Mostrando entradas con la etiqueta autoestima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autoestima. Mostrar todas las entradas

Como abordar el autosabotaje

Como abordar el autosabotaje. En más ocasiones de las que podemos esperar, no alcanzamos las metas que nos proponemos. Es una realidad que a veces la vida no se alinea con nosotros para conseguir nuestros propósitos, sin embargo, en muchas otras ocasiones, somos nosotros quien nos ponemos las trabas para alcanzar nuestros objetivos. En estos casos hablamos del denominado autoboicot o autosabotaje.

como abordar autosabotaje


Cuando nos dejamos llevar por el autosabotaje nos paralizamos para alcanzar nuestros objetivos, siendo nosotros mismos quien nos cerramos la puerta a vivir la experiencia, al creer que no somos capaces de tener éxito en nuestro empeño.

El autosabotaje incluye creencias, pensamientos, actos y conductas (conscientes o inconscientes) que nos impiden cumplir con nuestros propósitos. Esta actitud se centra en evitar, huir o simplemente no actuar cuando debemos mover ficha e ir hacia lo que deseamos. El autosabotaje nos refugia en nuestra zona de confort, en la que nos sentimos cómodos, evitando así que nos aventuremos hacia lo desconocido. Distintos miedos sustentan esta actitud, como el miedo a sufrir, el miedo a fallar, el miedo al éxito o el miedo a no dar la talla, entre otros.

Entre los factores que influyen en este autoboicot, podemos destacar los siguientes:

El autoconcepto: El autoconcepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos. Dentro del autoconcepto podemos encontrar dos partes; la identidad individual; relacionada con nuestro temperamento y personalidad única, y la identidad social, la cual se vincula con las relaciones que mantenemos a nivel social con otros grupos de población; como puede ser el lugar donde vivimos, la religión, la cultura o el propio entorno familiar, por enumerar algunos. Ambas partes van formando la imagen que tenemos de nosotros mismos, es decir el autoconcepto.

Aunque el autoconcepto se forma en gran medida en los primeros años de vida, la realidad es que una vez somos conscientes de él, podemos trabajar para formar una visión más realista y a la vez más saludable de nosotros mismos. La infancia y la adolescencia son las épocas más decisivas en la formación de nuestro autoconcepto.

Personas que vivieron infancias o adolescencias traumáticas, en las que no recibieron el apoyo y el cariño de sus padres, con tipos de apego inseguros o ansiosos a nivel familiar, pueden haber desarrollado una pobre imagen de sí mismos, lo que alimentará la creencia de que no son capaces de conseguir aquello que se propongan, dudando así de sus capacidades. 

Asimismo, en aquellos casos en que los padres han sobreprotegido a sus hijos, no dejándoles experimentar por si mismos, ni tampoco dándoles la confianza de creer en sus capacidades, también son casos susceptibles de instaurar el patrón del autosabotaje en el futuro adulto.

La autoestima: otro factor que influye en el autoboicot es el estado de nuestra autoestima. La autoestima se refiere a la medida en que nos gustamos, aceptamos y validamos a nosotros mismos. La autoestima es un factor a trabajar durante toda nuestra vida, pues múltiples experiencias pueden provocar que ésta se tambalee, como puede ser una ruptura sentimental, o la pérdida de un trabajo. Mantener un nivel de autoestima saludable nos ayuda a creer en nuestras posibilidades ante los retos que puedan aparecer en nuestra vida, ayudándonos a salir de nuestra zona de confort. Por el contrario, huir o evitar experiencias, quedándonos en nuestra zona de confort, aunque puede aportarnos una sensación de alivio en un primer momento, la verdad es que a largo plazo daña nuestra autoestima, al hacernos sentir inseguros y poco capaces de asumir nuevos retos.

Las creencias limitantes. Este tipo de creencias influyen de forma negativa en el estado de nuestra autoestima, y distorsionan el autoconcepto que mantenemos sobre nuestra persona. Pensamientos del tipo; “no valgo”, “soy estúpido”, “los otros pueden pero yo no”, “no voy a conseguirlo”… son todos ellos ideas derrotistas que nos llevan a no actuar para alcanzar nuestras metas.

Asimismo, la forma a través de la cual nos autoboicoteamos también difiere según cada caso. Entre las principales formas de autoboicot, podemos destacar las siguientes:

Procastinación. La procastinación significa posponer o retrasar las cosas que tenemos pendientes. Los motivos son varios; puede ser por un exceso de perfeccionismo, por el miedo a no estar a la altura, por el miedo a fallar o bien por la dificultad para poner límites, entre otros.

Justificación. Las justificaciones y excusas son otra forma que tenemos de no asumir las responsabilidad de pasar a la acción y poder cumplir con nuestros objetivos.

Proyección. La proyección es un mecanismo de defensa a través del cual atribuimos a otras personas las virtudes o carencias propias. Por ejemplo puedo poner el rechazo que siento hacia mí mismo en otras personas, culpándoles porque son los otros quien me rechazan, y por este motivo soy incapaz de alcanzar mis metas. Utilizando la proyección lo que hacemos es huir de nuestra responsabilidad sobre nuestra persona, y sobre aquello que nos sucede en la vida.

Tolerancia a la frustración. Otro aspecto que influye a la hora de autoboicotearnos es la baja tolerancia a la frustración. Vivimos en una sociedad tecnológica muy exigente y rápida a la vez, en que habitualmente podemos obtener aquello que deseamos de una forma casi automática, gracias a las nuevas tecnologías. Esta facilidad para disponer de aquello que deseamos en un tiempo record, ha influido en que nuestra tolerancia a la frustración sea mucho menor que en el pasado; es decir que cuando deseamos obtener algo que requiere de un esfuerzo y constancia por nuestra parte, la respuesta suele ser que acabamos abandonando, debido a la falta de gratificación que experimentamos a corto plazo.

terapia Barcelona


A continuación te comento algunas pautas que pueden ayudarte a lidiar con el autoboicot hacia ti mismo.

1.     Identifica en qué áreas de tu vida te autoboicoteas

El autoboicot puede darse en distintos aspectos de nuestra vida. Con el objetivo de ponerle remedio, identifica en qué áreas te cierras las puertas para conseguir tus metas; si es en el área laboral, afectiva, familiar, académica…

 

2.     Pon en un papel tus objetivos y metas

Cuando ponemos por escrito nuestros objetivos, generamos un mayor nivel de compromiso con nosotros mismos para cumplirlos, al igual que si compartimos y hablamos de esos objetivos con otras personas.

Respecto a tus objetivos procura elaborar un plan de acción que siga los criterios SMART, es decir que los objetivos que te plantees cumplan con las siguientes características: S- Specific (específicos), M-Measurable (cuantificables), A-Attainable (alcanzables), R-Relevant (relevantes) y T-Time-bound (de duración determinada en el tiempo).

 

 

3.     Realiza pequeños pasos para alcanzar tu meta. La idea de tener que cumplir con todas las tareas que tenemos pendientes, nos puede generar ansiedad y hacer que nos quedemos inmóviles. Por este motivo, establece pequeñas metas o tareas a corto plazo y dáte una recompensa cuando las alcances. Esta actitud nos ayuda a no agobiarnos, al ver que cada vez estamos más cerca de nuestra meta final.

 

4.     Se paciente y realista. La mayoría de metas que valen la pena alcanzar en esta vida requieren de un esfuerzo y una constancia por nuestra parte, simplemente no hay atajos. En tal sentido debes procurar ser realista y no impacientarte en la obtención de resultados; si eres constante y perseverante en el camino hacia tu objetivo, tienes muchos números de tener éxito.

 

 

5.     Revisa tu diálogo interno. Toma conciencia de la forma en qué te hablas y de aquello que te dices a ti mismo. Intenta cambiar tus pensamientos limitantes y negativos por otros de positivos que contribuyan a motivarte en la consecución de tus objetivos. Asimismo, procura hablarte con comprensión, empatía y respeto, igual que lo harías con otras personas.

 

6.     Acepta tus miedos. Es normal que plantearse nuevos retos sea sinónimo de incertidumbre y miedo, pues nos dirigimos hacia lo desconocido. No obstante, procura que ese miedo no te bloquee y te impida pasar a la acción. Recuerda que la mayoría estos miedos que te limitan son más producto de tu mente, que no de una realidad que pueda llegar a suceder. No olvides que puedes pasar a la acción aunque sea con miedo, y si es así, no te juzgues por ello, recuerda que todos tenemos miedo a algo.

 

 

7.     Procura encontrar un equilibrio en tu vida. Es importante que intentes mantener una estabilidad en tu vida a todos los niveles; mental, físico, emocional y espiritual. Aspectos como llevar una dieta saludable, descansar las horas necesarias, realizar ejercicio físico de forma periódica, fijarse retos en la vida, así como disponer de un entorno de confianza en el cual nos sintamos apoyados y aceptados por otras personas, son elementos fundamentales para alcanzar nuestras metas.

 

8.     Se flexible. Es importante que no busques el perfeccionismo en los resultados y seas flexible ante las incertidumbres que aparecen en la vida; procura reducir la exigencia contigo mismo, y evita querer tenerlo todo bajo control, pues ambas actitudes nos conducen a sentirnos frustrados y en última instancia al autosabotaje.

Debes recordar que el perfeccionismo no existe, pues la realidad depende de la visión particular con la que cada uno de nosotros percibimos la realidad. En ocasiones, la búsqueda de perfeccionismo no deja de ser más que un mecanismo evitativo que utilizamos para quedarnos en la pasividad, utilizándo este afán de perfeccionismo como una excusa para no alcanzar nuestras metas.

 

9.     Abandona la comparación. Procura no compararte con otras personas, pues cuando lo hacemos suele ser desde un nivel inferior respecto a la persona que nos comparamos, lo que nos conduce a sentirnos inferiores y al autoboicot. La comparación únicamente tiene su sentido de ser si se hace desde la motivación para mejorar en nuestro camino personal, pero no para juzgarnos y culpabilizarnos por no ser como otras personas.

 

10.  Cuidado con las expectativas. Tener unas expectativas demasiado altas, que no se corresponden con la realidad, o basadas en una visión idealizada de la vida, nos lleva a la frustración y al autoboicot. En tal sentido, fíjate unas metas alcanzables y realistas con tu situación, que te permitan avanzar y crecer según tus deseos y tus aptitudes personales.

Si sientes que eres tú mismo/a quien se pone piedras en el camino para alcanzar las metas que te propones, no lo dudes, la terapia puede ayudarte. Para más información sigue ESTE ENLACE.

Leslie Beebe



Las Creencias Limitantes

Las creencias limitantes. Quiero iniciar este artículo con una frase procedente de la PNL, la cual se relaciona directamente con el tema que trataré hoy; las creencias limitantes. La frase es la siguiente: “El mapa no es el territorio”. Esta frase hace referencia a que cada uno de nosotros percibimos la realidad de una forma distinta, subjetiva y personal. Podemos afirmar que cada persona vivimos el mundo a través de unas lentes diferentes y únicas; lo que supone que ante un mismo estímulo externo, las reacciones sean muy diferentes, según las lentes que procesan esa realidad.

creencias limitantes


Esta interpretación de la realidad tan variada parte de diferentes factores como son; el entorno familiar en el que crecimos, nuestra herencia genética, el tipo de educación que recibimos, o la cultura en la que nos criamos, entre los principales. Los primeros siete años de vida aproximadamente, cuando se forma el carácter, son vitales en la configuración del tipo de lentes que utilizaremos para percibir nuestra realidad.

Desde esta interpretación, única y singular, surgen las creencias y los valores que configuran nuestra persona, y que influyen en la forma como nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos. Las creencias tienen una función adaptiva en el entorno al que llegamos; en un primer momento los niños adoptan las creencias que les transmiten las figuras parentales y de autoridad. El niño, como una esponja, absorbe dichas ideas, adoptándolas como propias, pero sin ningún tipo de filtro por su parte. Con el paso de los años, las creencias influyen en nuestra forma de ser y de comportarnos de una forma totalmente automática, pues nos sentimos totalmente identificadas con ellas.

Aunque un gran número de las creencias que aprendemos en la infancia tienen una función adaptativa, y en este sentido nos habilitan para vivir en sociedad, e incluso nos potencian en determinadas áreas de nuestra vida; la realidad es que también existen creencias limitantes, las cuales funcionan como saboteadoras internas que nos impiden alcanzar nuestras metas.

Llega un momento en nuestra vida que estas creencias limitantes empiezan a manifestarse en nuestra psique como lo haría un virus en un ordenador, afectando nuestro normal funcionamiento y generándonos malestar.  Se produce así un conflicto interno entre una parte de nosotros que desea aferrarse a las creencias conocidas, aunque sean limitantes, y otra parte que empieza a rebelarse ante esas ideas. Se genera así un enfrentamiento donde uno empieza a preguntarse si esas creencias limitantes son realmente propias, y si tienen algún tipo de funcionalidad en el presente.

En el proceso de psicoterapia el trabajo con las creencias limitantes suele ser común en prácticamente todos los casos que acuden a consulta. En esta labor terapéutica el primer paso es  identificar estas ideas limitantes, para que así la persona descubra los efectos que estas creencias ejercen en su vida. Una vez identificadas, empieza el trabajo de suavizar las creencias limitantes, haciéndolas más flexibles, y más acorde a la esencia personal de cada uno. Este proceso suele requerir su tiempo, y siempre debe hacerse de una forma muy respetuosa con el paciente, revisando las ideas que le limitan, e identificando el peso que éstas tienen en su vida. El trabajo con las creencias limitantes permite desvelar patrones de relación y de conducta no saludables, que el paciente sigue repitiendo en su vida, para así cambiarlos por otros de más saludables. Asimismo, la terapia posibilita a la persona abrirse a nuevas creencias, que puedan estar más en la línea de su esencia, y de la forma como ella quiere vivir su vida.

Dentro de lo que denominamos como creencias limitantes podemos encontrar tres tipos básicos:

El primer tipo son aquellas creencias que hacen referencia a las aptitudes y capacidades personales; éstas están relacionadas con la autovaloración y el autoconcepto que cada uno de nosotros mantenemos sobre nuestra persona. Algunas de las creencias más comunes dentro de este tipo son: “soy inútil”, “soy lento”, “soy torpe”, “no soy suficiente”, “no valgo”, “no voy a estar a la altura”, etc….

El segundo tipo de creencias son aquellas relacionadas con el mundo que nos rodea y la sociedad en la que vivimos, así como el tipo de relación que mantenemos con nuestro entorno. Dentro de este tipo de ideas encontramos mensajes como; “sin sufrimiento no se consigue nada en la vida”, “quien algo quiere algo le cuesta”, “aquellos con estudios son los que triunfan en la vida”,quien calla otorga”, “querer es poder”, “se te va a pasar el arroz”, etc…

El tercer tipo son las creencias relacionadas con la idea de falta de merecimiento, su mensaje es que no merecemos que nos pasen cosas buenas en la vida. Un ejemplo de este tipo de creencias son aquellas relacionadas con la sensación de falta de merecimiento, como consecuencia de la ausencia de sufrimiento para conseguir algo en la vida. Por ejemplo; “no merezco que me suban el sueldo”, “no merezco estos halagos”, “no merezco que alguien me ame”, “no merezco este dinero que gané”… a todas estas creencias se le podría añadir la idea generalizada de;“no sufrí (o no lo suficiente) para merecer lo bueno que llega a mi vida”.

terapia Barcelona


Estos serían tres tipos básicos de creencias limitantes, aunque obviamente no están todas, pues las creencias adoptan formas muy diferentes dependiendo de cada persona y situación. Sin embargo, el efecto de estas ideas suele ser común en la mayoría de casos, al ser un ataque en toda regla a nuestra autoestima, limitándonos para alcanzar aquellas metas que nos proponemos en nuestra vida.

Por último quiero decir que tampoco debemos demonizar las creencias limitantes. Aunque en la actualidad pueden ser creencias que claramente nos restringen para alcanzar nuestros objetivos, la realidad es que muchas de ellas seguramente nos han permitido la supervivencia emocional en el pasado. Por este motivo, y al trabajar este tema en terapia, es importante que el paciente tome conciencia de la utilidad que han tenido estos condicionantes en su vida. En un gran número de casos, la persona se da cuenta que las creencias limitantes han desempeñado una función de protección, o bien han sido un elemento disuasorio, o de alerta ante posibles peligros. Entender la intención positiva de este tipo de creencias suele ayudar a la persona a cuestionarlas, para así poderlas flexibilizar, o cambiar según sea el caso.


Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

Terapia Gestalt Barcelona




Como aumentar la autoestima

Como aumentar la autoestima. La autoestima es el concepto y la valoración que tenemos de nuestra persona. Una autoestima saludable nos conduce a sentirnos dignos de ser valorados y queridos por nosotros mismos, sin tener que depender de la valoración y el cariño de los demás.

como aumentar la autoestima

La autoestima no es innata, nadie nace con la autoestima alta o baja, sino que es un concepto que varía a lo largo de nuestra vida. No obstante las experiencias vividas en la infancia, en los primeros años de vida, predispondrán en gran medida el tipo de relación que mantendremos con nuestra autoestima en el futuro. 

Si en la infancia vivimos en un entorno en que nuestras necesidades de seguridad, protección, afecto y reconocimiento fueron cubiertas, dispondremos de una mayor probabilidad de contar con una sana autoestima al llegar a la edad adulta. Si por el contrario en la infancia nos faltó cariño, protección, seguridad o reconocimiento, muy probablemente deberemos trabajar más con nuestra autoestima al llegar a la madurez. 

La formación de la autoestima está relacionada con la teoría del apego que estableció el psicoanalista inglés John Bowlby, la cual establece diferentes tipos de vínculo entre niños y padres. Dependiendo del tipo de vínculo creado, se facilitará un mayor o menor desarrollo de la autoestima en el niño

Aunque la infancia es una época de gran influencia en la formación de la autoestima, también es verdad que la adolescencia, así como diferentes experiencias que podemos vivir a lo largo de la vida, condicionaran su desarrollo.

Disponer de una autoestima saludable nos permite sentirnos bien con nosotros mismos, sin tener que depender del apoyo y validación de otras personas para ello. Conseguir una sana autoestima nos ayuda en diferentes aspectos de nuestra vida, algunos de ellos los comento a continuación:

Lidiar mejor con los conflictos y frustraciones de la vida.

Disponer de una mayor motivación para conseguir los objetivos y metas que deseamos alcanzar.

Impedir que el miedo y la incertidumbre nos paralicen, evitando así dejarnos llevar por el pensamiento negativo.

Amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, estando en paz con nuestra persona.

Vivir las relaciones desde la autonomía y no desde la dependencia.

La autoestima es un concepto que no depende de factores externos, ni de terceras personas, sino de la forma como nos tratamos, nos amamos y nos aceptamos a nosotros mismos. Sin embargo no debemos confundir tener una elevada autoestima con ser narcisista o egocéntrico, actuando con prepotencia por la vida, al contrario. Una autoestima saludable es aquella que nos habilita para aceptar nuestras fortalezas y debilidades, respetándonos y amándonos, pero también siendo capaces de empatizar con el resto de personas.

Desarrollar nuestra autoestima es un proceso que requiere de esfuerzo y constancia; debemos tener en cuenta que nadie goza de una autoestima alta siempre, sino que es un aspecto que puede fluctuar a lo largo de la vida. Así mismo hay personas que gozan de una elevada autoestima en un área determinada, por ejemplo en lo laboral, mientras que en otras áreas puede ser que su autoestima sea más frágil. Sea como sea, es un concepto que la mayoría de nosotros deberemos trabajar durante nuestra vida.

terapia Barcelona
www.ansiedad.barcelona

A continuación voy a comentar algunas pautas que nos pueden ayudar a aumentar nuestros niveles de autoestima.

1. Toma conciencia de tus necesidades y exprésalas
Uno de los principales factores que afectan a nuestra autoestima es la no expresión de nuestras necesidades. Cuantas veces por diferentes miedos; miedo al juicio, miedo a crear conflicto, miedo a no ser querido….y tantos otros, no nos posicionamos, sino que acabamos por callar y ceder ante las demandas de otras personas, accediendo a algo con lo que no estamos de acuerdo. 

Aunque en un primer momento acceder nos pueda parecer una buena idea, pues aquello que tanto temíamos no acaba sucediendo, la verdad es que la sensación que nos queda ante este tipo de situaciones es desagradable, pues al aceptar algo con lo que estamos en desacuerdo nos estamos traicionando a nosotros mismos. Adoptar una actitud de complacencia y sumisión ante el entorno nos conduce a no valorarnos ni respectarnos a nosotros mismos, por lo que nuestros niveles de autoestima se ven perjudicados. 

Es por este motivo, que aunque a veces nos cueste expresar debido a todo esos miedos que aparecen en nuestra mente, lo más saludable es poder manifestar aquello que necesitamos decir al otro. Si nos acostumbramos a ello, veremos como muchos de los temores que teníamos como el de crear conflicto o el miedo a que los otros se enfaden, son solo producto de nuestra fantasía, pues en la mayoría de ocasiones no se acaban materializando en la realidad.

2. Date cuenta que tú no eres tus pensamientos
Uno de los factores que tiene una mayor influencia en la salud de nuestra autoestima son nuestros pensamientos. Por este motivo es importante detectar aquellos pensamientos negativos, así como la forma y el tono cómo nos decimos este tipo de pensamientos. En primer lugar debes tener claro que no podemos controlar aquello que pensamos, pero sí la forma como reaccionamos ante ello. No debes dejar que tus pensamientos actúen como una verdad absoluta, a la que debes aferrarte, sino que debes cuestionarlos y percibirlos solo como una posibilidad. Es importante que tengas claro que tú eres quien conviertes tus pensamientos en realidad al darles crédito. Mentalízate que tú decides que hacer con tus pensamientos, no al revés.

El psiquiatra Claudio Naranjo define a la perfección el apego de nuestra persona a los pensamientos con las siguientes palabras:

 "El desapego se basa en no identificarnos con el contenido de la mente, somos el contexto o espacio donde esas percepciones se dan, pero no somos los pensamientos"

 Otras palabras que te pueden ayudar en este sentido son las siguientes:

 “No eres la charla que oyes en tu cabeza. Eres el ser que escucha esa charla”. JidduKrishnamurti

3. Cuestiónate tus pensamientos limitantes y negativos
Es una realidad que nuestra mente está programada para enfocarse más en lo negativo que en lo positivo. El enfocarnos en aspectos amenazantes de nuestro entorno es algo innato a nuestra biología, y es lo que nos ha permitido sobrevivir y evolucionar como especie. No obstante en la sociedad actual en la que vivimos, los peligros que podrían poner en riesgo nuestra integridad física han desaparecido casi por completo. 

La mayoría de miedos que surgen en nuestro pensamiento hacen referencia a fantasías elaboradas por nuestra mente. Futurizamos escenarios catastrofistas que en la mayoría de ocasiones difícilmente acaban sucediendo, sin embargo nuestro cerebro los percibe como si fuesen un peligro real, y por tanto nuestro cuerpo se activa para hacer frente a esa amenaza.

Un gran porcentaje de pensamientos que surgen ante situaciones que percibimos como peligrosas, son críticos y desvalorizadores hacia nuestra persona, limitando nuestra libertad de acción. Aunque son pensamientos que entendemos que son irracionales, no por ello dejan de tener un efecto negativo en nuestro estado de ánimo. En consecuencia, y en aras de fortalecer nuestra autoestima, es importante empezar a cambiar el tipo de relación que mantenemos con estos pensamientos. En vez de aceptar el mensaje de nuestra voz crítica interna, como hemos hecho hasta ahora, debemos empezar a cuestionar su utilidad e importancia en nuestra vida. Para ello, podemos hacer el siguiente ejercicio:

a) En primer lugar identifica las situaciones en que aparecen los pensamientos negativos y limitantes, escribe cual es su mensaje y como te hacen sentir.

b) Una vez tengas identificado el pensamiento, responde a las siguientes preguntas;

¿Qué experiencias anteriores de la realidad sustentan ese pensamiento?, si realmente existe un precedente, ¿Qué puedo hacer yo diferente la próxima vez que ocurra esta situación para cambiar al resultado?.
Si realmente ocurre aquello que tanto temo, ¿Qué es lo peor que puede pasar?, ¿y lo mejor?, ¿Qué es lo más probable que ocurra?.
¿Para qué te sirve y en qué te beneficia este tipo de pensamiento?
¿Qué le dirías a un amigo que tuviese este tipo de pensamiento?

Este ejercicio te ayudará a racionalizar tus pensamientos, no dejando que te afecten como hasta ahora a nivel emocional.

4. Identifica tus puntos fuertes
Todos tenemos fortalezas y debilidades, nada es blanco o negro. No obstante las personas con una baja autoestima suelen focalizarse únicamente es las debilidades. En este sentido es importante empezar a dar espacio a nuestras fortalezas, para así equilibrar la balanza. Un ejercicio que puede ayudarte a identificar tus puntos fuertes es el siguiente:

a) Piensa en cinco logros/éxitos que hayas conseguido en tu vida. Si tu autoestima está baja quizás te cueste identificarlos. Si éste es el caso, imagínate que se lo preguntas a un amigo o familiar, ¿Qué crees que te diría?. Si aún así no consigues identificarlos, puedes preguntárselo directamente a tus amigos o familiares, para que ellos te digan cuáles consideran que han sido estos logros.

b) El segundo paso es que asocies tus logros con la aptitud o punto fuerte que fue necesario para conseguirlos, por ejemplo si piensas en que finalizaste unos estudios seguramente las aptitudes que te acompañaron fueron la constancia, el esfuerzo, la paciencia, etc…Éstas son pues tus fortalezas.
En los momentos en que te sientas angustiado, deprimido, o que te surjan pensamientos críticos hacia tu persona, recurre a tus puntos fuertes y a todo aquello que conseguiste gracias a ellos.

terapia autoestima

5. Evita las comparaciones
Por norma general la comparación siempre tiene un componente negativo, de inferioridad, es decir, raramente nos comparamos con personas que están en condiciones más desfavorables que la nuestra, valorando así nuestra situación, sino que lo hacemos con personas que creemos tienen una posición mejor que la nuestra. La comparación es una forma de pensamiento nocivo que nos conduce a sentirnos inferiores, ante unas expectativas y una situación imaginaria que proyectamos en la otra persona. La comparación nos posiciona en un estado victimista, de irresponsabilidad y de no acción, lo que daña seriamente nuestra autoestima. Por este motivo es importante evitar las comparaciones, recordando que otras personas nos pueden servir como un estímulo o ejemplo para mejorar, pero nunca como un objeto de desvalorización personal.

6. Aléjate del perfeccionismo
Para alcanzar nuestras metas es necesario aspectos como la motivación y la constancia, sin embargo no podemos dejar que la ilusión y las ganas por conseguir aquello que queremos nos lleven al perfeccionismo. El perfeccionismo se manifiesta a través de nuestro crítico interno, el cúal nos evalúa en cada uno de nuestros actos, obteniendo como resultado que nunca estamos a la altura de nuestras demandas de perfección. Unas expectativas demasiado elevadas, y a la vez irreales, nos conducen a que nuestra voz interna busque la forma de autocastigarnos por no haber cumplido con nuestro objetivo. Para ello muchas veces utilizará la crítica más cruel y la desvalorización personal, para así recordarnos el fracaso vivido.

En este sentido es importante poner límite y cuando surja la voz crítica acallarla lo más pronto posible. La actitud más recomendable en estos casos es recurrir a la compasión y la empatía hacía nosotros mismos. Debemos ser flexibles con nuestra persona, dándonos espacio para la equivocación, pues únicamente desde el error podemos aprender y acumular experiencia.

Un ejercicio que puede ayudarte a desconectar de tu voz perfeccionista es imaginarnos la situación cómo si la hubiese vivido un amigo, en vez de nosotros. En este caso debemos plantearnos; ¿Cómo le aconsejaríamos?, ¿Qué le diríamos ante esta situación para ayudarlo?, las respuestas que obtengamos las debemos aplicar en nosotros mismos. La compasión y la empatía hacia nuestra persona nos permiten desvincular el error cometido de nuestra dignidad personal, para así percibirlo como lo que es, un producto de la experiencia de vida.

terapia ansiedad Barcelona
www.ansiedad.barcelona

7. Deja de focalizarte en ti y piensa en los demás
Una de las características de una baja autoestima es la focalización de la atención en uno mismo, identificándonos con esa voz interior crítica y desvalorizadora que nos llena de miedos e inseguridades. Esta actitud puede conducir a un bucle de desvalorización y auto agresión del cual es difícil salir. Por este motivo es importante podernos alejar un poco de esa visión centrada en nosotros, para así poner atención en el resto de personas y en aquello que podemos hacer nosotros por ellas. 

Ayudar a otras personas nos permite distraer la atención en nosotros mismos para enfocarla en los demás, reduciendo así los niveles de ansiedad y depresión asociadas a una baja autoestima, y lo más importante, nos permite tomar conciencia de como nuestro trabajo beneficia a otras personas. Ser conscientes del beneficio que nuestros actos tienen en los demás, nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos, y por tanto favorece el aumento de nuestra autoestima.

8. Conoce el origen de tu baja autoestima
Como he comentado anteriormente, los primeros años de vida y el tipo de relación que mantenemos con las figuras parentales son fundamentales en la formación de nuestra autoestima. Así mismo, gozar de una autoestima saludable es un camino que requiere de esfuerzo y constancia, y que difícilmente podremos transitar solos. Por todo ello, la terapia puede ser el acompañamiento ideal que nos permita desarrollar el amor y la valoración hacia nosotros mismos, alcanzando así una autoestima saludable.

Si quieres conocer más sobre la autoestima, aquí te dejo otros artículos sobre esta temática:



Leslie Beebe
www.ansiedad.barcelona
https://lnkd.in/grCPNmP
https://sites.google.com/view/terapia-gestalt-barcelona/p%C3%A1gina-principal
https://www.facebook.com/TerapiaBcn/
https://www.milanuncios.com/psicologos/terapia-gestalt-en-barcelona-296562125.htm

Conferencia Mejora tu Autoestima

terapia autoestima


Uno de los principales motivos de consulta de las personas que acuden a terapia es la baja autoestima. De hecho, muchos trastornos como la ansiedad o los estados depresivos tienen como núcleo principal una baja autoestima; es decir una pobre opinión sobre nuestra persona, así como una desvalorización de nuestro potencial para enfrentarnos a las dificultades de la vida.

Si te interesa el tema, te invito a la conferencia gratuita; “Mejora tu autoestima”,  que tendrá lugar el día 27 de mayo a las 19h, en el Centro de Terapias SQGestalt, situado en la calle Sant Antoni 50, baixos de Sant Cugat del Vallés. Si sientes que la baja autoestima está presente en tu vida, y quieres conocer formas para mejorarla, ésta es tu oportunidad.

Si crees que este evento puede ser de tu interés, y debido a la limitación de espacio de la sala, únicamente pido confirmar asistencia,  ya sea a través del formulario de contacto de esta página, o bien en el mail: lesbcn13@gmail.com  Si deseas más información visita el enlace:


Si eres de fuera de Sant Cugat no te preocupes, el centro se encuentra muy bien comunicado, a tan solo 2 minutos de la estación de ferrocarrils (FGC) de Sant Cugat.

Anímate a venir!!

Leslie Beebe

Dependencia Emocional y Terapia

terapia dependencia

“La mayoría de miedos de ser rechazado descansan en el deseo de ser aprobados por otras personas. No bases tu autoestima en sus opiniones”. Harvey Mackay

En la vida existen multitud de relaciones de pareja, cada una de ellas definida por unos aspectos personales, y también según otros aspectos derivados de la dinámica funcional de la pareja. Por tanto, ante tal variedad, es difícil generalizar qué criterios debería cumplir una pareja para mantener una relación saludable y duradera en el tiempo. En mi opinión, existe uno de principal, que es la necesidad de que cada individuo mantenga su centro personal en la relación, es decir que ambos miembros disponga de una identidad propia y claramente definida. Cuando esto no sucede, podemos encontrarnos con dinámicas relacionales tóxicas, susceptibles de que aparezca la dependencia hacía el otro. En casos de dependencia emocional, la relación se resiente, pues el deseo hacía el otro, propio de la relación, se transforma en un estado de necesidad versus la pareja; donde el dependiente únicamente se valora y ama a través del otro. En estos casos, se vive la relación desde la total confluencia con la pareja, una fusión en la que el Yo propio no tiene la fuerza suficiente para poner límites y sostenerse por sí mismo.

Los motivos por los que una persona desarrolla dependencia emocional hacía su pareja son múltiples, sin embargo suele estar directamente relacionado con el tipo de apego que la persona haya experimentado en su infancia y adolescencia. Entornos en que los padres se muestran inconsistentes con sus hijos, es decir situaciones donde los padres tanto se pueden mostrar cálidos y atender a las peticiones del niño, como mostrarse fríos e ignorar las demandas de su hijo, pueden ser el inicio de la futura dependencia.

Esta reacción parental inconsistente, puede llevar al niño a sentir inseguridad en la relación con su figura de apego. De esta forma el niño aprende a no confiar en esta figura, pues se siente inseguro sobre si esa persona atenderá a sus necesidades.

Este tipo de apego vivido en la infancia, condicionará la búsqueda de apego en la edad adulta. Cuando el apego no fue seguro en los primeros años de vida, el niño no puede consolidar unos vínculos afectivos firmes con los demás, pues aspectos como la seguridad, la autoestima o la capacidad para afrontar situaciones nuevas, no se encuentran firmemente desarrolladas. En estos casos la sensación de soledad, de desconfianza hacia el otro, así como la sensación de fragilidad y la falta de confianza en uno mismo se amplifican. El dependiente reproduce este tipo de apego vivido en los primeros años en la edad adulta, buscando que la pareja le llene el vacío de amor que reside en su interior. Una causa perdida, pues nadie va a poderle dar el amor que no se tiene hacía sí mismo.

terapia dependencia emocional barcelona


Si sientes que sufres de dependencia emocional, te puedo ayudar. LLámame o WhatsApp al 
645 368 714 o bien escribe a lesbcn13@gmail.com


A continuación os presento algunos de los síntomas más comunes de la dependencia emocional:

Baja autoestima: la autoestima es el amor y la valoración hacía uno mismo. La persona que sufre de dependencia tiene una pobre percepción de sí mismo, se valora poco y busca que el amor de la pareja subsane esta carencia que siente en su interior. Como en toda relación saludable debe existir un equilibrio entre dar y recibir. En estos casos el dependiente difícilmente lo puede cumplir, principalmente por dos motivos; el primero porque suele confundir el amor recibido con el amor hacía sí mismo. El segundo motivo es porque difícilmente va a poder dar un amor a su pareja del cual actualmente no es consciente.

Terror al abandono: el dependiente se aferra a la pareja como una fuente de valoración y amor hacía sí mismo; “Valgo según el otro me aporte”. Por este motivo son personas que tienen pánico a ser dejados por la pareja,  pues eso les llevaría a conectar con el vacío de amor que sienten en su interior.  Relacionado con este gran miedo es común que la persona desarrolle una dependencia hacía el otro, como una droga, apareciendo el síndrome de abstinencia cuando considera que la pareja se aleja o no le está dando toda la atención que él considera necesaria. Esta conducta dependiente suele derivar en ideas obsesivas, así como en un estado de ansiedad generalizado y síntomas depresivos, los cuáles dificultan el día a día de la persona.

Miedo a la soledad: relacionado con el punto anterior, el dependiente no soporta estar a solas consigo mismo, pues esta situación le genera ansiedad. La soledad es percibida como que nadie está por ellos, que nadie les quiere, derivando en pensamientos obsesivos y de desvalorización personal. Si la persona no toma conciencia de su patrón relacional, puede estar encadenando relaciones de este tipo, una tras otra, con el único objetivo de no quedarse solo y así evitar sentir el vacío.

Idealización de la pareja: el dependiente suele enamorarse fácilmente, pues existe una necesidad imperiosa de ser visto y apreciado por el otro, para de esta forma sentirse bien consigo mismo. Suelen ser personas con una gran capacidad para proyectar en el otro aquello que buscan, dejando de lado a la persona que tienen delante. La pareja se convierte en un  ídolo, alguien a quien adorar. No obstante esta proyección en el otro, al no ser real, pronto se desmorona, pues siempre surge algún punto de duda que hace que el dependiente empiece a desconfiar de su pareja. En estos casos el dependiente se suele posicionar como la víctima, con frases del tipo “todos/as sois iguales”, “siempre me fallan”, “yo que lo he dado todo”… en definitiva culpan al otro de su situación y se niegan a responsabilizarse de su papel en la relación.

Priorización de la pareja: la idealización, anteriormente comentada, deriva en que el dependiente priorice por encima de todo a su pareja. Su mundo únicamente se centra en la otra persona, dejando de lado el resto de aspectos en su vida. Esta actitud puede provocar que la persona se aísle de su familia, de sus amigos, e incluso que pueda llegar a dejar su trabajo si considera que éste le supone un obstáculo en la relación.

Generalización de actitudes de chantaje emocional: relacionado con el punto anterior, el dependiente concibe como una traición que la pareja no esté por él las 24 horas del día. No concibe que la otra persona pueda tener una vida, con sus amigos, sus intereses, su trabajo, etc… Por lo que el dependiente suele reaccionar desde la víctima, utilizando algún tipo de chantaje emocional, con la intención de generar culpa en el otro, son comunes frases del tipo; “con todo lo que yo hago por ti”, “yo me sacrifico por ti y tu mira como respondes”, “yo te doy todo y tú no me das nada”, “no estás por mi”…

Angustia emocional: cuando el dependiente percibe que no recibe lo que necesita, vuelca su inseguridad y su angustia en el otro. Si el dependiente recibe atención, por ejemplo cuando recibe un mensaje de teléfono se siente calmado, pero es una sensación poco duradera, como una droga, en que cada vez la necesidad de que el otro le confirme su amor y su valía va en aumento. Se entra así en un bucle generador de ansiedad, en que no solo sufre el dependiente, sino también la pareja, pues esta última se siente agobiada ante tal nivel de exigencia y de presión.

Si te sientes identificado con alguno de los puntos anteriormente citados, quizás estés viviendo tu relación de pareja desde la dependencia. En este caso es importante que tomes cartas en el asunto lo más pronto posible y busques ayuda terapéutica. La dependencia emocional genera un gran sufrimiento para aquel que la vive, difícil de entender para aquellas personas que no hayan pasado por una experiencia similar.

terapia pareja



La terapia puede ayudarte a eliminar la dependencia emocional, para que así aprendas a vivir tus relaciones de una forma saludable. Es importante entender que la dependencia no tiene que ver con la pareja, sino con nosotros mismos. La terapia es un trabajo personal que permite ganar autoestima y confianza en uno mismo, las cuales son la base para una relación estable y satisfactoria con el otro. Únicamente partiendo de la estima y valoración propias, podremos ofrecer un amor sano y desinteresado a nuestra pareja.

Leslie Beebe


CONTACTO:




Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...