Mostrando entradas con la etiqueta terapia parejas Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terapia parejas Barcelona. Mostrar todas las entradas

Como mejorar la comunicación en pareja

Como mejorar la comunicación en pareja. Una comunicación eficiente es uno de los pilares básicos del buen funcionamiento de la pareja. Sin embargo, con el paso del tiempo, es un factor que suele descuidarse en la relación, lo que conduce a malentendidos, discusiones y situaciones de tensión en la pareja. 
Mejorar la Comunicación en Pareja

En las sesiones de terapia es común escuchar, en personas que llevan tiempo en su relación, expresiones del siguiente tipo; “es que mi pareja no me entiende /no me escucha”, “me siento atacado/a por mi pareja”, “nunca me pregunta como me siento”, “no me tiene en cuenta en sus decisiones”… y tantas otras que manifiestan una deficiente comunicación en la pareja.

Los problemas de comunicación pueden llevar a la pareja a sentirse cada vez más alejados el uno del otro. Incluso aunque los dos miembros quieran resolver la situación y comunicarse de una forma saludable, a veces no poseen el conocimiento ni las herramientas necesarias para hacerlo. Si no se pone remedio a este tipo de situaciones, una comunicación ineficiente puede llevar, con el paso del tiempo, a la ruptura de la relación.

A continuación comentaré algunas pautas que nos pueden ayudar a mejorar nuestras habilidades de comunicación en pareja. No obstante, antes de eso, quiero remarcar unos factores básicos que debemos tener en cuenta a la hora de plantearnos una buena comunicación.

El primero es fomentar una actitud de equipo en la pareja y no de enfrentamiento a la hora de hablar sobre los problemas. Una eficiente resolución de conflictos pasa por mantener una actitud de colaboración, y no de rivalidad con el otro. La base de una buena comunicación es la voluntad de construir y no de destruir. Cuando nos tomamos las cosas de forma personal, y vamos a herir a nuestra pareja lo único que conseguimos es generar rencor y malestar en la relación. Si sentimos que estamos enfadados, quizás no sea un buen momento de hablar sobre aquello que nos preocupa, en consecuencia lo mejor es que nos demos un respiro y dejemos la conversación para otro momento más oportuno.  

El segundo aspecto fundamental, relacionado con el primero, es hablar desde la empatía y el cariño hacia nuestra pareja. En este sentido debemos evitar que la conversación derive en una lucha de egos, por ver quien tiene razón, y por tanto es importante que el diálogo se mantenga en un clima de cooperación mutua.

Comunicación en Pareja

El tercer y último aspecto es mantener una actitud de respeto hacia el otro, lo que significa cuidar el tono y evitar entrar en insultos o descalificaciones hacia la otra persona.

Una vez mencionado estos aspectos, os paso a comentar algunas pautas que os pueden ayudar a la hora de comunicaros con vuestra pareja.

1. No des las cosas por supuestas y deja de interpretar. Generalmente, cuando ya llevamos un tiempo con nuestra pareja, aparece la tendencia a interpretar lo que la otra persona piensa o quiere respecto a un tema determinado. En estos casos nos callamos y actuamos según creemos que la otra persona piensa, lo que en muchas ocasiones nos conduce a malentendidos y a discusiones posteriores. Los motivos de suponer y no decir nada pueden ser múltiples; miedo al conflicto, miedo a que el otro se enfade, temor a ser juzgado, etc… no obstante a veces el querer evitar estas situaciones, justamente nos conduce a todo lo contrario. Por lo tanto si algo no entendemos respecto a nuestra pareja, mantenemos dudas o no lo recibimos claramente, la opción más saludable es preguntar siempre.

2. Deja un espacio para tu escucha. Es habitual que en las conversaciones, en especial cuando hacen referencia a temas delicados y susceptibles de generar conflicto, nos posicionemos únicamente en un rol de emisor. Esta actitud significa que solo nos focalizamos en aquello que vamos a decir cuando la otra persona acabe de hablar, olvidando escuchar los argumentos del otro. A parte de que la otra persona pueda sentirse molesta, al ser consciente de nuestra falta de escucha y de compresión hacía ella, mantener una posición únicamente de emisor es un factor que impide una eficiente y saludable comunicación. Es por este motivo que también debemos adoptar el rol de receptor en la conversación, dejando un espacio para que la otra persona se exprese.

"Nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, sino que escuchamos para contestar" Anónimo

Es importante que como receptores mantengamos una escucha externa; aquello que nos dice la persona, así como también una escucha interna; es decir como nos hace sentir su mensaje. Darnos este tiempo de escucha nos permitirá expresarnos de una forma más sincera y auténtica, facilitando la resolución de conflictos y la posibilidad de llegar a acuerdos.

Terapia Barcelona Pareja


3. Toma conciencia del momento oportuno. Es recomendable que cuando se tratan temas susceptibles de generar polémica se haga en un entorno relajado, con tiempo y sin distracciones. Debe ser un momento en el cual los dos miembros de la pareja se encuentren abiertos al diálogo, evitando así situaciones en que uno puede estar cansado, estresado o simplemente distraído con otros temas. Los estados de irritación y estrés siempre son un obstáculo para mantener una eficiente comunicación en la pareja, derivando con toda probabilidad en un enfrentamiento hostil.

4. Focaliza la conversación. Es conveniente discutir los temas de uno en uno. Por esta razón es importante que tengamos muy presente aquello que queremos comunicar al otro, sin irnos por las ramas, ni tampoco sacar otros temas de conversación. Es habitual que cuando enfrentamos un tema, surja por alguna de las partes reproches y críticas sobre hechos pasados. Si ese es el caso, debemos reencuadrar y enfocarnos en el tema en cuestión, posponiendo los temas pendientes para otro momento. Referirse a errores del pasado únicamente conduce a una escala de confrontación, a una lucha de poder por ver quien tiene la razón. De esta forma se pierde de vista el tema a tratar y se imposibilita llegar a una solución.

5. Evita criticar y acusar. Es habitual que en las conversaciones surjan momentos de tensión, los cuales se caracterizan por la manifestación de críticas y reproches hacia el otro. Este tipo de comunicación es recibida por la otra persona como una agresión, lo que conduce a que ésta adopte una actitud defensiva y cerrada. En consecuencia, y para poder mantener un diálogo saludable, es recomendable sustituir las acusaciones por preguntas, y las demandas por peticiones. Aquí os dejo algunos ejemplos:

“Cuando hablamos quiero que dejes el dichoso móvil” sustituirlo por “¿te importaría dejar el móvil mientras hablamos?”

“Nunca me escuchas cuando te hablo” sustituirlo por “para mí sería importante sentirme escuchada”

En esta línea es preferible hablar de hechos concretos, de lo que la persona hace, y no ponerle una etiqueta por lo que es. Las etiquetas no favorecen al cambio, todo lo contrario, pues la persona que las recibe se siente juzgada y herida, adoptando una actitud defensiva. Por ejemplo:

“Eres un desastre, te has vuelto a dejar las llaves” sustituirlo por “te has vuelto a dejar las llaves, últimamente te olvidas mucho de las cosas”.

6. Evita la acumulación de emociones negativas. Es importante que comuniquemos las quejas y los desacuerdos con nuestra pareja en el momento, evitando así posponerlos y que se vayan acumulando en nuestra mochila emocional. Se trata de poner encima de la mesa las quejas y el malestar en el instante que sucedan y de forma asertiva, para así buscar la solución más adecuada en cada caso.

7. Evita las generalizaciones. Términos generales como “siempre”, “nunca”, “todos”, raras veces son ciertos y únicamente conducen a formar etiquetas. Es diferente decir; “Últimamente siento que no me escuchas” que “siempre estás en la parra”.

8. Piensa antes de hablar. A veces la impaciencia y la impulsividad nos pueden llevar a ser excesivamente sinceros con nuestra pareja, sin tener en cuenta las consecuencias de nuestras palabras. Por ello es importante hacer uso de la empatía, entendiendo como se puede sentir el otro ante nuestras palabras, así como evaluando si éste es el mejor momento y la mejor forma de comunicárselo. A veces nos pueden invadir sensaciones o sentimientos pasajeros, que es mejor guardarse y esperar un tiempo para ver como evolucionan. Por ejemplo; “Estoy agobiado de la relación, últimamente me siento distanciado de ti” es una frase que puede ser muy dura para nuestra pareja. En caso que tengamos este tipo de pensamiento, lo mejor es dejar pasar un tiempo, asegurándonos que eso es así y que no es solo una situación pasajera. Debemos tener en cuenta que siempre habrá tiempo para comunicárselo a la pareja en un futuro si nos seguimos sintiendo así, por tanto paciencia.

Terapia Parejas Barcelona

9. Mantén la coherencia en la comunicación. La comunicación verbal ha de ir acorde a la no verbal. Decir al otro algo así como “sí, ya sabes que te quiero”, con cara de agobio dejará a la otra persona incrédula ante tal afirmación.

10. Sé empático/a. Ser empático/a significa ponerse en el lugar del otro, teniendo en cuenta su punto de vista y comprendiéndolo. En una relación de pareja, donde debe existir un equilibrio entre el dar y el recibir, ser empático/a nos permite tener en cuenta cuáles son las necesidades y perspectivas del otro en la relación, y no sólo las nuestras, facilitando la llegada a acuerdos.

A continuación te dejo otros de mis artículos sobre el mundo de la pareja:

La desconfianza en la pareja

Como superar una infidelidad
Leslie Beebe






¿Estás en una relación tóxica?


¿Estás en una relación tóxica?. Las relaciones de pareja no son tan sencillas como los cuentos y las películas nos han hecho creer. Las personas, como las relaciones, cambian a medida que pasa el tiempo, y esto supone un esfuerzo por parte de ambos miembros de la pareja por atender y cuidar de la relación. El respeto, la confianza, la cohesión, el cariño, el crecimiento mutuo y la buena comunicación son algunos de los elementos que deben ser tenidos en cuenta si queremos afianzar una relación saludable en el tiempo.

relación tóxica

En las consultas de terapia, nos encontramos con un gran número de personas que se encuentran muy alejadas de esta realidad, pues viven su relación de pareja desde el conflicto y el malestar, es lo que denominamos como relaciones tóxicas. Dentro de este tipo de relaciones se generan unas dinámicas altamente peligrosas entre la pareja, que incluso pueden llegar a situaciones de maltrato psicológico y físico si no se le pone límite.

Las relaciones tóxicas se caracterizan porque al menos uno de los miembros de la pareja mantiene un comportamiento y unas actitudes de conflicto y falta de respeto hacia el otro, lo que genera en la pareja un estado de vulnerabilidad psicológica y emocional.

En un gran número de ocasiones, la persona que está inmersa en este tipo de relación tóxica no se da cuenta de las situaciones de abuso a las que se ve sometida por parte de su pareja. Muchas veces la familia y los amigos son los que dan la voz de alarma, sin embargo en pocas ocasiones ésto sirve para que la persona pueda abrir los ojos y darse cuenta de la realidad que está viviendo.

A continuación voy a comentar algunos indicios que nos pueden indicar que nos encontramos ante una relación de pareja tóxica. Es importante tener en cuenta que para considerar que estamos ante una relación tóxica, deberían darse más de uno de estos indicadores, a la vez que también debería mantenerse en el tiempo.

1. Te das cuenta que no eres feliz con tu pareja. La relación ha dejado de aportarte ilusión y alegría, para pasar a sentirte infeliz, quizás triste, irritado/a o apático/a. Así mismo sientes incomodidad o nerviosismo al estar con tu pareja.

2. Has sufrido cambios en tu personalidad. Te das cuenta que la valoración que tienes de tu persona es pobre, y cada vez te sientes menos capaz para hacer cosas por ti mismo/a. Te invaden con frecuencia pensamientos del tipo; “no sirvo”, “no valgo”, “merezco lo que me pasa”, etc… También puede ser que hayas sufrido cambios drásticos en tu personalidad; quizás antes te mostrases como una persona abierta, sociable y optimista, y ahora te comportes de una forma totalmente opuesta.

terapia pareja

3. Trastornos de salud. A menudo sufres de malestar; puede ser que tengas dolores físicos, te sientas agotado/a al final del día sin motivo aparente, también que hayan aparecido pensamientos invasivos y recurrentes en los últimos tiempos, o bien sientas que tienes problemas para dormir o comer.

4. Sensación de pérdida de libertad y de confianza en la relación. Tu pareja quiere controlarte en todo momento, preguntándote donde y con quien estás. También te sientes vigilado/a en aspectos como el vestir, tu apariencia física… Poco a poco sientes que te vas alejando más de amigos y familiares, y que mantienes menos contacto con ellos. Incluso tienes conocimiento de la invasión de tu intimidad, pues sabes que tu pareja espía tu móvil y tus redes sociales.

5. Faltas de respeto continuas por parte de la pareja. Tu opinión ha dejado de tener interés y valor en la relación, tu pareja no te escucha, e incluso te acusa de no hacer nada bien. Son frecuentes los comentarios despectivos, de desvalorización y desprecio hacia tu persona por parte de tu pareja, incluso pudiendo llegar al insulto. Sientes que cedes en la mayoría de discusiones, dándole así la razón para no crear conflicto.

6. Resignación y servidumbre. Sientes que haces las cosas no por ti mismo/a, según tus deseos y necesidades, sino únicamente para contentar los gustos y demandas de la otra persona.

7. Justificación. Te ves justificándote ante ti mismo/a, o ante otras personas por el comportamiento abusivo de tu pareja. Tu actitud es no darle una mayor importancia al tema, o bien culpabilizarte de que eres tú quien no hace las cosas correctamente.

terapia barcelona

8. Culpabilización. Tu pareja te echa la culpa de todo lo que está sucediendo entre vosotros, y tu acabas por creerte que es así, y que por tanto hay algo malo o erróneo en tu persona que te hace responsable de la situación. Esta culpabilización conduce a que con frecuencia aceptes los chantajes emocionales característicos de una pareja tóxica.

9. Autoengaño. Te dices a ti mismo/a que la otra persona cambiará y buscas razones que apoyen esa teoría. Puede ser que también creas que la relación es sagrada, y que por tanto debe mantenerse pese al sufrimiento que eso te comporta.

10. Consentimiento. En el terreno íntimo puede que consientas mantener relaciones sexuales con tu pareja, a pesar de que no tienes ganas, solo para complacerle o evitar que se enfade. También puede ser que aceptes prácticas sexuales con las que no estás de acuerdo, o bien que tu pareja te desprecie en este terreno, comparándote con otras parejas anteriores.

Si te encuentras viviendo una relación tóxica lo primero es tomar conciencia si tu integridad física corre peligro; si es así, debes pedir ayuda a las autoridades lo antes posible. Si te sientes perdido/a, puedes llamar al teléfono del maltrato, el 016, y allí te informarán sobre cómo proceder. Si quieres conocer más sobre este servicio, aquí te dejo un artículo:


En caso que ésta no sea tu situación, la terapia de pareja puede ser una vía de solución al problema. La terapia de pareja permite replantearse las dinámicas relacionales para así poder recuperar la comunicación y el equilibrio emocional dentro de la relación. En estos casos, y para que la terapia de pareja tenga éxito, es imprescindible que ambos miembros de la pareja se comprometan con el proceso de terapia, cosa que no siempre es posible. En otras ocasiones simplemente deberemos aceptar que no hay marcha atrás, y que la mejor opción es terminar con la relación si no queremos salir más perjudicados.

A continuación te dejo otro de mis artículos referente a las personas tóxicas.

Como tratar con personas tóxicas


"Si amarte significa hacer a un lado mi amor propio, mi vínculo contigo es tóxico, no me interesa" Walter Riso


Leslie Beebe
https://lnkd.in/d8mCUkV
https://www.milanuncios.com/psicologos/terapia-gestalt-en-barcelona-296562125.htm

La desconfianza en la pareja


La desconfianza en la pareja. Uno de los principales enemigos de las relaciones de pareja es la desconfianza. Tanto si somos nosotros quien desconfiamos, como si es nuestra pareja quien se muestra desconfiada, es un tema que no es fácil resolver. Uno de los ejemplos más claros que muestra la desconfianza hacia el otro es espiar su móvil. Si alguna vez nos hemos sentido tentados a ello, sería un buen momento para preguntarnos que está pasando en nuestra relación que nos lleva a plantearnos este tipo de actos.

terapia desconfianza


Personalmente, distingo entre tres tipos de desconfianza, aunque ninguna de ellas justifica el realizar un acto ilegal y no ético, como es invadir la privacidad del otro, espiando su móvil.

El primer tipo de desconfianza es aquella que tiene una base real, es decir que podemos corroborar con hechos de la realidad. Algunos ejemplos pueden ser; que nuestra pareja cambie súbitamente de actitud con nosotros, mentiras que acaban saliendo a la luz, o bien infidelidades descubiertas, entre otros.

El segundo tipo de desconfianza es la que no está sustentada por actos de la realidad que puedan explicarla, sino que surgen de la mente de la propia persona. En estos casos existe una predisposición en la persona a percibir la realidad a través de unas lentes que magnifican la sospecha y la desconfianza hacia el otro. Los motivos de esta desconfianza pueden ser múltiples como malas experiencias vividas en relaciones anteriores y que no se han sanado, o bien carencias emocionales vividas en el pasado, entre otras. No obstante el denominador común en todos estos casos suele ser una baja autoestima y una inseguridad personal de la persona que desconfía. Esta inseguridad personal suele manifestarse en un gran miedo a perder a la otra persona y en consecuencia la activación de toda una serie de mecanismos de control respecto a la pareja. Un claro ejemplo de este tipo de desconfianza serían los celos.

terapia pareja Barcelona

El tercer tipo de desconfianza es aquella que surge como resultado de una idealización de la pareja. Cuando iniciamos una relación ponemos grandes expectativas en el otro, no vemos a esa persona con sus defectos y aptitudes, sino que solemos proyectar en el otro aquel ideal que nosotros tenemos de pareja. En este estado de enamoramiento solemos exaltar lo positivo de aquella persona, mientras obviamos lo negativo, de esta forma le añadimos más cualidades de las que realmente posee. Este es un proceso común en una primera época de enamoramiento, sin embargo es importante que seamos conscientes de ello, y que por tanto, a medida que pase el tiempo, y la relación avance, deberíamos poder percibir a esa persona en su totalidad, y en consecuencia dejar de lado esa primera imagen que habíamos proyectado en ella. Solo así seremos capaces de ver a la otra persona tal y como es, con sus defectos y sus virtudes, pues este es el tipo de amor que perdurará en el tiempo.

No obstante muchas personas no salen de esa proyección, poniendo en el otro expectativas que nada tienen que ver con la pareja. De esta forma idealizan a la pareja, viéndola como quieren verla, y no como realmente es. Con el tiempo y la estabilización de la relación, estas personas afirman que el otro ha cambiado, que no es la misma persona que conocieron en el pasado, o incluso que se sienten engañadas porque dicen no conocer el verdadero yo de la otra persona. En estos casos las dudas y la desconfianza respecto al otro también son habituales.

La confianza es uno de los pilares básicos del buen funcionamiento de una relación, por este motivo cuando la desconfianza aparece no debemos dejar pasar la oportunidad de ver qué está sucediendo en la relación, así como qué nos está pasando a nosotros con ella. También es verdad que sanar la desconfianza, y volver a confiar en la relación suele requerir de tiempo, así como  de una constancia y un esfuerzo por parte de ambos miembros de la pareja, y eso no siempre es posible.

Como hemos dicho anteriormente el origen de la desconfianza puede ser muy variable. En caso que la desconfianza proceda de uno mismo, es decir en aquellas situaciones en que no existe una base real que explique los motivos para desconfiar, sería importante que la persona admitiese a su pareja y a sí mismo que tiene un problema. Una vez aceptada la problemática, lo recomendable sería que iniciase un proceso de terapia para así superar las inseguridades que le llevan a desconfiar de su pareja.

En el resto de casos en que aparece la desconfianza en la pareja, la comunicación entre ambos miembros es fundamental.
Sentarnos a dialogar es básico si queremos resolver los problemas de pareja que ha ocasionado la desconfianza. El diálogo permitirá a cada parte expresar los sentimientos respecto a lo sucedido, para así o bien dar una nueva oportunidad a la relación, o bien decidir dar por terminado el vínculo.

terapia de pareja Barcelona

El diálogo que se establezca entre la pareja debería contar con las siguientes características:

1. Debe realizarse en un entorno tranquilo, así como en un momento en que ninguno de los dos miembros esté pendiente de otros temas.

2. Dialogar no se trata de acusar a la pareja, o a otras personas, es básico centrarnos en nosotros mismos y en cómo nos sentimos por lo sucedido, dejando de lado el señalamiento de las acciones del otro.

3. Debemos evitar juzgar a la pareja por sus acciones, simplemente debemos comunicarle como nos ha hecho sentir su actuación. Una vez hemos expresado nuestras emociones y sentimientos al respecto, también es importante comunicar aquello que necesitamos de la otra persona a partir de ahora.

4. El diálogo requiere también de una dosis importante de empatía, para así entender los sentimientos de la otra persona. En la mayoría de casos aunque las acciones del otro nos hayan dolido, debemos tener en cuenta que seguramente no fueron hechas con la intención de hacernos daño. Esto no significa que la pareja no deba responsabilizarse por el daño causado. Asimismo responsabilizarse de los actos no solo significa pedir perdón al otro, sino también escuchar qué necesita la pareja, para así realizar los cambios oportunos que posibiliten la recuperación de la confianza entre ambos lo antes posible.

5. El diálogo también requiere de escucha, no solo de expresión. Es normal, y más cuando estamos dolidos, querer comunicar al otro todo nuestro sufrimiento, sin embargo también es importante dejar el espacio necesario para que la pareja se exprese. La escucha también demanda no reaccionar impulsivamente a las palabras del otro, dándonos el tiempo para digerir aquello que nos dice y evitando juzgar sus palabras. En este sentido también es aconsejable no actuar de forma precipitada, lo que conlleva no tomar decisiones importantes en estos momentos.

Por último es importante tener en cuenta que la voluntad de diálogo debe surgir por ambas partes, en caso contrario es muy difícil poder llegar a puntos de acuerdo que faciliten una toma de decisión conjunta. En otras ocasiones, aunque existe voluntad de diálogo por ambas partes, la comunicación resulta imposible entre la pareja, por lo que en estos casos sería recomendable una terapia conjunta para clarificar y resolver dichos obstáculos.

Leslie Beebe
CONTACTO:




Como Superar una Infidelidad


Como superar una infidelidad. Según datos del 2016 de la Vanguardia, en España se producen una media de 7 rupturas por cada 10 matrimonios. Uno de los principales motivos que explica esta elevada estadística es la infidelidad. En uno de mis anteriores artículos os comentaba la posibilidad de perdonar una infidelidad (CLICA AQUÍ para leerlo); hoy os hablaré sobre si una infidelidad debería ser causa determinante para finalizar una relación, y comentaré aspectos importantes a tener en cuenta en estos casos.

como superar una infidelidad

Existen múltiples causas que motivan la infidelidad en una pareja; factores neurológicos, de personalidad, de deseo sexual… sin embargo en la mayoría de casos la infidelidad se produce debido a una insatisfacción, ya sea originada por un problema personal, o bien por la propia dinámica de la relación.

Etimológicamente hablando, la palabra infiel se compone de 2 partes “in” y “fiel”. “In” significa no, y “fiel” hace referencia a la fe, tiene que ver con creer. Por tanto, al igual que en el ámbito de la religión, donde se llama infieles a aquellos que no creen en una determinada doctrina, el que es infiel en la pareja ha dejado de creer en la otra persona. Pero, ¿qué significa no creer en la pareja?, principalmente quiere decir que el infiel siente que no puede encontrar en la otra persona aquello que necesita o desea de la relación, por este motivo busca satisfacer ese deseo fuera.

No obstante nada es tan sencillo ni tan homogéneo como parece; en primer lugar muchas veces la persona infiel no tiene conciencia de aquello que le está pasando, simplemente ante un malestar o agobio que está sintiendo en su vida actúa de forma irresponsable, y busca la solución fuera de la relación. En estos momentos de incertidumbre, el infiel no se para a reflexionar qué le sucede y tampoco tiene en cuenta las consecuencias que sus actos pueden ocasionar en la pareja. Otras veces el infiel, aun siendo consciente que algo le falta en la relación, no se lo comunica a la otra parte. Los motivos de este silencio pueden ser diversos como la vergüenza, el miedo o la culpa, entre otros. En estos casos la persona infiel prefiere no enfrentar el problema con su pareja, y en consecuencia desvía su atención, buscando una solución alternativa fuera de la relación.

Sin embargo, no todo está perdido cuando se produce una infidelidad, muchas parejas retoman su relación, aun habiendo existido un episodio de este tipo.Obviamente cada caso es único y diferente, sin embargo antes de dar por terminada una relación por causa de una infidelidad, deberíamos tener en cuenta un par de factores; el primero es que no es aconsejable tomar decisiones en caliente. Esto significa que una vez la persona se entera de la infidelidad de su pareja debería dejarse un espacio para amortiguar el impacto de la noticia. Es importante que antes de actuar y tomar decisiones respecto a la relación, se deje un tiempo para que las aguas vuelvan a su cauce, y así poder hablar con la pareja en un ambiente relajado sobre lo sucedido. En segundo lugar, es recomendable no dejarnos influenciar por amigos, familiares e incluso por la propia pareja, respecto a qué camino seguir. Debemos tener claro que es una decisión difícil, no obstante es un paso que uno mismo debe tomar, sin influencias ni coacciones externas.

terapia pareja Barcelona

Por último, quiero destacar toda una serie de creencias sobre la infidelidad, que a veces se confunden o malinterpretan. Tenerlas en cuenta nos puede ayudar a decidir qué camino tomar ante esta difícil situación.

La primera creencia es que la persona infiel lo es porque es una mala persona. Sin duda la infidelidad es un acto que genera un profundo dolor en la pareja, sin embargo en la mayoría de casos (salvo excepciones), la motivación inicial del infiel no es ser malvado/a con la pareja. En este caso podríamos decir que el dolor causado por la infidelidad es más una consecuencia, que no un motivo. Con ello no quiero decir que el infiel no sea responsable de sus actos, lo es plenamente, sin embargo no debemos juzgarlo como una persona maligna por ello. En caso que nuestra pareja nos haya sido infiel, deberíamos plantearnos si ha existido una intención inicial de hacernos daño por su parte, o más bien es una consecuencia de sus actos. Esta distinción nos puede ayudar a ver la infidelidad como un error cometido por el otro, y no como un acto de agresión intencionado contra nuestra persona.

La segunda creencia es aquella que nos dice que la persona infiel lo es porque ya no ama a su pareja. Aunque esta circunstancia puede ser cierta en algún caso, en la mayoría de situaciones no suele ser así. La mayoría de infidelidades no son motivadas por el desamor, sino que son producto de una falta de comunicación en la pareja, donde con frecuencia el infiel no ha expresado ni pedido aquello que necesitaba del otro. En otras ocasiones, la infidelidad es producto de una ineficiente gestión emocional por parte de la persona infiel. Independientemente del caso, cuando no hay amor en la pareja es más común que se produzca un abandono o una terminación de la relación, que no un acto de infidelidad.

La tercera creencia hace referencia a lo que podríamos denominar como opinión pública, la cual se manifiesta a través de diferentes discursos; un mensaje que seguro más de uno hemos oído es que si la infidelidad se ha producido es porque la persona traicionada no le estaba dando a su pareja aquello que necesitaba. Es frecuente oir este tipo de comentarios en entornos machistas, donde el infiel ha sido el hombre, y la mujer ha sido la perjudicada, haciendo sobretodo referencia al ámbito sexual. Curiosamente en estas situaciones no se explica la otra versión de la historia, donde se supone que la mujer debería tener telepatía, u algún otro don que le permitiese ver lo que piensa la pareja, pues en la mayoría de casos el hombre, ya sea por miedo, vergüenza u algún otro tipo de limitación, no expresa su necesidad a la mujer. Otras veces las opiniones se centran en que si se ha producido la infidelidad, es porque la pareja debía de carecer de algún tipo de aptitud o conocimiento que le impedía satisfacer a su pareja. Esta última creencia hace que muchas personas que han sido traicionadas se sientan culpables, porque sienten que hay algo deficiente en su interior que justifica el acto de infidelidad por parte de su pareja. Respecto a esta creencia me gustaría comentar un par de aspectos:

a)  En primer lugar decir que nada justifica una infidelidad, es decir que el infiel es totalmente responsable de sus actos, y por tanto no puede poner la responsabilidad de dicha acción en su pareja.

b) En segundo lugar, que la infidelidad nunca puede justificarse por deficiencias o carencias que el infiel pudiese sentir en la relación, o bien por formas de ser y proceder del otro, pues eso significaría pasar la responsabilidad de los actos propios a la pareja. Asimismo, la persona agraviada no debe tomar responsabilidad por el acto de infidelidad de su pareja, y por tanto tampoco debe sentirse culpable por ello.

terapia Barcelona

La cuarta creencia está relacionada con el ego de la persona agraviada. Cuando se produce una infidelidad se genera un intenso dolor en la pareja, una herida que, independientemente de cual sea el desenlace futuro, tardará en cicatrizar. La persona agraviada sentirá todo tipo de emociones y sentimientos; dolor, rabia, tristeza, abandono, traición… siendo una de estas heridas aquella que toca el ego. Cuando estamos en pareja nuestro ego siente que somos los únicos depositarios del amor de la pareja, entendemos el amor del otro como exclusivo y por tanto equiparamos amor con un cierto tipo de posesividad respecto al otro. Entendemos así que uno es único para el otro (de aquí surgen los tan problemáticos celos). En el momento que se produce la infidelidad tomamos conciencia de que ese amor no es exclusivo como nosotros creíamos, aunque de hecho nunca lo fue, lo que sucede es que hasta este momento no teníamos conciencia de ello. El darse cuenta de la pérdida de exclusividad del amor del otro supone un duro golpe para el ego.

Recuperarse de una infidelidad no es tarea fácil para ninguno de los miembros de la pareja, pero sobre todo para el que la ha recibido. En estos casos una de las bases de la relación; la confianza, se ha visto seriamente dañada, por lo que ambos miembros deberán de poner de su parte si quieren darse una nueva oportunidad. Sin embargo, como en toda crisis, pueden surgir nuevas oportunidades, si es que ambas personas se comprometen con ello. La infidelidad puede abrir nuevas vías de comunicación en la pareja, por ejemplo puede facilitar que la pareja hable de temas que hasta ahora no se habían tocado, o bien favorecer una comunicación más sincera entre ambos.

En los casos de infidelidad es importante trabajar de forma terapéutica en dos sentidos; el primero sería resolver los problemas de comunicación en la pareja (ya hemos dicho que la falta de comunicación es uno de los principales motivos por los que se produce la infidelidad). Por tanto, ambos miembros de la pareja deberían reunirse y hablar con calma de lo sucedido, permitiéndose expresar libremente y de forma sincera cómo se sienten respecto a la relación. La segunda tarea a desarrollar sería que la persona infiel realizase un trabajo personal, para así tomar conciencia de cuales son los motivos que le han llevado a actuar de forma irresponsable con su pareja.

terapia infidelidad

En ambos trabajos la terapia puede ser el espacio de escucha, comprensión y expresión necesario para que los miembros de la pareja puedan resolver este conflicto. El espacio terapéutico permite un ambiente objetivo y de no juicio para la pareja, en el cual encontrar soluciones constructivas ante una crisis de esta magnitud.

Si acabas de vivir una infidelidad, o bien necesitas un espacio de mediación para resolver problemas con tu pareja, la terapia puede ayudarte. Puedes pedir más información en el siguiente enlace,  CLICA AQUÍ o bien en el teléfono 645 368 714.

Leslie Beebe

CONTACTO:





Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...