Mostrando entradas con la etiqueta terapia duelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terapia duelo. Mostrar todas las entradas

El acompañamiento en el proceso de duelo

El acompañamiento en el proceso de duelo. En algún momento de nuestra vida todos debemos enfrentarnos a la desagradable experiencia de perder a un ser querido. Ante esta dolorosa pérdida, se inicia un camino denominado como duelo. El duelo es el proceso de adaptación y como último paso, aceptación, de la nueva realidad que deberemos vivir sin la presencia de la persona fallecida.

Acompañamiento en el duelo


La duración de un proceso de duelo es variable, cada persona es distinta, y por este motivo necesita de un tiempo diferente para asumir y aceptar la pérdida. Por norma general el duelo es un proceso que tiene una duración de entre 1 y 2 años. Si pasado este tiempo, sentimos que nuestro estado emocional no mejora, deberíamos consultar con un especialista de la terapia.

Si recientemente hemos perdido a una persona cercana, se nos abre una nueva situación vital a la que tendremos que ir adaptándonos progresivamente. La pérdida de un ser querido deja una profunda herida, que tendremos que ir sanando; en consecuencia no será un camino rápido ni fácil. En artículos anteriores hablé sobre el proceso de duelo y como abordarlo, aquí te dejo los enlaces:

El duelo en tiempos de coronavirus

Como enfrentarse al duelo

El proceso de duelo

Mi finalidad con el artículo de hoy es dar algunas pautas sobre como acompañar a una persona que está atravesando un duelo. El proceso de duelo no solo es vivido por el individuo que ha perdido a un ser querido, sino también por aquellas personas cercanas a ella. Estar cerca o convivir con una persona que ha sufrido una pérdida no es una circunstancia fácil. Son momentos incómodos, en los que muchas veces uno no sabe qué decir, ni qué hacer, para ayudar a aliviar el dolor de la persona que sufre. 

Un primer aspecto que debemos tener claro es que nada que podamos decir, o hacer, va a sacar a la persona del dolor que conlleva el proceso de duelo. La herida inherente a la pérdida necesita su tiempo de sanación, no hay atajos ante este tipo de situaciones.

Terapia duelo


A continuación, voy a comentar algunas pautas que pueden ayudarnos como acompañantes de una persona que está viviendo un proceso de duelo.

1. En primer lugar es importante adoptar un rol basado en cuatro elementos fundamentales: presencia, escucha, empatía y respeto. La persona que sufre debe sentirnos a su lado, pero evitando que se sienta avasallada o controlada. A veces cuando acompañamos a una persona en duelo actuamos más movidos por nuestra dificultad de sostener el sufrimiento del otro, que no que la persona nos pida ayuda. Debemos tener especial cuidado con este punto; acompañar significa escuchar y empatizar, evitando imponer nuestro criterio, dando lecciones al otro.

2. Es importante expresar nuestra disponibilidad e interesarnos por el estado de la otra persona. Podemos decirle que cuando ella lo crea oportuno, allí estaremos para escucharla y ayudarla en aquello que necesite; esta es la actitud de presencia que comentábamos anteriormente.

3. Preferiblemente debemos anteponer el rol de escucha al de comunicación. Nuestra actitud debe ser comprensiva, atendiendo a la persona que sufre, aunque el discurso de ésta sea repetitivo y monótono. La paciencia será otra cualidad que deberemos trabajar ante este tipo de situaciones.

4. Debemos permitir la expresión de emociones y sentimientos como la rabia, la tristeza, el dolor o el enfado de la persona que sufre. Es recomendable no interrumpir estas expresiones y dejar que el dolor salga a través del llanto o la queja. También es importante dar validez a este tipo expresiones, y comunicar a la persona que exprese libremente aquello que siente, pues nosotros no estamos allí para juzgarla, sino para acompañarla en estos duros momentos.

5. Es importante evitar frases del tipo; “él/ella no querría verte así”, “ha sido lo mejor”, “ha dejado de sufrir”, “lo que debes hacer es...”… Estas afirmaciones aunque se realizan con buena intención, no ayudan a que la persona se sienta mejor. En muchas ocasiones son incluso contraproducentes, pues generan una sensación de culpabilidad en la persona que vive el duelo, al sentirse como una carga para el resto de personas que están a su lado.

6. Si nos encontramos ante una situación con una elevada carga emocional, lo mejor es callarse, no decir nada. Un abrazo, un gesto de aproximación o una mirada, son todos ellos elementos no verbales, y preferibles en estos casos, que ayudan a que el otro se sienta comprendido y apoyado por nosotros.

Terapia Barcelona


7. La experiencia de duelo es subjetiva y, por lo tanto, muy personal, por este motivo debemos respetar los ritmos y la vivencia del duelo de cada individuo. Como hemos dicho anteriormente, lo importante es estar con la persona que sufre desde la autenticidad, preguntándole qué necesita y cómo podemos ayudarla.

La actitud de respeto y escucha de la que hemos hablado, no significa que no podamos sugerir actividades al otro, como ir a dar un paseo, o bien ofrecernos para hacer alguna tarea por él. No obstante, si la persona no lo desea, debemos dejarlo allí, respetando su decisión y no insistiendo. 

Otro aspecto diferente, y que debemos evitar a toda costa, es adoptar una actitud paternalista y condescendiente, manifestada a través de dar consejos a la persona que vive el duelo. Los consejos deberían sustituirse por sugerencias, y  a no ser que el otro nos los pida explícitamente, es preferible evitarlos.

8. En estos momentos de duelo, la persona se siente muy frágil y vulnerable. En este sentido, tener detalles con ella, por ejemplo sorprendiéndola con su comida favorita, puede favorecer a que ésta se sienta querida y apoyada.

9. Otra forma de ayudar a la persona que transita el duelo es compartir experiencias de pérdida que nosotros hayamos vivido en el pasado. Como hemos dicho, cada duelo es particular, sin embargo compartir nuestra experiencia y la forma como nosotros vivimos el duelo, puede ayudarla en su proceso.

Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona


SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO SÍGUEME ENhttps://www.facebook.com/TerapiaBcn/


Como superar una ruptura de pareja


Como superar una ruptura de pareja. La mayoría de nosotros hemos pasado por alguna ruptura de pareja, por este motivo sabemos que el dolor que se produce en esos momentos es muy profundo. Algunos expertos equiparan el dolor de la ruptura a la muerte de un ser querido, pues ambos tienen en común que representan el inicio de un proceso denominado como duelo.


El duelo por una ruptura de pareja pasa por diferentes fases; la negación, la culpa, el dolor y la aceptación. La negación representa el instante de shock inicial, en el cual nos negamos a aceptar la noticia que todo se ha terminado. La negación es una fase importante dentro del duelo, pues amortigua el intenso dolor por la noticia recibida. La segunda fase es una época de enfado donde predomina la culpa; ya sea porque nos sentimos culpables por lo sucedido, o bien porque focalizamos nuestro dolor en forma de rabia contra nuestra expareja, culpabilizándola por lo sucedido. La tercera de las fases es la del dolor. Este es el momento en que nos permitimos expresar el dolor por la pérdida, y en que debemos dejar de resistirnos a lo sucedido. En palabras del psiquiatra Carl Jung; “Lo que resistes persiste, lo que aceptas te transforma”. La última de las fases es la aceptación, en la cual somos capaces de pasar página, plantearnos una nueva vida sin esa persona, y poner una distancia emocional a lo sucedido, haciendo una evaluación del pasado y aprendiendo de la experiencia compartida.

A continuación voy a comentar algunas pautas que nos pueden ayudar a superar una ruptura de pareja. Respecto a este punto, comentaré dos aspectos importantes. El primero es que es necesario transitar el dolor, pues es inherente al proceso de duelo. Las tentativas de evitar dicho dolor, ya sea buscando a otra pareja desesperadamente, o bien queriendo anestesiarse con el alcohol o algún otro tipo de droga, solo nos conducirán a perpetuar el sufrimiento por la pérdida. El segundo es que las pautas que comentaré son únicamente eso, una orientación, y por tanto no pretenden ser un remedio milagroso ante el duelo, ni seguramente tampoco funcionarán para todo el mundo. Una vez dicho esto, paso a enumerar dichas pautas.

1. No te enganches a la esperanza. Uno de los principales motivos de sufrimiento en un proceso de duelo es mantener la esperanza que la pareja volverá a nuestro lado. En este sentido lo que hacemos es mantenernos anclados en el pasado, reviviendo e idealizando los momentos que pasamos junto a esa persona. También es habitual proyectarnos en el futuro, imaginando una nueva vida con nuestra expareja. Vivir conectados al pasado o al futuro nos impide tomar conciencia del momento presente, que es el único momento real, pues el resto de pensamientos son solo fantasías creadas por nuestra mente.

Es importante plantearse qué aunque existiese la posibilidad de volver con esa persona, ahora tampoco sería el momento adecuado para ninguno de los dos, pues muy probablemente el intento acabase fracasando. En el momento presente nada ha cambiado, y si se ha roto la relación es porque existían motivos para que esto fuese así. Para sanar la herida y seguir adelante es necesario pasar por una época de separación, reparación emocional y aprendizaje. El final del duelo nos permitirá tomar conciencia de aquellos patrones personales y de relación que no funcionaban en la pareja, para de esta forma, ya sea con la misma, u otra persona, poder iniciar una nueva relación desde un mayor nivel de conciencia.

Volviendo al enganche con el pasado y el futuro, y con el objetivo de ayudarte a conectar con tu presente, una práctica aconsejable son los ejercicios de Mindfulness y meditación, los cuales te ayudaran a focalizar tu atención en el momento presente.

2. Deja de creer que una pareja está a tu lado para hacerte feliz. Los motivos que nos mueven a tener una pareja son múltiples. El factor socio cultural es importante, pues se nos educa con la idea que allí fuera en el mundo existe una persona que es nuestra media naranja y que nos va a completar y hacernos feliz. Con los años aprendemos que esta idea está bien para una película de ficción, pero muy poco o nada tiene que ver con lo que sucede en el mundo real.

Así mismo el hecho de tener pareja es visto de una forma favorable por la sociedad, pues nos envía el mensaje de que algo debemos estar haciendo bien, en otras palabras; somos aptos para la sociedad. Otros factores que nos impulsan a tener pareja pueden estar relacionados con nuestras necesidades de reconocimiento, de pertenencia, de seguridad, etc…

En muchas ocasiones buscamos en la pareja la satisfacción de toda una serie de necesidades personales que nada tienen que ver con el otro, y sí con nosotros mismos. Cuando buscamos en nuestra pareja compañía por miedo a sentirnos solos, seguridad para no sentirnos vulnerables, o aceptación para sentirnos validados, es cuando podemos estar viviendo nuestra relación de pareja desde el apego y la dependencia, pero no desde el amor.

Si quieres saber si vives tus relaciones desde el apego o bien desde el amor, puedes plantearte como te ves a ti mismo/a, qué visión tienes sobre tu persona y sobre tus capacidades. Si tus respuestas son negativas, te desvalorizas, o bien aparece tu pareja en la respuesta, es que quizás estés viviendo tu relación desde el apego, pero no desde el amor. Debes tener claro que el otro no puede darte aquello que tú no te estás dando a ti mismo/a, pues el bienestar y el amor nacen de nuestro interior. Cuando sentimos amor por nosotros mismos, también somos capaces de compartirlo con otras personas, pues el amor debe partir de un sentimiento de abundancia interior, y no desde la carencia.

www.ansiedad.barcelona

3. Abandona la idea que la ruptura es un fracaso. Todos venimos a la vida para nutrirnos y aprender de las experiencias que vivimos, por este motivo nadie dispone de un manual sobre como tener la relación perfecta. Para aprender sobre las relaciones es necesario experimentarlas, y vivirlas en primera persona. En consecuencia el fin de una relación no debería ser percibido como un fracaso o una tragedia, sino como un momento que aunque muy doloroso, nos abrirá las puertas a nuevos conocimientos y oportunidades.

El duelo se establece como un proceso de sanación, pero también de aprendizaje. La salida del duelo es un momento de crecimiento, una oportunidad para hacer un análisis de la experiencia vivida, aprendiendo sobre el rol adoptado en la relación pasada. Las parejas aparecen en nuestra vida para ayudarnos a crecer personal y espiritualmente, pues son un espejo de aquellas zonas oscuras que restan en nuestra sombra, y que por tanto debemos desarrollar. Realizar una evaluación de lo sucedido nos permite aprender sobre aquellos patrones disfuncionales que nos hacen sufrir, para así tener la oportunidad de cambiarlos por otros de más saludables en el futuro.

Hasta que no hagamos el aprendizaje pertinente, la vida seguirá poniéndonos esa prueba delante para que la superemos, en palabras del psiquiatra Carl Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú le llamarás destino”.

4. No te culpabilices por lo ocurrido. Culpabilizarnos y castigarnos por lo que pudimos o no haber hecho en la relación, solo nos conducirá al sufrimiento, pues nos mantiene anclados en el pasado. Como he comentado anteriormente, nadie nace con un manual sobre la relación perfecta y exitosa. Así mismo como seres humanos también cometemos errores, aunque solo desde el error el aprendizaje es posible. El pasado ya no lo podemos cambiar, pero sí podemos aprender de la experiencia pasada para no repetir los mismos fallos con nuestras futuras parejas.


5. Difícilmente existe una pareja para toda la vida. Aunque existe la posibilidad que nos quedemos con una misma pareja durante toda la vida, en la sociedad actual no es lo más probable. En épocas pasadas esta creencia podía ser una realidad, básicamente por el rol que ocupaba la mujer en la sociedad, y también por unas creencias familiares fuertemente arraigadas, pero no porque el amor se mantuviese vivo en la pareja. En la sociedad actual, donde todo va muy deprisa y en la que valores como la constancia y el compromiso están en sus horas bajas, mantener una pareja de por vida es francamente complicado, y aunque quizás nos hemos ido al polo opuesto, donde no nos dejamos tiempo para integrar ningún tipo de aprendizaje en nuestras relaciones, la realidad es que resulta francamente difícil mantener una misma pareja para siempre.

Aunque podríamos hablar de diferentes propósitos a la hora de establecer una relación, como pueden ser el de la procreación o el de formar una familia, uno de los más importantes es ayudarnos en nuestro proceso de autoconocimiento y crecimiento personal. No elegimos a nuestras parejas por azar, aquello que nos atrae de otras personas tiene que ver con aptitudes y formas de ser que nosotros no tenemos desarrolladas, y que por tanto se mantienen en nuestro inconsciente. En este sentido la pareja nos hace de espejo de aquellas cualidades aún por desarrollar. El desarrollo de una relación iría de la siguiente forma; una primera etapa de enamoramiento, en la cual proyectamos todas aquellas cualidades que nosotros consideramos deseables de una pareja en la otra persona. Así vemos en el otro nuestra “pareja ideal”, “media naranja” o “la mujer o el hombre de nuestra vida”.

Con el tiempo ese enamoramiento debe dejar paso a una segunda estapa, que es la fase del amor, en la cual la proyección que hemos hecho en el otro va desapareciendo para convertirse en una visión más realista de la otra persona. Podemos decir que en la fase de enamoramiento amamos más un ideal, y en la fase de amor abrazamos a la pareja tal y como es, con sus luces y sus sombras. Es en este tipo de amor, cuando somos capaces de ver aquello que el otro nos pone delante para trabajar en nuestro proceso personal. Una vez desarrollado e integrado este aprendizaje, es posible que una parte de nosotros se sienta estancada, y busque salir de esa relación, impulsándonos a buscar otras parejas para seguir con nuestro proceso de crecimiento.

6. Pide ayuda. En la etapa de dolor del duelo, es importante tener a una o dos personas de confianza con las que podamos hablar y manifestar aquello que sentimos. Esta etapa se caracteriza por la necesidad de expresar nuestro dolor, permitiendo que la tristeza aflore.
No se trata de adoptar un rol de víctima, sino de tomar conciencia de nuestra necesidad de expresar, para así poderlo comunicar de forma asertiva a esa persona que nos va a apoyar. Si no dispones de nadie con quien hablar y expresarte, la terapia puede ser el apoyo y el acompañamiento ideal para estos duros momentos.

Si quieres saber más sobre los duelos y como superar una ruptura de pareja, aquí te dejo otros de mis artículos sobre el tema:



Si estás viviendo un duelo por separación y necesitas un acompañamiento, o bien sientes que eres incapaz de pasar página a tu relación anterior, la terapia puede ayudarte a recuperar tu equilibrio y bienestar. Pincha ESTE ENLACE para obtener más información, o bien contáctame en el 645 368 714, y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe
Terapia Gestalt en Barcelona
Tel. 645 368 714






10 consejos para superar el duelo


Denominamos como duelo el proceso de adaptación emocional ante una pérdida importante en nuestra vida; los más comunes son la muerte de un familiar, o la pérdida de una pareja, no obstante el duelo puede conllevar otras pérdidas como la pérdida de una amistad, de una mascota o incluso de un objeto, como una casa. El duelo es una reacción emocional y de comportamiento en forma de sufrimiento y tristeza, que surge cuando el vínculo afectivo con lo perdido desaparece, siendo necesario integrar la idea que la vida sigue sin esa persona, animal u objeto.

consejos superar duelo

Cuando hablamos de duelo nos referimos al proceso psicológico que pasa la persona después de la pérdida, sin embargo el duelo no se limita a comportamientos emocionales, como la culpa o la tristeza, sino también los hay fisiológicos, por ejemplo los estados de ansiedad, así como sociales, como la tendencia al aislamiento que suele suceder en esta época.

La pérdida que representa el duelo produce una herida en nosotros, por este motivo, requiere de un tiempo para su cicatrización. El tiempo es un factor indispensable para integrar la pérdida, y acceder así a una nueva realidad emocional. Según la desaparecida psiquiatra, Elisabeth Klüber-Ross, experta en el tema de la muerte, el duelo se manifiesta en cinco fases; negación, ira o indiferencia, negociación, dolor emocional o depresión y aceptación. No obstante no debemos entender estas fases como lineales en el tiempo, aunque es verdad que es común una primera fase de negación, como defensa ante el shock emocional producido por la pérdida, el resto de etapas se suelen ir alternando en el tiempo, hasta llegar a una aceptación de la nueva situación.

En general el duelo es un proceso que se alarga de seis meses a un año. En caso que los síntomas persistan en el tiempo, apareciendo problemas en la vida diaria de la persona, es aconsejable pedir ayuda profesional, pues podríamos estar ante lo que denominamos como duelo patológico. Si crees que éste puede ser tu caso, no lo dudes, pide ayuda en ESTE ENLACE.

“Extrañar no es estar vacío, sino estar lleno de alguien que se hace presente a pesar de la ausencia”

duelo terapia

Si acabas de sufrir una pérdida importante en tu vida, o bien estás atravesando por un proceso de duelo, a continuación te dejo algunos consejos que pueden ayudarte en estas difíciles circunstancias.

1. Trata de no descuidarte. Recuerda que por mucho dolor que te produzca una pérdida, lo más importante, y el que ha de seguir con su vida eres tú. Es importante que te cuides, tanto física, como emocionalmente. Come bien, duerme lo suficiente, practica ejercicio físico y evita el consumo de alcohol o drogas para anestesiarte de tu dolor. Trata también de no culpabilizarte ni de desvalorizarte por lo sucedido, alerta con el diálogo interior que mantienes, pues influencia en gran medida cómo te sientes.

2. Evita cambios radicales. En la época de duelo, es común que aparezcan pensamientos del tipo; “pues lo dejo todo y me voy a…”, pensamientos que nos inducen a actuar de forma impulsiva y drástica. En este sentido debes evitar realizar cambios importantes en tu vida, y mirar de posponerlos para más adelante. Piensa que ahora tus impulsos de actuar surgen del dolor, y no de una decisión sincera y meditada.

3. Evita el aislamiento social. En estos momentos difíciles, es normal que necesites tiempo para ti, para estar en contacto contigo mismo, sin querer tener a gente a tu alrededor. No obstante eso no significa encerrarte en tu casa y no tener ningún tipo de contacto social. Es importante que busques el apoyo y la compañía de amigos y familiares, no te de vergüenza expresarles tu dolor y tu pena por lo sucedido. Abrirte emocionalmente a otras personas te ayudará a sanar tu herida.

4. Cierra el ciclo. La muerte o pérdida de un ser querido supone cerrar un ciclo y empezar uno nuevo, por duro que nos parezca en un principio. A veces las circunstancias de la muerte no nos han permitido despedirnos de nuestro ser querido, lo que puede acarrear la aparición de sentimientos como la culpa. En estos casos una opción es ir al cementerio y despedirse de la persona fallecida. Un ejercicio que puedes hacer es escribirle una carta y leérsela allí, simbólicamente es un acto que te ayudará en tu proceso de duelo.

terapia duelo Barcelona

5. Dedícate a tus intereses y aficiones. En la medida que hablábamos anteriormente de cuidarse uno mismo, una de las acciones que puedes realizar es dedicar tiempo a una afición o hobby que tengas. Si no tienes ninguno, mira de buscar algo que te interese, prueba actividades nuevas hasta encontrar una que te llame la atención. La época de duelo se caracteriza por no sentir grandes ilusiones por nada; en este sentido no te rindas en tu búsqueda, pero tampoco busques grandes motivaciones, o tengas expectativas muy altas sobre emocionarte con algo, pues no es el momento. Simplemente busca algo que distraiga tu atención y te mantenga ocupado, y con el tiempo la ilusión ya llegará.

6. No reprimas ni ocultes tus sentimientos. No se trata de que vayas abriéndote emocionalmente a todas las personas que conozcas, pero sí a una o dos con las que tengas más confianza, y te sientas a gusto para compartir tu intimidad y tu dolor. Respeta aquello que sientes, no lo juzgues ni lo reprimas y exprésalo a estas personas, pues esto te ayudará a aliviar tu sufrimiento.

7. No te avergüences por llorar. El llanto es liberador y te hará sentir mejor, siéntete libre de expresarlo cuando lo necesites.

8. Escúchate a ti mismo. Durante el duelo es muy importante que escuches tus emociones y sentimientos. De esta forma evita hacer cosas para quedar bien, o para mostrar una imagen de fortaleza ante el resto de personas, pues no es el momento. Acepta la vulnerabilidad y fragilidad propia de esta época.

9 Apóyate en tu familia. Es importante que sientas que no estás solo ante la situación, y que tienes familia que te apoya en estos momentos de dificultad. No subestimes su ayuda ni te sientas mal o culpable por recibirla, déjate cuidar. Si no tienes familia, apóyate en amigos con los que te sientas a gusto y en confianza. Si lo deseas, también puedes acudir a la psicoterapia, la cual funciona muy bien en la superación del duelo.

10 No construyas un altar. Hay personas que ante la desaparición de un ser querido dejan todo igual en casa, e incluso algunos montan un altar con fotos y recuerdos de esa persona. Estas acciones son realmente contraproducentes, y no ayudan a superar el duelo, todo lo contrario pues conducen a mantener un vínculo no saludable. Tampoco se trata de desprenderse de los objetos que recuerdan a esa persona, pero sí guardarlos fuera de la vista durante un tiempo. También es aconsejable cambiar  el mobiliario o la decoración, para así darle un aire nuevo y personalizado a nuestro hogar, pues esto nos ayudará a integrar el inicio de un nuevo ciclo.

Espero que estos consejos te ayuden a afrontar el duro proceso de duelo. Si necesitas más información o ayuda terapéutica, estaré encantado de atenderte en mi página:

https://www.ansiedad.barcelona/coach-gestalt-barcelona

Si quieres leer más sobre el duelo, puedes también visitar:




Leslie Beebe
Terapia Gestalt en Barcelona
Telf 645 368 714
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://institutsalutholistica.com/

Como superar una ruptura amorosa

Como superar una ruptura amorosa. En algún momento de nuestra vida, todos debemos enfrentarnos a la difícil situación que supone el fin de una relación amorosa. Ya sea porque un día nuestra pareja nos comunica la terrible noticia, como si somos nosotros, quién después de un tiempo meditándolo decidimos dar el paso y finalizar la relación, no hay duda que es una situación desagradable y dolorosa para ambas partes.

superar ruptura amorosa

En ambos casos, la terapia puede ser el apoyo recomendable para superar un momento tan complicado. Para la persona que decide tomar la decisión, a priori la terapia puede ayudarle a profundizar en los motivos y consecuencias de tomar una decisión de este tipo. También puede hacerle ver las diferentes opciones que tiene ante sí, así como la mejor forma de comunicar al otro su decisión respecto a la relación. Para el otro miembro de la pareja, aquel que recibe la noticia, la terapia puede ser la muleta que le acompañe en un primer momento, para así ayudarle a amortiguar el intenso dolor que produce recibir una noticia de este tipo. Sin duda para los dos miembros de la pareja la ruptura supone el inicio de un largo camino, denominado como proceso de duelo. En ambos casos la terapia puede ser el apoyo y el acompañamiento necesario para superar dicho proceso.

En mi experiencia, las personas que acuden a terapia y con las que trabajo procesos de duelo de este tipo, suelen cumplir generalmente dos tipos de perfiles; el primero son aquellas personas que han vivido una ruptura reciente y se encuentran, aparte de muy dolidos, tremendamente desorientados ante un trauma de este tipo. En estos casos, la terapia les acompaña y les orienta para empezar a vivir un proceso de duelo saludable. El segundo perfil de personas son aquellas que ya llevan un tiempo en el proceso de duelo, pero que sienten que no avanzan, pues se han quedado paralizadas en algún punto del proceso como puede ser la negación, la rabia o la melancolía, entre otros. Ante esta situación, el objetivo de la terapia es desbloquear el proceso para que así el duelo pueda desarrollarse con normalidad.

superar duelo
www.ansiedad.barcelona

Volviendo al momento presente, y si acabamos de vivir una ruptura amorosa reciente, a continuación os daré unas pautas generales que os ayuden a transitar estos duros momentos. No obstante quiero remarcar que en ningún caso estas recomendaciones sustituyen la terapia psicológica.

1. No te dé vergüenza llorar ni sentirte triste; de hecho debes reservarte momentos del día para estar en contacto con esta emoción y permitirte llorar tanto como te pida el cuerpo. Reprimir tus emociones o bien mantenerte activo todo el tiempo para evitar contactar con aquello que sientes, solo te provocará un mayor sufrimiento.

2. Busca vías de expresión; a parte de llorar, puedes manifestar tu dolor con la ayuda de otras vías como la escritura o el arte. En ambos casos, aparte de ser canales de expresión de tus emociones, también te permitirán racionalizar y estructurar la situación.

3. Comunícate con amigos y apóyate en tus seres queridos.; es importante que aparte de reservarte tus momentos de soledad, para estar en contacto contigo, también te abras a expresar aquello que sientes a amigos y familiares. No tengas vergüenza por hacerlo y déjate ayudar, piensa que  tú también darías tu apoyo a una persona cercana si lo estuviese pasando mal. Si con el tiempo sientes que no mejoras, o no te ves capaz de superar la ruptura por ti mismo, sería aconsejable que pidieses ayuda profesional.

4. No te culpabilices ni castigues por lo sucedido; piensa que ya no puedes cambiar el pasado, lo único que puedes hacer es aprender de la experiencia para que, en la medida de lo posible, no se vuelva a repetir con tus futuras parejas.  Es importante que distingas entre responsabilizarte y culpabilizarte. Responsabilizarte significar mirar hacia el futuro, con optimismo y aprendiendo de la experiencia vivida, tomando conciencia de la parte de responsabilidad que te corresponde en lo sucedido. Culpabilizarte significa castigarte por lo vivido, por ejemplo haciéndote  preguntas del tipo; “¿y si…?”, o bien diciéndote frases desvalorizadoras del tipo: “soy inútil”, “ya nadie me va a querer”, etc… Debes tener claro que este tipo de actitud solo te perjudica, pues añade un sufrimiento adicional e innecesario al dolor que ya estás viviendo por la pérdida.

5. Piensa en tu persona. Debes tener claro que en estos duros momentos no puedes descuidar tu cuidado personal; no olvides que tú eres lo más importante, independientemente de lo que haya sucedido con tu pareja. Los sucesos traumáticos como las rupturas amorosas suponen un duro golpe para nuestra autoestima y el autoconcepto que tenemos sobre nosotros mismos, por este motivo es muy importante que te quieras y te cuides; por ejemplo puedes ir a un centro de belleza para ponerte guapa, comprarte ropa nueva, plantearte un cambio de look, etc… todo ello te ayudará a que tu autoestima no se hunda en unos momentos tan vulnerables. Asimismo los duelos son una oportunidad para que retomes el contacto con antiguas amistades, así como también para que recuperes aficiones o actividades que quizás tenías olvidadas durante la relación.

terapia Barcelona
Si necesitas apoyo en tu proceso de duelo, la terapia puede ayudarte.

6. No tomes decisiones importantes. En estos duros momentos de crisis emocional evita tomar decisiones importantes como puede ser cambios de domicilio o de trabajo, pues estás confuso y tu mente no está clara. Más adelante, cuando las aguas estén más calmadas, entonces puedes plantearte este tipo de decisiones.

7. No te aísles.  Sería recomendable que no dejases de ir a trabajar o abandonases tus actividades de ocio debido a tu ruptura amorosa. Aunque es cierto que en estos momentos difíciles tu cuerpo te pedirá estar más en soledad, en contacto contigo mismo, también es verdad que la soledad no significa aislamiento. En consecuencia debes estar atento y equilibrar tus momentos de soledad con aquellos en los que estés con gente. De modo que no te dejes llevar por los extremos, pues no son saludables.

8. No quieras correr. Después de una ruptura sentimental, se abre un proceso de duelo. La misma palabra lo dice, proceso, eso significa que es un camino, y que por tanto no debes ser impaciente y querer correr para sentirte bien, no existen atajos en este sentido. Hay personas que no sostienen el dolor por la pérdida y se ponen a buscar otra pareja desesperadamente, con el objetivo de estar bien lo antes posible. Debes tener en cuenta que actuar así es lo peor que puedes hacer en estos momentos de fragilidad emocional. El primer paso es sanar tu herida emocional y recuperar el amor por ti mismo, después del duro golpe que has sufrido. Con el tiempo, una vez pasado el dolor por la pérdida y ya recuperado emocionalmente, ya tendrás tiempo de encontrar nuevas parejas y seguro que el amor volverá a tu vida.

9. No idealices tu relación ni a la otra persona. Como todo en esta vida, nada ni nadie es perfecto, no obstante cuando sufrimos una ruptura amorosa parece que solo nos enfoquemos en lo bueno de la relación, y en lo estupendo que era la persona que hemos perdido.  Piensa que si la relación ha terminado es porque existían aspectos que ya no funcionaban, y en este sentido es preferible que la ruptura se haya producido ahora, que no dejar pasar más tiempo. Es posible que hasta que no has recibido la fatal noticia no eras consciente de todos aquellos elementos que no funcionaban en la pareja, o quizás los obviabas o simplemente mirabas en otra dirección porque no querías aceptar la realidad. Ahora es el momento para reflexionar sobre los motivos que han hecho que tu relación se terminase; piensa que la ruptura se ha producido porque dichos factores han pesado más que todo lo bueno que teníais como pareja. Cuando analices lo sucedido no te culpabilices, únicamente responsabilizándote por la parte que te toca. Debes tomarlo como un aprendizaje, para que así puedas mejorar como persona y en tu rol de pareja en futuras relaciones, dando lo mejor de ti mismo.

"Algunos finales son felices, otros tan solo necesarios"

Si quieres leer más sobre esta temática, aquí te dejo otros de mis artículos:



Si estás viviendo un proceso de duelo y necesitas orientación u apoyo, rellena el formulario de contacto y me pondré en contacto contigo lo más pronto posible, o si lo prefieres llama al 645 368 714


Leslie Beebe
Terapia Gestalt y Coaching Personal Barcelona 
www.ansiedad.barcelona
https://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685-leslie-beebe-rodriguez.html

CONTACTO:







Como Enfrentarse al Duelo


Como enfrentarse al duelo. Una de las situaciones más dolorosas que tenemos que enfrentar en nuestra vida es la pérdida de un ser querido. Cuando perdemos a alguien las reacciones ante esa situación son diversas según cada persona, no obstante existe un denominador común que es el dolor por la ausencia. Ese dolor es el síntoma que indica el inicio de un proceso denominado como duelo, de hecho, la palabra duelo significa dolor en latín.

enfrentarse al duelo


El proceso de duelo tiene como finalidad reconocer y asimilar la pérdida del ser querido, así como aprender a vivir sin ésa persona, lo que permite adaptarnos a una nueva realidad. Durante el duelo pasaremos por diferentes etapas, las cuáles variarán en intensidad y duración según cada persona. No son etapas lineales, lo que significa que las iremos visitando a lo largo del  proceso de duelo. Las principales etapas del duelo son: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Vamos a verlas con más detalle:

La negación es una primera etapa de desconcierto ante la pérdida. Durante esta fase la persona es incapaz de aceptar la realidad, negándose a la evidencia. En estos momentos hay personas que reaccionan ante la noticia como si nada hubiese pasado, intentando aparentar ante otros y ante sí mismos que todo continúa igual. La negación es una fase necesaria en el duelo, pues nos permite integrar la información recibida de forma progresiva, amortiguando el shock por la pérdida.

La segunda etapa es la ira. La ira es una de las emociones más presentes en el proceso de duelo, sin embargo en esta etapa es cuando aparece con más intensidad. La frustración y la impotencia ante la pérdida provocan que la persona busque culpables externos o causas que expliquen racionalmente el suceso traumático. A veces esta etapa se vive desde el resentimiento hacia el ser fallecido por el dolor que nos ha causado su muerte. Este resentimiento con la persona fallecida se vive con culpa, lo que provoca que los niveles de enfado aún aumenten más. En esta etapa la persona se hace preguntas relacionadas con la búsqueda de justicia, del tipo; “¿Por qué yo?”, “No es justo”, “¿Por qué me ha sucedido esto a mí?”.

La tercera etapa es la denominada como negociación, en la cual la persona busca alguna estrategia o solución que le permita revertir lo ocurrido. Aunque una parte de nosotros sabe que el ser querido ya no volverá, existe otra que aún siente la necesidad de retornar a la vida pasada, antes del fallecimiento. En esta etapa aparece la intención de retroceder en el tiempo, para así evitar de una forma u otra el hecho traumático. Es frecuente en esta etapa frases del tipo: “Si yo hubiese…”, “Qué hubiese pasado si…”, “Y si…” Aparece así una voluntad de quedarnos fijados en el pasado para intentar curar el dolor que estamos sintiendo, a la vez que fantaseamos con una vida alternativa en la que el fallecido aún se encuentra entre nosotros.

terapia duelo

La cuarta etapa es la depresión. En esta etapa la persona toma conciencia de lo irreversible de la situación y contacta con el vacío y el dolor que el fallecimiento ha provocado en su vida. En esta etapa son frecuentes los estados de tristeza y melancolía, así como la sensación que no vamos a poder tirar adelante con nuestra vida sin la persona fallecida. La frase característica de esta etapa sería; “Si ya no está para qué seguir?” . Aunque esta etapa puede presentar síntomas como la necesidad de aislarse socialmente o los estados depresivos, si percibimos que éstos perduran en el tiempo, sería aconsejable consultar con un profesional de la terapia para que nos ayude en el proceso.

La quinta y última etapa es la aceptación. En esta fase la persona acepta la pérdida, dándose la oportunidad de una nueva vida sin el ser querido. Es una etapa de reflexión y toma de conciencia donde podemos reflexionar sobre el sentido de la vida y aquello que esperamos de ella. La frase que resume esta etapa sería: “Todo va a ir bien (incluso sin esa persona)”. En esta etapa la persona comprende que la muerte no es un castigo, sino parte de la vida misma. Las emociones de culpabilidad y rencor por lo ocurrido se transforman en aceptación y aprendizaje de la experiencia vivida.

Si actualmente estás atravesando por un duelo, o conoces de alguna persona que se encuentre en esa circunstancia, a continuación voy a comentar algunas estrategias que pueden ayudarte en la transición del proceso.

1. Acepta el proceso de duelo. El duelo es un proceso necesario que nos permite curar la herida que se produce por la pérdida de algo o alguien en nuestra vida. Por este motivo, aunque pasemos por momentos de profunda tristeza e ira (emociones típicamente desagradables que no nos gusta sentir), debemos tener claro que transitarlas es el único camino para alcanzar la sanación emocional. En este sentido no es aconsejable adoptar estrategias para reprimir o desviar las emociones asociadas al duelo, algunas de las más características son; ocupar el día con multitud de actividades para no estar en contacto con nosotros mismos, o bien insensibilizarnos y decirnos que somos fuertes, que no pasa nada y que todo está bien. Este tipo de actitudes son contraproducentes, pues provocarán que el duelo se alargue en el tiempo y corremos el peligro de que se quede enquistado, manteniendo de esta forma la herida abierta.

superar el duelo

2. Acepta tus sentimientos. No todo el mundo reacciona igual ante una pérdida; hay personas que tienen facilidad para identificar y expresar sus emociones, mientras que otras tienen más dificultad para ello. Asimismo hay personas que les cuesta lidiar más con un tipo de emoción que con otra. Independientemente del tipo de relación que mantengas con tus emociones, lo importante es que las aceptes cuando aparezcan, sin juzgarlas ni culpabilizarte por ellas. Tampoco creas que existe un manual que té explica cómo vivir el duelo y cómo debes sentirte en cada momento; el duelo es un proceso muy personal y diferente según cada persona y situación.  Aunque antes he comentado las fases del duelo, debes tener claro que es simplemente una orientación, un mapa del proceso, y por tanto no debe ser tomado como un manual de instrucciones.

3. No descuides tu persona. Ante un proceso de duelo, debes priorizar tu bienestar. Esto significa respetarte y estar atento a cuáles son tus necesidades en cada momento, dejando de lado exigencias propias y ajenas. Debes tener claro que en estos momentos lo más importante es tu recuperación emocional, por este motivo evita hacer las cosas porque te sientas en la obligación o para quedar bien con el resto de personas. En este sentido también es importante que cuides de tu salud física; es recomendable que mantengas unos horarios regulares en las comidas, cuides tu alimentación, practiques ejercicio y duermas las horas necesarias. Estos hábitos saludables contribuyen positivamente en el proceso de duelo.

4. Expresa lo que sientes. Es importante que te permitas expresar tus emociones, sobretodo la tristeza, y que no sientas vergüenza por compartirla con el resto de personas. No hace falta que comuniques lo que te pasa a todo el mundo, pero sí a una o dos personas de tu confianza, con las que te sientas a gusto y que te puedan aportar el apoyo y comprensión que necesitas. Debes evitar esconder tu dolor, no sientas miedo ni vergüenza por ello, es natural y a la vez sanador expresarlo. En este sentido date permiso para llorar, el llanto es la expresión directa de la tristeza, es un mecanismo liberador y sanador a la vez. Reprimir el llanto para mostrarte fuerte solo te conducirá a estar más triste y ansioso.

terapia para el duelo

5. Normaliza la muerte. Existen casos en que una vez producido el fallecimiento, la familia firma un pacto de silencio para no hablar del difunto ni de los recuerdos asociados a él. Esta actitud es nociva para la familia, pues lo único que se consigue es reprimir y esconder el dolor que todos los familiares sienten por la pérdida. Lo aconsejable en estos casos es poder hablar libremente sobre la persona fallecida y compartir historias y anécdotas. Esta actitud es un  bálsamo reparador que ayudará a todos los familiares a lidiar con la muerte, fomentando elementos como el amor, la empatía y la comprensión en el ámbito familiar.

6. No te deshagas de los objetos que te recuerdan a la persona fallecida. Durante el proceso de duelo, cuando nos sentimos extremadamente vulnerables, no es el mejor momento para tomar decisiones importantes. En este sentido es aconsejable que no te deshagas de aquellos objetos que te recuerdan a la persona fallecida. Aunque en un primer momento pueda parecerte una buena idea, seguramente acabarás arrepintiéndote por ello. No es necesario, ni aconsejable, tener todos los objetos a la vista, pero sí guardarlos en una caja o en un lugar que no esté a la vista, y de aquí un tiempo, una vez superado el duelo, decidir qué hacer con ellos. Siguiendo esta premisa, el duelo tampoco es un buen momento para tomar decisiones importantes como cambios de domicilio, de trabajo, etc... en estos casos la inestabilidad emocional nos puede impulsar a tomar decisiones precipitadas que después podemos lamentar.

7. Despídete del ser querido. En ocasiones cuando alguien fallece no tenemos la oportunidad de despedirnos, o bien nos vemos obligados a hacerlo de forma rápida e imprevista. Por este motivo es importante que te des la oportunidad de despedirte de tu ser querido, aunque esta persona ya no esté presente. Una de las opciones es escribir una carta de despedida, expresando todo aquello que necesitas decirle y que no tuviste oportunidad de comunicar en vida. Si es posible puedes visitar el cementerio donde esté esa persona y leérsela una vez finalizada. Otra opción es escribir durante el proceso de duelo un diario donde vayas expresando tus emociones, sensaciones y pensamientos. Un última opción es crear un “espacio de recuerdos” (por ejemplo un álbum o una caja), donde depositar aquellas fotos y objetos que te recuerden  a esa persona. Cuando lo consideres oportuno puedes revivir esos momentos y situaciones. Esta última opción la suelo recomendar a mis clientes una vez el duelo está encarrilado, pues en caso contrario puede tener los efectos contrarios a los buscados, aumentando los estados de tristeza y melancolía.

duelo y terapia

8. No seas exigente contigo mismo. El duelo es un proceso lento pero progresivo, y como tal dura un tiempo, aproximadamente entre 1,5 y 2 años. Por este motivo no quieras correr, sé paciente y toma conciencia que no es un proceso lineal, lo que significa que un día puedes sentirte muy animado y alegre, y al día siguiente volver a conectar con el llanto y la tristeza. Piensa que es absolutamente normal, y no significa de ninguna manera un retroceso en el proceso. No te castigues ni culpabilices por ello.

Se considera que se ha llegado al final del duelo cuando somos capaces de recolocar emocionalmente a nuestro ser querido, aceptando que aunque esa persona ya no está presente, una parte de ella sigue viviendo en nosotros. Esta aceptación de la nueva realidad nos permite seguir nuestro camino, aprendiendo de lo vivido junto a esa persona y aceptando que la vida ha cambiado, lo que nos lleva a abrirnos a nuevas experiencias y relaciones.

Por último es importante que tengas en cuenta que a medida que pase el tiempo debes ir sintiéndote mejor respecto a la pérdida. Aunque al inicio del proceso de duelo la mayoría de tus pensamientos estarán focalizados en el hecho traumático, a medida que pasen los días, otros aspectos como el ámbito social, laboral y familiar irán ocupando el sitio que les corresponde en tu vida. Si no es así, y sientes que tu dolor y las emociones derivadas de la pérdida ocupan la mayor parte de tus energías y de tu tiempo, entonces sería aconsejable que buscases ayuda profesional para elaborar el duelo de una forma saludable. 

Leslie Beebe

CONTACTO:




Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...