahora.

6. Revisa tu historial
Enumera cuantas veces has ido al médico en el último año, quizás te sorprendas al ver el resultado. Revisa los motivos que te llevaron a la consulta, y si finalmente tus mayores temores se acabaron cumpliendo. Si actualmente sientes algún dolor o malestar, el primer pensamiento que debes tener es que no te pasa nada, deja que pasen unos días, sin estar pendiente de ello, a ver como evoluciona. La mayoría de males desaparecen cuando nuestra conciencia está ocupada en otros asuntos.
Si quieres prueba a cambiar tu foco de atención, en vez de tomar conciencia de aquello que no funciona bien, anota todo aquello que sí funciona bien en tu organismo, y verás el resultado de ese cambio de actitud.

7. Practica la relajación
En el momento que sientas que tu mente se acelera con pensamientos catastróficos y obsesivos, mira de tumbarte y practicar ejercicios de respiración, como la respiración abdominal (aquí tienes algunos ejercicios que pueden ayudarte).

Puedes practicar un ejercicio que es el siguiente: visualiza en tu mente un gran cielo azul, e imagina tus pensamientos como nubes que van pasando por él. Procura  no quedarte enganchado a ninguno de ellos, simplemente déjalos marchar. Tampoco los valores ni luches contra ellos, acéptalos y admite el hecho que no puedes controlar aquello que piensas, pero sí la forma como reaccionas ante ello. Prueba también a describir las sensaciones que percibes, pero sin enjuiciarlas, por ejemplo: “noto que mi corazón late deprisa”, en vez de “siento taquicardia, algo no va bien”. Realiza estos ejercicios unos minutos al día, y después sigue con tu rutina habitual.

En resumen, la hipocondría  es una fantasía que crea tu mente para distraerte de aquello que realmente necesitas atender. Como más te centres en tus pensamientos obsesivos, mayor será el miedo y la ansiedad, por este motivo es importante que busques aquello que tu obsesión quiere ocultar. Debes focalizarte en descubrir aquellas necesidades que no han sido atendidas, así como aquellas emociones que quizás has reprimido o no gestionado correctamente y que ahora piden ser escuchadas.

"El hombre que tiene miedo sin peligro inventa el peligro para justificar su miedo" Alain

Leslie Beebe

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Como superar la vuelta de las vacaciones


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Para la mayoría de nosotros septiembre significa la vuelta de las vacaciones, el retorno al trabajo, y en consecuencia volver a las obligaciones y responsabilidades que dejamos atrás al marcharnos de vacaciones. Después de unos días de desconexión y relax, así como de no seguir horarios, toca volver a nuestra rutina diaria. Es en este momento del año que puede aparecer el denominado Síndrome Postvacacional. Según estudios de mercado el 65% de la población va a sufrir alguno de los síntomas relacionados con este trastorno. El Síndrome Postvacacional es considerado por los profesionales de la medicina como un trastorno, más que una enfermedad, y suele durar de una a dos semanas. El síndrome surge como una resistencia que surge al tener que volver a nuestra rutina diaria, y puede manifestarse a través de diferentes síntomas;  uno de los más habituales es la dificultad para conciliar el sueño.  Una buena prueba de ello es la gran cantidad de anuncios que aparecen en televisión durante esta época, y que hacen referencia a productos cuya finalidad es facilitar el descanso. Otros síntomas que pueden aparecer son: sensación de cansancio, falta de apetito, molestias digestivas, irritabilidad y falta de concentración, entre otros. Por norma general estos síntomas desaparecen en unos días, cuando los horarios de trabajo y de descanso vuelven a regularizarse. En caso de que los síntomas perduren más de dos semanas es recomendable consultar al médico al respecto.

El Síndrome Postvacacional suele afectar más a las mujeres que a los hombres, y en él influyen tanto aspectos personales como del entorno. Personas que se caracterizan por una baja tolerancia a la frustración o bien son muy exigentes consigo mismas, así como entornos laborables conflictivos y poco amigables, pueden  ambos favorecer  la aparición de este trastorno.

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Como es imposible cambiar el calendario, o vivir siempre en unas vacaciones continuas, lo mejor que podemos hacer es cambiar la forma como nos afecta esta vuelta al trabajo. En palabras de Gerardo Schmedling; “La mejor defensa no es un buen ataque sino no sentirse atacado”. A continuación os dejo algunos consejos que pueden minimizar los efectos negativos de esta vuelta:

Sería recomendable, en la medida de los posible, fragmentar las vacaciones y no alargarlas más de tres semanas. Los humanos somos seres de hábitos; estos hábitos como pueden ser las horas que dormimos o el horario de las comidas, tardan aproximadamente 21 días en fijarse. Por este motivo,  si alargamos nuestro período vacacional por encima de las tres semanas, nos será más difícil volver a adaptar nuestro cuerpo a las rutinas que dejamos atrás al marchar de vacaciones. Si se ha viajado o hemos estado fuera, es también aconsejable volver dos o tres días antes de empezar el trabajo a nuestro domicilio habitual, para de esta forma facilitar la adaptación a la rutina y a los hábitos.

Es aconsejable una transición paulatina en el regreso laboral; se recomienda empezar el trabajo de forma gradual para ir cogiendo el ritmo de trabajo y no querer correr ni presionarnos para ponernos al día en el menor tiempo posible. Deberíamos evitar dejarnos llevar por nuestro juez interior que nos invade con frases del tipo; “debo ponerme al día”, “no puedo desaprovechar ni un minuto”, “he de acabarlo para hoy” y otras de similares que únicamente nos provocan más ansiedad y lo único que consiguen es el efecto opuesto al buscado, pues reducen considerablemente nuestra eficiencia.  Sobre todo a nivel laboral sería aconsejable adoptar las siguientes actitudes:

1.Priorizar las obligaciones, no quererlo hacer todo de vez.

2. Delegar o pedir ayuda cuando sea necesario, no somos superhombres o supermujeres capaces de hacerlo todo en el menor tiempo posible. Las vacaciones tienen sus efectos beneficiosos, pero no hasta ese punto.

3. Ser flexibles e indulgentes con nosotros mismos, no juzgarnos negativamente, ni tampoco culparnos ni castigarnos por ello. Es normal que después de una época de desconexión se nos pueda pasar algo por alto, o bien no ser tan rápidos en acabar una tarea como cuando ya llevamos unos días de rodaje.

4. Escucharnos a nosotros mismos y saber decir no cuando así lo sintamos, así como poner límites cuando percibimos que algo o alguien nos está vulnerando de alguna forma. Cuantas veces por miedo al juicio de los demás y para mantener nuestra auto imagen, hacemos o aceptamos cosas que no nos son saludables. La vuelta de las vacaciones puede ser un buen momento para tomar conciencia de todos estos aspectos que nos intoxican emocionalmente, para así cambiarlos por otras actitudes más sinceras y saludables.
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Si quieres mejorar la gestión de tus emociones, te puedo ayudar. LLámame o WhatsApp al 645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com

Por último es importante que dentro de la idea negativa que supone volver a la rutina, podamos encontrar nuevos estímulos y retos motivadores; ya sea tanto a nivel profesional, como personal y familiar. No debemos enfocarnos únicamente en las obligaciones, sino también en buscar nuevas actividades y aficiones que nos estimulen; algunos ejemplos pueden ser estudiar un idioma nuevo, aprender a tocar un instrumento o bien aficionarse a la jardinería. Ahora es una época ideal para empezar con algo nuevo, pues volvemos con energía, relajados y descansados.  Si nos centramos únicamente en las obligaciones, corremos el riesgo que en unos días volvamos a estar igual de estresados que cuando marchamos de vacaciones.

Espero que estos consejos os sean de utilidad en vuestro retorno a la rutina diaria.
Aquí os dejo otro artículo sobre como superar la vuelta al trabajo:

La vuelta al trabajo

Leslie Beebe
Terapia Gestalt y Life Coaching Barcelona

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Ansiedad y Terapia

terapia y ansiedad

La ansiedad es un trastorno con el que terapeutas y psicólogos nos encontramos cada vez con más frecuencia en terapia. Las molestias derivadas de la ansiedad pueden ser diversas, dependiendo del carácter y de las vivencias personales de cada individuo.
A continuación os voy a citar algunos comentarios que me han hecho llegar algunos clientes respecto a cómo viven su ansiedad.

“Me despierto por la mañana como si tuviese un señor sentado en mi pecho”
“ Siento como voy acelerado todo el día, como si alguien me empujase a hacer más y más”
“Durante el día siento como si me faltase el aire”
“Vivo con la impaciencia a todas horas”
“ Es como si fuese montado en un cohete todo el día”
“Parece como si viviese muy rápido, a una marcha más alta que el resto de la gente”

Asimismo estas personas también me comentan que paralelamente a estas sensaciones, también sufren de síntomas físicos como dolores musculares, insomnio, trastornos digestivos y dolores de cabeza, entre otros, los cuales les dificultan su día a día, y empobrecen su calidad de vida.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad y cómo podemos superarla?; algunas personas justifican su ansiedad con el ritmo acelerado en el que viven, característico de nuestra sociedad occidental. Aunque es verdad que el entorno en el que nos movemos influye de forma considerable, también lo es que no deberíamos proyectar dicho malestar en el mundo. Es importante tomar conciencia que la forma como nos afecta aquello que vivimos reside en nosotros, y en la actitud que adoptemos frente a ello, y no en el exterior. Adoptar una actitud de responsabilidad frente a aquello que nos pasa, es la base para poder gestionar de una forma más eficaz nuestra ansiedad.

Por este motivo, como terapeuta opino que el origen de nuestra ansiedad no se encuentra tanto en las circunstancias externas que vivimos, como en la forma como las vivimos.
Personalmente concibo la ansiedad como un mensaje que nos envía nuestro cuerpo para indicarnos que hay algún aspecto de nuestra vida que no acaba de funcionar, y con el que no acabamos de estar a gusto.  Los síntomas asociados a la ansiedad nos avisan que hemos llegado a un punto en que no podemos seguir viviendo de la forma en que lo hemos hecho hasta ahora, y por tanto nos urgen a tomar cartas en el asunto. 

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Si sientes ansiedad te puedo ayudar a superarla. LLámame o WhatsApp al 645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com


La ansiedad nos indica que de alguna forma nos estamos engañando, traicionando a nosotros mismos, pues seguramente estamos haciendo algo que no es coherente con nuestra esencia. Una traición que se refleja viviendo de una forma que no es congruente con lo que somos, ni con aquello que realmente queremos o necesitamos.  La ansiedad nos incita a tomar una actitud activa y responsable para cambiar esa situación.

Los motivos por los que nos auto traicionamos son múltiples y difíciles de enumerar, pues dependen de la personalidad de cada individuo y su historia personal, sin embargo algunos de los más comunes son;  miedos,  baja autoestima, inseguridad, complejos, dependencias emocionales, mandatos familiares adoptados como propios, etc… encontrándose unos relacionados con otros en la mayoría de casos.

Por este motivo mi primera intervención terapéutica ante situaciones de ansiedad suele ser siempre la misma; que la persona revise en que ámbitos de su vida siente malestar, extrañeza o incomodidad. Una vez la persona es capaz de ubicar esa insatisfacción en alguna faceta de su vida, empieza el trabajo terapéutico.  

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La terapia va a permitir que la persona ponga luz en aquellas áreas de su vida en las que siente insatisfacción, para así tomar las medidas oportunas que le ayuden a recuperar el rumbo en su vida, y en consecuencia reducir su ansiedad.

Es importante entender que únicamente podremos vivir en paz con nosotros mismos, y con el mundo que nos rodea, si lo hacemos desde una actitud genuina, sincera y responsable.

Si quieres leer más sobre la ansiedad, así como conocer algunos consejos sobre cómo reducirla, aquí te dejo otros de mis artículos relacionados con el tema.




Leslie Beebe

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Conferencia Mejora tu Autoestima

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Uno de los principales motivos de consulta de las personas que acuden a terapia es la baja autoestima. De hecho, muchos trastornos como la ansiedad o los estados depresivos tienen como núcleo principal una baja autoestima; es decir una pobre opinión sobre nuestra persona, así como una desvalorización de nuestro potencial para enfrentarnos a las dificultades de la vida.

Si te interesa el tema, te invito a la conferencia gratuita; “Mejora tu autoestima”,  que tendrá lugar el día 27 de mayo a las 19h, en el Centro de Terapias SQGestalt, situado en la calle Sant Antoni 50, baixos de Sant Cugat del Vallés. Si sientes que la baja autoestima está presente en tu vida, y quieres conocer formas para mejorarla, ésta es tu oportunidad.

Si crees que este evento puede ser de tu interés, y debido a la limitación de espacio de la sala, únicamente pido confirmar asistencia,  ya sea a través del formulario de contacto de esta página, o bien en el mail: lesbcn13@gmail.com  Si deseas más información visita el enlace:


Si eres de fuera de Sant Cugat no te preocupes, el centro se encuentra muy bien comunicado, a tan solo 2 minutos de la estación de ferrocarrils (FGC) de Sant Cugat.

Anímate a venir!!

Leslie Beebe

El Diablo y la Sombra

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“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma” C.Jung.

El Arcano Número XV del tarot corresponde a la figura del Diablo, junto con la Muerte, son dos de las cartas más temidas en el tarot. Pero ¿quién es este personaje?.  La idea del diablo se remonta a los comienzos de la humanidad. En un principio partía de una concepción que se alejaba de la personificación, involucrando a los buenos y malos espíritus que convivían en la naturaleza. El primer Diablo, personificado en este caso, parece ser el que aparece en la India como Mara, la tentadora de Buda. Posteriormente en los escritos del Viejo Testamento, Satán (adversario en hebreo),  aparece como un sirviente de Dios, y no como un adversario, castigando a la humanidad en nombre del todopoderoso. El concepto de Diablo como el ángel expulsado por Dios es una creación del cristianismo, que se fue configurando en los primeros siglos de existencia.

Carl Jung argumentaba que el bien y el mal son pares de opuestos, uno no puede existir sin el otro, como la noche no se concibe sin la existencia del día. Por este motivo concluyó que Dios debía también tener su opuesto, su alter ego, por tanto su lado oscuro. A partir de esta idea de dualidad Jung relacionó el Diablo con el arquetipo de la Sombra, y por tanto con el aspecto oscuro de nuestra personalidad. Esta idea entiende lo oscuro como aquellos aspectos de uno mismo que la persona ha alienado y proyectado en el mundo exterior,  los cuales no son aceptables para nuestro ego. Jung concebía a la Sombra como la clave dentro del proceso de individuación. Únicamente cuando los contenidos de la Sombra que habitan en el inconsciente son traídos a la conciencia para ser reconocidos e integrados, entonces el individuo puede alcanzar la totalidad.

En las cartas del tarot el Diablo hace referencia a Lucifer, al que “trae la luz”. De hecho en la imagen de la carta aparece con una antorcha en sus manos. Por tanto ya nos advierte que va a ser el propio Diablo quién ponga luz en aquellas zonas oscuras de nuestra personalidad, a nuestra Sombra. Las dos personas que aparecen en la carta también nos hacen referencia a la dualidad, a los opuestos, luz y sombra, bien y mal, hombre y mujer, uno no se comprende sin la existencia del otro. 
En nuestra sociedad se ha hecho un culto al bien, hasta tal extremo que cuando tenemos un sentimiento oscuro nos sentimos culpables, nos avergonzamos y buscamos ser castigados de alguna forma. Sin embargo, negar el mal no hace que éste desaparezca, pues necesita también de su espacio. Al negarlo lo que hacemos es proyectarlo en el exterior, en el otro, nos victimizamos y sentimos que todo lo malo que nos pasa es por culpa del otro, evitando así asumir la responsabilidad en nuestra vida.

“En la medida que descubramos los secretos del arquetipo de la sombra y nos apropiemos de cada proyección, nos hallaremos en mejores condiciones, necesarias para ver sus tesoros. El hecho de abrazar el lado oscuro de la realidad nos convierte al igual que Lucifer en portadores de luz. Así cuando nos abrimos al otro, al extraño, al rechazado, el débil, el despreciado, donde su aceptación nos permitirá transmutarlo y despertar a una vida superior. Entonces será cuando empecemos a escuchar la voz del sí mismo (el Self) y ya no tendremos que creer en la magia porque esta se hallará a nuestro alcance”. (Zweig&Wolf, 1999, p 68).




Si tienes curiosidad en el Tarot  Terapéutico y como puede ayudarte, te lo explico sin compromiso. LLámame o WhatsApp al 645 368 714 o bien escribe a lesbcn13@gmail.com


El analista junguiano R. Wang argumenta que el encuentro con la Sombra, y su posterior aceptación e integración, es un proceso que muy pocos logran porqué además de ser una experiencia desagradable, la mayoría de las personas no son conscientes de ella y viven únicamente bajo la buena luz que proyecta su ego. Los dos personajes que aparecen en la carta del Diablo nos remiten a este significado, son Adán y Eva. Los dos se encuentran de espaldas al Diablo y están atados por unas cadenas; son como dos títeres manipulados por el Diablo, inconscientes de lo que pasa en su vida. Aunque atados por las cadenas, éstas no les oprimen, seguramente si los dos personajes tomasen conciencia de esta manipulación, serían capaces de liberarse de ellas, pero para ello sería necesario que se diesen la vuelta, mirasen al Diablo de frente y tomasen conciencia que se encuentran atados. Este encuentro implicaría encontrarse con aquellos aspectos que más nos asustan de nosotros mismos, aquellos instintos primarios que la sociedad nos ha enseñado que no son aceptables y que no debemos mostrar al mundo por el miedo a perder nuestra buena imagen. Aceptar que hasta ese momento no hemos sido libres, es un acto aterrador para la persona.

Es curioso que el Diablo sea la carta que abre el último septemário del tarot, el denominado nivel transpersonal o de iluminación del alma. La carta ya nos advierte que uno no conseguirá la iluminación únicamente practicando la meditación, viajando al Tibet o volviéndose vegano, sino que será necesario superar la tentación del diablo, una prueba totalmente mundana, con aquello material que nos envuelve en el día a día; el dinero, el poder, el sexo, la imagen, y como nos relacionamos con ellos.  Si somos capaces de tomar conciencia de aquello que nos ata en nuestra vida, de aquellos aspectos que no aceptamos en nosotros, podremos llegar a un nivel de conciencia superior.

“Cuando se integra a la Sombra el mundo deja de aparecer lleno de adversarios que son productos del inconsciente, y las personas que discrepan de nosotros ya se pueden ver como individuos. La mayor parte de los problemas de la sombra son problemas personales y la solución al problema se alcanza aceptando las partes de nuestra personalidad única que con anterioridad han sido rechazadas o ignoradas.” (Robertson, 1998, p 205)


Según Jung una forma de conectar con nuestra sombra es a través de los sueños. Para Jung la sombra puede tomar múltiples formas, se puede manifestar en animales como arañas, murciélagos y ratas. En la misma carta del Diablo, ya nos hace referencia a distintos símbolos relacionados con los animales; el Diablo se representa con alas de murciélago, cuernos, cabeza y pelaje de un macho cabrío. Los dos personajes masculino y femenino (Adán y Eva) también aparecen con cuernos y rabos animales, simbolizando el mundo instintivo. La antorcha que lleva el diablo aparece como la puerta para iluminar la oscuridad de la carta y como una forma de poner luz a un mundo instintivo que permanece en la sombra. Otros símbolos como la estrella de cinco puntos invertida, las cadenas, la mano extendida y el cajón en el que están atados Adán y Eva, nos remiten a las fuerzas destructivas y a la cruda realidad terrenal a la que estamos de alguna forma esclavizados. El mensaje es claro; no va existir un fondo trascendental o una profundidad espiritual  si no tomamos conciencia y miramos aquello que nos esclaviza en nuestra vida. El diablo nos dice:

“Encuentra tu lado oscuro, lleva a la luz tu oscuridad. Toma conciencia de tus dependencias y ataduras, para así poder decidir libremente. Observa en qué situaciones abusas de tu poder y manipulas, o bien dejas que lo hagan contigo. Si aprendes a vivir conscientemente a este lado, dando a tu Sombra una forma creativa, podrás liberarte de tu atadura”.

Leslie Beebe

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