Mostrando entradas con la etiqueta terapia depresion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terapia depresion. Mostrar todas las entradas

La clasificación de los trastornos depresivos

La clasificación de los trastornos depresivos (I). La situación derivada de la pandemia del covid, han planteado un futuro incierto, y en muchos casos poco alentador para un gran número de la población. Esta situación de inseguridad e incertidumbre están provocando un aumento de los trastornos emocionales entre la población; uno de ellos es la depresión. Con este artículo empiezo una serie de escritos relacionados con este trastorno.

Con frecuencia llamamos depresión a toda una serie de trastornos psicológicos, que aunque presentan similitudes, no son todos iguales. Dentro del término depresión podemos diferenciar tres grandes subtipos: el episodio o trastorno de depresión mayor, la distimia también denominado como  trastorno distímico, y por último el trastorno adaptativo.

A continuación voy a hacer una descripción de cada uno de estos trastornos. A priori quiero decir que simplemente es eso, una descripción, por lo que una vez leídos, y si sientes que puedes estar padeciendo alguno de ellos, el primer paso es ir a tu médico para que realice el diagnóstico oportuno, y darte las pautas de actuación necesarias.

1. El trastorno de depresión mayor o episodio depresivo (TDM)

El trastorno de depresión mayor se reconoce por un síntoma muy característico que es el siguiente; la dificultad para poder reaccionar emocionalmente a los estímulos externos. Aunque la persona que sufre de TDM racionalmente entiende la emotividad de una situación, es incapaz de sentirla a nivel emocional. Conjuntamente a este síntoma, suelen aparecer dos más: el primero es la falta de motivación para realizar actividades, y el segundo es la dificultad en focalizar la atención en hacer cualquier tipo de tarea.

El TDM suele ir acompañado de algunos síntomas característicos de la ansiedad, como pueden ser; la sensación de presión en la boca del estómago o nudo en la garganta, la dificultad para conciliar el sueño o la reducción del apetito, entre los más comunes.

2. La distimia o trastorno distímico (TD)

En la distimia, la emoción de la tristeza se mantiene en el tiempo, pasando a ser un estado crónico que puede durar meses.  A diferencia del TDM, en el TD la persona es consciente, tanto a nivel racional como emocional de su tristeza, expresándolo como un estado anímico bajo que se alarga en el tiempo. El TD se caracteriza porque la persona desconoce el origen de esa tristeza, siendo incapaz de relacionarla con ningún hecho o motivo que la justifique.

Otra diferencia clave entre la distimia y la depresión mayor es que determinados tipos de personalidad son más proclives a sufrir de distimia que otros. Por ejemplo las personalidades más emocionales, inseguras o perfeccionistas tienen más números de sufrir este tipo de trastorno. Este tipo de personalidades se caracterizan por ser más perceptivas ante determinadas situaciones emocionales. Por ejemplo las personas perfeccionistas pueden ver su estado emocional alterado, ante situaciones que perciben que escapan de su control.

3. Trastorno adaptativo (TA)

Como su propio nombre nos indica, el trastorno adaptativo se presenta como la dificultad que siente una persona para enfrentarse a una determinada circunstancia de la vida. Por ejemplo; puede ser que una persona que sufra este trastorno esté pasando por una situación difícil; como puede ser perder el trabajo. Ante esta dificultad, la persona que sufre este trastorno reacciona de una forma desproporcionada, no correspondiéndose el nivel de tristeza o preocupación con la dificultad vivida. Son personas que ante este tipo de dificultades reaccionan de una forma desmesurada, muy por encima de lo que podríamos considerar como normal, alcanzando niveles de tristeza, preocupación o ansiedad muy elevados.

www.ansiedad.barcelona

Las personas que sufren este trastorno presentan síntomas como una elevada ansiedad, dificultad para dormir y para focalizar la atención en las tareas diarias, una mayor irritabilidad y una tendencia al pensamiento obsesivo, entre los principales.

Al igual que en la distimia, y a diferencia de la depresión mayor, en el TA la persona sí que tiene capacidad de respuesta emocional ,y en consecuencia la posibilidad de sentir emociones. Por este motivo, cuando el estresor reduce su intensidad, también suele mejorar el estado de ánimo de la persona.

Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona

www.ansiedad.barcelona
https://sites.google.com/view/terapia-gestalt-barcelona/p%C3%A1gina-principal
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://aetg.es/users/lesliebeebe3531#profile-informacion_profesional
https://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685-leslie-beebe-rodriguez.html
https://ansiedad-depresion-barcelona.blogspot.com/

https://terapia-ansiedad-barcelona.blogspot.com/




¿Tristeza o depresión?


¿Tristeza o depresión?. En ocasiones, la vida nos pone en situaciones difíciles, que nos generan malestar. Ante estas circunstancias muchas veces decimos que estamos deprimidos, cuando la realidad es que simplemente nos sentimos tristes. La tristeza es una emoción, y como tal su función es informarnos de qué nos sucede ante una determinada situación que estamos viviendo. Algunos de los principales motivos por los que podemos sentir tristeza pueden ser haber sufrido una pérdida en nuestra vida, o bien por alguna decepción fruto de expectativas que teníamos y que no se han cumplido.

tristeza o depresión

Cuando hablamos de depresión la cosa cambia. La tristeza no es el único elemento integrante de un trastorno depresivo, pues se le suman otros como son: la ausencia de motivación, una baja energía en general, una pérdida de vitalidad, una falta de interés por actividades que antes proporcionaban placer, y una sensación de sentirse desbordado/a ante el mínimo contratiempo que se presenta en la vida.

Así como el polo opuesto a la tristeza sería la alegría, en el caso de la depresión es la vitalidad. Cuando perdemos la sensación de vitalidad que nos habilita para tirar adelante en nuestra vida, podemos estar sufriendo de algún trastorno depresivo. Si sentimos que llevamos unas semanas tristes sin poder identificar aquello que lo provoca, acompañado de una sensación de apatía y hastío vital, entonces seria aconsejable acudir al médico para que realice el diagnóstico pertinente.

Según los profesionales médicos, podemos estar padeciendo de depresión si se cumplen cinco o más de estas señales en un periodo que supere los 15 días.

Estado depresivo la mayor parte del tiempo, donde aparecen las ganas de llorar, la apatía, el cansancio y la tristeza.

Anhedonia. Es la incapacidad para disfrutar de aquellas actividades que antes nos gustaban o nos interesaban.

Abulia. Hace referencia a una falta de motivación extrema, la cual se manifiesta a través de no querer hacer nada, debido a una sensación de falta de energía e iniciativa.

Cambio de peso. La depresión puede ocasionar una pérdida o una ganancia de peso en un tiempo reducido.

Pensamientos negativos recurrentes. Aparecen sentimientos de desvalorización personal y culpabilidad constante. Se puede incluso llegar a pensar en el suicidio.

Fobia social. La depresión conduce a la persona a querer estar sola, encerrada en si misma, para así mantenerse aislada del resto del mundo.

Falta de concentración. Es habitual que aparezca una dificultad para centrarse en una tarea determinada, así como olvidarse de cosas.

El motivo que origina la depresión es diferente según cada persona, podríamos decir que suele ser una combinación de factores genéticos, factores psicológicos y  condicionantes del entorno o sociales.

Existen factores genéticos que pueden favorecer la aparición de este trastorno, así como también físicos, como puede ser un descenso de los niveles de serotonina en el cerebro. No obstante, los factores psicológicos, relacionados con nuestra personalidad y la forma como nos enfrentamos a aquello que nos pasa en nuestra vida, tienen una gran relevancia en el desarrollo de un trastorno depresivo.

terapia depresión

Durante los primeros años de vida se nos enseña una determinada forma de interactuar con el mundo, así como un modo específico de relacionarnos con nosotros mismos. El entorno en el que crecimos, y las experiencias personales vividas, han ido configurando lo que hoy en día es nuestra personalidad. No obstante estos aprendizajes no siempre son saludables, y muchas veces nos acaban generando malestar. Ante estos casos la terapia puede ser de gran ayuda para cambiar estos patrones de funcionamiento caducos, que conducen al sufrimiento, por otros de más saludables.

La depresión es un trastorno serio que no debe ser tomado a la ligera; por lo tanto si crees que puedes estar sufriendo de ello es importante que acudas a tu médico, el cual te indicará los pasos a seguir.
En la actualidad los trastornos depresivos son tratados con medicación (antidepresivos principalmente, y a veces en una primera etapa también con ansiolíticos), así como con psicoterapia

La terapia es el acompañamiento emocional adecuado para estas situaciones, y es fundamental para recuperar la vitalidad perdida y la autoestima, así como también para corregir aquellos pensamientos y patrones de conducta limitantes que alimentan el trastorno.

Respecto a la medicación es importante saber que sus efectos no empiezan a hacer efecto hasta pasadas tres o cuatro semanas, siendo necesario que el tratamiento se alargue durante algunos meses. Parar la medicación de forma drástica, o bien dejarla antes de tiempo puede conducir a recaídas y complicaciones, provocando que sea mucho más difícil superar este trastorno. La medicación debe estar prescrita por el profesional médico, indicando las pautas a seguir en su toma, por lo que siempre debe evitarse la auto medicación. Así mismo la medicación sin un acompañamiento terapéutico tampoco es la solución, pues este trastorno requiere de un trabajo con las causas que la motivan, y no solo con los síntomas físicos que lleva asociado.

A continuación voy a comentar algunas pautas que pueden ayudarte si sufres de depresión, la cual como hemos comentado debe ser tratada con psicoterapia, y en un gran número de casos también debe ir acompañada por medicación.

1. Encuentra apoyo en tus familiares y amigos más cercanos. Toma conciencia que no estás solo/a ante la depresión, y que por tanto abrirte a expresar aquello que te pasa y como te sientes, puede ayudarte.

2. Realiza ejercicio físico. La actividad física aporta grandes beneficios como liberar endorfinas, aumentar el flujo sanguíneo cerebral, así como regular los niveles de serotonina y otros neurotransmisores. Cualquier actividad física, realizada con mesura, puede ayudarte a salir de la depresión.

3. No te culpabilices ni te presiones. Nadie es culpable de sufrir depresión. No obstante eso no significa que no sea tu responsabilidad trabajar para superarla. Es importante que comprendas que no se trata de forzarte a hacer muchas cosas, o a tener que disfrutar de las actividades que realizas, pues ahora aún no es el momento. Tampoco es bueno que te presiones en querer estar bien ya mismo, pues debes recordar que superar la depresión es un proceso que lleva su tiempo. Procura no encerrarte en ti mismo/a, para así ir dando pequeños pasos que te permitan salir del estado de apatía y la desgana en la que te encuentras.

tratamiento depresión Barcelona

4. Cuida tu alimentación. Aquello que comemos tiene una incidencia directa en nuestro estado emocional. Evita en la medida posible los alimentos procesados, los azúcares y las grasas saturadas. Incluye en tu dieta un mayor número de frutas, verduras, frutos secos y legumbres. También puedes añadir a tu dieta alimentos ricos en triptófano y magnesio, los cuales facilitan la creación de serotonina y te ayudarán a subir tu estado de ánimo; algunos de ellos son la levadura de cerveza, el chocolate negro y el pescado azul, entre otros.

5. Busca ayuda terapéutica. Por mucho que creamos conocernos, cuando pasamos por un trastorno depresivo debemos admitir que no vamos a poder superarlo solos. Por este motivo deja de lado a tu ego y pide ayuda. La terapia es fundamental para ayudarte a recuperar tu equilibrio emocional.

6. Toma conciencia de aquello con lo que no estás a gusto en tu vida. Tanto la ansiedad como la depresión pueden ser expresiones de que algo no acaba de funcionar bien en nuestra vida. Tomar conciencia de aquello que nos genera incomodidad, y que deseamos cambiar, o bien eliminar de nuestra vida, es fundamental para recuperar el bienestar perdido.

Si quieres más información sobre el trastorno depresivo, también puedes leer los siguientes artículos:



Así mismo, si estás interesado/a en conocer como la terapia puede ayudarte, puedes contactar conmigo clicando en el SIGUIENTE ENLACE o bien llamando o whatsapp al 645 368 714 y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe
Terapia Gestalt en Barcelona
Tel. 645 368 714


Ayuda con la depresión

Ayuda con la depresión. La depresión es uno de los trastornos emocionales más frecuentes en nuestros días. Un elevado porcentaje de la población ha sufrido, o sufrirá, algún trastorno depresivo a lo largo de su vida. En un gran número de ocasiones la persona que lo sufre no es consciente de estar padeciendo este tipo de trastorno, y justifica sus síntomas como normales por la difícil situación que puede estar atravesando. Sin embargo, si una depresión no es tratada, la probabilidad de que ésta se agudice y con el tiempo la sintomatología se intensifique es mayor.

ayuda con la depresión


La depresión se caracteriza por la manifestación de un estado de ánimo muy bajo, el cual limita considerablemente la vida social, personal y profesional del individuo. La depresión se expresa a través de un estado de tristeza y una sensación de angustia que permanecen en el tiempo. Es importante no confundir la depresión, con estar pasando un momento de tristeza o época depresiva, la cual suele durar un tiempo limitado y con unos síntomas más leves que en el caso de la depresión. En la tristeza la persona puede identificar los motivos que le llevan a sentirse así; una pérdida de trabajo, una ruptura de pareja, una muerte de un ser querido…, en cambio en la depresión es frecuente que los motivos que la provocan no estén tan claros.

Los principales síntomas de la depresión son los siguientes: pérdida o aumento de apetito, insomnio o hipersomnia, fatiga, baja autoestima y pensamientos críticos y desvalorizadores sobre uno mismo, dificultad de concentración, visión pesimista y sentimiento de desesperanza ante la vida, y por último sentimientos de culpabilización.

Así mismo, existen diferentes trastornos depresivos; como la distimia, la depresión posparto o el trastorno depresivo mayor, entre otros, por lo que los síntomas pueden variar según la situación y la persona. Sin embargo es estrictamente necesario que sea el facultativo médico quién realice el diagnóstico pertinente, prescribiendo la medicación y el tratamiento a seguir en cada caso. En la mayoría de ocasiones en que se diagnostica un trastorno depresivo es necesario el tratamiento farmacológico, en paralelo con la ayuda terapéutica.

A continuación voy a comentar algunas pautas que pueden ayudarte si estás sufriendo un trastorno depresivo. No obstante, quiero dejar claro que en ningún caso estas pautas son sustitutivos de la medicación prescrita, ni tampoco de la terapia necesaria en este tipo de procesos.

1. Acude al médico

Si crees que puedes estar sufriendo un trastorno depresivo el primer paso es ir a tu médico y explicarle los síntomas. El profesional médico analizará tu caso y realizará el diagnóstico oportuno. Dependiendo del tema los tratamientos farmacológicos son necesarios y pueden variar, no obstante es muy importante que en cualquier caso busques un profesional de la terapia para que te ayude a superar tu depresión.

2. Pasa a la acción

Aunque la depresión va acompañada de una profunda sensación de apatía y una muy baja energía para hacer cualquier tipo de tarea, es importante que te enfoques en volver a realizar actividades con las que disfrutases en el pasado. Quizás pienses que no vale la pena, que no tienes ganas, o bien las pruebes y no disfrutes con ellas en los primeros intentos; no pasa nada, lo importante es que no desistas de tu intento y te programes estas actividades como una rutina. Así mismo si realizas estas actividades con otras personas mucho mejor, pues cierto contacto social es importante en estos casos y te ayudará en tu proceso de salir de la depresión.

terapia depresión barcelona
www.ansiedad.barcelona

3. No quieras correr

Salir de un trastorno depresivo es un proceso largo y lleva su tiempo, en consecuencia no quieras ir rápido, pues necesitarás paciencia. Procura no angustiarte ni culpabilizarte por estar sufriendo una depresión, pues son actitudes que aún retrasarán más tu recuperación. Cada mañana planifícate lo que vas a hacer en ese día, solo eso, sin mirar más allá. Con el paso del tiempo te darás cuenta que focalizarte más en tu presente, y menos en el futuro que está por venir, te ayudará a conseguir mejores resultados.

4. Escucha tus pensamientos

Los trastornos depresivos van acompañados de pensamientos negativos, críticos y desvalorizadores sobre uno mismo, los cuales ocupan la mayor parte del día de quién los sufre. Estos pensamientos son perjudiciales, pues afectan muy negativamente tu estado emocional, contribuyendo a que te sea más difícil salir de la depresión. En este sentido un ejercicio que puedes hacer, y que te ayudará a manejar este tipo de pensamientos, es el siguiente:

En un papel escribe todos los pensamientos negativos que te vienen a la cabeza. Una vez lo hayas hecho, escribe en otro papel pensamientos sustitutivos de los primeros, y más positivos; por ejemplo si uno de tus pensamientos es “soy inútil”, lo puedes sustituir por “cometer un error no significa que sea inútil”. Cuando lo hayas hecho, ponte delante de un espejo y lee los pensamientos negativos unas cuantas veces. Toma conciencia de como te estás hablando y de las sensaciones con las que te quedas una vez te has dicho todo eso. Cuando lo hayas hecho, tómate unos minutos para hacer unas respiraciones profundas y empieza con la otra lista de pensamientos. Al finalizar toma conciencia de la diferencia entre decirte un tipo de mensaje u otro.

Cuando hayas acabado este ejercicio, puedes apuntarte tus “nuevos pensamientos” en un lugar visible y habitual de tu casa, para que de esta forma los vayas leyendo durante el día, hasta que poco a poco vayan convirtiéndose en un nuevo hábito de pensamiento.

5. Desarrolla la asertividad

Definimos como asertividad la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás, haciéndolo de una forma no violenta. La asertividad consiste en diferentes capacidades: ser capaz de decir no a las peticiones de otros, poner límites ante demandas abusivas y tomar la iniciativa para expresar de forma no agresiva, directa y responsable aquello que uno desea comunicar a la otra persona. Cuando no somos capaces de ser asertivos con los demás, nos sentimos inseguros y débiles, por lo que acabamos criticándonos a nosotros mismos y dañando nuestra autoestima.

6. Date cuenta del nivel de desagrado en tu vida

Es importante que tomes conciencia de aquellos aspectos o sectores de tu vida con los que te sientes incómodo, o bien te generan insatisfacción. Este malestar puede tener diferentes orígenes; que hayas estado aguantando una situación que no te gustaba durante mucho tiempo, que hayas cedido en cosas que realmente no querías hacer, o bien que no hayas puesto límites para proteger tu bienestar. Una vez seas consciente de ello, establece cuáles son las alternativas para cambiarlo y mira de actuar en consecuencia.

7. Acepta tu estado actual

Aunque el trastorno depresivo produce mucha insatisfacción y desagrado en la persona que lo sufre, resistirte a sentirse así, culpabilizarte o bien querer evadirte del dolor consumiendo algún tipo de droga, únicamente te conducirá a empeorar tu estado. Aceptar no significa que te resignes y te des por vencido, todo lo contrario, pues es importante que entiendas que uno debe ir poniendo de su parte para salir de la difícil situación que está viviendo. No obstante recuerda que tu actitud aunque activa, debe huir de exigencias y presiones; pues lo vuelvo a decir, tanto entrar como salir de una depresión requieren de un proceso, en el cual la paciencia y la constancia son necesarias.

terapia depresión ansiedad barcelona

8. Enfrenta las situaciones difíciles

En ocasiones la depresión está determinada por la evitación de situaciones que nos pueden generar ansiedad y miedo. Es importante que tomes conciencia si evitas algún tipo de situación por miedo o ansiedad. Si es así, seguramente te darás cuenta que la evitación te aporta un alivio en un primer momento, al no tener que enfrentarte a lo que tanto temes, sin embargo con el paso del tiempo, te darás cuenta que evitar solo te conduce a sentirte cada vez más limitado en tu vida, por lo que vas a acabar restringiendo tu libertad personal. Cuando nos sentimos así perdemos la confianza en nuestras capacidades, por lo que nuestra autoestima se ve dañada. Todo ello deriva en una dificultad mayor para que puedas salir de la depresión.

9. Aprende a cuidarte

Los autocuidados son fundamentales cuando se sufre de un trastorno depresivo. ¿A qué llamamos autocuidados?; antes de comentar lo que entendemos por autocuidados es importante que tengas claro una idea fundamental: tu bienestar depende únicamente de tu persona. Aunque tengas pareja, familiares y amigos que te puedan apoyar en el proceso para salir de la depresión, la responsabilidad de cuidarte y valorarte reside únicamente en ti mismo. Nadie está aquí para hacerse cargo de tu bienestar.

Respecto a los autocuidados, encontramos diversas formas de practicarlo; desde tratarte a ti mismo con respeto, realizar ejercicio físico regular y llevar una dieta saludable, así como dejarte unos momentos al día para estar en contacto con tu persona, realizando ejercicios de meditación o relajación.

Antes he comentado la importancia de llevar una programación diaria, en este sentido puedes dedicar de 30 minutos a 1 hora de tu tiempo diario a actividades con las que disfrutes (o antes disfrutabas); leer, la música, el deporte… Este tiempo te permitirá enfocarte en una actividad que te distraerá, para así desconectar de otro tipo de preocupaciones.

Otros factores como la toma de la medicación prescrita, juntamente con la asistencia regular a sesiones de terapia, son fundamentales para salir con éxito de la depresión.

10. Procura no perder el contacto social

Cuando se sufre de un trastorno depresivo es normal que aparezca la tendencia a querer estar solo, no obstante el gozar de momentos de soledad no debería implicar un aislamiento del mundo. Por este motivo es importante que hagas un esfuerzo por mantener un contacto con las personas de tu entorno. Llevar una vida social es importante, aunque en el presente se encuentre limitada por tu estado. Es muy recomendable que compartas momentos y actividades con otras personas, pues eso te ayudará a aumentar tu autoestima y la seguridad en ti mismo, y en consecuencia también a salir antes del estado depresivo en el que te encuentras.

11. Expresa y comunica tu estado

Es importante que puedas hablar de aquello que te sucede y de cómo te sientes con alguien de confianza; puede ser una o dos personas con las que te sientas a gusto, escuchado y no juzgado por la situación que estás viviendo.  Es recomendable que evites hablar sobre tu situación con más gente, y no atiendas a expresiones del tipo: “no sé porqué estás así, si no tienes motivos”, “no deberías estar así, tienes que valorar más lo que tienes”, “Sal y diviértete y se te pasará”… todo este tipo de mensajes, aunque seguramente se dicen desde el amor y la mejor de las voluntades, solo demuestran un total desconocimiento sobre la depresión, así como una falta de empatía hacía quien sufre este tipo de trastorno. Por tanto no debes hacer ningún caso. Si escuchas este tipo de mensajes, como dice el refrán:  “ a palabras necias, oídos sordos”.

Si quieres saber más sobre el trastorno depresivo, a continuación te dejo otro de mis artículos.


Recuerda que si estás pasando por un trastorno depresivo, o bien una época de tristeza en tu vida, la terapia es el acompañamiento que te ayudará a recuperar tu bienestar. Puedes pedir información clicando en ESTE ENLACE.

Leslie Beebe







¿Tristeza o Depresión?

¿Tristeza o depresión?. La depresión, junto con la ansiedad, se han convertido en dos de los temas de consulta más habituales en los centros médicos y de psicoterapia. Según datos de 2015 procedentes de la OMS (Organización Mundial de la Salud), 2,4 millones de personas sufren de depresión en España, es decir aproximadamente un 5,2% de la población. Asimismo, el consumo de fármacos para tratar la depresión se ha triplicado en los últimos 10 años, según cifras de la  Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

terapia depresion Barcelona

Antes estas cifras nos podemos preguntar qué ha pasado últimamente para que se haya producido este aumento tan significativo. En parte el motivo se explica por la crisis que hemos vivido en los últimos años, la cual ha provocado una situación económica crítica para muchas familias. Sin embargo no creo que ésta sea la única explicación.

Aunque pueden influir múltiples factores dependiendo de las circunstancias de cada persona, en mi opinión existe otro motivo para haber llegado a esta situación; la inmadurez emocional que presenta un gran porcentaje de la población. Un ejemplo de esta inmadurez emocional lo encontramos en la forma como a veces oímos hablar de la depresión. Es frecuente escuchar frases del tipo; “estoy depre”, “tengo una depresión”… cuando realmente lo que sucede es que la persona es incapaz de gestionar de forma saludable su tristeza. Estar triste, o pasar una época de apatía y baja energía, no debería  confundirse con estar sufriendo de un trastorno depresivo. Es muy importante tener en cuenta que el trastorno depresivo es una psicopatología, y que por tanto no debe ser banalizado ni tomado a la ligera, como a veces hacemos.

En mi opinión la falta de habilidades en la gestión de nuestras emociones, este analfabetismo emocional presente en nuestra sociedad, procede de dos fuentes; la primera es un sistema educativo que hasta el momento ha dedicado muy pocos recursos a la formación emocional de los niños, pues se ha centrado únicamente en el campo intelectual. 

La segunda de las fuentes es una sociedad que nos vende la idea que debemos estar siempre contentos y felices, viviendo en un estado donde emociones  atribuidas como desagradables, como el miedo y la tristeza, no son toleradas ni aceptadas. La sociedad de consumo nos alecciona para que seamos “compradores de felicidad”, nos enseña que como más bienes materiales tengamos, mayor felicidad obtendremos, y en consecuencia menos tristes y asustados estaremos.

Desde pequeños se nos enseña que emociones como la tristeza y el miedo no son bien recibidas por el mundo que nos rodea. Cuando de niños expresamos nuestra tristeza y nuestro miedo, la respuesta del mundo adulto es que no les debemos dar mucha importancia. Se nos intenta aliviar con frases del tipo: “pasará rápido”, o “no es nada”, para que no le concedamos mayor relevancia al tema, y de esta forma acabamos reprimiendo nuestras emociones. En otras ocasiones se nos censura por sentirlas; quien no ha escuchado frases como; “llorar es de niñas” o “mamá no te va a querer si lloras”, y otras por el estilo.  

terapia depresion

En esta línea la sociedad en la que vivimos también contribuye a nuestra desconexión emocional, al intentar vendernos a todas horas productos para estar distraídos, y así alejarnos de lo que estamos sintiendo en el aquí y ahora. Una sociedad que nos empuja a un hacer constante, a vivir de forma frenética y que por tanto nos dificulta el contacto con nosotros mismos.

Por todos estos motivos, al llegar a la edad adulta nos sentimos con una gran torpeza emocional, pues disponemos de muy pocos recursos para lidiar con este tipo de emociones. Cuando el miedo o la tristeza emergen en nuestra vida nuestra reacción suele ser de negación y rechazo. Como tenemos la convicción que son emociones inaceptables, la forma como las gestionamos es a través de la distracción. Si nos abstraemos con elementos como la comida, la televisión, o el móvil, entre otros, dejaremos en un segundo plano esa emoción emergente. Sin embargo esa emoción quedará latente, y más pronto o más tarde acabará manifestándose, y no siempre de una forma agradable para nosotros. 

Cuando aparecen los típicos dolores psicosomáticos derivados de esta represión emocional, la persona acude al médico, para que así le dé una medicación que le quite ese malestar, cuando realmente lo necesario sería que aprendiese a gestionar sus emociones de una forma saludable; es lo que denominamos como desarrollar la inteligencia emocional. Esta ineficiente gestión emocional es una de las principales explicaciones del aumento de cifras al que nos referíamos al principio.

Una de las vías para desarrollar nuestra inteligencia emocional, siendo más conscientes de aquello que nos pasa, y de cómo gestionarlo es empezar un proceso terapéutico.

A continuación, y para acabar de aclarar conceptos, os voy a comentar algunas de las diferencias básicas entre una emoción como es la tristeza y una psicopatología como es el trastorno depresivo.

1. La principal diferencia entre la tristeza y la depresión es que la tristeza es una emoción momentánea y transitoria. La tristeza surge ante situaciones de pérdida o de decepción en nuestra vida, como una forma de recogimiento y elaboración de la pérdida. La tristeza permite retirarnos, reflexionar y aceptar los posibles cambios que se hayan producido en nuestra vida. La depresión en cambio es un trastorno que perdura en el tiempo, el cual se manifiesta a partir de diversos síntomas como son: la pérdida o el aumento de apetito, la fatiga, el insomnio o el sueño excesivo, la falta de disfrute con actividades que nos gustan, los sentimientos de desvalorización personal, etc… Podemos decir que la tristeza como tal sería una sintomatología de la depresión, pero no la única.

Para conocer más en detalle los síntomas a partir de los cuales se puede diagnosticar un trastorno depresivo, aquí os dejo un enlace:


2. Por norma general podemos asociar la tristeza con algún hecho o situación determinada; como la ruptura de una relación de amistad, la muerte de un amigo, la pérdida del trabajo, etc… En cambio detectar el origen de un trastorno depresivo puede ser más difícil, pues aparte de los aspectos emocionales, también pueden influir otro tipo de factores, como factores genéticos, ambientales y neurobiológicos.

3. Una de las sintomatologías propias de la depresión es la abulia. La abulia se caracteriza por la falta de voluntad e iniciativa para enfrentarse a la vida diaria. Esto significa que tareas rutinarias como salir a comprar, ir al trabajo o hacer cualquier tipo de gestión se convierten en obstáculos muy difíciles de superar para la persona depresiva. Aunque la abulia puede aparecer en estados de tristeza, en la depresión se intensifica y perdura en el tiempo.

4. Un estado de tristeza es pasajero y no reviste de una mayor importancia. Simplemente con el apoyo de amigos y familiares, y adoptando una actitud positiva, la persona suele salir de ese estado, recuperando así la ilusión por su vida y sus proyectos. Sin embargo la depresión es un trastorno serio, que requiere de ayuda profesional, pues afecta y limita de forma significativa la vida de la persona. En muchos casos también es necesaria la toma de medicación como complemento de la terapia para superar la depresión.

terapia para depresión Barcelona

5. La depresión tiene un carácter expansivo, y por tanto llega a afectar a todos los ámbitos de la persona; el familiar, el personal, el social y el laboral. La persona que sufre de depresión vive su día a día con una gran pesadumbre y un malestar generalizado en todas las áreas de su vida. La tristeza en cambio puede estar ubicada en un único ámbito, no limitando de forma significativa el resto de ellos.

6. Los niveles de seratonina son más bajos en las personas que sufren de depresión. La seratonina es una sustancia que funciona como un neurotransmisor, afectando el funcionamiento de la mayoría de las células del cerebro. Una de sus principales funciones es la de mantener el equilibrio en nuestro estado de ánimo. Las personas que sufren de un estado de tristeza no tienen alterados los niveles de seratonina.

Por último recordaros que si os habéis sentido identificados con los síntomas vinculados a la depresión, os aconsejo que en primer lugar vayáis al médico para que realice el diagnóstico oportuno. Como he comentado anteriormente, la depresión es un trastorno expansivo, que poco a poco va a ir afectando a más áreas de la vida, por lo que como más se tarde en abordar el problema, más difícil y más tiempo se necesitará para recuperar el bienestar perdido.

Si quieres conocer más sobre la depresión y la tristeza, aquí te dejo otros de mis artículos sobre estos temas:




Leslie Beebe
Terapia y Coaching Personal

CONTACTO:





Como Superar la Depresión


Como superar la depresión?, este es una de las preguntas con la que los terapeutas nos encontramos habitualmente. En este artículo comentaré algunos consejos útiles para prevenir y tratar los estados de apatía y tristeza, por los que la mayoría de nosotros pasamos en algún momento de nuestra vida. Igualmente son unos consejos beneficiosos para todas aquellas personas que han sido diagnosticadas y estén sufriendo algún tipo de depresión. Quiero puntualizar que bajo ningún concepto son recomendaciones que sustituyan a la medicación prescrita, ni tampoco tienen como objetivo reemplazar la psicoterapia aconsejable para este tipo de trastornos.

Todos en algún momento pasamos por una época de tristeza; un despido laboral, una ruptura sentimental, una discusión familiar y tantos otros sucesos que nos pueden sumir en un estado generalizado de tristeza. Sin embargo cuando estos estados perduran en el tiempo, son síntoma que hay algo en nuestra vida que no estamos gestionando de forma saludable, y en consecuencia nos urgen a poner atención en ellos. Si no tomamos conciencia de estos mensajes, y en vez de ello preferimos evitarlos o reprimirlos, corremos el riesgo que la tristeza se instale en nosotros de forma permanente, lo que puede desembocar en un trastorno depresivo. Debo puntualizar que la depresión no es únicamente un estado de profunda  tristeza, sino que también comprende otros estados como la negatividad, la apatía, el desánimo, el sentimiento de vacío y el dolor corporal, entre otros, pues varía según cada persona.

El primer paso para recuperar nuestro equilibrio emocional es focalizar cuáles son los aspectos de nuestra vida que no están funcionando y por tanto nos generan inestabilidad; puede ser el trabajo, la pareja o la relación con los amigos, entre muchos otros. Sin embargo en la mayoría de casos es difícil llegar a conclusiones por nosotros mismos, por lo que una mirada externa y profesional como la terapia es recomendable en estas situaciones.  La terapia nos va a ayudar a tomar conciencia de qué aspectos de nuestra vida son disfuncionales, y por tanto nos generan malestar, para así poder tomar acción y encontrar nuevos patrones de vida más saludables.

Dentro de este proceso de toma de conciencia es importante conocer como hemos llegado al punto donde nos encontramos ahora. En este proceso de autoconciencia debemos estar atentos a cuáles son los pensamientos que acompañan a nuestro estado emocional. Los estados depresivos van asociados con pensamientos tóxicos; pensamientos negativos sobre nuestra persona y de desvalorización respecto a nuestras capacidades y recursos. Son pensamientos del tipo;  “no voy  salir de esta”, “no voy a ser capaz”, “no valgo para nada”, “total para qué intentarlo, fracasaré”, “soy feo/tonto/gordo…”, “no soy tan bueno / no sé tanto como los otros”… y tantos otros que únicamente nos limitan y nos generan malestar. Esta forma pesimista  de pensamiento perjudica nuestro equilibrio, derivando en un estado emocional muy negativo, donde la seguridad y confianza en uno mismo quedan seriamente dañadas. La tristeza deja de ser una emoción para convertirse en un estado, convirtiendo la vida de la persona en un círculo vicioso entre pensamiento tóxico y emoción disfuncional del cual es difícil salir por uno mismo.


Si te identificas con los pensamientos mencionados anteriormente no te desesperes, ni pienses simplemente que tú eres así y por tanto no tienes solución. Date cuenta que únicamente son pensamientos, y los pensamientos se instauran en nosotros a través de la rutina y el hábito. Son formas de comportarnos disfuncionales, que seguramente has practicado durante años, y que quizás hasta ahora que ha surgido el malestar no te habías dado cuenta.

Si cambiamos nuestro hábito de pensamiento, es decir sustituimos estos pensamientos negativos por otros más convenientes, con el tiempo veremos los efectos positivos que esta nueva forma de pensar tiene en nuestro estado anímico.
Obviamente cambiar nuestro patrón de pensamiento no es una tarea fácil y suele requerir de constancia y fuerza de voluntad para conseguirlo. A continuación os comento algunos consejos para ayudaros a instaurar un tipo de pensamiento positivo:

El primer paso es poner atención en nuestro estado emocional, por ejemplo cuando sintamos que la tristeza se apodera de nosotros. En ese momento debemos dejar unos momentos para estar en contacto con nosotros mismos y escuchar nuestra voz interior. Cuando escuchemos nuestro discurso interno, también tomamos nota de cuáles son los pensamientos que surgen y que nos generan ese estado emocional. Una vez anotados esos pensamientos nos hacemos las siguientes preguntas al respecto:

1) Comprobar la evidencia del pensamiento: ¿Qué evidencias tengo de lo que pienso es cierto?, ¿Es una realidad que está pasando ahora o es un pensamiento sobre el futuro?, ¿Qué pruebas tengo de ello?, ¿Dispongo de alguna experiencia previa?, ¿Qué pasó en el pasado?, ¿Fueron al final fundados mis temores?.

2) Comprobar su importancia: En caso de que encontremos evidencias de que el pensamiento refleja una realidad, nos preguntamos sobre su relevancia en nuestra vida; ¿Del 1 al 10 cómo de grave es?, ¿Realmente es tan grave como yo pienso?, ¿Cuáles son  sus consecuencias en mi vida? ¿Cuál es el peor de los escenarios posibles?. ¿Cómo me voy a sentir si sucede?.

3) Comprobar su utilidad: En caso de que sea cierto el pensamiento, y a la vez tenga un cierto nivel de gravedad, nos debemos preguntar como de útil es estar pensando en ello, preguntas del tipo; ¿Cambio algo pensando en ello?, ¿Tengo algún control sobre lo que puede suceder?, ¿Qué me aporta tener ese pensamiento en la cabeza?, ¿Soluciono algo pensando en ello?.

Una vez comprobados estos parámetros seguramente nos daremos cuenta que el pensamiento no ha pasado el filtro de las tres preguntas. Aunque es verdad que no podemos controlar aquello que pensamos, sí lo es que podemos escoger el grado cómo nos afecte. Una vez disponemos de los pensamientos y al haber comprobado los parámetros anteriores, debemos sustituirlos por otros más saludables. Por ejemplo si tenemos un pensamiento disfuncional como; “no valgo nada, todo lo hago mal”, sustituirlo por otro del tipo “me quiero y voy a demostrarme lo que valgo”. Una vez trasformados, escribimos y colocamos los nuevos pensamientos en un lugar visible, para así leerlos cada día durante unas semanas. De esta forma reforzamos el nuevo hábito de pensamiento.

Un segundo paso para salir de los estados depresivos es evitar nuestra tendencia a querer controlar aquello que sentimos. Por norma general nos disgusta sentir emociones como el miedo o la tristeza. Cuando éstas aparecen nos asustamos y deseamos eliminarlas de nuestro interior, para así recuperar nuestro bienestar. En esta lucha por no sentir y querer controlar aquello que sentimos, lo único que conseguimos es desgastarnos y disparar nuestro pensamiento disfuncional, alimentando nuestro malestar. Por este motivo es recomendable tomar una actitud de no lucha, adoptando un rol de observador, sin juzgar ni querer intervenir sobre aquello que estamos sintiendo. Si nos dejamos estar en nuestro malestar veremos como al cabo de unos momentos, al abandonar la actitud de resistencia y lucha, la molestia se reduce considerablemente. Como con el pensamiento positivo, la actitud de observación también requiere de una constancia para que se fije como un hábito, por este motivo es recomendable que destinemos unos momentos durante el día para meditar o simplemente estar en silencio, en contacto con nosotros mismos, para así practicar el rol de observador. Como dice la siguiente frase:

“Cuando la angustia llegue, cuando la depresión acose, míralas pero no las abraces, contémplalas pero no las invites”. Anónimo.


Si sientes que necesitas ayuda con la depresión, llámame o WhatsApp al 645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com

Un tercer y último paso es la activación. Una de las características principales de los estados depresivos es la inactividad. La inactividad va asociada a toda una serie de pensamientos limitantes del tipo; “para qué hacerlo”, “tampoco me lo voy a pasar bien”, “ya no me gusta como antes”, “me da pereza”… estos y otros pensamientos similares nos llevan a un estado emocional de baja energía, apatía y falta de ilusión. Si dejamos que estos pensamientos se instalen en nosotros, contribuimos a hundirnos más en nuestro estado depresivo. Ante ellos la reacción debe ser de escucha, pero no de aceptación de este tipo de pensamientos. Como hemos dicho anteriormente no podemos evitar que estos pensamientos surjan, pero si la forma como nos afectan. Obviamente, y tal como nos dice nuestra experiencia, si hacemos caso a su mensaje no vamos a salir de nuestro estado de inactividad y desilusión. En cambio si reaccionamos ante ellos de forma diferente, entendiendo que únicamente son pensamientos, y que nosotros somos los que decidimos y tenemos el control, la respuesta va a ser muy diferente. Debemos tener claro que no vamos a permitir que nuestro estado de ánimo determine nuestra actividad.

Así mismo, es normal que en este estado depresivo, actividades con las que disfrutábamos antes ahora no nos apetezcan en absoluto. Sin embargo es importante dar una oportunidad a la acción y tirarse a la piscina; practicar de nuevo esas actividades que antes nos hacían gozar, pero sin la presión de tener que disfrutar con ellas o que nos tengan que gustar como antes. Seguramente, si nos damos esa oportunidad, y a medida que volvamos a practicar estas actividades de forma habitual, también veremos como poco a poco las ganas y la ilusión aparecen de nuevo. Debemos ser flexibles con nosotros mismos y dar tiempo al tiempo.

Por último quiero puntualizar que salir de un estado depresivo no es fácil ni rápido, requiere de paciencia y constancia por parte de la persona que los sufre, pero también por parte de las personas que conviven con ella y que le apoyan en su proceso. “Sin prisa pero sin pausa” debe ser el principio que permita a la persona  ir saliendo de su estado depresivo, y  así recuperar su equilibrio emocional.

Leslie Beebe


CONTACTO:




Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...