Como manejar la ansiedad ante el conflicto entre Rusia y Ucraina

Como manejar la ansiedad ante el conflicto entre Rusia y Ucraina. Actualmente estamos viviendo tiempos muy convulsos; después de dos años de pandemia, y cuando parecía que la situación mejoraba, ahora nos enfrentamos ante un conflicto bélico en nuestras puertas, con una amenaza nuclear pendiente de un hilo. La agresión bélica de Rusia a Ucraina es en primer lugar una catástrofe humanitaria, pero también va a provocar unos efectos devastadores en la sociedad rusa, y seguramente un fuerte impacto en la mayoría de las economías europeas. Tristemente, las decisiones de una sola persona están provocando un genocidio en toda regla, llevando a miles de personas a la muerte.

manejar ansiedad guerra


No es nada nuevo que existen conflictos armados en el mundo, sin embargo, la proximidad geográfica de Ucraina, el cansancio generalizado por la pandemia y la exposición casi continua a las noticias e imágenes que nos llegan de la guerra, son factores que hacen que en esta ocasión, la ansiedad y el miedo estén tomando protagonismo en nuestra vida.

El objetivo de este artículo es aportar algunas ideas prácticas, que nos ayuden a lidiar emocionalmente con la compleja situación que estamos viviendo. 

La confrontación bélica está suponiendo un impacto brutal en la población que experimenta el conflicto en primera línea: hombres que se ven obligados a luchar en una guerra que no desean, niños/as forzados/as a separarse de sus padres, familias rotas por el conflicto, soldados que se ven coaccionados a luchar por las ideas de un presidente al que nadie osa contradecir, experiencias de muerte y devastación… Sin duda, las vivencias aterradoras que estas personas están padeciendo en primera persona son inimaginables, e indescriptibles para todos aquellos que hemos vivido siempre en un clima de paz.

Asimismo, los efectos que este tipo de traumas generan en la población son diversos, afectando a distintas facetas de la vida de la persona, incluida la salud mental. Con toda seguridad, a raíz de este conflicto, van a aumentar considerablemente los trastornos psicológicos, como el trastorno de estrés postraumático, no solo entre los adultos, sino también en los  niños. De la misma forma, la herida tan profunda que se está ejerciendo en la sociedad ucrainesa por parte de Rusia va a tardar años, sino décadas en cerrarse.

Desde la distancia, el conflicto se vive muy diferente, a un nivel muy alejado del trauma emocional que está viviendo la población de Ucraina, y los soldados que luchan en esta guerra. No obstante, el miedo y la ansiedad van en aumento en nuestra sociedad, ante la incertidumbre sobre las posibles consecuencias que este conflicto pueda generar en nuestras vidas.

Para lidiar mejor con el miedo y la ansiedad que estamos sintiendo ante este clima de guerra, a continuación te dejo algunas pautas útiles que pueden ayudarte a llevar mejor esta situación.

1.   Acepta tu miedo. Es normal que ante la incertidumbre generada por el conflicto bélico aparezca el miedo. El miedo es una emoción que nos pone en alerta ante un posible peligro, y en este sentido está haciendo su trabajo de forma correcta. No obstante, el miedo también es una de las emociones más penalizadas, por las sensaciones desagradables que nos provoca. Debido a esta mala prensa, y unido a la incomodidad que el miedo nos genera, es común querer reprimirlo, o bien disimular, como sino existiese.

 

terapia ansiedad
photo by Emilio Morenatti

En otras ocasiones, dejamos que el miedo nos paralice, entrando en un bucle de pensamientos catastrofistas y limitantes que van acrecentando nuestros niveles de ansiedad. En este sentido, lo recomendable sería que mirases a tu miedo, no luches ni intentes escapar de él. Escucha únicamente su mensaje. Para ello, puedes optar por poner en práctica técnicas de conciencia plena y de respiración. Estas prácticas consisten en dar un espacio al miedo en nuestro interior, sin resistirnos a él. Para ello es importante focalizar nuestra atención en las sensaciones corporales, regulando asimismo nuestra respiración. Cuando somos capaces de adoptar una actitud de aceptación y escucha con aquello que sentimos, nuestros síntomas ansiosos también se reducen. A continuación te dejo un par de ejemplos de estas técnicas: 

Técnica 1

Técnica 2

2.    Focalízate en el presente y evita dar rienda suelta a tu imaginación. Cuando utilizamos la imaginación para prever desastres futuros, sobre los cuales no tenemos ningún tipo de control, corremos el riesgo que la ansiedad se apodere de nuestra vida. En tal sentido, plantéate aquello que te genera ansiedad, y pregúntate si puedes influir de alguna manera sobre ello. Si el estímulo que te genera ansiedad escapa de tu control, acepta que debes sostener la incertidumbre respecto aquello que no podemos controlar. Las técnicas de respiración propuestas en el punto anterior, también te ayudarán a que tu atención se focalice de nuevo en el presente, y por lo tanto no se pierda en visiones pesimistas sobre el futuro.

3.  Date un tiempo de conexión contigo mismo/a. Procura guardar un tiempo diario para conectar con tus emociones y sentimientos. Para ello busca un momento y un lugar donde puedas estar solo/a y no seas molestado/a. Este conflicto está generando en nosotros multitud de emociones y sentimientos; rabia, tristeza, desesperanza… Aprovecha estos momentos de conexión para contactar con estas emociones y expresarlas; si te sientes triste por la situación que estamos viviendo, no reprimas tu tristeza, llora. Si te sientes enfadado/a con lo que está pasando, saca tu rabia (hazlo de forma que no te hagas daño ni dañes a otros). Si eres religioso/a o mantienes alguna creencia espiritual, dedica un tiempo a la oración.

4.   Ocúpate y no te preocupes. Si sientes que la ansiedad aparece en estos momentos como consecuencia del conflicto que se está viviendo en Ucraina, procura ocuparte y no preocuparte. Esto significa que mires en qué medida puedes actuar y ayudar para aliviar el dolor y el sufrimiento que este conflicto está generando. Puedes plantearte distintas formas de apoyo como pueden ser: asistir a las diferentes manifestaciones contra el conflicto bélico, ofrecer ayuda a las personas refugiadas que escapan de la guerra, o bien dar alguna aportación de tipo económico a entidades de ayuda a Ucrania.

5.  Reduce y limita el consumo de noticias que recibes de la guerra. Existe la falsa creencia de que como más informados estemos de la situación, más control vamos a poder ejercer sobre ella. La realidad nos dice todo lo contrario, pues como más información nos llega sobre el conflicto, más ansiedad sentimos al percibir nuestra falta de control sobre lo que está sucediendo.

Asimismo, cuando te informes es importante que elijas fuentes de información contrastadas y fiables. Finalmente, procura consultar los medios de comunicación una o máximo dos veces al día, evitando estar todo el día conectado/a con las noticias que nos llegan. En tal sentido, limita también las conversaciones sobre este tema con las personas de tu entorno. Aunque es saludable expresar a otros como nos sentimos ante el escenario de guerra, estar la mayor parte del día hablando de ello, puede derivar en un efecto contrario al esperado, provocando que nuestra ansiedad aumente.

6.  Busca formas para cortocircuitar la ansiedad. Cuando sientas que tu pensamiento entra en bucle, imaginándote las terribles consecuencias que nos esperan en el futuro, y apareciendo los síntomas ansiosos en tu cuerpo, busca alguna practica que te ayude a romper con ese bucle. Algunas de las opciones que te propongo son; practicar ejercicio físico, llamar a un amigo/a, cocinar, tocar un instrumento, pintar….  Todas estas prácticas te ayudarán a rebajar tus niveles de ansiedad, focalizando tu atención de nuevo en el presente.

Si aun habiendo practicado estas pautas, sientes que la ansiedad te desborda, y te limita en tus actividades diarias, lo recomendable sería que pidieses ayuda profesional. La terapia puede ayudarte. 

Para más información CLICA AQUÍ y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

Terapia Gestalt Barcelona

www.ansiedad.barcelona

http://ansiedad-depresion-barcelona.blogspot.com.es/

https://www.youtube.com/LesliebeebeBlogspot

http://www.slideshare.net/barcelonashoppingguide/terapia-ansiedad-depresion-barcelona

http://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685.html

https://es.pinterest.com/barcelonaguide/terapia-ansiedad-depresion-barcelona/

https://terapia-ansiedad-barcelona.blogspot.com/







¿Estoy viviendo una relación de pareja tóxica?

¿Estoy viviendo una relación de pareja tóxica?. Como terapeuta me he encontrado en un gran número de ocasiones con personas que mantienen relaciones de pareja que denominamos como tóxicas o no saludables. Este tipo de relaciones se mantienen en el tiempo por múltiples motivos, sin embargo, uno de los más habituales es una combinación entre miedo y baja autoestima. Dentro de lo que denominamos miedo, podemos encontrar diferentes vertientes como el miedo al abandono, el miedo a la soledad, o el miedo al fracaso.

Terapia relacion tóxica


Aunque el miedo es una emoción humana, que nos ha permitido evolucionar como especie, protegiéndonos de las amenazas del medio, en los casos en que se mantiene una relación no saludable, este miedo deriva en dependencia emocional. En esta tesitura, como más nos negamos a aceptar que no somos felices en nuestra relación, mayor es nuestro miedo a estar solos/as o a fracasar en la relación, y también mayor es el impacto negativo en nuestra autoestima.

A continuación, te comento algunos de los síntomas que pueden indicarte que estás viviendo una relación no saludable para tu persona. En caso que te sientas identificado/a con alguno de estos puntos, lo aconsejable sería que buscases ayuda terapéutica, que te oriente para superar la difícil situación que estás viviendo.

1. Faltas de respeto. Uno de los principales indicios de una relación tóxica son las faltas de respeto que recibimos por parte de la pareja. Algunos de los síntomas que podemos incluir en este grupo son:

Percibir que nuestra pareja nos hace sentir inferior a ella; no pedirnos opinión a la hora de realizar actividades o planes juntos; una comunicación autoritaria y déspota por su parte; hacernos callar, o retirarnos la palabra; hacernos sentir que nuestras cosas son menos importantes que las suyas.

Debemos tener mucho cuidado con este tipo de comportamientos, y detectarlos lo antes posible, para así ponerles freno, pues aunque empiezan con un grado de violencia bajo, pueden ir creciendo en agresividad y derivar en violencia física.

2. Actitudes de control y limitación de nuestra libertad personal. Otro de los indicios característicos de relaciones tóxicas son las actitudes de control que ejerce la pareja sobre aquello que hacemos. Algunos ejemplos de este control son:

Darnos cuenta que nuestra pareja nos llama múltiples veces durante el día, sin existir un motivo aparente, solo para conocer nuestro paradero, saber qué hacemos y con quien estamos; llegar a casa por la noche y sentirnos cuestionados/as (interrogados/as) sobre las actividades del día; sentir que nuestra pareja juzga nuestras amistades y nos invita a no tener contacto con ellas; prohibirnos determinadas actividades o aficiones por considerarlas que no son apropiadas, según su punto de vista.

3. Violaciones de tu intimidad. Estar en pareja no significa que no podamos disponer de nuestro espacio personal e íntimo. Algunas de los indicios que podemos incluir en este grupo son los siguientes;

Sentir que nuestra pareja controla nuestros gastos; descubrir que la pareja nos espía el móvil y controla nuestra actividad en las redes sociales; sentir que él/ella escucha nuestras conversaciones telefónicas; darnos cuenta que la pareja se molesta cuando no le dejamos acceder a nuestros objetos personales.

4. Prácticas de luz de gas o “gaslight”. La práctica de luz de gas es una acción manipulativa y abusiva que ejerce el maltratador con su víctima. En estos casos, el abusador pone en tela de juicio, y de forma constante, las vivencias de su pareja; ya sea respecto a sus sentimientos, emociones o percepciones. El “gaslight” es una práctica que va desgastando la autoconfianza y la autoestima de la víctima, haciéndole creer que es responsable de todo lo malo que supuestamente le sucede al abusador, y culpándole por el mal funcionamiento de la relación. Esta actitud manipuladora deriva en que la víctima quede totalmente anulada como persona, sintiendo que  ha perdido toda capacidad de decisión y de expresión, quedando así a expensas del control que ejerce sobre ella el manipulador.

5. Los celos. Los celos son otra de las manifestaciones características de las relaciones limitantes y no saludables. Los celos parten de la inseguridad y la falta de confianza del manipulador, las cuales derivan en un miedo intenso y desproporcionado a perder a la pareja. Antes ese miedo irracional, la persona empieza a ejercer toda una serie de actitudes de control y vigilancia respecto a su pareja. Curiosamente, aquello que más teme el manipulador, es decir que le dejen, se suele acabar cumpliendo al actuar de una forma posesiva e irrespetuosa con su pareja. Desde estos celos aparecen actitudes como limitar el contacto de la pareja con sus familiares o amigos, decirle qué ropa puede llevar, o bien desvalorizar y criticar a la pareja con el objetivo de provocarle más inseguridad y dependencia.

6. El chantaje emocional. El chantaje emocional es otra forma de manipulación en la que se intenta influir en la voluntad de la pareja para conseguir satisfacer los deseos del manipulador. El chantaje emocional es un acto narcisista, en que para conseguir su objetivo el manipulador pasará por encima de su pareja si es necesario. Para conseguirlo, puede recurrir a la intimidación, o bien hacerlo de una forma más sutil mostrándose como un ser desvalido; en cualquier caso el chantaje emocional acaba socavando la autoestima de la víctima. El chantaje emocional puede ejercerse por diferentes vías, no obstante la mayoría de ellas están relacionadas con despertar el sentimiento de culpa en la victima. En este sentido el manipulador hace creer a su pareja que está haciendo algo malo, que va en contra de sus principios, al no aceptar aquello que se le pide.

terapia de pareja Barcelona


Para terminar, voy a proponerte que contestes a las siguientes preguntas, las cuales te ayudaran a saber si puedes estar viviendo una relación de pareja tóxica.

1.      ¿Te sientes libre para ser tú mismo/a en la relación?, o bien sientes que cuando tu pareja está presente te comportas de forma diferente para agradarle y no crear conflicto.

2.      ¿Te sientes escuchado/a y tratado/a con respeto en tu relación?

3.      ¿Notas que cada vez tienes menos contacto con familiares y amigos, como resultado de las peticiones de tu pareja?

4.      ¿Te sientes culpable de forma habitual?

5.      ¿Intentas que tu pareja no se enfade, evitando expresarte o actuar de cierta forma para así evitar su reacción?

6.      ¿Con frecuencia te comparas con otras personas y te sientes inferior al resto?

7.      ¿Sientes que das mucho en tu relación de pareja, mientras que recibes poco a cambio?

8.      ¿Aceptas hacer cosas por tu pareja y luego te sientes culpable al darte cuenta que realmente no deseabas hacerlas?

9.      ¿Te sientes satisfecho/a y realizado/a en tu relación?

10.  ¿Sientes que te justificas a menudo ante tu pareja?

11.  ¿Tu pareja te hace sentir culpable por cosas que suceden en su vida, o bien por el mal funcionamiento de la relación?

12.  ¿Evitas quedar con determinadas personas, o hacer ciertas actividades para no tener después problemas con tu pareja?

13.  ¿Sientes que te disculpas con frecuencia con tu pareja?

14.  ¿Crees que actúas de forma complaciente con tu pareja?

Una vez respondidas estas preguntas, párate un momento y analiza tus respuestas. Si crees que no estás satisfecho/a con tu relación de pareja, o bien sientes que no eres libre para mostrarte y expresarte de forma sincera, es muy probable que estés viviendo una relación limitante y perjudicial para tu equilibrio emocional. En este sentido, la terapia puede ayudarte y acompañarte para que recuperes tu bienestar personal.


Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional Barcelona

Terapia Gestalt Barcelona






Estrategias para ayudarte con la depresión

Estrategias para ayudarte con la depresión. La depresión es un trastorno que no debe ser tomado a la ligera. Muchas personas equiparan la depresión con una profunda tristeza, y aunque es cierto que la depresión viene acompañada de tristeza, la realidad es que va mucho más allá de esta emoción y requiere de terapia para superarla.

Ayuda depresión


Mientras que cuando hablamos de tristeza nos referimos a una emoción pasajera, la depresión es una psicopatología que se mantiene en el tiempo, presentando diferentes síntomas aparte de tristeza como son; apatía, angustia, abulia y sentimientos de desesperanza, entre los más destacables.

Superar un trastorno depresivo requiere de tiempo y esfuerzo por parte de la persona que la padece, la cual muchas veces no encuentra el apoyo necesario en su entorno más próximo. En este artículo vamos a ver algunas estrategias que pueden ayudar a las personas que sufren de depresión. No obstante, y como siempre me gusta recordar, no existen soluciones rápidas, ni remedios milagrosos cuando hablamos de superar este tipo de trastorno.

Otro aspecto importante respecto a la depresión es que es un trastorno que difícilmente podremos superar solos/as, sin ayuda profesional. En esta línea, si hemos sido diagnosticados/as de un trastorno depresivo, y paralelamente a la medicación que nos hayan podido prescribir, lo recomendable seria iniciar un proceso de psicoterapia que nos ayude a lidiar con la situación.

Algunas de las pautas que juntamente con la terapia, y con la medicación prescrita pueden ayudarnos a superar la depresión son los siguientes:

1. Cuida de tu aseo personal y de tu estado físico. Es importante que diariamente sigamos una rutina de aseo personal y de cuidado físico; levantarse de la cama, asearse y vestirse (aunque no se vaya a salir a trabajar, y se quede en casa), son rutinas básicas que nos ayudan a mejorar la imagen que tenemos de nosotros mismos, y en consecuencia elevan nuestra autoestima.

2. Cuida tu alimentación. Ya en la antigua Grecia, el médico Hipócrates nos anunciaba la relación entre bienestar y alimentación: «Sea el alimento tu medicina, y la medicina tu alimento». En esta línea es importante mantener unos horarios estables de comidas, así como llevar una alimentación equilibrada. El trastorno depresivo puede comportar alteraciones en nuestra dieta, como puede ser una pérdida de apetito, o bien una falta de atención en el tipo de comida que ingerimos, por ejemplo puede ser habitual el consumo excesivo de productos ultra procesados, o bien alimentos con un elevado contenido en grasas y azucares. A este respecto, selecciona el tipo de alimentos que consumes, y no abuses de alimentos no saludables como los dulces y la comida rápida.

3. Mantén unos buenos hábitos de descanso. Las personas que sufren de depresión me comentan que sufren de alteraciones en el sueño; algunas de ellas les cuesta conciliar el sueño, y otras sienten que su ritmo de sueño se encuentra alterado, al despertarse varias veces durante la noche. En cualquier caso es aconsejable seguir una rutina que favorezca el sueño, por ejemplo: irse a dormir a una misma hora, evitar las comidas copiosas y el consumo de alcohol en las cenas, así como eliminar el consumo de café y de bebidas excitantes las horas previas a irse a dormir. También es muy importante asegurarse de dormir en un entorno agradable, el cual favorezca el descanso. En esta línea, algunos de los puntos a tener en cuenta son; reducir la entrada de luz en la habitación, eliminar los ruidos del entorno y mantener una temperatura confortable en el dormitorio. En ese marco, aunque el ejercicio físico es recomendable para los trastornos depresivos, procura no practicarlo las dos horas antes de ir a dormir. El ejercicio físico activa nuestro cuerpo y puede dificultar la conciliación del sueño.

4. No te aísles. Aunque los procesos depresivos conllevan una mayor apatía y una tendencia al distanciamiento de la vida social, es importante que no te aísles completamente del mundo. En este sentido, procura mantener un contacto regular con familiares y amigos. Quizás tengas pensamientos y creencias limitantes respecto a este tema, por ejemplo decirte a ti mismo/a que ahora no eres una buena compañía, o que no vas a saber qué decir en una reunión social…. Si es así, tranquilo/a es normal.

No obstante es importante que no te dejes llevar por este tipo de pensamientos, pues solo favorecen a aumentar tu malestar y te anclan más en la depresión. Si te atreves a pasar a la acción, y conectar con amigos y familiares, te darás cuenta que al final la realidad no es tan terrible como imaginabas, y que el resto de personas están allí para ayudarte y acompañarte. Un ejercicio que puedes hacer al respecto es plantearte qué harías tú si un amigo o amiga estuviese pasando por una situación parecida a la tuya. Seguramente te darás cuenta que optarías por estar a su lado, sin esperar que esa persona tuviese que divertirte o entretenerte. La verdadera amistad va más allá de pasar solo buenos momentos con los amigos.

5. Mantén una rutina diaria. Algunas de las personas que acuden a terapia y sufren de depresión, están de baja laboral. Esto significa que algo tan rutinario como el trabajo, desaparece de la vida de estas personas. El hombre es un animal de rutinas, y por tanto, despertarse cada mañana sin una obligación, como  ir al trabajo, puede suponer otra dificultad añadida a la depresión. En esta línea, es importante que establezcas una rutina diaria de actividades; salir a dar un paseo, realizar ejercicio físico, el contacto social con amistades y familiares, así como actividades como la cocina, la jardinería, la lectura o el bricolaje, pueden ser algunas de las rutinas a incluir en tu día.

La depresión comporta las prácticamente nulas ganas por realizar actividades, incluso respecto aquellas con las que uno disfrutaba antes del trastorno depresivo. Por este motivo, esperar que el deseo y la iniciativa por ellas aparezca por arte de magia es una utopía. No esperes que las actividades que ahora realices te aporten placer, pues no lo harán. La finalidad de realizarlas no es pasarlo bien o disfrutar con ellas, sino simplemente mantenerte activo/a y ocupado/a. Ese es el primer paso. Si persistes y eres constante con la práctica de estas actividades, verás que progresivamente el placer por ellas volverá a tu vida.

6. No te culpabilices. La culpa es una emoción que suele aparecer en aquellas personas que sufren de depresión. Verse como una carga para la familia, o autocastigarse por creer que no se es lo suficientemente fuerte para superarlo, son algunas de las creencias erróneas que suelen acompañar los trastornos depresivos. En consecuencia, no te machaques, sé tolerante y compasivo contigo mismo. Acepta la situación tal y como es; culpabilizarte, frustrarte o sentirte decepcionado/a, aparte de mostrar una visión poco objetiva sobre la situación, tampoco te ayudará a cambiarla. Debes concienciarte que salir de la depresión es un camino, por lo que debes tener paciencia e ir planteándote objetivos día a día.

Otro factor que también debes evitar es compadecerte de ti mismo por la situación en la que te encuentras. La autocompasión promueve la pasividad por encima de la proactividad, lo que deriva en una retroalimentación de la depresión.

Terapia Depresión


Evitar los pensamientos de culpabilización y autocompasión es fundamental para que progresivamente puedas salir del estado depresivo. En esta línea es básico mantener nuestra atención focalizada en actividades y rutinas diarias, céntrate en el día a día y evita hacer planes a largo plazo. Asimismo, cuando alcances tus metas diarias, mira de felicitarte por ello y busca una forma de premiarte, por ejemplo dándote un baño relajante, o comiendo tu comida favorita (en este sentido, ojo con los dulces y comidas calóricas, pues tampoco es bueno abusar de ellas).

7. Evita automedicarte. Un gran porcentaje de personas que vienen a terapia sufriendo de depresión toman algún tipo de medicación. Aunque la medicación es un aliado para salir del estado depresivo, no es una solución definitiva al problema, siendo necesario un proceso de terapia que acompañe a esta medicación. La medicación siempre debe estar prescrita por un profesional médico, y nunca debe de alterarse su consumo sin la previa autorización del médico. 

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional Barcelona

Terapia Gestalt Barcelona




La ansiedad sexual

La ansiedad sexual.  La denominada como ansiedad sexual aparece cuando la tensión y la preocupación sustituyen el deseo y el placer, característicos del encuentro íntimo con la pareja. En estos casos, la ansiedad, un mecanismo adaptativo que actúa como una alerta ante una posible amenaza o peligro, se activa sin un motivo aparente, pasando a ser una seria limitación para la persona.

ansiedad sexual


La ansiedad sexual puede manifestarse en el momento mismo de las relaciones sexuales, aunque con el tiempo, suele activarse a priori, cuando solo con la idea del encuentro íntimo ya sentimos como la ansiedad se apodera de nosotros.

A parte de los síntomas físicos clásicos que caracterizan la ansiedad, como son; taquicardia, sudoración, palpitaciones o temblores, la ansiedad sexual amplia estos síntomas a otros trastornos focalizados en el área sexual, entre ellos destacan; la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, el vaginismo o la anorgasmia.

Si la ansiedad sexual no se aborda, y no se busca ayuda para tratarla, el problema suele agravarse con el paso del tiempo. Obviar o evitar esta limitación genera un efecto denominado como “bola de nieve”, en que el miedo al encuentro sexual va en aumento a medida que vamos evitando situaciones susceptibles de que aparezca la ansiedad. Dicho temor suele expresarse mediante diferentes miedos ante el encuentro sexual; como el miedo a fallar, el miedo a no dar la talla, o el miedo a no ser capaz de satisfacer a la otra persona.

Con el tiempo, el miedo a enfrentarse a las relaciones íntimas toma tales dimensiones, que puede acabar eclipsando el resto de ámbitos de la vida de la persona. En estos casos la autoestima y la confianza de la persona quedan seriamente dañadas.

Asimismo, dicha evitación suele acarrear problemas en la relación de pareja, y más en aquellos casos en que no existe una buena comunicación, y una estrategia conjunta para superar estos momentos difíciles.

Los motivos que pueden explicar la activación de este tipo de ansiedad son muy variados; aunque una disfunción orgánica puede darnos una posible explicación, no suele ser la más común, en concreto en personas jóvenes, siendo el origen psicológico y emocional el responsable de la mayoría de casos. Dentro de las causas más comunes que aparecen en terapia, y que son más representativas de este tipo de ansiedad son las siguientes:

Problemas de pareja; la falta de comunicación, así como el descontento y la insatisfacción no expresada a la pareja, pueden encontrar un espacio para manifestarse a través de la ansiedad sexual.

Complejo de inferioridad y baja autoestima; personas que no se sienten satisfechas con su aspecto físico, o con alguna parte de su cuerpo, pueden expresar dicha insatisfacción mediante síntomas ansiosos en las relaciones íntimas.

Estrés: periodos de estrés en el trabajo, o la presencia de problemas en otras áreas de la vida de la persona, pueden derivar en dificultades para relajarse y conectar con el placer propio de las relaciones íntimas.

Desequilibrios emocionales; momentos de crisis personales, o la dificultad para gestionar nuestras emociones, son otras situaciones que pueden reflejarse a través de la manifestación de los síntomas de ansiedad sexual.

Experiencias traumáticas: vivencias pasadas que hayan supuesto un trauma para la persona, pueden también derivar en problemas de bloqueo o inapetencia sexual, las cuales se expresan mediante los síntomas ansiosos.

La terapia permite a la persona que sufre de ansiedad sexual, aplicar toda una serie de herramientas que le ayudarán a reducir la ansiedad anticipatoria al encuentro sexual. No obstante es muy importante comentar, que el trabajo terapéutico debe ir siempre en dos vías; la primera consiste en trabajar con el síntoma (como acabamos de comentar), y la otra sería indagar en el origen de los síntomas ansiosos.

Como en el resto de trastornos de ansiedad, la ansiedad sexual no es de por sí el origen del problema, sino una manifestación de alguna necesidad no satisfecha y que deberíamos atender lo antes posible. La ansiedad suele ser la última expresión de una necesidad que con seguridad habíamos reprimido, pero que sigue estando presente en nuestro inconsciente, pulsando por ser atendida. Dicha necesidad suele conllevar cambios, los cuales muchas veces nos resistimos a aceptar. En este sentido, el olvido, la represión y la disociación funcionan como mecanismos de la psique para mantener esa necesidad bajo llave, alejada de nuestra conciencia.

Comprender y atender esa necesidad puede ser una tarea complicada por uno mismo, pues como he comentado los mecanismos de defensa de nuestra psique ya se ocupan de aletargarnos y alejarnos de aquello que puede suponer una dificultad para nosotros. Sin embargo, el cuerpo tiene su límite, por lo que muchas veces los síntomas ansiosos son la gota que colma el vaso. En estos casos, la ansiedad se erige como el reflejo de haber estado demasiado tiempo aguantando una situación que no deseábamos para nosotros.

terapia ansiedad sexual


En esta línea, la terapia nos puede acompañar para tomar conciencia de esa necesidad, así como la mejor forma de satisfacerla. A partir de este trabajo terapéutico los síntomas de la ansiedad suelen reducirse de forma progresiva, hasta llegar a desaparecer, así como también lo hacen los bloqueos sexuales.

Por último, creo importante comentar, que en casos de ansiedad sexual suele ser necesaria la participación de la pareja (cuando ésta existe) durante el proceso terapéutico. No se trata de una terapia de pareja, sino que puntualmente puede requerirse la asistencia de la pareja en la sesión individual. Explicar a la otra persona el problema por el que está pasando su pareja, para así acordar pautas de acompañamiento y ayuda, es fundamental en el proceso de superación de la ansiedad sexual.

En caso que estés sufriendo de ansiedad sexual, la terapia puede ayudarte. CLICA EN ESTE ENLACE para más información, o bien contáctame en el 645 368 714.

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

Terapia Gestalt en Barcelona

http://ansiedad-depresion-barcelona.blogspot.com.es/

http://www.ansiedad.barcelona/

https://www.youtube.com/LesliebeebeBlogspot

http://www.slideshare.net/barcelonashoppingguide/terapia-ansiedad-depresion-barcelona

http://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685.html

https://es.pinterest.com/barcelonaguide/terapia-ansiedad-depresion-barcelona/

https://terapia-ansiedad-barcelona.blogspot.com/

https://sites.google.com/view/terapia-gestalt-barcelona/p%C3%A1gina-principal

https://www.salesespaiviu.com/

https://www.terapiaenbarcelona.com/


¿Por qué somos infieles?

 ¿Por qué somos infieles? Una mirada psicológica a la infidelidad

No es fácil describir los motivos que hacen que una persona sea infiel a su pareja. Múltiples factores influyen en el hecho de tomar la decisión de romper el pacto que nos vincula como pareja, haciéndolo de una forma deshonesta e irrespetuosa hacia la otra persona.

Por Qué Somos Infieles


En este artículo haré un repaso sobre lo que yo creo son las principales causas que motivan una infidelidad, aunque estoy seguro que me dejo alguna, pues como he comentado, las causas que pueden originarla son muy variadas.

En primer lugar deberíamos definir qué entendemos como infidelidad. Ser infiel significa llevar a cabo una acción que rompe el pacto de confianza con nuestra pareja. La infidelidad se fundamenta en aspectos como la deslealtad y la mentira hacia nuestra pareja. Para determinar aquello que se considera como infidelidad, es básico conocer los términos y normas que nos vinculan con la otra persona. Por ejemplo hay parejas abiertas, que no conciben como infidelidad el acto sexual con una persona externa a la relación; mientras que otras parejas consideran la exclusividad en las relaciones sexuales, como un principio fundamental del acuerdo que les une. En este sentido, es una conversación que deberíamos tener con nuestra pareja, para así fijar los términos que regulan la relación, estableciendo aquellas prácticas que son consideradas como infidelidad, y cuáles no.

Cuando se produce una infidelidad, ya sea porque hemos sido nosotros los causantes, o bien porque hemos sido víctimas de ella, deberíamos entender la situación como una luz roja que nos alerta de algún aspecto que no acaba de funcionar en nuestra vida, ya sea respecto a nuestra relación de pareja, o bien a nivel personal.

En relación a la pareja, las causas que pueden motivar esta alerta roja son diversas, aunque en la mayoría de ocasiones son el resultado de una comunicación ineficiente, o incluso ausente, con nuestra pareja. Algunas de las situaciones que pueden motivar una infidelidad son:

Falta de ilusión con el proyecto de pareja. En un gran número de ocasiones cuando se produce una infidelidad no es por falta de amor, sino por falta de ilusión con el proyecto que mantenemos con la pareja. La rutina diaria, la ausencia de relaciones sexuales o el distanciamiento emocional, suelen ser algunas de las principales justificaciones que las personas manifiestan para ser infieles.

Cambios en los objetivos comunes con la pareja. La relación de pareja no es un estado inmutable, sino que va cambiando y desarrollándose con el tiempo. Si las personas que conforman la pareja evolucionan de forma diferente, es decir que con el tiempo los objetivos y sueños de cada uno cambian, distanciándose del proyecto en común, esto puede ser un factor que también motive la infidelidad.

Sensación de no obtener aquello que se necesita en la relación de pareja. En ocasiones uno de los miembros de la pareja siente que no obtiene del otro aquello que desearía, o al menos no en la medida que a él o a ella le gustaría, por ejemplo: tiempo compartido, escucha, comprensión, ternura, sexo...Ante esa desatención, la persona busca satisfacer su necesidad fuera de la pareja. En otras ocasiones, la infidelidad se produce porque la persona toma conciencia de que no puede crecer más en esa relación. El miedo a hacer daño al otro si expone sus sentimientos, o la incertidumbre respecto aquello que le depara el futuro, puede hacer que se reaccione buscando una salida a través de la infidelidad.

La utilización de la infidelidad como una forma de gestionar el enfado con el otro. En estos casos la persona se siente por algún motivo resentida o enfadada con su pareja, por lo que canaliza esa ira a través del acto infiel.

Ninguna de las circunstancias que acabamos de comentar justifica ser infiel con nuestra pareja. La solución a todas ellas pasa por ser sinceros con nosotros mismos y con nuestra pareja, atreviéndonos a expresar como nos sentimos y manifestando aquello que necesitamos del otro. En resumen, una comunicación abierta y sincera con la pareja. Lamentablemente, la comunicación suele ser un factor deficiente en un elevado porcentaje de las parejas, siendo esta ausencia la responsable de un gran número de problemas dentro de la relación. Al no existir una comunicación fluida en la pareja, muchas veces se opta por gestionar el malestar de una forma totalmente errónea, como es cometiendo una infidelidad.

Respecto a las circunstancias relacionadas con la psicología de cada individuo, y que suelen estar relacionadas con el acto infiel, destacaría las siguientes:

Una baja autoestima. Cuando depositamos el amor hacia nosotros mismos en manos de nuestra pareja, favorecemos una autoestima frágil y una relación dependiente. En las sesiones de terapia personas que llevan años en pareja, me comentan que con el tiempo sienten que han dejado de ser ellos mismos. Me dicen que se han mimetizado tanto con su pareja, que ya no son conscientes de cuáles son sus necesidades y deseos. Una pérdida de identidad que más de una persona me ha comentado recuperó al tener una aventura. En este sentido, más que buscar a otra pareja, lo que se deseaba era un reencuentro consigo mismo. En estos casos sería recomendable acudir a terapia para conocer los motivos que provocaron el olvido sobre si mismo, y la desatención a las necesidades propias.

En otras ocasiones, las relaciones de pareja se cimentan en inseguridades y miedos, en vez de basarse en el amor y la confianza propias de una relación saludable. Algunos de los testimonios de este tipo que me he encontrado en terapia son los siguientes;

Personas que mantienen creencias limitantes sobre sí mismas, como la idea de no ser suficiente para estar con la pareja que realmente desean.

Mujeres que pasados los 40 sienten que su reloj biológico les apremia a encontrar un padre para sus hijos.

Personas que presentan un intenso miedo a estar solas.

Este tipo de situaciones que acabo de comentar llevan a la persona a vincularse con su pareja desde el miedo y la inseguridad, por lo que es común que sean fuente de relaciones de apego tóxicas. El malestar propio de este tipo de relaciones puede favorecer a que se tome la decisión de ser infiel a la pareja, pues internamente no se está satisfecho/a con la relación que se mantiene en el presente.

Una crisis personal. Las crisis personales, como puede ser la crisis de mediana edad, son momentos de una profunda removida emocional, pues la persona entra en contacto con emociones muy intensas como el vacío existencial, o la sensación de falta de sentido de la vida. Ante ese malestar, algunas personas optan por recurrir a la infidelidad como una salida a su sufrimiento.

En estos casos de crisis existencial, buscarse lo que llamamos una aventura puede hacer que la persona se crea más joven, al sentirse deseada de nuevo. La recuperación de la intensidad y la pasión propias de la fase de enamoramiento, la novedad por conocer a alguien nuevo y desconocido, los elevados niveles de adrenalina que eso conlleva, así como el morbo que puede despertar estar haciendo algo que va en contra de las reglas establecidas, pueden conducir a la persona infiel a creer que ha recuperado la energía de tiempos pasados. Pasado un tiempo, la persona infiel suele darse cuenta del espejismo vivido.

Inseguridad personal y miedo a la soledad. En ocasiones, en vez de enfrentar el hecho de que ya no deseamos seguir con nuestra relación, el impulso nos lleva a buscar a alguien para evitar quedarnos solos cuando se comunique la noticia a la pareja. En terapia me he encontrado en más de una ocasión con estos casos. El profundo miedo que sienten estas personas al hecho de verse solas, les lleva a encontrar a un sustituto que reemplace a su pareja actual, incluso antes de que se produzca la ruptura. Muchas veces esta decisión se hace de una forma inconsciente, y no es hasta que la persona puede revisar en terapia lo sucedido, que toma conciencia de los motivos que le llevaron a actuar así.

No hace falta decir, que la estrategia “a rey muerto, rey puesto” resulta ser una de las peores decisiones que se pueden tomar, al no realizar el proceso de duelo pertinente por la relación terminada.

Expectativas irracionales sobre la relación de pareja. La idea de amor romántico que nos venden las películas y los cuentos infantiles, así como términos como la media naranja, han provocado que un gran número de nosotros hayamos crecido con ideas nada realistas sobre lo que significa estar en una relación de pareja.

El ideal de amor romántico Hollywoodiense nos muestra la relación de pareja como una meta a conseguir, un sueño que se alcanza una vez encontramos a esa persona que nos completa y llena nuestro vacío. A partir de ese encuentro, supuestamente viviremos felices para siempre. Este ideal de relación se fundamenta en un estado de enamoramiento perpetuo, donde nada puede salir mal.

Durante los primeros meses de relación, cuando se produce la fase de enamoramiento, mostramos la mejor versión de nosotros mismos, o mejor dicho, mostramos a la pareja lo que creemos que el otro desea ver en nosotros. Asimismo, nosotros vemos en la otra persona aquellas aptitudes que valoramos en una pareja, focalizando nuestra atención en esos puntos fuertes, mientras obviamos ver aquello que no nos gusta de la otra persona.

Cuando la proyección en el otro desaparece, emerge la realidad de que estamos ante una persona con sus aptitudes y sus flaquezas como todo ser humano. Este despertar a la realidad, aunque necesario, puede generar una gran frustración en la persona. Como consecuencia de la baja tolerancia a la frustración que demuestra la sociedad actual, es habitual que muchas personas gestionen esa decepción a través de la infidelidad. 

La historia personal y las experiencias vividas en el pasado son también otros factores que puede favorecer la infidelidad. Personas que han vivido un apego inseguro en la infancia, o bien individuos que han pasado por una, o varias experiencias traumáticas con sus ex parejas, pueden ser casos más proclives a cometer una infidelidad, aunque no son factores determinantes.

En terapia me encuentro con mujeres que afirman haber sufrido mucho en una relación pasada, y aunque actualmente mantienen una relación de pareja, siguen abiertas a intimar con otras personas. Me comentan que tomar esa decisión les hace sentir libres, al creer que controlan el grado de vinculación con su pareja. De esta manera dicen plantar una barrera que supuestamente les protege de una futura decepción con el otro. La idea que me manifiestan es: “si al final la relación termina, la caída no será tan dura y no sufriré tanto”. En estos casos el problema es que se vive la relación desde el miedo, la mentira y la desconfianza, y no desde el amor y la sinceridad, por lo que este tipo de relaciones suele tener un final anunciado.

Terapia De Pareja

Por último, me gustaría destacar otro factor que creo tiene incidencia en la infidelidad, como es el tipo de sociedad en la que vivimos actualmente. La sociedad actual se caracteriza por incentivar valores como la felicidad, la inmediatez, la libertad, el no sufrimiento, y el individualismo. Valores que llevados al extremo son incompatibles con mantener una relación de pareja tradicional.

Todos los que hemos estado en pareja, sabemos que aunque la relación con el otro nos brinda momentos de gran belleza y felicidad, también es verdad que no siempre es así. Durante la relación de pareja se atraviesan momentos complicados, donde valores como la escucha, la flexibilidad y el apoyo mutuo son necesarios para superar las dificultades que se nos presentan.

Así mismo, mantener un vínculo con una pareja significa un acuerdo mutuo. Como en un contrato, se van a establecer unas pautas que regularan esa relación, por lo que nuestra libertad personal quedará limitada.

Respecto a la relación amor-sociedad, me parece interesante el término "amor líquido" que acuñó el sociólogo polaco Zygman Bauman, para describir un tipo de amor que va cogiendo fuerza en nuestra sociedad actual.

El término líquido define un amor caracterizado por una falta de solidez, un amor superficial y fugaz en el tiempo. Este tipo de amor deriva en una falta de compromiso personal con las relaciones de pareja. En esta línea, la tendencia al individualismo provoca que la idea de relación de pareja suponga un peligro para los valores de la autonomía personal, apareciendo un miedo al compromiso bastante generalizado.

En mis sesiones de terapia me encuentro habitualmente con personas que tienen verdadero terror a vincularse con posibles parejas. Estas personas me comentan que sienten mucho miedo a perder su libertad individual si deciden estar en pareja. Relacionado con este miedo, mis pacientes me dicen que también sienten pavor al sufrimiento que puede derivarse de esa relación.

Personalmente, opino que el problema radica en la idea de sociedad utópica e indolora que se nos ha querido vender en las últimas décadas, donde las cosas deben darse como nosotros esperamos, y donde la tolerancia al dolor es mínima; una sociedad ciertamente algodonada.

“No es justo”, “¿Por qué a mí?”, “Éste lo consigue y yo no, con lo que yo me esfuerzo”, “No me lo merezco”…. son algunas frases típicas que emanan de ese ideal.

Desde esta creencia que la vida debería ser generosa con nosotros, dándonos aquello que le pedimos y cuando se lo pedimos, emerge un amor basado en la búsqueda del beneficio personal y el individualismo, por encima de otros valores como la generosidad y la empatía con el otro.

Los tiempos actuales se caracterizan por la rapidez, el deseo de satisfacción inmediata y la impaciencia, y en consecuencia también la dificultad para sostener los momentos de frustración, cuando uno no consigue lo que quiere en la relación con el otro. 

Siguiendo esta tendencia social hacia la individualidad, es común que veamos a la pareja de forma egóica, como alguien que debe satisfacer nuestros deseos, en vez de percibirlo como un ser diferente, que nos puede hacer de espejo de aquellos temas irresueltos en nuestra persona, y que en consecuencia deberíamos trabajar.

Desde esta visión narcisista que parece abundar en la sociedad actual, las relaciones de pareja, o mejor dicho, los obstáculos derivados de la vida en común, se hacen insostenibles para muchas personas, por lo que al mínimo contratiempo con la pareja la reacción más habitual suele ser tirar la toalla y abandonar la relación.

Terapia Barcelona


Una vez finiquitada la relación, ya estamos de nuevo en el mercado para conocer a un nuevo candidato o candidata, para así entrar de nuevo en el mundo de la idealización amorosa. De esta forma, volvemos a caer en la trampa de entender las relaciones como un enamoramiento perpetuo, lleno de exaltación y adrenalina, y que curiosamente coincide con el tipo de vida que se nos quiere vender en la sociedad actual; una existencia con un ritmo frenético, lleno de estímulos y excitación, bajo el mandato de tener que exprimir la vida al máximo.

No digo que todas las relaciones de pareja que se forman actualmente sigan este perfil, pues hay personas que se esfuerzan y trabajan individual, y conjuntamente con la pareja para gozar de una relación saludable. Sin embargo, la tendencia al individualismo y la baja tolerancia a la frustración parece que van ganado terreno en el mundo de la pareja. Estos valores contribuyen a formalizar relaciones de pareja cada vez más fugaces y volátiles.

Las nuevas tecnologías es otra influencia a destacar cuando hablamos de infidelidad. Las nuevas tecnologías y la facilidad que éstas nos habilitan para obtener aquello que deseamos de forma inmediata, también favorecen a que las personas que deciden ser infieles cuenten con una oferta muy amplia para serlo. Aunque considero que aplicaciones como Tinder o Meetic no son responsables de la infidelidad, la realidad es que facilitan el camino de la persona que toma esa decisión.

Respecto a estas aplicaciones para encontrar pareja, una clienta asidua a ellas me comentaba lo siguiente; me decía que una vez empezaba a chatear con alguien le surgían dudas si ese hombre era para ella, pues se decía a sí misma que seguramente había candidatos “mejores” allí fuera, esperando a ser conocidos, y que por tanto no quería perderse esas oportunidades. De esta forma, evitaba establecer vínculos estables, y es que vincularse en una relación exige unos valores que personalmente opino que se encuentran en horas bajas en nuestra sociedad. Dentro de estos valores destacaría; paciencia, constancia, empatía, respeto, compromiso, comunicación, flexibilidad, apoyo mutuo y generosidad, entre algunos de los más destacables.

Otro de los efectos de las nuevas tecnologías en las relaciones humanas ha sido su contribución a la desconexión con nosotros mismos, y con el mundo real. Un ejemplo de ello lo tenemos en la forma como ahora buscamos pareja, utilizando más el mundo virtual que el real. Aunque las aplicaciones de internet nos permiten conocer a una gran variedad de personas, también es verdad que muchos de estos contactos acaban siendo poco estables y ciertamente volátiles. Los motivos para esta fragilidad en las relaciones son diversos, sin embargo yo destacaría la dificultad para vincularnos procedente de nuestro individualismo, y el miedo a sufrir en la relación. En consecuencia es habitual encontrarse con personas que se retiran del contacto virtual cuando son conscientes de que esa relación tiene posibilidades de ir a más, o cuando llega el momento de conocerse en persona.

Relacionado con esta tendencia, me gustaría destacar el fenómeno del ghosting, el cual se ha ido popularizando en las redes sociales en los últimos tiempos.

El término ghosting es habitual en las aplicaciones para encontrar pareja que circulan por internet. El término proviene de la palabra “ghost”, que significa fantasma en inglés. Que te hagan un ghosting significa que una persona con la que se había establecido un vínculo, por ejemplo haber mantenido conversaciones on line durante un tiempo determinado, desaparece sin dejar rastro. Si se toma la iniciativa de contactar con ella, no contesta, e incluso podemos llegar a ser bloqueados en las redes sociales por la persona que nos ha hecho ghosting.



A parte de mostrarnos un individualismo creciente, el ghosting es un claro síntoma de la dificultad para enfrentar la adversidad de la que hablábamos anteriormente. Romper la relación con otra persona, tener que decirle No a alguien, admitir que no vemos a esa persona como pareja, o el propio miedo al compromiso cuando sentimos que la relación tiene posibilidades de afianzarse…son todas ellas situaciones que nos ponen en una difícil tesitura.

Tener que enfrentarnos a estas dificultades nos genera miedos, incertidumbre, culpa...; antes esas sensaciones desagradables, reaccionamos evitando dar la cara. Por consiguiente, antes que enfrentar la dificultad, lo que hacemos es huir de nuestra responsabilidad, adoptando mecanismos de evitación como el ghosting.


Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

Terapia Gestalt Barcelona



Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...