Como aumentar la autoestima

Como aumentar la autoestima. La autoestima es el concepto y la valoración que tenemos de nuestra persona. Una autoestima saludable nos conduce a sentirnos dignos de ser valorados y queridos por nosotros mismos, sin tener que depender de la valoración y el cariño de los demás.

como aumentar la autoestima

La autoestima no es innata, nadie nace con la autoestima alta o baja, sino que es un concepto que varía a lo largo de nuestra vida. No obstante las experiencias vividas en la infancia, en los primeros años de vida, predispondrán en gran medida el tipo de relación que mantendremos con nuestra autoestima en el futuro. 

Si en la infancia vivimos en un entorno en que nuestras necesidades de seguridad, protección, afecto y reconocimiento fueron cubiertas, dispondremos de una mayor probabilidad de contar con una sana autoestima al llegar a la edad adulta. Si por el contrario en la infancia nos faltó cariño, protección, seguridad o reconocimiento, muy probablemente deberemos trabajar más con nuestra autoestima al llegar a la madurez. 

La formación de la autoestima está relacionada con la teoría del apego que estableció el psicoanalista inglés John Bowlby, la cual establece diferentes tipos de vínculo entre niños y padres. Dependiendo del tipo de vínculo creado, se facilitará un mayor o menor desarrollo de la autoestima en el niño

Aunque la infancia es una época de gran influencia en la formación de la autoestima, también es verdad que la adolescencia, así como diferentes experiencias que podemos vivir a lo largo de la vida, condicionaran su desarrollo.

Disponer de una autoestima saludable nos permite sentirnos bien con nosotros mismos, sin tener que depender del apoyo y validación de otras personas para ello. Conseguir una sana autoestima nos ayuda en diferentes aspectos de nuestra vida, algunos de ellos los comento a continuación:

Lidiar mejor con los conflictos y frustraciones de la vida.

Disponer de una mayor motivación para conseguir los objetivos y metas que deseamos alcanzar.

Impedir que el miedo y la incertidumbre nos paralicen, evitando así dejarnos llevar por el pensamiento negativo.

Amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, estando en paz con nuestra persona.

Vivir las relaciones desde la autonomía y no desde la dependencia.

La autoestima es un concepto que no depende de factores externos, ni de terceras personas, sino de la forma como nos tratamos, nos amamos y nos aceptamos a nosotros mismos. Sin embargo no debemos confundir tener una elevada autoestima con ser narcisista o egocéntrico, actuando con prepotencia por la vida, al contrario. Una autoestima saludable es aquella que nos habilita para aceptar nuestras fortalezas y debilidades, respetándonos y amándonos, pero también siendo capaces de empatizar con el resto de personas.

Desarrollar nuestra autoestima es un proceso que requiere de esfuerzo y constancia; debemos tener en cuenta que nadie goza de una autoestima alta siempre, sino que es un aspecto que puede fluctuar a lo largo de la vida. Así mismo hay personas que gozan de una elevada autoestima en un área determinada, por ejemplo en lo laboral, mientras que en otras áreas puede ser que su autoestima sea más frágil. Sea como sea, es un concepto que la mayoría de nosotros deberemos trabajar durante nuestra vida.

terapia Barcelona
www.ansiedad.barcelona

A continuación voy a comentar algunas pautas que nos pueden ayudar a aumentar nuestros niveles de autoestima.

1. Toma conciencia de tus necesidades y exprésalas
Uno de los principales factores que afectan a nuestra autoestima es la no expresión de nuestras necesidades. Cuantas veces por diferentes miedos; miedo al juicio, miedo a crear conflicto, miedo a no ser querido….y tantos otros, no nos posicionamos, sino que acabamos por callar y ceder ante las demandas de otras personas, accediendo a algo con lo que no estamos de acuerdo. 

Aunque en un primer momento acceder nos pueda parecer una buena idea, pues aquello que tanto temíamos no acaba sucediendo, la verdad es que la sensación que nos queda ante este tipo de situaciones es desagradable, pues al aceptar algo con lo que estamos en desacuerdo nos estamos traicionando a nosotros mismos. Adoptar una actitud de complacencia y sumisión ante el entorno nos conduce a no valorarnos ni respectarnos a nosotros mismos, por lo que nuestros niveles de autoestima se ven perjudicados. 

Es por este motivo, que aunque a veces nos cueste expresar debido a todo esos miedos que aparecen en nuestra mente, lo más saludable es poder manifestar aquello que necesitamos decir al otro. Si nos acostumbramos a ello, veremos como muchos de los temores que teníamos como el de crear conflicto o el miedo a que los otros se enfaden, son solo producto de nuestra fantasía, pues en la mayoría de ocasiones no se acaban materializando en la realidad.

2. Date cuenta que tú no eres tus pensamientos
Uno de los factores que tiene una mayor influencia en la salud de nuestra autoestima son nuestros pensamientos. Por este motivo es importante detectar aquellos pensamientos negativos, así como la forma y el tono cómo nos decimos este tipo de pensamientos. En primer lugar debes tener claro que no podemos controlar aquello que pensamos, pero sí la forma como reaccionamos ante ello. No debes dejar que tus pensamientos actúen como una verdad absoluta, a la que debes aferrarte, sino que debes cuestionarlos y percibirlos solo como una posibilidad. Es importante que tengas claro que tú eres quien conviertes tus pensamientos en realidad al darles crédito. Mentalízate que tú decides que hacer con tus pensamientos, no al revés.

El psiquiatra Claudio Naranjo define a la perfección el apego de nuestra persona a los pensamientos con las siguientes palabras:

 "El desapego se basa en no identificarnos con el contenido de la mente, somos el contexto o espacio donde esas percepciones se dan, pero no somos los pensamientos"

 Otras palabras que te pueden ayudar en este sentido son las siguientes:

 “No eres la charla que oyes en tu cabeza. Eres el ser que escucha esa charla”. JidduKrishnamurti

3. Cuestiónate tus pensamientos limitantes y negativos
Es una realidad que nuestra mente está programada para enfocarse más en lo negativo que en lo positivo. El enfocarnos en aspectos amenazantes de nuestro entorno es algo innato a nuestra biología, y es lo que nos ha permitido sobrevivir y evolucionar como especie. No obstante en la sociedad actual en la que vivimos, los peligros que podrían poner en riesgo nuestra integridad física han desaparecido casi por completo. 

La mayoría de miedos que surgen en nuestro pensamiento hacen referencia a fantasías elaboradas por nuestra mente. Futurizamos escenarios catastrofistas que en la mayoría de ocasiones difícilmente acaban sucediendo, sin embargo nuestro cerebro los percibe como si fuesen un peligro real, y por tanto nuestro cuerpo se activa para hacer frente a esa amenaza.

Un gran porcentaje de pensamientos que surgen ante situaciones que percibimos como peligrosas, son críticos y desvalorizadores hacia nuestra persona, limitando nuestra libertad de acción. Aunque son pensamientos que entendemos que son irracionales, no por ello dejan de tener un efecto negativo en nuestro estado de ánimo. En consecuencia, y en aras de fortalecer nuestra autoestima, es importante empezar a cambiar el tipo de relación que mantenemos con estos pensamientos. En vez de aceptar el mensaje de nuestra voz crítica interna, como hemos hecho hasta ahora, debemos empezar a cuestionar su utilidad e importancia en nuestra vida. Para ello, podemos hacer el siguiente ejercicio:

a) En primer lugar identifica las situaciones en que aparecen los pensamientos negativos y limitantes, escribe cual es su mensaje y como te hacen sentir.

b) Una vez tengas identificado el pensamiento, responde a las siguientes preguntas;

¿Qué experiencias anteriores de la realidad sustentan ese pensamiento?, si realmente existe un precedente, ¿Qué puedo hacer yo diferente la próxima vez que ocurra esta situación para cambiar al resultado?.
Si realmente ocurre aquello que tanto temo, ¿Qué es lo peor que puede pasar?, ¿y lo mejor?, ¿Qué es lo más probable que ocurra?.
¿Para qué te sirve y en qué te beneficia este tipo de pensamiento?
¿Qué le dirías a un amigo que tuviese este tipo de pensamiento?

Este ejercicio te ayudará a racionalizar tus pensamientos, no dejando que te afecten como hasta ahora a nivel emocional.

4. Identifica tus puntos fuertes
Todos tenemos fortalezas y debilidades, nada es blanco o negro. No obstante las personas con una baja autoestima suelen focalizarse únicamente es las debilidades. En este sentido es importante empezar a dar espacio a nuestras fortalezas, para así equilibrar la balanza. Un ejercicio que puede ayudarte a identificar tus puntos fuertes es el siguiente:

a) Piensa en cinco logros/éxitos que hayas conseguido en tu vida. Si tu autoestima está baja quizás te cueste identificarlos. Si éste es el caso, imagínate que se lo preguntas a un amigo o familiar, ¿Qué crees que te diría?. Si aún así no consigues identificarlos, puedes preguntárselo directamente a tus amigos o familiares, para que ellos te digan cuáles consideran que han sido estos logros.

b) El segundo paso es que asocies tus logros con la aptitud o punto fuerte que fue necesario para conseguirlos, por ejemplo si piensas en que finalizaste unos estudios seguramente las aptitudes que te acompañaron fueron la constancia, el esfuerzo, la paciencia, etc…Éstas son pues tus fortalezas.
En los momentos en que te sientas angustiado, deprimido, o que te surjan pensamientos críticos hacia tu persona, recurre a tus puntos fuertes y a todo aquello que conseguiste gracias a ellos.

terapia autoestima

5. Evita las comparaciones
Por norma general la comparación siempre tiene un componente negativo, de inferioridad, es decir, raramente nos comparamos con personas que están en condiciones más desfavorables que la nuestra, valorando así nuestra situación, sino que lo hacemos con personas que creemos tienen una posición mejor que la nuestra. La comparación es una forma de pensamiento nocivo que nos conduce a sentirnos inferiores, ante unas expectativas y una situación imaginaria que proyectamos en la otra persona. La comparación nos posiciona en un estado victimista, de irresponsabilidad y de no acción, lo que daña seriamente nuestra autoestima. Por este motivo es importante evitar las comparaciones, recordando que otras personas nos pueden servir como un estímulo o ejemplo para mejorar, pero nunca como un objeto de desvalorización personal.

6. Aléjate del perfeccionismo
Para alcanzar nuestras metas es necesario aspectos como la motivación y la constancia, sin embargo no podemos dejar que la ilusión y las ganas por conseguir aquello que queremos nos lleven al perfeccionismo. El perfeccionismo se manifiesta a través de nuestro crítico interno, el cúal nos evalúa en cada uno de nuestros actos, obteniendo como resultado que nunca estamos a la altura de nuestras demandas de perfección. Unas expectativas demasiado elevadas, y a la vez irreales, nos conducen a que nuestra voz interna busque la forma de autocastigarnos por no haber cumplido con nuestro objetivo. Para ello muchas veces utilizará la crítica más cruel y la desvalorización personal, para así recordarnos el fracaso vivido.

En este sentido es importante poner límite y cuando surja la voz crítica acallarla lo más pronto posible. La actitud más recomendable en estos casos es recurrir a la compasión y la empatía hacía nosotros mismos. Debemos ser flexibles con nuestra persona, dándonos espacio para la equivocación, pues únicamente desde el error podemos aprender y acumular experiencia.

Un ejercicio que puede ayudarte a desconectar de tu voz perfeccionista es imaginarnos la situación cómo si la hubiese vivido un amigo, en vez de nosotros. En este caso debemos plantearnos; ¿Cómo le aconsejaríamos?, ¿Qué le diríamos ante esta situación para ayudarlo?, las respuestas que obtengamos las debemos aplicar en nosotros mismos. La compasión y la empatía hacia nuestra persona nos permiten desvincular el error cometido de nuestra dignidad personal, para así percibirlo como lo que es, un producto de la experiencia de vida.

terapia ansiedad Barcelona
www.ansiedad.barcelona

7. Deja de focalizarte en ti y piensa en los demás
Una de las características de una baja autoestima es la focalización de la atención en uno mismo, identificándonos con esa voz interior crítica y desvalorizadora que nos llena de miedos e inseguridades. Esta actitud puede conducir a un bucle de desvalorización y auto agresión del cual es difícil salir. Por este motivo es importante podernos alejar un poco de esa visión centrada en nosotros, para así poner atención en el resto de personas y en aquello que podemos hacer nosotros por ellas. 

Ayudar a otras personas nos permite distraer la atención en nosotros mismos para enfocarla en los demás, reduciendo así los niveles de ansiedad y depresión asociadas a una baja autoestima, y lo más importante, nos permite tomar conciencia de como nuestro trabajo beneficia a otras personas. Ser conscientes del beneficio que nuestros actos tienen en los demás, nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos, y por tanto favorece el aumento de nuestra autoestima.

8. Conoce el origen de tu baja autoestima
Como he comentado anteriormente, los primeros años de vida y el tipo de relación que mantenemos con las figuras parentales son fundamentales en la formación de nuestra autoestima. Así mismo, gozar de una autoestima saludable es un camino que requiere de esfuerzo y constancia, y que difícilmente podremos transitar solos. Por todo ello, la terapia puede ser el acompañamiento ideal que nos permita desarrollar el amor y la valoración hacia nosotros mismos, alcanzando así una autoestima saludable.

Si quieres conocer más sobre la autoestima, aquí te dejo otros artículos sobre esta temática:



Leslie Beebe
www.ansiedad.barcelona
https://lnkd.in/grCPNmP
https://sites.google.com/view/terapia-gestalt-barcelona/p%C3%A1gina-principal
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://www.milanuncios.com/psicologos/terapia-gestalt-en-barcelona-296562125.htm

Como afrontar la ansiedad

Como afrontar la ansiedad. Con frecuencia utilizamos tres términos, que aunque parecidos, guardan algunas diferencias entre sí, como son: estrés, ansiedad y angustia.

como afrontar la ansiedad

El estrés es una sensación de tensión física o emocional ante un determinado estímulo externo que nuestro organismo identifica como una amenaza. El estrés pone en alerta nuestro cuerpo para evaluar la situación y decidir qué hacer, si huir o enfrentar el peligro. Es una reacción que parte de nuestro instinto primario de supervivencia.El estrés permite que nuestro organismo movilice la energía necesaria para enfrentarse a dicha amenaza. 

Por norma general cuando se produce el estrés, podemos identificar claramente el factor estresante que lo ha provocado, por ejemplo una disputa familiar, una discusión con nuestro jefe o bien una época en que tenemos más volumen de trabajo. Aunque el estrés puede prolongarse durante un tiempo, lo normal es que cuando el factor estresante desaparezca, también lo hagan los síntomas del estrés.

La ansiedad es muy parecida al estrés, en cuanto a movilización del cuerpo. Es decir, también surge como una reacción de nuestro organismo ante una situación que percibimos como amenazante. Realmente la frontera entre estrés y ansiedad es muy fina, y difícilmente identificable, pues los síntomas que generan ambos son prácticamente idénticos. La diferencia es que mientras en el estrés el factor desencadenante es externo, identificable y por norma general de corta duración, la ansiedad procede de un factor interno, no siempre identificable y que se alarga en el tiempo. Con frecuencia mientras que en el estrés podemos identificar los motivos que lo provocan, en la ansiedad muchas veces no es tan fácil encontrar su origen.

Con el estilo de vida de nuestra sociedad occidental, la ansiedad ha tomado un mayor protagonismo en las últimas décadas. En nuestra vida diaria muy pocas veces tenemos que enfrentarnos a peligros que amenacen nuestra integridad física, como pasaba en épocas pasadas cuando había guerras, o bien cuando el hombre necesitaba salir a cazar para alimentarse. La mayoría de peligros con los que nos enfrentamos en la actualidad proceden de un único lugar, nuestros pensamientos. El hombre posee un intelecto a partir del cual puede desarrollar una imaginación creativa, sin embargo esta imaginación en muchas ocasiones nos trae problemas, al fantasear y futurizar peligros donde realmente no los hay, generando problemas de ansiedad.

terapia ansiedad

Aunque el desarrollo tecnológico ha sido imparable en el último siglo, nuestro cerebro no ha evolucionado al mismo ritmo. Las amenazas procedentes de nuestra imaginación son procesadas por el cerebro de la misma forma que si la amenaza existiese en la realidad presente. En consecuencia ante un factor estresante, ya sea interno o externo, nuestro organismo se pone en alerta para enfrentar ese peligro; el ritmo cardíaco se acelera al igual que la respiración, la digestión se ralentiza, más sangre se concentra en las extremidades, se agudizan los sentidos, y tantas otras acciones que tienen como objetivo activar el cuerpo ante la amenaza percibida.

No obstante nuestro organismo no está preparado para vivir en un estado de alerta constante, por ello si los estados de estrés y ansiedad perduran en el tiempo, pueden derivar en otro tipo de trastornos. Algunos de estos trastornos son; dificultad para dormir, problemas digestivos, tensiones corporales, dolores de cabeza, etc… Si el estado de alerta en nuestro organismo se mantiene durante largos periodos de tiempo, también aumentamos la probabilidad de desarrollar un problema de salud más grave como puede ser insuficiencia cardíaca, presión arterial alta, úlceras estomacales o diabetes, entre otras.

El tercero de los términos que se asocia al estrés y la ansiedad es la angustia. La principal diferencia de la angustia respecto al estrés y la ansiedad es su intensidad, siendo mucho más elevada en la angustia. En la angustia los síntomas toman el cuerpo; en primer lugar aparecen otros síntomas físicos, a parte de los ya mencionados, como son la sudoración excesiva, los temblores, los mareos o las nauseas entre otros. Paralelamente a estos síntomas surgen otros a nivel psicológico, como la sensación de irrealidad, la despersonalización y los pensamientos intrusivos, los cuales suelen hacer referencia al miedo a morir o la posibilidad de volverse loco. La angustia en su punto álgido es lo que se denomina con el nombre de crisis de ansiedad o ataque de pánico.

terapia ansiedad Barcelona

¿Cómo afrontar la ansiedad?; esta es una pregunta que con frecuencia me hacen en las sesiones de terapia. En primer lugar es importante decir que ansiedad y angustia, principalmente, son síntomas, y no causas de malestar. Esto significa que son un reflejo de algo que nos está afectando, pero que actualmente o bien no somos conscientes de ello, o bien no lo queremos ser. Los síntomas asociados a estos trastornos son mensajes que nos avisan de algún desequilibrio emocional, del cual deberíamos ocuparnos con la mayor brevedad posible si no queremos que el malestar se agudice. 

Es por tanto importante conocer la fuente de ese malestar, y no solo tratar el síntoma derivado de ella. La medicación o las técnicas de relajación pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero debemos tener claro qué si no conocemos el origen, solo serán parches a un problema que seguirá estando presente en nuestra vida.

“Nuestra ansiedad no viene de pensar en el futuro, sino de querer controlarlo” Khalil Gibran

A continuación voy a dar una pautas breves sobre cómo afrontar la ansiedad.

1. Cambia tu actitud. Cuando aparece la ansiedad la actitud que adoptamos suele ser la de resistencia. Deseamos que la ansiedad se vaya lo más pronto posible, y queremos evitar que las otras personas de nuestro alrededor se den cuenta de que la sufrimos. Debemos tener claro que cuanto más luchemos por reprimir los síntomas de la ansiedad, más se van a intensificar. Por este motivo es recomendable adoptar una actitud de escucha y de aceptación de aquello que nos está pasando. Para ello puedes utilizar ejercicios de relajación o de conciencia corporal que te permitan contactar con el presente y con tus sensaciones, para así ir reduciendo progresivamente tu ansiedad.

2. Evita enjuiciar. Relacionado con el punto anterior, la actitud de aceptación debe ir acompañada de un no juicio ante los síntomas de la ansiedad. La ansiedad no es ningún problema de salud del que tengamos que avergonzarnos, ni tampoco desvalorizarnos o culpabilizarnos.

3. La ansiedad no es peligrosa. Incluso en sus mayores niveles, como es el caso de la angustia, la ansiedad no supone un riesgo para nuestra vida, aunque obviamente sus síntomas sean desagradables. Si nos quedamos con nuestra ansiedad, en contacto con ella unos minutos, en una actitud de aceptación, veremos cómo su intensidad se reduce.

4. Escucha tu ansiedad. El último punto y más importante es conocer aquello que motiva nuestra ansiedad. Para ello la terapia puede ser la ayuda que nos habilite a tomar conciencia de la causa de nuestra ansiedad, para así poder recuperar nuestro equilibrio emocional.

como afrontar la ansiedad Barcelona

Si quieres conocer más sobre la ansiedad, seguidamente te dejo los siguientes artículos.




Si actualmente estás pasando por un estado de estrés, ansiedad o incluso angustia, no esperes más y pide ayuda, tu cuerpo y tu salud te lo agradecerán. Puedes ponerte en conmigo en ESTE ENLACE o bien en el teléfono 645 368 714, (llamada o whatsapp), y te informaré sobre como la terapia puede ayudarte a superar tu ansiedad.

Leslie Beebe






La Gestión Emocional

La gestión emocional. Identificar, comprender y saber gestionar nuestras emociones es un tema básico para nuestra felicidad. El conocimiento de nuestras emociones nos aporta un mayor grado de satisfacción en nuestra vida, pues nos permite sentirnos mejor, no solo a nivel psicológico, sino también físico. El desequilibrio emocional, y los pensamientos tóxicos son dos de las principales causas de malestar en nuestra vida. En este sentido tomar conciencia de aquello que nos daña es fundamental para poder actuar, y así cambiar patrones de funcionamiento nocivos, por otros de más saludables.

la gestión emocional

A continuación voy a comentar una serie de pautas que nos pueden ayudar a mejorar nuestra gestión emocional.

1. Conocerse. El primer paso para conseguir el equilibrio emocional es conocerse, siendo capaces de responder a la pregunta; ¿Quién soy?. En este sentido es importante tomar conciencia de las tres facetas o imágenes de nosotros mismos. La primera es la imagen que mostramos a los demás, es decir cómo nos ven el resto de personas. La segunda es el autoconcepto. El autoconcepto es la imagen que yo quiero que los otros vean de mí, es por tanto aquello que yo creo que soy. La tercera y última es lo que verdaderamente soy, sería nuestra esencia personal.

El proceso de conocerse no es sencillo, ni tampoco corto, es un camino largo que difícilmente podremos transitar solos, es por este motivo que el acompañamiento terapéutico es recomendable. A nadie le gusta reconocer sus errores, sus puntos débiles, aquello que nos avergüenza de nosotros, pues siempre deseamos estar iluminados bajo la mejor luz posible, aquella que deseamos vender al mundo sobre nosotros mismos. Esa es la imagen propia de nuestro ego, pero como tal solo es parcial. La terapia es un proceso que nos permite conocer aquello que se encuentra escondido en nosotros, transitando por nuestras zonas oscuras, en la sombra, pero también descubriendo la luz que se encuentra en nuestra esencia. Una visión más profunda, y a la vez más realista sobre nuestra persona.

Conocerse uno mismo significa comprenderse, aceptarse en su totalidad, pues únicamente de esta forma es posible llegar a la superación. No podemos llegar a la mejor versión de nosotros mismos si no empezamos por conocernos primero.

terapia Barcelona

2. Evitar la autocrítica y el perfeccionismo. El segundo paso para mejorar la relación que mantenemos con nuestras emociones es tomar conciencia de nuestro diálogo interno. Si nos dejamos un espacio para escuchar aquello que nos decimos, veremos que la mayoría de mensajes que nos enviamos están relacionados con dos tipos de pensamientos. El primero son aquellos pensamientos que nos exigen la perfección en todo aquello que hacemos, sin dejarnos margen para el error; algunos de estos pensamientos son del tipo: “no puedes equivocarte”, “debes hacerlo perfecto”, “no puedes fallar”… El segundo tipo son aquellos pensamientos relacionados con la desvalorización personal, los cuales nos limitan y bloquean. Algunos de estos mensajes son del tipo: “no lo vas a conseguir”, “eres inútil”, “no puedes”, “no sabes”, etc…

En ambos casos el resultado es el mismo, nos boicoteamos para no conseguir alcanzar aquellas metas que deseamos. Asimismo, decirnos estos mensajes una y otra vez favorece a mantener un estado anímico apático, que nos conduce a la inactividad y perjudica seriamente nuestra autoestima.
Una vez tomamos conciencia de qué nos decimos, y cómo nos lo decimos, es importante cambiar estos pensamientos tóxicos por otros que favorezcan el crecimiento personal y la autoestima.

3. Realizar ejercicio físico. La práctica habitual de ejercicio físico nos permite liberar tensiones, eliminar el cortisol de nuestro organismo y generar endorfinas, entre otros muchos beneficios. Todos estos factores no solo contribuyen a tener una mejor salud física, sino también emocional. El ejercicio físico nos ayuda a poder gestionar mejor nuestras emociones, no dejándonos llevar por ellas. También contribuye en el proceso de toma conciencia de aquello que nos pasa, para así evitar reaccionar por impulso ante los estímulos externos.

4. Fijarnos metas y objetivos. Es importante mantener la llama de la ilusión viva en nuestra vida, y para ello es importante plantearnos retos y metas. Para conseguir alcanzar nuestras metas es importante establecer objetivos a corto plazo, los cuáles poco a poco nos llevarán hasta la meta que deseamos conseguir. De esta forma debemos evitar fijarnos metas inalcanzables, pues eso solo nos llevará a la frustración y al desánimo.

5. Desarrollar nuestra inteligencia emocional. La inteligencia emocional está relacionada con los siguientes aspectos: la habilidad de comprender nuestras emociones, la capacidad de empatizar con el estado emocional de otras personas, y por último la aptitud de expresar nuestros deseos y necesidades de una forma asertiva.

terapia ansiedad Barcelona

6. Ser Proactivo. La proactividad significa adoptar una actitud activa ante la vida, tomando la iniciativa para conseguir aquellos objetivos y metas que nos hemos planteado. La proactividad nos saca del inmovilismo e irresponsabilidad propias de la pasividad, y también nos aleja de la impulsividad característica de una actitud reactiva. La proactividad conlleva una actitud de responsabilidad, ilusión y alegría ante la vida. Este tipo de actitud tiene múltiples beneficios, por ejemplo favorece la segregación de dopamina y serotonina en el organismo, así como también aumenta el riego sanguíneo en aquellas zonas del cerebro destinadas a la resolución de problemas. De esta forma se explica como la actitud que adoptamos para enfrentarnos a los contratiempos de la vida, tiene una gran incidencia en el grado de éxito que tendremos a la hora de superarlos.

Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo menos de una cosa; la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias”. Victor Frankl

Si quieres desarrollar tu inteligencia emocional y recuperar tu equilibrio emocional, la terapia es la vía perfecta para hacerlo. Pide información sin compromiso en ESTE ENLACE.

Leslie Beebe
www.ansiedad.barcelona
https://lnkd.in/dAXUb8P
https://sites.google.com/view/terapia-gestalt-barcelona/p%C3%A1gina-principal
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://www.milanuncios.com/psicologos/terapia-gestalt-en-barcelona-296562125.htm

Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...