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Síntomas de trastornos ansiosos


Síntomas de trastornos ansiosos. En artículos anteriores ya hablé de algunos de los trastornos de ansiedad más habituales, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de ansiedad con agorafobia.

TRASTORNOS ANSIOSOS

En el artículo de hoy comentaré algunos síntomas asociados a los trastornos de ansiedad como son: desrealización, despersonalización y fobias de impulsión. Estos tres síntomas se caracterizan por provocar un intenso miedo, pues la persona que los sufre empieza a creer que puede estar volviéndose loca.

Como he comentado tanto la desrealización, como la despersonalización y las fobias de impulsión son síntomas de trastornos ansiosos, aunque también pueden ser indicativos de trastornos de personalidad, pero no son enfermedades en sí, por lo que no pueden asociarse a una sola patología clínica, sino a diversas. En este sentido es necesario que el síntoma sea tratado dentro de la enfermedad que lo engloba.

A continuación comentaré los síntomas antes mencionados. Antes de eso, me gustaría dejar claro dos aspectos. 

El primero es que no soy profesional médico, y que las explicaciones que yo puedo dar sobre este tipo de trastornos se fundamentan en el testimonio de clientes que acuden a terapia y que me explican sus vivencias. Estas personas han sido diagnosticadas de algún trastorno de ansiedad y sufren de estos síntomas. Por este motivo en ningún caso estas explicaciones deben de ser tomadas como referencia para emitir un diagnóstico clínico. Una vez leídos, y en caso de sentir que estos síntomas son persistentes en nuestra vida, y nos alteran emocionalmente, el primer paso sería acudir al médico para que realizase el diagnóstico pertinente.

El segundo aspecto es que por mi experiencia como terapeuta, tanto desrealización como despersonalización son síntomas difíciles de explicar para la persona que los sufre, y también difíciles de entender para las personas del entorno que reciben el relato de esa vivencia.

La desrealización se fundamenta en una sensación de extrañeza que vive la persona cuando toma conciencia de que no acaba de reconocer con claridad aquello que percibe del exterior. Los clientes me describen que experimentan la percepción del entorno como un sueño o una película, donde los límites de la realidad están difusos, como si un velo les tapase parte de la visión. Así mismo me comentan que se sienten muy desapegados a nivel emocional de aquello que está sucediendo, como si viviesen desde un cristal que los separa de la realidad. Algunos me han comentado que perciben ciertas distorsiones con el tamaño, la forma y la distancia de los objetos que ven en la realidad.

La despersonalización es una variante de la desrealización, pero en este caso la persona siente que es un observador externo de aquello que le está pasando, es como si se viese a sí mismo desde fuera de su cuerpo. Algunas personas me comentan que viven la despersonalización con la sensación de ser como un robot, y que notan cierta dificultad para poder controlar el movimiento o el habla. También me comentan que tienen la percepción que les cuesta reaccionar emocional y físicamente a los estímulos externos.

TRATAMIENTO ANSIEDAD

Es importante decir qué en ambos casos, tanto en la desrealización como en la despersonalización, la persona mantiene el juicio de realidad.

Las fobias de impulsión son pensamientos muy intensos e intrusivos que afectan la vida diaria de la persona. Se caracterizan por ser pensamientos muy radicales e ilógicos, y la consecuencia es que generan un intenso miedo debido a la posibilidad que uno mismo acabe descontrolándose, llevando a cabo el mensaje de estos pensamientos.

Curiosamente aunque cada persona es diferente, este tipo de pensamientos suelen estar relacionados con la posibilidad de hacerse daño a sí mismo, o  bien dañar a un familiar o persona querida. Algunos de estos pensamientos son: el miedo a coger un cuchillo y matar a alguien o autolesionarse, el miedo a tirarse o a empujar a alguien desde un sitio elevado, como un edificio, la posibilidad de poderse tirar a la vía del metro, o bien la idea de empujar a alguien cuando el metro pasa. Estos son algunas de las fobias de impulsión más comunes. 

Los pensamientos relacionados con las fobias de impulsión son tan intensos, que la persona reacciona de tres formas; la primera es que empieza a dudar de su persona, y que realmente pueda llegar a controlarse para no acabar haciendo aquello que su pensamiento le dice. La segunda es que la persona no encuentra lógica ni racionalidad a sus pensamientos, por lo que empieza a pensar en la posibilidad de estar volviéndose loco/a. La tercera es que la persona se culpa y se autocastiga a sí misma por tener este tipo de pensamientos, los cuales son totalmente opuestos a su ética y a su moral.

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La realidad es que las fobias de impulsión nunca llegan a hacerse realidad, el motivo es que la persona que las sufre no pierde la coherencia y la lógica propia del principio de realidad. La fobia como su nombre indica es el “miedo a”, no el acto en si mismo, pues éste nunca llega a cometerse.

Si quieres saber más sobre las fobias de impulsión, puedes leer ESTE ARTÍCULO.

Para terminar solo indicar que los síntomas comentados son característicos de múltiples trastornos de ansiedad y también de personalidad, por lo que si aparecen en nuestra vida, lo recomendable es acudir al médico. Por norma general los síntomas mencionados son tratados en psicoterapia, y dependiendo del caso, también apoyados por un tratamiento farmacológico.

Leslie Beebe
Tel. 645 368 714
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Las fobias de impulsión


Las fobias de impulsión. Seguro que en más de una ocasión a todos nos han pasado pensamientos por la cabeza relacionados con perder el control y hacernos daño, o hacer daño a alguien. Son pensamientos irracionales, a los que no damos una mayor importancia, olvidándonos rápidamente de ellos y enfocando nuestra atención en otro pensamiento.

Las Fobias de Impulsión

Todos tenemos pensamientos absurdos o inadecuados en algún momento, sin embargo la persona que sufre de fobias de impulsión vive este tipo de pensamientos de una forma angustiosa, al quedarse apegada a ellos. 

Denominamos como fobia de impulsión al miedo intenso que surge en una persona ante la posibilidad de poder perder el control y hacerse daño así misma, o bien dañar a los demás, normalmente a un familiar o ser querido.

En estos casos aunque la persona admite que son ideas irracionales, y que por tanto no desea tener este tipo de pensamientos, no puede evitar la imagen de verse a sí misma llevando a cabo aquello que más teme, angustiándose por si ocurriese en la realidad. Se calcula que más de un dos por ciento de la población sufre de estas fobias, sin embargo suele mantenerse en silencio, pues existe cierto tabú al respecto, al aparecer el miedo a ser juzgado negativamente por ello.

El miedo que sufren las madres primerizas que temen poder hacer daño a sus bebés, pensar en coger un cuchillo y hacer daño a nuestro hijo, subir a un lugar elevado y que surja el impulso de caer al vacío, el estar en el metro y pensar que nos podemos tirar a la vía...son algunos ejemplos de este tipo de pensamientos.

Las fobias de impulsión pueden ser síntomas de algún tipo de trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), aunque también pueden aparecer de forma aislada, o como indicativo de un trastorno de personalidad. Sin embargo, no debemos asustarnos, pues en la mayoría de casos este tipo de pensamientos surgen como una señal de alarma ante un desequilibrio y una ineficiente gestión emocional.

Es importante qué si sentimos que este tipo de pensamientos se hacen presentes en nuestra vida, acudamos a un profesional médico para que realice un diagnóstico.

Los pensamientos relacionados con este tipo de fobias son pensamientos obsesivos que se caracterizan por ser: repetitivos, automáticos, involuntarios, intrusivos y que generan una gran ansiedad en la persona.

Los pensamientos intrusivos son aquellos que aparecen de forma involuntaria y automática. Este tipo de pensamientos suelen referirse a contenido que consideramos inmoral, inapropiado y con imágenes desagradables o violentas. Cuando nos quedamos enganchados a estas ideas, les estamos dando más fuerza, y de esta forma entramos en un bucle de pensamiento que nos genera angustia y malestar. En cambio si no les damos un mayor significado, estos pensamientos suelen desaparecer de forma natural.

En resumen podemos afirmar que el problema no está en el tema o el contenido de los pensamientos, sino en la importancia que le damos al quedar nuestra atención focalizada en ellos.

La persona que sufre de fobias de impulsión se asusta, pues no entiende como puede tener este tipo de pensamiento, ya que son de dudosa moralidad, al ir en contra de sus creencias y valores. Ante estos pensamientos la persona se prohíbe volver a pensar en ellos, rechazándose y culpabilizándose cuando estas ideas aparecen en su mente. Sin embargo esta actitud de resistencia solo conduce a focalizarse más en las ideas obsesivas, y a encerrarse más en el bucle pensamiento-ansiedad.

El pensamiento obsesivo se caracteriza por ser una interpretación irracional y no realista de nuestra mente, generando angustia y ansiedad. Cuando tenemos este tipo de pensamientos repetitivos e intrusivos, es normal adoptar toda una serie de respuestas evitativas de aquella situación que tanto tememos; por ejemplo si nuestro miedo es poder hacer una temeridad al volante, la conducta evitativa podría ser negarse a conducir.

Aunque existen rasgos de personalidad que pueden favorecer la aparición de las fobias de impulsión como son; una elevada autoexigencia, la hiperresponsabilidad, el perfeccionismo o la necesidad de control, es verdad que nadie está exempto de poder sufrir de este tipo de fobias.

A continuación voy a comentar unos aspectos que es importante conocer respecto a nuestros pensamientos, y que nos pueden ayudar a lidiar con las fobias de impulsión.

1. El tiempo que dedicamos a un determinado pensamiento no es proporcional a la posibilidad de que se convierta en realidad. Es decir, que como más pienses en algo que te perturba eso no significa que lo vayas a hacer, ni tampoco aumenta la posibilidad de que acabe sucediendo.

2. Los pensamientos e imágenes que hacen referencia a hacernos daño, o hacer daño a alguien son más habituales de lo que tú imaginas. No tengas miedo por ello ni te juzgues o culpabilices porque éstos aparezcan en tu mente, piensa que no tenemos el control sobre aquello que pensamos.

3. Los pensamientos no reflejan una realidad, simplemente son imágenes en nuestra mente, es decir que el simple hecho de pensar no significa que vayan a convertirse en realidad. Toma conciencia que no puedes controlar aquellos pensamientos que emergen en tu conciencia, pero sí la importancia que tú les das, así como la forma que tienes de reaccionar ante ellos.

4. Cuando queremos eliminar un pensamiento, paradójicamente lo que conseguimos es que aparezca con mayor frecuencia. No podemos controlar lo que pensamos, ni eliminar aquellos pensamientos que juzgamos como no aceptables. Esta actitud de rechazo conduce a alimentar más la ansiedad que va asociada a este pensamiento, generándose un círculo vicioso del que es difícil salir.

En consecuencia es recomendable que adoptes una actitud de aceptación de tus pensamientos, la resistencia o la lucha ante ellos solo te conducirá a alimentar más tus síntomas ansiosos, y por tanto a sentirte más frustrado.

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5. Toma conciencia que tú como persona eres mucho más que el contenido de tus pensamientos. En este sentido dale a tus pensamientos la justa importancia, pero no más. Tampoco debes creer a pies juntillas todo aquello que te dices, pues muchas veces estás equivocado. Piensa que tus pensamientos no te definen, en cambio tus acciones sí.

6. No escondas este tipo de pensamiento. Tampoco es aconsejable que vayas explicando lo que te pasa a todo el mundo, pero sí a una o dos personas de confianza, con las que te sientas a gusto y seguro de poder hablar sobre tus miedos. Déjate ayudar en ese sentido.

7. Es importante que seas consciente del estado emocional en el que te encuentras, para de esta forma entender que este tipo de pensamientos suele tener su origen en un desequilibrio emocional. Debes evitar hacer interpretaciones irreales y catastrofistas, como que quizás padeces de una enfermedad mental grave, o bien que sufres de tendencias suicidas, pues no suele ser el caso.

8. No evites situaciones ni lugares como consecuencia de tus miedos. Cuando adoptas una actitud de huida lo que estás haciendo es darle veracidad a tus pensamientos obsesivos, así como también perjudicar tu autoestima y la confianza en ti mismo, al no sentirte capaz de enfrentarte a tus miedos. Así pues, es recomendable que sigas con tu vida normal, para que los miedos no te paralicen ni limiten.

9. Pide ayuda. Hay mecanismos psicológicos que se instalan en nosotros a base de repetir patrones de funcionamiento y de relación que no nos son saludables. Si tus miedos limitan tu vida, pide ayuda. La terapia puede enseñarte a gestionar tus miedos y ayudarte a superar tus fobias limitantes.

10. Cuídate a ti mismo. En ocasiones los pensamientos obsesivos surgen como un síntoma de que no estamos cuidando de nuestra persona y de nuestras necesidades. Es por este motivo que debes empezar a centrarte en ti, cuidando tu calidad de vida. En este sentido es recomendable que practiques ejercicio físico, lleves unos hábitos de alimentación y sueño saludables, y realices actividades de ocio gratificantes, entre otros.

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11.Debes tener en cuenta que las fobias de impulsión nunca se llevan a cabo, pues la persona nunca pierde la coherencia ante la lógica, haciendo algo que vaya en contra de su voluntad. La fobia es simplemente el miedo intenso ante la posibilidad de poder llegar a hacerlo. Las fobias de impulsión se relacionan con trastornos de ansiedad, pero no con enfermedades en que uno pueda perder el sentido de la realidad, como la psicosis.

Las fobias de impulsión siempre requieren por un lado de un diagnóstico clínico, en el cual puede ser necesario un tratamiento farmacológico, y por otro lado un proceso terapéutico, que permita recuperar el bienestar y equilibrio emocional.

Si estás interesado/a en conocer como la terapia puede ayudarte, sigue ESTE ENLACE, o bien llama o whatsapp al 645 368 714 y te informaré sin compromiso.

Si deseas conocer más sobre los trastornos de ansiedad, aquí te dejo otros artículos sobre el tema.




Leslie Beebe
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