Como Superar la Depresión


Como superar la depresión?, este es una de las preguntas con la que los terapeutas nos encontramos habitualmente. En este artículo comentaré algunos consejos útiles para prevenir y tratar los estados de apatía y tristeza, por los que la mayoría de nosotros pasamos en algún momento de nuestra vida. Igualmente son unos consejos beneficiosos para todas aquellas personas que han sido diagnosticadas y estén sufriendo algún tipo de depresión. Quiero puntualizar que bajo ningún concepto son recomendaciones que sustituyan a la medicación prescrita, ni tampoco tienen como objetivo reemplazar la psicoterapia aconsejable para este tipo de trastornos.

Todos en algún momento pasamos por una época de tristeza; un despido laboral, una ruptura sentimental, una discusión familiar y tantos otros sucesos que nos pueden sumir en un estado generalizado de tristeza. Sin embargo cuando estos estados perduran en el tiempo, son síntoma que hay algo en nuestra vida que no estamos gestionando de forma saludable, y en consecuencia nos urgen a poner atención en ellos. Si no tomamos conciencia de estos mensajes, y en vez de ello preferimos evitarlos o reprimirlos, corremos el riesgo que la tristeza se instale en nosotros de forma permanente, lo que puede desembocar en un trastorno depresivo. Debo puntualizar que la depresión no es únicamente un estado de profunda  tristeza, sino que también comprende otros estados como la negatividad, la apatía, el desánimo, el sentimiento de vacío y el dolor corporal, entre otros, pues varía según cada persona.

El primer paso para recuperar nuestro equilibrio emocional es focalizar cuáles son los aspectos de nuestra vida que no están funcionando y por tanto nos generan inestabilidad; puede ser el trabajo, la pareja o la relación con los amigos, entre muchos otros. Sin embargo en la mayoría de casos es difícil llegar a conclusiones por nosotros mismos, por lo que una mirada externa y profesional como la terapia es recomendable en estas situaciones.  La terapia nos va a ayudar a tomar conciencia de qué aspectos de nuestra vida son disfuncionales, y por tanto nos generan malestar, para así poder tomar acción y encontrar nuevos patrones de vida más saludables.

Dentro de este proceso de toma de conciencia es importante conocer como hemos llegado al punto donde nos encontramos ahora. En este proceso de autoconciencia debemos estar atentos a cuáles son los pensamientos que acompañan a nuestro estado emocional. Los estados depresivos van asociados con pensamientos tóxicos; pensamientos negativos sobre nuestra persona y de desvalorización respecto a nuestras capacidades y recursos. Son pensamientos del tipo;  “no voy  salir de esta”, “no voy a ser capaz”, “no valgo para nada”, “total para qué intentarlo, fracasaré”, “soy feo/tonto/gordo…”, “no soy tan bueno / no sé tanto como los otros”… y tantos otros que únicamente nos limitan y nos generan malestar. Esta forma pesimista  de pensamiento perjudica nuestro equilibrio, derivando en un estado emocional muy negativo, donde la seguridad y confianza en uno mismo quedan seriamente dañadas. La tristeza deja de ser una emoción para convertirse en un estado, convirtiendo la vida de la persona en un círculo vicioso entre pensamiento tóxico y emoción disfuncional del cual es difícil salir por uno mismo.


Si te identificas con los pensamientos mencionados anteriormente no te desesperes, ni pienses simplemente que tú eres así y por tanto no tienes solución. Date cuenta que únicamente son pensamientos, y los pensamientos se instauran en nosotros a través de la rutina y el hábito. Son formas de comportarnos disfuncionales, que seguramente has practicado durante años, y que quizás hasta ahora que ha surgido el malestar no te habías dado cuenta.

Si cambiamos nuestro hábito de pensamiento, es decir sustituimos estos pensamientos negativos por otros más convenientes, con el tiempo veremos los efectos positivos que esta nueva forma de pensar tiene en nuestro estado anímico.
Obviamente cambiar nuestro patrón de pensamiento no es una tarea fácil y suele requerir de constancia y fuerza de voluntad para conseguirlo. A continuación os comento algunos consejos para ayudaros a instaurar un tipo de pensamiento positivo:

El primer paso es poner atención en nuestro estado emocional, por ejemplo cuando sintamos que la tristeza se apodera de nosotros. En ese momento debemos dejar unos momentos para estar en contacto con nosotros mismos y escuchar nuestra voz interior. Cuando escuchemos nuestro discurso interno, también tomamos nota de cuáles son los pensamientos que surgen y que nos generan ese estado emocional. Una vez anotados esos pensamientos nos hacemos las siguientes preguntas al respecto:

1) Comprobar la evidencia del pensamiento: ¿Qué evidencias tengo de lo que pienso es cierto?, ¿Es una realidad que está pasando ahora o es un pensamiento sobre el futuro?, ¿Qué pruebas tengo de ello?, ¿Dispongo de alguna experiencia previa?, ¿Qué pasó en el pasado?, ¿Fueron al final fundados mis temores?.

2) Comprobar su importancia: En caso de que encontremos evidencias de que el pensamiento refleja una realidad, nos preguntamos sobre su relevancia en nuestra vida; ¿Del 1 al 10 cómo de grave es?, ¿Realmente es tan grave como yo pienso?, ¿Cuáles son  sus consecuencias en mi vida? ¿Cuál es el peor de los escenarios posibles?. ¿Cómo me voy a sentir si sucede?.

3) Comprobar su utilidad: En caso de que sea cierto el pensamiento, y a la vez tenga un cierto nivel de gravedad, nos debemos preguntar como de útil es estar pensando en ello, preguntas del tipo; ¿Cambio algo pensando en ello?, ¿Tengo algún control sobre lo que puede suceder?, ¿Qué me aporta tener ese pensamiento en la cabeza?, ¿Soluciono algo pensando en ello?.

Una vez comprobados estos parámetros seguramente nos daremos cuenta que el pensamiento no ha pasado el filtro de las tres preguntas. Aunque es verdad que no podemos controlar aquello que pensamos, sí lo es que podemos escoger el grado cómo nos afecte. Una vez disponemos de los pensamientos y al haber comprobado los parámetros anteriores, debemos sustituirlos por otros más saludables. Por ejemplo si tenemos un pensamiento disfuncional como; “no valgo nada, todo lo hago mal”, sustituirlo por otro del tipo “me quiero y voy a demostrarme lo que valgo”. Una vez trasformados, escribimos y colocamos los nuevos pensamientos en un lugar visible, para así leerlos cada día durante unas semanas. De esta forma reforzamos el nuevo hábito de pensamiento.

Un segundo paso para salir de los estados depresivos es evitar nuestra tendencia a querer controlar aquello que sentimos. Por norma general nos disgusta sentir emociones como el miedo o la tristeza. Cuando éstas aparecen nos asustamos y deseamos eliminarlas de nuestro interior, para así recuperar nuestro bienestar. En esta lucha por no sentir y querer controlar aquello que sentimos, lo único que conseguimos es desgastarnos y disparar nuestro pensamiento disfuncional, alimentando nuestro malestar. Por este motivo es recomendable tomar una actitud de no lucha, adoptando un rol de observador, sin juzgar ni querer intervenir sobre aquello que estamos sintiendo. Si nos dejamos estar en nuestro malestar veremos como al cabo de unos momentos, al abandonar la actitud de resistencia y lucha, la molestia se reduce considerablemente. Como con el pensamiento positivo, la actitud de observación también requiere de una constancia para que se fije como un hábito, por este motivo es recomendable que destinemos unos momentos durante el día para meditar o simplemente estar en silencio, en contacto con nosotros mismos, para así practicar el rol de observador. Como dice la siguiente frase:

“Cuando la angustia llegue, cuando la depresión acose, míralas pero no las abraces, contémplalas pero no las invites”. Anónimo.


Si sientes que necesitas ayuda con la depresión, llámame o WhatsApp al 645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com

Un tercer y último paso es la activación. Una de las características principales de los estados depresivos es la inactividad. La inactividad va asociada a toda una serie de pensamientos limitantes del tipo; “para qué hacerlo”, “tampoco me lo voy a pasar bien”, “ya no me gusta como antes”, “me da pereza”… estos y otros pensamientos similares nos llevan a un estado emocional de baja energía, apatía y falta de ilusión. Si dejamos que estos pensamientos se instalen en nosotros, contribuimos a hundirnos más en nuestro estado depresivo. Ante ellos la reacción debe ser de escucha, pero no de aceptación de este tipo de pensamientos. Como hemos dicho anteriormente no podemos evitar que estos pensamientos surjan, pero si la forma como nos afectan. Obviamente, y tal como nos dice nuestra experiencia, si hacemos caso a su mensaje no vamos a salir de nuestro estado de inactividad y desilusión. En cambio si reaccionamos ante ellos de forma diferente, entendiendo que únicamente son pensamientos, y que nosotros somos los que decidimos y tenemos el control, la respuesta va a ser muy diferente. Debemos tener claro que no vamos a permitir que nuestro estado de ánimo determine nuestra actividad.

Así mismo, es normal que en este estado depresivo, actividades con las que disfrutábamos antes ahora no nos apetezcan en absoluto. Sin embargo es importante dar una oportunidad a la acción y tirarse a la piscina; practicar de nuevo esas actividades que antes nos hacían gozar, pero sin la presión de tener que disfrutar con ellas o que nos tengan que gustar como antes. Seguramente, si nos damos esa oportunidad, y a medida que volvamos a practicar estas actividades de forma habitual, también veremos como poco a poco las ganas y la ilusión aparecen de nuevo. Debemos ser flexibles con nosotros mismos y dar tiempo al tiempo.

Por último quiero puntualizar que salir de un estado depresivo no es fácil ni rápido, requiere de paciencia y constancia por parte de la persona que los sufre, pero también por parte de las personas que conviven con ella y que le apoyan en su proceso. “Sin prisa pero sin pausa” debe ser el principio que permita a la persona  ir saliendo de su estado depresivo, y  así recuperar su equilibrio emocional.

Leslie Beebe


CONTACTO:




Como Tratar con Personas Tóxicas

personas tóxicas

Seguro que todos hemos oído hablar de las personas tóxicas, también denominados vampiros emocionales. Ya sea en el trabajo, con los amigos e incluso en el ámbito familiar pueden aparecer personas con las que es difícil relacionarse. Este tipo de personas se caracterizan por influir negativamente en nuestro estado de ánimo, dejándonos tristes, apáticos o malhumorados. En un nivel energético son individuos que tienen una gran capacidad de absorber nuestra energía positiva y nuestro buen humor, dejándonos con una sensación de baja energía, de aquí el nombre de vampiros. Sin lugar a dudas, los comentarios y el comportamiento de las personas tóxicas pueden perjudicar nuestro equilibrio emocional, si no sabemos ponerle freno.

En ocasiones nos podemos encontrar con personas tóxicas y no ser conscientes de ello hasta al cabo de un tiempo, cuando sentimos sus efectos en nuestro estado anímico y en nuestra salud. Por este motivo os comento algunas de las características que pueden identificar a este tipo de personas.  Las personas tóxicas son seres infelices, con un pensamiento negativo hacía su persona y hacía todo lo que les rodea. Suelen ser individuos que viven desde la vergüenza y la culpa, proyectando su malestar en el resto del mundo y no responsabilizándose de su persona. Con frecuencia se muestran hostiles, narcisistas, déspotas, demandantes y egoístas. También se les puede identificar por mostrar una actitud controladora y manipuladora hacía el resto de personas.

Aunque existen diversos tipos de comportamientos tóxicos, podemos englobarlos en dos grandes grupos. El primer grupo son las personas hirientes- agresivas. Dentro de este grupo encontramos personas narcisistas, criticonas, pedantes y los peores, los agresivos verbales y descalificadores. En general  son personas críticas con la vida, pesimistas, que no se alegran por nada bueno de lo que les pasa a ellos ni al resto del mundo.  Suelen ser personas con una gran negatividad, perciben la vida desde una óptica caracterizada por los celos, la frustración y el resentimiento. A menudo creen tener un conocimiento superior al resto de mortales, por este motivo piensan que poseen el saber absoluto sobre cómo hacer las cosas, y así se lo hacen saber a su entorno. Su objetivo es manipular al resto de personas para ganar control y poder sobre ellas. El fundamento de esta actitud es suplir su baja autoestima y su inseguridad personal, la cual camuflan detrás de esta máscara de superioridad. En el caso de los agresivos verbales son personas beligerantes, que viven de la descalificación personal. Son individuos que buscan constantemente el enfrentamiento, cosa que puede resultar realmente desesperante para las personas que han de convivir con ellos.


terapia gestalt Barcelona

El segundo de los grupos es el de los pasivos-victimistas. Este tipo se caracteriza por ser personas muy pesimistas con el mundo, con una visión negativa sobre sus recursos y capacidades. Necesitan constantemente de la ayuda y del apoyo del resto de personas, manipulando desde el victimismo y la queja constante. Se caracterizan por frases del tipo : “todo lo malo me pasa a mí”, “mi vida no tiene sentido” y “pobre de mi”. Aunque no son personas con una actitud agresiva ante el resto como puede ser el primer tipo, contagian al resto con su energía negativa. Este tipo de personas se caracteriza por una búsqueda constante de aprobación y aceptación en su entorno, pues no disponen de un concepto real de su valía personal. Esta pobre imagen de si mismos se refleja en una baja autoestima y una falta de amor propio, por este motivo no creen merecer nada bueno de lo que les pasa en su vida.

Aunque la forma más sencilla de protegerse de las personas tóxicas es poner distancia y relacionarse con ellas lo mínimo posible, existen entornos familiares o de trabajo donde esto no es posible, por lo que debemos aprender mecanismos que nos protejan de su influencia. Seguidamente os menciono algunos consejos que pueden ser de ayuda en estos casos:

Como ya hemos comentado anteriormente, el individuo tóxico desea manipularnos para así obtener control y poder sobre nosotros. Para evitar este control es importante que evitemos al máximo el contacto con ellos; por ejemplo comunicar a la persona tóxica que a partir de ahora la relación será estrictamente telefónica, anulando los mensajes teléfonicos y whats apps, los cuales  pueden generar en nosotros un mayor nivel de ansiedad. Otra opción es reducir en lo posible los encuentros personales, y cuando estos sucedan siempre intentar que sea con más gente y lo más breves posibles.

Sería recomendable entender que el enfrentamiento con este tipo de personas suele resultar inútil. No debemos tomar como personal aquello que nos dicen, hemos de tener claro que no somos nosotros los que vivimos desde el malestar, son ellos. Con frecuencia la gente tóxica intenta manipularnos haciéndonos creer que hemos hecho algo incorrecto o malo y por ello debemos sentirnos mal. Como nosotros somos muy susceptibles al “botón de la culpa”, si nos lo tomamos como algo personal activaremos la inseguridad y surgirá la duda en nosotros, afectando negativamente nuestros niveles de autoestima. Sin embargo reaccionar de forma pasiva tampoco es la solución recomendable ante estos casos, pues sería como dar la razón a la persona tóxica, perjudicando nuestra  autoestima y la seguridad en nosotros mismos. Ante estos individuos la mejor de la opciones es la de ser asertivo y reaccionar con firmeza; escuchar a la persona y concienciarnos que nada de lo que nos diga nos afectará, pues como ya hemos dicho el malestar mostrado por el tóxico no va con nosotros sino son él. Se le puede responder con comentarios del tipo: “Gracias por tu comentario, pero nadie mejor que yo para saber lo que quiero/lo que me conviene”, “Puedo entender tu opinión, pero yo tengo la mía y actúo en consecuencia”, "No voy a permitir que critiques a tal persona si no está presente". Es importante tomar una distancia respecto a las palabras de la persona tóxica, esto facilitará que no nos quedemos enganchados en su discurso, evitando también el rencor y el malestar derivado de ello. Podemos recordar las palabras de la escritora Eleanor Roosevelt al respecto, la cual dijo; “Nadie puede herirte sin tu consentimiento”.


vampiros emocionales


Si tienes problemas en tus relaciones personales, te puedo ayudar. LLámame o WhatsApp al 
645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com


En caso de toparnos con personas tóxicas que nos falten al respeto, con comentarios despectivos y desvalorizadores hacía nuestra persona, debemos mostrarnos firmes, sin dejar que se traspasen nuestros límites. Es aconsejable adoptar una actitud firme, sin gritar pero dirigiéndonos a esa persona con voz asertiva, mirándole a los ojos y recordándole que no vamos a permitir que se nos falte al respeto bajo ningún concepto. Recordemos que se puede ser asertivo sin herir ni mostrarse agresivo ante el otro. Es importante que seamos nosotros los que pongamos nuestros límites, y no dejar que el resto de personas lo haga por nosotros.

Otro aspecto relevante es mantener una actitud de serenidad ante los ataques de la persona tóxica. Es recomendable evitar que las expresiones sarcásticas, agresivas o irónicas afecten nuestra sensibilidad. No olvidemos que quien nos agrede nos demuestra su debilidad, y por tanto debemos evitar caer en ella. Como dijo el filósofo Gerardo Schmedling: “La mejor defensa no es un buen ataque, sino no sentirse atacado”.

Otra recomendación ante las personas tóxicas es rehuir las peleas o discusiones, pues lo único que vamos a conseguir con ello es salir desgastados, enfadados y sin haber resuelto nada.  La mejor forma de comunicarnos con las personas tóxicas es ser directos y asertivos, expresándoles como nos hace sentir su actitud y su discurso, sin entrar en la crítica y el juicio hacía el otro. Es importante entender que tanto el diálogo como el enfrentamiento no son una opción válida ante este tipo de personas. Aunque es verdad que en muchos casos la persona tóxica no se va a dar por aludida, podemos quedarnos tranquilos, pues habremos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para hacerle consciente de su actitud.

terapia Barcelona

En caso de toparnos con una persona tóxica que tiene como discurso la victimización, debemos evitar caer en su trampa y sentir lástima o pena por ellos. Intentar erradicar su dolor con nuestro apoyo y atención únicamente les reafirma más en su papel de sentirse incapaces y no válidos ante la vida. En estos casos lo mejor es ser directos con la persona, y comunicarle que si quiere salir de la situación en la que vive, el único responsable es él, y que nosotros no nos vamos a responsabilizar de su vida ni de su persona. Otra línea de acción con este tipo de personas es responder a sus comentarios negativos y de desvalorización, con otros comentarios positivos y que muestren lo positivo en su vida. Como el victimista no obtendrá el apoyo deseado, y la confirmación de su inutilidad, seguramente pronto abandonará sus intentos de manipulación. También en estos casos es posible reaccionar cambiando de tema rápidamente, o bien utilizar la ironía en nuestros comentarios Ante estas situaciones y como el victimista tampoco obtendrá la respuesta deseada en ningún caso, seguramente abandonará su tentativa de manipulación.

Un punto clave cuando hablamos de relacionarnos con personas tóxicas es tener en cuenta un principio básico; no debemos permitir que nadie manipule nuestros pensamientos, emociones ni sentimientos. Cuando las palabras de la otra persona hace que pongamos en duda la confianza en nosotros mismos y nuestra autoestima, estamos dando a esa persona un poder sobre nosotros que realmente no tiene. Obviamente esto no significa que no nos afecte nada, seguramente nos sentiremos dolidos si un familiar o un amigo nos falta al respeto, sin embargo una vez tomamos conciencia de nuestro dolor, el sufrimiento derivado de ello es nuestra responsabilidad.

Leslie Beebe


CONTACTO:




Como superar la vuelta de las vacaciones


superar vuelta de vacaciones

Para la mayoría de nosotros septiembre significa la vuelta de las vacaciones, el retorno al trabajo, y en consecuencia volver a las obligaciones y responsabilidades que dejamos atrás al marcharnos de vacaciones. Después de unos días de desconexión y relax, así como de no seguir horarios, toca volver a nuestra rutina diaria. Es en este momento del año que puede aparecer el denominado Síndrome Postvacacional. Según estudios de mercado el 65% de la población va a sufrir alguno de los síntomas relacionados con este trastorno. El Síndrome Postvacacional es considerado por los profesionales de la medicina como un trastorno, más que una enfermedad, y suele durar de una a dos semanas. El síndrome surge como una resistencia que surge al tener que volver a nuestra rutina diaria, y puede manifestarse a través de diferentes síntomas;  uno de los más habituales es la dificultad para conciliar el sueño.  Una buena prueba de ello es la gran cantidad de anuncios que aparecen en televisión durante esta época, y que hacen referencia a productos cuya finalidad es facilitar el descanso. Otros síntomas que pueden aparecer son: sensación de cansancio, falta de apetito, molestias digestivas, irritabilidad y falta de concentración, entre otros. Por norma general estos síntomas desaparecen en unos días, cuando los horarios de trabajo y de descanso vuelven a regularizarse. En caso de que los síntomas perduren más de dos semanas es recomendable consultar al médico al respecto.

El Síndrome Postvacacional suele afectar más a las mujeres que a los hombres, y en él influyen tanto aspectos personales como del entorno. Personas que se caracterizan por una baja tolerancia a la frustración o bien son muy exigentes consigo mismas, así como entornos laborables conflictivos y poco amigables, pueden  ambos favorecer  la aparición de este trastorno.

terapia barcelona


Como es imposible cambiar el calendario, o vivir siempre en unas vacaciones continuas, lo mejor que podemos hacer es cambiar la forma como nos afecta esta vuelta al trabajo. En palabras de Gerardo Schmedling; “La mejor defensa no es un buen ataque sino no sentirse atacado”. A continuación os dejo algunos consejos que pueden minimizar los efectos negativos de esta vuelta:

Sería recomendable, en la medida de los posible, fragmentar las vacaciones y no alargarlas más de tres semanas. Los humanos somos seres de hábitos; estos hábitos como pueden ser las horas que dormimos o el horario de las comidas, tardan aproximadamente 21 días en fijarse. Por este motivo,  si alargamos nuestro período vacacional por encima de las tres semanas, nos será más difícil volver a adaptar nuestro cuerpo a las rutinas que dejamos atrás al marchar de vacaciones. Si se ha viajado o hemos estado fuera, es también aconsejable volver dos o tres días antes de empezar el trabajo a nuestro domicilio habitual, para de esta forma facilitar la adaptación a la rutina y a los hábitos.

Es aconsejable una transición paulatina en el regreso laboral; se recomienda empezar el trabajo de forma gradual para ir cogiendo el ritmo de trabajo y no querer correr ni presionarnos para ponernos al día en el menor tiempo posible. Deberíamos evitar dejarnos llevar por nuestro juez interior que nos invade con frases del tipo; “debo ponerme al día”, “no puedo desaprovechar ni un minuto”, “he de acabarlo para hoy” y otras de similares que únicamente nos provocan más ansiedad y lo único que consiguen es el efecto opuesto al buscado, pues reducen considerablemente nuestra eficiencia.  Sobre todo a nivel laboral sería aconsejable adoptar las siguientes actitudes:

1.Priorizar las obligaciones, no quererlo hacer todo de vez.

2. Delegar o pedir ayuda cuando sea necesario, no somos superhombres o supermujeres capaces de hacerlo todo en el menor tiempo posible. Las vacaciones tienen sus efectos beneficiosos, pero no hasta ese punto.

3. Ser flexibles e indulgentes con nosotros mismos, no juzgarnos negativamente, ni tampoco culparnos ni castigarnos por ello. Es normal que después de una época de desconexión se nos pueda pasar algo por alto, o bien no ser tan rápidos en acabar una tarea como cuando ya llevamos unos días de rodaje.

4. Escucharnos a nosotros mismos y saber decir no cuando así lo sintamos, así como poner límites cuando percibimos que algo o alguien nos está vulnerando de alguna forma. Cuantas veces por miedo al juicio de los demás y para mantener nuestra auto imagen, hacemos o aceptamos cosas que no nos son saludables. La vuelta de las vacaciones puede ser un buen momento para tomar conciencia de todos estos aspectos que nos intoxican emocionalmente, para así cambiarlos por otras actitudes más sinceras y saludables.
terapia gestalt barcelona

Si quieres mejorar la gestión de tus emociones, te puedo ayudar. LLámame o WhatsApp al 645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com

Por último es importante que dentro de la idea negativa que supone volver a la rutina, podamos encontrar nuevos estímulos y retos motivadores; ya sea tanto a nivel profesional, como personal y familiar. No debemos enfocarnos únicamente en las obligaciones, sino también en buscar nuevas actividades y aficiones que nos estimulen; algunos ejemplos pueden ser estudiar un idioma nuevo, aprender a tocar un instrumento o bien aficionarse a la jardinería. Ahora es una época ideal para empezar con algo nuevo, pues volvemos con energía, relajados y descansados.  Si nos centramos únicamente en las obligaciones, corremos el riesgo que en unos días volvamos a estar igual de estresados que cuando marchamos de vacaciones.

Espero que estos consejos os sean de utilidad en vuestro retorno a la rutina diaria.
Aquí os dejo otro artículo sobre como superar la vuelta al trabajo:

La vuelta al trabajo

Leslie Beebe
Terapia Gestalt y Life Coaching Barcelona

CONTACTO:




Principios de la Terapia Gestalt

terapia gestalt

La Terapia Gestalt es un enfoque psicoterapéutico que nació en los años 40 de la mano del psiquiatra Fritz Perls, y de su mujer Laura Perls. La Terapia Gestalt como estilo terapéutico se nudrió de multiples fuentes, originalmente del psicoanálisis pues tanto Laura como Fritz Perls eran psicoanalistas, para posteriormente incorporar elementos de otras culturas y corrientes terapéuticas como el Zen oriental,  la Filosofía Existencialista de Kierkegaard, el Pensamiento Diferencial de Friedlander,  el Psicodrama de Jakob Levy Moreno y el Análisis del Carácter de Wilhelm Reich, entre otras; conformando lo que finalmente llegaría a ser la Terapia Gestalt.

La Terapia Gestalt se fundamenta en tres principios básicos:

Enfoque terapéutico en el presente.
     Toma de conciencia.
     Responsabilidad personal.

Enfoque terapéutico en el presente
Por norma general la persona que llega a terapia lo hace con algún asunto no zanjado de su pasado; sin embargo su mente pocas veces se encuentra viviendo en el presente. El cliente describe su malestar, haciendo referencia a una situación dolorosa que ocurrió en el pasado y que le provocó un sufrimiento. Debido a esta percepción de lo ocurrido, la persona  tiene miedo que este suceso vuelva a repetirse en el futuro. Podemos decir que el cliente salta del pasado al futuro, sin percatarse de lo que está viviendo en el aquí y ahora. Por este motivo las sesiones de Terapia Gestalt tienen como objetivo que el cliente dirija su atención al tiempo presente. Con independencia de lo que pasase en el pasado, y los efectos que esto pudiese tener en el futuro, el suceso le afecta en el presente. Por tanto  el momento actual es el único posible para que la persona puede tomar las acciones necesarias para salir de su sufrimiento. En palabras del propio Fritz Perls:

“ Si el paciente ha de cerrar alguna vez el libro de sus problemas del pasado, lo hará en el presente. Pues debe tomar conciencia que si sus problemas realmente son cosas del pasado, ya no serían problemas y ciertamente no serían del presente”.

terapia gestalt barcelona

Toma de conciencia
El segundo principio regulador de la Terapia Gestalt es la toma de conciencia, de hecho a la Terapia Gestalt también se la denomina como “la terapia del darse cuenta”. Entendemos como toma de conciencia el proceso de ampliación de nuestra percepción respecto aquello que nos está pasando en el momento presente, ya sea a nivel de pensamientos, de sensaciones, de emociones y de sentimientos. Por norma general vivimos de forma automática, principalmente desde la mente, mientras obviamos otras partes importantes de nuestro ser, como el aspecto instintivo y el emocional. En la sesión de terapia se trabaja con los tres centros de la persona; el mental, el emocional y el instintivo, con el objetivo de que la persona encuentre el equilibrio en su vida. Cuando la persona amplía su conciencia de cómo se relaciona con él mismo y con el entorno, también es capaz de ver donde se produce sus obstáculos que le impiden vivir de una forma plena. A partir de esta toma de conciencia, la persona puede cambiar los patrones relacionales y de conducta que hasta ese momento le generaban sufrimiento, por otros patrones más saludables.

terapia en barcelona


Si quieres conocer más sobre la Terapia Gestalt, llámame o WhatsApp al 645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com


Responsabilidad personal
El tercero de los principios es el de la responsabilidad personal. La Terapia Gestalt aboga por una progresiva toma de responsabilidad de nuestra persona, de nuestra vida y de nuestras acciones.  Únicamente a partir de una actitud responsable podemos adoptar un rol activo ante la vida, para así vivir según nuestros valores y conseguir lograr aquellos objetivos que nos hemos propuesto. Situarnos en una posición de víctima, con una actitud pasiva, así como de frustración porqué las cosas no son como uno quiere, nos conduce a un callejón sin salida, donde la autoestima y la seguridad en nosotros mismos se ven dañadas.
Por el contrario, adoptar un rol de responsabilidad nos sitúa en un rol enérgico ante la vida, en que tanto la autoestima como la seguridad en nosotros mismos se va a ver beneficiada. Las sesiones de terapia van encaminadas a que la persona descubra cuáles son los valores que le guían en esta vida. El terapeuta gestalt realiza una tarea de acompañamiento del cliente, para que de forma progresiva la persona vaya conectando con la responsabilidad de aquella vida que desea vivir, y así tome las acciones oportunas para conseguirlo. El objetivo de la terapia es que la persona se acepte a sí misma y se sienta libre de vivir de una forma genuina y sincera consigo mismo.

terapia ansiedad barcelona


A continuación os dejo unos palabras del propio Fritz Perls, que describen lo comentado en este artículo:

“Sé como tú eres, de manera que puedas ver quién eres y cómo eres.
Deja por unos momentos lo que debes hacer y descubre lo que realmente haces.
Arriesga un poco si puedes. Siente tus propios sentimientos. Di tus propias palabras. Piensa tus propios pensamientos.
Sé tu propio ser. Descubre.
Deja que el plan para ti surja dentro de ti.” F. Perls.

Si quieres saber más sobre la Terapia Gestalt, aquí te dejo otros de mis artículos:

Terapia Gestalt y Darse Cuenta

La Terapia y el Terapeuta

Leslie Beebe

CONTACTO:




El sentimiento de culpa

terapia barcelona

El sentimiento de culpa es el resultado de nuestra capacidad, como seres humanos, de tomar conciencia de nuestras acciones y de sus resultados, apareciendo éste cuando sentimos que hemos transgredido alguna norma. Sin embargo debemos distinguir entre una culpa sanadora y otra de tóxica. La culpa sanadora es aquella derivada del malestar que sentimos cuando hemos obrado de forma contraria a nuestros valores o principios.  En su forma saludable nos permite empatizar con el otro, ver en qué medida nos hemos equivocado, así como el daño que hemos podido provocar con nuestra acción. De esta culpa se deriva un aprendizaje, una responsabilización y una voluntad de enmendar dicho daño, en la medida de lo posible; ya sea a partir de una disculpa, o bien a través de algún tipo de compensación. En su forma saludable este tipo de culpa nos permite analizar nuestras conductas, aceptándolas y aprendiendo de ellas, favoreciendo de esta forma nuestro crecimiento personal.  Ya se sabe que sin equivocación el aprendizaje no es posible.

La culpa tóxica es improductiva, pues nos mantiene apegados al pasado, inmovilizando nuestro presente. Este tipo de culpa se origina en la comparación que surge entre la imagen que sentimos debemos mostrar al mundo y nuestra verdadera forma de ser. Este tipo de culpa nos acusa y exige que seamos castigados de alguna forma u otra por no cumplir con esa imagen de perfección que debemos mostrar al mundo. Irónicamente ni este castigo va a servir para enmendar el posible daño provocado, ni tampoco nos va a permitir pasar página, aprendiendo del error. Este tipo de culpa está basada en expectativas y normas poco realistas, más próximas a nuestras exigencias de como deberíamos ser y comportarnos ante los otros, para así ser queridos y aceptados, que no de aquello que somos realmente. La mayoría de nosotros nos centramos en una imagen idealizada de cómo debemos mostrarnos ante el mundo en los diferentes roles que adoptamos en nuestra vida; como padres, como hijos, como trabajadores, como amigos, etc…


Sin embargo, esta imagen que buscamos mostrar, pocas veces tiene que ver con nuestras verdaderas necesidades y motivaciones, sino más bien con nuestra idea de aquello que los otros esperan de mí. En esta búsqueda de perfección empezamos a comparar estas imágenes idealizadas con nuestro yo genuino. Como estos estándares de perfección no son realistas ni auténticos, tomamos conciencia de que no los vamos a poder alcanzar. En este momento es cuando emerge el sentimiento de culpa, una idea que de alguna forma somos inadecuados, insuficientes para enfrentarnos al mundo que nos rodea. La culpa tóxica nos pone en una situación de comparación continua, de inseguridad, por lo que la autoestima y la confianza en nosotros mismos resulta dañada.

La mayoría de los ideales que buscamos cumplir en la vida se fundamentan en principios y creencias que tienen su origen en  la infancia; por norma general en nuestros padres y figuras de autoridad con las que convivimos los primeros años de vida.  Estas normas son como leyes que de pequeños aprendemos y a partir de ese momento nos aplicamos con rigidez, aunque sean exageradas o injustas. Seguramente la mayoría de ellas ya han quedado obsoletas hoy en día; no obstante nosotros las seguimos cumpliendo de adultos, a pesar de que ya no son funcionales. Un ejemplo sería aquella norma con la que algunos niños crecen de que la familia debe permanecer unida, pase lo que pase. En la edad adulta quizás ese niño deberá enfrentarse a la situación de una ruptura matrimonial. La posibilidad de la separación le conectará con ese mandato familiar, haciendo que surja en su interior el sentimiento de culpa.

A veces el sentimiento de culpa está muy arraigado en nosotros, pues es posible que fuese utilizado como herramienta de manipulación por parte de nuestros padres cuando éramos niños, para así mantener la autoridad familiar. Algunos padres utilizan la culpa con la intención de que los niños se comporten o hagan lo que ellos desean. El niño acepta el mandato familiar, por el miedo a perder el amor de sus padres, aunque esto signifique renunciar a una parte de sí mismo. La culpa tóxica presenta múltiples expresiones, todas ellas igualmente dañinas y negativas, pues nos mantienen en un bucle castigador que cada vez se vuelve más rígido. Algunas de estas expresiones son:

- Aquellas personas que se sienten culpables de todo lo que les pasa a su alrededor, incluso si no es su responsabilidad.
- Aquellas personas que culpan al mundo o al resto de personas de todo lo que les pasa, para no aceptar su responsabilidad personal.
- Aquellas personas con una baja autoestima, que no se creen merecedoras de lo bueno que les pasa en la vida, culpándose y castigándose a sí mismas.
- Aquellas personas muy perfeccionistas para las cuales los errores no son una oportunidad de aprendizaje, sino una fuente de culpa, reprochándose y castigándose constantemente.

En todas sus formas, la culpa tóxica nos conduce a un callejón sin salida, el cual nos encierra en un estado de inmovilismo y sufrimiento. En estos casos es importante rastrear en los primeros años de vida, para detectar cual es el mandato que rige nuestra culpa. Seguramente al hacerlo nos daremos cuenta que la culpa que sentimos es fruto de alguna creencia limitante y obsoleta de nuestro pasado. A partir de esta toma de conciencia, podremos tomar la responsabilidad personal de si queremos que esta creencia siga vigente en nosotros, o bien deseamos cambiarla por otra más flexible, y a la vez más saludable.

“Hay una culpa que es un autocastigo, y hay una culpa que es el reconocimiento que uno fue un idota” Claudio Naranjo

En este tira y afloja en la que nos encontramos inmersos; entre lo que pensamos que deberíamos ser, y lo que somos, debemos adoptar unas expectativas justas con nuestra persona. Es aconsejable que conectemos con nosotros mismos para tomar conciencia si aquella forma de ser, o bien aquello que tenemos proyectado hacer, surge de nuestro yo genuino o bien es una imposición que nos hacemos  a nosotros mismos, únicamente para ser aceptados y queridos por el resto. También debemos analizar si podemos realizar esa expectativa, o bien se encuentra fuera de nuestras posibilidades. Únicamente si somos sinceros con nosotros mismos el sentimiento de culpa desaparecerá.



Si quieres liberarte del sentimiento de culpa, te puedo ayudar. LLámame o WhatsApp al 
645 368 714 o escribe a lesbcn13@gmail.com


Asimismo es importante saber repartir las responsabilidades en situaciones susceptibles de generar culpa. Por ejemplo cuando una pareja se separa, es común que la persona que abandona la pareja se sienta muy culpable. En estos momentos debemos asumir que la responsabilidad en la pareja es compartida, y que por tanto únicamente debemos asumir la cuota que nos corresponde, pero no más allá.

Por último, la próxima vez que sientas que el sentimiento de culpa aparece, puede serte útil hacerte estas preguntas:

“¿Esta  culpa que siento está tratando de enseñarme algo razonable y útil acerca de mi conducta?”

 “¿Esta culpa tiene que ver con expectivas realistas y propias, o bien está relacionado con cumplir unas expectivas que no son mías, únicamente para mostrar una imagen ante el resto?”

La respuesta a estas preguntas será un primer paso para ayudarte a enfrentar mejor tu sentimiento de culpa.

Leslie Beebe


CONTACTO:




Como te ayuda la Terapia Gestalt

ayuda terapia gestalt

La Terapia Gestalt es un enfoque psicoterapéutico creado por el matrimonio de psicoterapeutas Laura y Fritz Perls en los años 40. Para definir este tipo de terapia creo conveniente partir del principio que nuestra forma de ser y comportarnos en el mundo tiene que ver con nuestra genética, es decir con el carácter con el que nacemos, pero también con una personalidad que se va formando durante los primeros años de vida. Esta personalidad varía en función del proceso de aprendizaje y socialización vivido por cada uno de nosotros, derivado del entorno social, cultural y familiar en el que hayamos crecido. 

Sin embargo la mayoría de nosotros, cuando llegamos a la mediana edad, nos damos cuenta que lo aprendido en estos primeros años de aprendizaje y socialización no siempre es lo más saludable ni beneficioso para nosotros. Llegados a este punto tomamos conciencia que funcionamos desde máscaras, más para satisfacer al mundo que no a nuestras necesidades personales. Empezamos a percibir que vivimos de una forma que no nos acaba de satisfacer e incluso que daña a nuestra esencia personal. A nivel emocional nos sentimos vacíos y tenemos la impresión que no estamos viviendo nuestra propia vida, sino la de otros;  asimismo empiezan a aparecer preguntas de una gran carga existencial del tipo; ¿Qué hago yo aquí?, ¿Quién soy yo realmente?, ¿Cúal es el sentido de la vida?, y otras de similares. Encontrar la respuesta a todas estas preguntas no es una tarea fácil, no obstante la terapia puede ser de gran ayuda en esta búsqueda personal.

El enfoque terapéutico de la Gestalt incide en un trabajo de ampliación de nuestra conciencia ordinaria,  para así darnos cuenta de cúales son nuestras vivencias y comportamientos ante el mundo. Como más amplia y focalizada sea la percepción de la realidad, más conectados estaremos con nosotros mismos, es decir más conscientes seremos de cómo funcionamos y cuáles son los obstáculos que nos impiden vivir una vida satisfactoria. Una vez tomamos conciencia de estos patrones relacionales y de conducta dañinos, también podemos empezar a tomar las medidas oportunas hacía una forma de ser y actuar más sincera, y a la vez más saludable, con nosotros mismos.


terapia gestalt barcelona


Si quieres conocer como la Terapia puede ayudarte, llámame o WhatsApp a 645 368 714 o bien escribe a lesbcn13@gmail.com

Las sesiones son experienciales, lo que significa que la persona toma un rol activo en la terapia. Se trata de que el cliente traiga a la sesión aquellas situaciones de la vida cotidiana donde siente malestar o dificultad. De esta forma, en un entorno seguro como es la sesión, la persona puede experienciar qué le sucede ante tal situación. La terapia va a permitir  al cliente ampliar su visión de la realidad, para así experimentar la vivencia de una forma diferente, desde unos patrones de funcionamiento distintos, más genuinos y saludables. Una vez el cliente contacta en la sesión con una parte más sincera de sí mismo, también se siente más confiado y seguro para trasladar estos nuevos patrones funcionales a su vida diaria.

Siguiendo esta línea de experimentación, el trabajo terapéutico en la sesión de Gestalt se fundamenta en el presente; lo importante es lo que sucede en el aquí y ahora, y no lo que pudiese haber sido y no se dio en el pasado, o bien lo que podría ser en el futuro.  Esto no significa que no se hable del pasado en la terapia, sino que éste se concibe como una vía de comprensión de cómo hemos llegado al presente;  lo importante no es buscar el porqué del pasado, ni regocijarse en sus traumas, sino entender cómo las situaciones vividas con anterioridad influyen en nuestro presente.

Otro aspecto que diferencia la terapia Gestalt de otros enfoques terapéuticos es la función del terapeuta. El terapeuta se erige como un profesional de la ayuda y el acompañamiento, de esta forma su función no es la de ser un consejero, ni una figura de autoridad o sabiduría, sino que su tarea es la de acompañar y estimular a la persona en su proceso, facilitándole la toma de conciencia de cómo vive su vida. En este rol, es imprescindible que el terapeuta no solo disponga de unos conocimientos teóricos y prácticos, sino que también haya pasado por un proceso de autoconocimiento e introspección personal profundo, para de esta forma facilitar la empatía  y conocer las directrices de acompañamiento a desarrollar con el cliente.

terapia en barcelona


En palabras del psiquiatra Claudio Naranjo, los pilares de la Terapia Gestalt se fundamentan en;  la veracidad (descubrir la verdad de uno mismo), el coraje (tener el valor de enfrentar lo que hay) y la libertad (para salir de los condicionamientos y automatismos que condicionan nuestra vida). A estos factores yo le añadiría también la responsabilidad personal que todos tenemos sobre nuestra propia vida, para de esta forma salir del conformismo y victimismo propio de nuestra sociedad actual.

Para terminar os dejo una cita del creador de la Terapia Gestalt, Fritz Perls, en la cual remarca la importancia de conocerse a uno mismo dentro del proceso de desarrollo personal:

“El hombre se trasciende a sí mismo únicamente por la vía de su verdadera naturaleza, jamás por medio de las ambiciones y de las metas artificiales”.

Leslie Beebe
CONTACTO:




Terapia Gestalt y Coaching

terapia barcelona


La Terapia Gestalt es una corriente de la psicología denominada como humanista, donde se concibe que el bienestar de la persona se fundamenta en un equilibrio de nuestros tres centros; el mental, el corporal y el emocional. La Terapia Gestalt nos permite entender mejor nuestra forma de ser y actuar en el mundo. En las sesiones se focaliza el trabajar con lo que nos pasa en nuestro presente, por tanto en ver qué nos impide estar bien con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Poco a poco la terapia nos permite superar estos obstáculos para recuperar nuestro bienestar.
terapia gestalt y coaching barcelona

El Coaching es un proceso que incita al cambio personal, que permite descubrir dónde estamos y hacía dónde queremos ir. Es un entrenamiento que nos permite descubrir nuestras potencialidades, para de esta forma conseguir alcanzar los objetivos y metas deseados. En el proceso se diseña un plan de acción, que coincida con nuestros valores, y a través del cual podemos tomar responsabilidad sobre nuestra vida y nuestras acciones, para así conseguir aquello que deseamos.
terapia barcelona

Si quieres probar la terapia o el coaching, llámame y hablamos. LLamada o WhatsApp al 
645 368 714 o bien escribe a lesbcn13@gmail.com

Seguidamente os presento algunos de los beneficios de ambos procesos, pues aunque diferentes en su forma, los dos conducen a un objetivo común, nuestro bienestar:
  • Mejorar la autoestima y la seguridad en mí mismo.
  • Descubrir mis recursos y potencialidades para obtener aquello que deseo.
  • Un mayor conocimiento de mi persona, de quién soy y lo que realmente quiero en esta vida.
  • Una gestión más saludable de mis emociones.
  • Superar estados que me hacen sufrir, como la depresión y la ansiedad.
  • La resolución de conflictos personales y familiares, así como el cierre de asuntos pendientes del pasado.
  • Superar miedos y fobias que me limitan en mi vida.
  • Conocer aquello que quiero obtener en mi futuro y como conseguirlo.
  • Superar los obstáculos y bloqueos que no me dejan avanzar, ya sea a nivel personal como profesional, descubriendo aquellos recursos personales que aún están por explorar.
Leslie Beebe



CONTACTO:




Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...