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¿Estoy viviendo una relación de pareja tóxica?

¿Estoy viviendo una relación de pareja tóxica?. Como terapeuta me he encontrado en un gran número de ocasiones con personas que mantienen relaciones de pareja que denominamos como tóxicas o no saludables. Este tipo de relaciones se mantienen en el tiempo por múltiples motivos, sin embargo, uno de los más habituales es una combinación entre miedo y baja autoestima. Dentro de lo que denominamos miedo, podemos encontrar diferentes vertientes como el miedo al abandono, el miedo a la soledad, o el miedo al fracaso.

Terapia relacion tóxica


Aunque el miedo es una emoción humana, que nos ha permitido evolucionar como especie, protegiéndonos de las amenazas del medio, en los casos en que se mantiene una relación no saludable, este miedo deriva en dependencia emocional. En esta tesitura, como más nos negamos a aceptar que no somos felices en nuestra relación, mayor es nuestro miedo a estar solos/as o a fracasar en la relación, y también mayor es el impacto negativo en nuestra autoestima.

A continuación, te comento algunos de los síntomas que pueden indicarte que estás viviendo una relación no saludable para tu persona. En caso que te sientas identificado/a con alguno de estos puntos, lo aconsejable sería que buscases ayuda terapéutica, que te oriente para superar la difícil situación que estás viviendo.

1. Faltas de respeto. Uno de los principales indicios de una relación tóxica son las faltas de respeto que recibimos por parte de la pareja. Algunos de los síntomas que podemos incluir en este grupo son:

Percibir que nuestra pareja nos hace sentir inferior a ella; no pedirnos opinión a la hora de realizar actividades o planes juntos; una comunicación autoritaria y déspota por su parte; hacernos callar, o retirarnos la palabra; hacernos sentir que nuestras cosas son menos importantes que las suyas.

Debemos tener mucho cuidado con este tipo de comportamientos, y detectarlos lo antes posible, para así ponerles freno, pues aunque empiezan con un grado de violencia bajo, pueden ir creciendo en agresividad y derivar en violencia física.

2. Actitudes de control y limitación de nuestra libertad personal. Otro de los indicios característicos de relaciones tóxicas son las actitudes de control que ejerce la pareja sobre aquello que hacemos. Algunos ejemplos de este control son:

Darnos cuenta que nuestra pareja nos llama múltiples veces durante el día, sin existir un motivo aparente, solo para conocer nuestro paradero, saber qué hacemos y con quien estamos; llegar a casa por la noche y sentirnos cuestionados/as (interrogados/as) sobre las actividades del día; sentir que nuestra pareja juzga nuestras amistades y nos invita a no tener contacto con ellas; prohibirnos determinadas actividades o aficiones por considerarlas que no son apropiadas, según su punto de vista.

3. Violaciones de tu intimidad. Estar en pareja no significa que no podamos disponer de nuestro espacio personal e íntimo. Algunas de los indicios que podemos incluir en este grupo son los siguientes;

Sentir que nuestra pareja controla nuestros gastos; descubrir que la pareja nos espía el móvil y controla nuestra actividad en las redes sociales; sentir que él/ella escucha nuestras conversaciones telefónicas; darnos cuenta que la pareja se molesta cuando no le dejamos acceder a nuestros objetos personales.

4. Prácticas de luz de gas o “gaslight”. La práctica de luz de gas es una acción manipulativa y abusiva que ejerce el maltratador con su víctima. En estos casos, el abusador pone en tela de juicio, y de forma constante, las vivencias de su pareja; ya sea respecto a sus sentimientos, emociones o percepciones. El “gaslight” es una práctica que va desgastando la autoconfianza y la autoestima de la víctima, haciéndole creer que es responsable de todo lo malo que supuestamente le sucede al abusador, y culpándole por el mal funcionamiento de la relación. Esta actitud manipuladora deriva en que la víctima quede totalmente anulada como persona, sintiendo que  ha perdido toda capacidad de decisión y de expresión, quedando así a expensas del control que ejerce sobre ella el manipulador.

5. Los celos. Los celos son otra de las manifestaciones características de las relaciones limitantes y no saludables. Los celos parten de la inseguridad y la falta de confianza del manipulador, las cuales derivan en un miedo intenso y desproporcionado a perder a la pareja. Antes ese miedo irracional, la persona empieza a ejercer toda una serie de actitudes de control y vigilancia respecto a su pareja. Curiosamente, aquello que más teme el manipulador, es decir que le dejen, se suele acabar cumpliendo al actuar de una forma posesiva e irrespetuosa con su pareja. Desde estos celos aparecen actitudes como limitar el contacto de la pareja con sus familiares o amigos, decirle qué ropa puede llevar, o bien desvalorizar y criticar a la pareja con el objetivo de provocarle más inseguridad y dependencia.

6. El chantaje emocional. El chantaje emocional es otra forma de manipulación en la que se intenta influir en la voluntad de la pareja para conseguir satisfacer los deseos del manipulador. El chantaje emocional es un acto narcisista, en que para conseguir su objetivo el manipulador pasará por encima de su pareja si es necesario. Para conseguirlo, puede recurrir a la intimidación, o bien hacerlo de una forma más sutil mostrándose como un ser desvalido; en cualquier caso el chantaje emocional acaba socavando la autoestima de la víctima. El chantaje emocional puede ejercerse por diferentes vías, no obstante la mayoría de ellas están relacionadas con despertar el sentimiento de culpa en la victima. En este sentido el manipulador hace creer a su pareja que está haciendo algo malo, que va en contra de sus principios, al no aceptar aquello que se le pide.

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Para terminar, voy a proponerte que contestes a las siguientes preguntas, las cuales te ayudaran a saber si puedes estar viviendo una relación de pareja tóxica.

1.      ¿Te sientes libre para ser tú mismo/a en la relación?, o bien sientes que cuando tu pareja está presente te comportas de forma diferente para agradarle y no crear conflicto.

2.      ¿Te sientes escuchado/a y tratado/a con respeto en tu relación?

3.      ¿Notas que cada vez tienes menos contacto con familiares y amigos, como resultado de las peticiones de tu pareja?

4.      ¿Te sientes culpable de forma habitual?

5.      ¿Intentas que tu pareja no se enfade, evitando expresarte o actuar de cierta forma para así evitar su reacción?

6.      ¿Con frecuencia te comparas con otras personas y te sientes inferior al resto?

7.      ¿Sientes que das mucho en tu relación de pareja, mientras que recibes poco a cambio?

8.      ¿Aceptas hacer cosas por tu pareja y luego te sientes culpable al darte cuenta que realmente no deseabas hacerlas?

9.      ¿Te sientes satisfecho/a y realizado/a en tu relación?

10.  ¿Sientes que te justificas a menudo ante tu pareja?

11.  ¿Tu pareja te hace sentir culpable por cosas que suceden en su vida, o bien por el mal funcionamiento de la relación?

12.  ¿Evitas quedar con determinadas personas, o hacer ciertas actividades para no tener después problemas con tu pareja?

13.  ¿Sientes que te disculpas con frecuencia con tu pareja?

14.  ¿Crees que actúas de forma complaciente con tu pareja?

Una vez respondidas estas preguntas, párate un momento y analiza tus respuestas. Si crees que no estás satisfecho/a con tu relación de pareja, o bien sientes que no eres libre para mostrarte y expresarte de forma sincera, es muy probable que estés viviendo una relación limitante y perjudicial para tu equilibrio emocional. En este sentido, la terapia puede ayudarte y acompañarte para que recuperes tu bienestar personal.


Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional Barcelona

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Las relaciones tóxicas


Las relaciones tóxicas. La mayoría de nosotros hemos vivido, o conocemos a alguien que ha sufrido de una relación tóxica. Cuando hablamos de relaciones tóxicas no solo hacemos referencia a las relaciones amorosas, pues existen otros ámbitos en los que se puede dar este tipo de relación, como las relaciones de amistad, los vínculos familiares o los entornos laborales.

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¿Qué entendemos por relación tóxica?. Describimos como relación tóxica aquel tipo de relación en que nuestra libertad personal se encuentra limitada. Además son relaciones en las que por algún motivo u otro no podemos salir de ellas, pues nos sentimos enganchados/as. Aunque la persona que vive una relación tóxica sufre, normalmente se justifica en excusas varias para no admitir la realidad del problema.

Los motivos por los que una persona se queda enganchada a este tipo de relación suelen estar vinculados a miedos muy primarios, como el miedo al abandono, el miedo a la soledad, el miedo a no ser capaz de enfrentarse a la vida solo/a, o la culpabilidad, entre otros.
Estos miedos resultan de tanta intensidad, que la persona prefiere seguir manteniendo una relación que le causa dolor, antes que hacer frente a sus propios fantasmas. Obviamente, muchas veces la persona no es consciente del problema, y suele ser necesario pedir ayuda profesional para poder salir de la relación tóxica. La terapia ayuda a la persona a darse cuenta del sufrimiento que le comporta seguir manteniendo un vínculo de este tipo. Una vez la persona toma conciencia del precio que está pagando por no enfrentarse a sus temores, entonces el cambio hacia una nueva realidad es posible.

¿Cómo saber si puedo estar viviendo una relación tóxica?. A continuación voy a describir algunas creencias y actitudes que son propias de una relación tóxica.

1. Mantener la idea que la pareja nos ha de llenar un vacío. Este tipo de creencia ha sido ampliamente difundida por el arte del cine. Hollywood ha hecho mucho daño en ese sentido. Un gran número de películas nos presentan el amor romántico como una falsa promesa, entendiendo la relación amorosa como una situación ideal que nos conducirá a la completitud de nuestro ser. Según este ideal, el encuentro con la persona soñada nos llenará de felicidad, desapareciendo sensaciones tan inherentes a la existencia humana como el vacío existencial o el miedo a la soledad.

Poner en nuestra pareja la responsabilidad de hacernos felices, aparte de irresponsable, es irreal, y acaba derivando en una profunda frustración, pues estamos pidiendo algo al otro que solo nosotros podemos darnos. Nadie puede ser responsable de llenar nuestro vacío existencial, a parte de nosotros mismos.

2. Ceder tu poder personal ante tu pareja. Cuando accedemos a las peticiones de nuestra pareja, no por amor o generosidad, sino por miedo (por ejemplo a no gustar o a ser abandonados, entre otros), estamos dando a nuestra pareja un poder sobre nuestra persona que no tiene, afectando negativamente nuestra autoestima, dignidad personal y autorespeto.

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3. Tener expectativas idealizadas sobre tu pareja. En múltiples ocasiones no vemos al otro como es realmente, con sus defectos y atributos, sino como nos gustaría que fuese. Sobre todo, en los primeros meses de relación, proyectamos en la pareja una imagen idealizada, que tiene más que ver con un ideal de perfección sobre el amor y las relaciones, que como la otra persona es en realidad. Esto es lo que en un primer momento podemos llamar enamoramiento, el cual en las relaciones sanas y con el paso del tiempo, debe ir dejando paso a un amor más estable y profundo. De esta forma nos reapropiamos de la proyección hecha en la pareja, para ver y aceptar a la persona tal y como es.

4. Creer que el otro va a cambiar. Es normal que mantengamos ciertas expectativas cuando empezamos una relación; sin embargo debemos tener mucho cuidado de no caer en una ilusión, y pensar que la pareja va a cambiar y ser como nosotros queremos. Nuestra expectativa de como debería ser el otro no deja de ser una idea en la mente, una fantasía, por lo que lo mejor en estos casos es dejarse vivir la relación, para así ir descubriendo a la pareja como es, con sus defectos y virtudes. 

Vivir una relación desde el “como deber ser el otro” únicamente nos conduce a la frustración y al sufrimiento. A partir de la aceptación del otro podemos construir una relación sana, y con buenas perspectivas de perdurar en el tiempo.

5. Utilizar el chantaje emocional y el “libro de agravios”. Uno de los síntomas de las relaciones tóxicas es la manipulación. La manipulación tiene diferentes formas, una de las más comunes consiste en justificar hechos propios del presente con acciones pasadas que hizo nuestra pareja, desde una actitud de resentimiento con la voluntad de hacer sentir culpable al otro. El objetivo de utilizar el chantaje emocional es que la pareja se sienta mal, y acabe accediendo a nuestras peticiones. Una forma típica de manipulación es el denominado “libro de agravios”; acciones del pasado que nos duelen, pero que en vez de expresar al otro en el momento oportuno, callamos y anotamos mentalmente, guardando el hecho con resentimiento, para así echarle en cara a nuestra pareja a la mínima que hay una discusión o un conflicto.

6. Sentirse culpable. Siguiendo con el punto anterior, el chantaje es una de las principales armas del manipulador emocional, y en consecuencia el responsable de muchas dinámicas tóxicas en las relaciones. Una de las técnicas utilizadas por el manipulador emocional es la de posicionarse en el rol de víctima, responsabilizando a su pareja de su situación. Esta actitud manipuladora despierta en la otra persona sentimientos de pena y culpa, por lo que acaba responsabilizándose de su pareja, cayendo en la trampa del chantaje emocional.

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7. Relaciones de codependencia. En las relaciones de pareja tóxicas suelen aparecer vínculos no saludables como la codependencia. En la codependencia uno de los miembros de la relación, o ambos dependiendo del caso, pierden su libertad personal y su individualidad en favor de la otra persona. En estos casos el vínculo que mantiene la relación unida no es el amor y la libertad de elegir, sino la necesidad y la dependencia hacia la pareja.

Para terminar, voy a comentar algunos indicios que nos pueden dar pistas sobre si estamos viviendo una relación tóxica. En caso que te sientas identificado/a con estas afirmaciones, lo más recomendable es que busques ayuda profesional que te permita salir de esta situación.

1. Habitualmente tengo pensamientos negativos sobre mi persona y dudo de mis capacidades.

2. No me siento atendido/a ni escuchado/a por mi pareja.

3. Con frecuencia me comparo con otras personas y me siento inferior.

4. Habitualmente me siento culpable.

5. Intento no hacer enfadar o llevar la contraria a mi pareja.

6. Intento siempre contentar al otro, y no suelo pedir o expresar mis necesidades a mi pareja.

7. No me siento feliz en mi vida.

8. Frecuentemente me enfado o me pongo triste porque accedo a hacer cosas que después me doy cuenta que no quería hacer.

9. Me doy cuenta de que vivo mi relación desde el control y la ansiedad hacia mi pareja.

Si quieres conocer más sobre las relaciones tóxicas, también puedes leer otros de mis artículos:


¿Estás en una relación tóxica?

Si crees que puedes estar enganchado/a a una relación tóxica, la terapia puede ayudarte a salir de ella. Pide más información en ESTE ENLACE o bien llama o whatsapp al 645 368 714 y te informaré sin compromiso.

"Nadie dijo que por amar debes renunciar a tu identidad, y si es así, se equivoca" Walter Riso

Leslie Beebe
Terapia y Coaching Personal Barcelona
Tel. 645 368 714



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