Vergüenza y Culpa


Vergüenza y culpa suelen ser dos aspectos que aparecen con mucha frecuencia en las sesiones de terapia. Ambos son un tipo de emoción secundaria, pues no nacen del centro instintivo de la persona, sino de la cultura y sociedad en la que vivimos. Nadie nace con culpa ni vergüenza, son ambos fenómenos culturales y sociales.


vergüenza y culpa


Desde pequeños se nos enseña a ser de una forma determinada, según aquello que se considera socialmente correcto. Como niños, percibimos que si no nos comportamos y actuamos de una forma determinada, nuestros padres no nos van a querer. De esta forma vamos creando toda una serie de máscaras, para así aprender a sobrevivir en nuestro mundo emocional, es lo que denominamos como ego.

El ego se estructura bajo la creencia que existe una única forma de ser y hacer las cosas, lo que significa que todo lo que se salga de este patrón va a ser rechazado por nuestro ego. Ante esta creencia no actuamos desde una esencia propia, desde una libertad de dejarnos ser, sino desde un presión por tener que alcanzar unas expectativas que suponemos debemos cumplir si queremos ser aceptados y amados por el mundo.Sin embargo el precio que pagamos con esta actitud es muy alto, pues conlleva una progresiva pérdida de nuestra esencia personal. 

En este proceso de desvinculación de aquello que somos, la culpa y la vergüenza juegan un papel importante. No obstante, no debemos confundir ambos términos, pues mientras la vergüenza tiene que ver con el ser, la culpa tiene que ver con el hacer. A continuación vamos a ver estas emociones con más detalle.

La vergüenza se expresa como una sensación de no tener derecho a ser, de no ser digno de pertenecer a un grupo o a un ámbito determinado. La vergüenza nos hace sentir que de alguna forma estamos fracasando como personas; bajo su influencia llegamos a creer que existe algo malo en nosotros, algo que no se adecua a los estándares que establece nuestro ego. Si esta emoción se mantiene en el tiempo, sus efectos son devastadores para la autoestima de la persona, conduciendo al estancamiento y en casos más graves a la depresión.


terapia culpa

La vergüenza suele conllevar una actitud de castigo desde la creencia “debo ser castigado porque hay algo deficiente en mi”. Esta creencia supone que la persona sienta miedo al abandono de las otras personas, por sentirse inadecuado. Asimismo este abandono también se expresa hacía sí mismo desde diferentes vertientes como puede ser el alejamiento del mundo y las relaciones, el estancamiento y la limitación de acción e incluso la dejadez en el cuidado personal.
Un ejemplo extremo de los efectos de la vergüenza los tenemos en los denominados johatsu de japón, personas que por vergüenza se aíslan completamente de la sociedad, aquí tenéis un artículo que lo explica:


https://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/johatsu-japoneses-cuando-vida-insoportable-que-borras-tu-rastro-tierra

La sanación de los efectos que la vergüenza provoca en la persona suele requerir de un proceso largo. No es fácil cambiar a corto plazo el autoconcepto que uno tiene de sí mismo, pues eso significa cuestionarse la propia identidad y replantearse toda una serie de creencias y valores que llevan muchos años instaurados en la propia persona. El trabajo terapéutico con la vergüenza pasa por no evitarla, para así experimentarla y asumir la responsabilidad que uno tiene sobre ella. En esta labor es importante distinguir si la vergüenza está motivada por algún aspecto del presente, o bien su origen se encuentra en algún hecho pasado. 

Mayoritariamente la vergüenza suele originarse en creencias y mandatos procedentes de la infancia. Cuando somos niños, y con el objetivo de  ser queridos por los mayores, pagamos el precio de aceptar algo que no nos es propio. Aprendemos a comportamos de una forma determinada, para así recibir el amor de nuestros padres. Con el paso de los años, y llegados a la edad adulta, es el momento de aceptar la responsabilidad de romper con esta dinámica y conectar con nuestra esencia. Cuantas veces nos ponemos en el rol de ese niño cuando somos adultos, buscando desde esa posición el reconocimiento y el amor de las otras personas, pero a la vez traicionando aquello que verdaderamente somos.

El camino de sanación de la vergüenza pasa por conseguir aceptarse y respetarse como uno es, en este sentido debemos plantearnos nuestro sistema de valores, teniendo claro que nadie vale más que nadie en nuestra vida. Otro aspecto a trabajar con la vergüenza es aceptar el error como una parte intrínseca de estar vivo, solo a través del error podemos aprender. Por último, el camino de sanación de la vergüenza pasa por aprender a creer en las propias posibilidades, recuperando de esta forma los niveles de autoestima perdidos.

terapia vergüenza

La culpa es una emoción diferente a la vergüenza, focalizada más en un fallo en el hacer que en el ser. Por norma general sentimos culpa cuando creemos que hemos roto alguna norma o código, o bien cuando sentimos que hemos hecho daño a alguien. También puede aparecer la culpa ante el miedo a ser castigado por haber infringido alguna norma. Las personas que se sienten culpables se focalizan en el error que han cometido, no como una vía de aprendizaje como sería lo saludable, sino como una forma de autocastigo. La persona culpable teme el castigo, sin embargo al mismo tiempo también lo espera, como una forma de redención; sienten que es el precio que deben pagar por el error cometido. En este sentido sería aconsejable cambiar términos como culpa y castigo, por otros más saludables como responsabilidad y reparación.

El trabajo en terapia con la culpa pasa por asumirla, no como una vía de castigo, sino como la aceptación de la responsabilidad sobre el acto cometido. El primer paso, en aquellos casos que sea posible, sería pedir perdón e intentar reparar el daño cometido. Una vez realizado este primer paso, la siguiente acción sería evitar martirizarnos con lo sucedido, aceptando aspectos como que somos humanos y como tal tenemos derecho a equivocarnos. Una vez se produce esta aceptación en nuestro interior, podemos plantearnos qué lectura extraemos de lo sucedido; una reflexión que nos debe servir como una forma de aprendizaje, para así actuar de forma diferente en el futuro.

Es fácil que vergüenza y culpa se mezclen entre sí, siendo a veces difícil distinguirlas, la vergüenza puede llevar a la culpa, y viceversa. Como hemos dicho anteriormente, es una dinámica en la que el ego y los mecanismos de defensa de la psique juegan un papel fundamental. Desde pequeños vamos formando un ego y unos mecanismos de defensa, los cuales nos ayudan a sobrevivir en nuestro mundo emocional. El objetivo es construir una apariencia, formar una identidad para ser queridos y aceptados, primero por nuestros padres, y posteriormente por el resto de personas. A medida que pasa el tiempo, la carga de mostrarse al mundo a través de esta apariencia se hace cada vez más pesada, lo que nos provoca sufrimiento. 

Cuando nos mostramos como aquello que no somos, estamos engañando al resto del mundo, pero lo más importante  también a nosotros mismos. Mantener este engaño supone una gran inversión de tiempo y energía, un desgaste que acaba por pasarnos factura, no solo a nivel emocional, sino también físico, somatizando ese malestar en el cuerpo. Este esfuerzo por mantener la apariencia y el engaño es en gran medida el responsable de que aparezcan sentimientos de vergüenza y culpa.


“La vergüenza no es culpa, la vergüenza está centrada en uno mismo, la culpa está centrada en el comportamiento. Es la diferencia de pensar “soy malo” vs. “he hecho algo malo”. Brené Brown

La terapia nos permite tomar conciencia de la forma de funcionar de nuestro ego, a la vez que conectamos progresivamente con nuestra esencia, con aquella forma de ser y hacer que quedó enterrada bajo esas máscaras de apariencia.

Es un proceso de autoconocimiento que va a permitir sentirnos y actuar de una forma más libre, más en consonancia con aquello que somos, dejando atrás máscaras y apariencias. Esta libertad de ser nos permitirá liberarnos de la vergüenza y de la culpa que van asociadas a las dinámicas de funcionar de nuestro ego.

Si quieres conocer más, a continuación te dejo otro de mis artículos sobre el tema:

La culpa

Leslie Beebe
www.ansiedad.barcelona
https://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685-leslie-beebe-rodriguez.html

Como Superar una Infidelidad


Como superar una infidelidad. Según datos del 2016 de la Vanguardia, en España se producen una media de 7 rupturas por cada 10 matrimonios. Uno de los principales motivos que explica esta elevada estadística es la infidelidad. En uno de mis anteriores artículos os comentaba la posibilidad de perdonar una infidelidad (CLICA AQUÍ para leerlo); hoy os hablaré sobre si una infidelidad debería ser causa determinante para finalizar una relación, y comentaré aspectos importantes a tener en cuenta en estos casos.

como superar una infidelidad

Existen múltiples causas que motivan la infidelidad en una pareja; factores neurológicos, de personalidad, de deseo sexual… sin embargo en la mayoría de casos la infidelidad se produce debido a una insatisfacción, ya sea originada por un problema personal, o bien por la propia dinámica de la relación.

Etimológicamente hablando, la palabra infiel se compone de 2 partes “in” y “fiel”. “In” significa no, y “fiel” hace referencia a la fe, tiene que ver con creer. Por tanto, al igual que en el ámbito de la religión, donde se llama infieles a aquellos que no creen en una determinada doctrina, el que es infiel en la pareja ha dejado de creer en la otra persona. Pero, ¿qué significa no creer en la pareja?, principalmente quiere decir que el infiel siente que no puede encontrar en la otra persona aquello que necesita o desea de la relación, por este motivo busca satisfacer ese deseo fuera.

No obstante nada es tan sencillo ni tan homogéneo como parece; en primer lugar muchas veces la persona infiel no tiene conciencia de aquello que le está pasando, simplemente ante un malestar o agobio que está sintiendo en su vida actúa de forma irresponsable, y busca la solución fuera de la relación. En estos momentos de incertidumbre, el infiel no se para a reflexionar qué le sucede y tampoco tiene en cuenta las consecuencias que sus actos pueden ocasionar en la pareja. Otras veces el infiel, aun siendo consciente que algo le falta en la relación, no se lo comunica a la otra parte. Los motivos de este silencio pueden ser diversos como la vergüenza, el miedo o la culpa, entre otros. En estos casos la persona infiel prefiere no enfrentar el problema con su pareja, y en consecuencia desvía su atención, buscando una solución alternativa fuera de la relación.

Sin embargo, no todo está perdido cuando se produce una infidelidad, muchas parejas retoman su relación, aun habiendo existido un episodio de este tipo.Obviamente cada caso es único y diferente, sin embargo antes de dar por terminada una relación por causa de una infidelidad, deberíamos tener en cuenta un par de factores; el primero es que no es aconsejable tomar decisiones en caliente. Esto significa que una vez la persona se entera de la infidelidad de su pareja debería dejarse un espacio para amortiguar el impacto de la noticia. Es importante que antes de actuar y tomar decisiones respecto a la relación, se deje un tiempo para que las aguas vuelvan a su cauce, y así poder hablar con la pareja en un ambiente relajado sobre lo sucedido. En segundo lugar, es recomendable no dejarnos influenciar por amigos, familiares e incluso por la propia pareja, respecto a qué camino seguir. Debemos tener claro que es una decisión difícil, no obstante es un paso que uno mismo debe tomar, sin influencias ni coacciones externas.

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Por último, quiero destacar toda una serie de creencias sobre la infidelidad, que a veces se confunden o malinterpretan. Tenerlas en cuenta nos puede ayudar a decidir qué camino tomar ante esta difícil situación.

La primera creencia es que la persona infiel lo es porque es una mala persona. Sin duda la infidelidad es un acto que genera un profundo dolor en la pareja, sin embargo en la mayoría de casos (salvo excepciones), la motivación inicial del infiel no es ser malvado/a con la pareja. En este caso podríamos decir que el dolor causado por la infidelidad es más una consecuencia, que no un motivo. Con ello no quiero decir que el infiel no sea responsable de sus actos, lo es plenamente, sin embargo no debemos juzgarlo como una persona maligna por ello. En caso que nuestra pareja nos haya sido infiel, deberíamos plantearnos si ha existido una intención inicial de hacernos daño por su parte, o más bien es una consecuencia de sus actos. Esta distinción nos puede ayudar a ver la infidelidad como un error cometido por el otro, y no como un acto de agresión intencionado contra nuestra persona.

La segunda creencia es aquella que nos dice que la persona infiel lo es porque ya no ama a su pareja. Aunque esta circunstancia puede ser cierta en algún caso, en la mayoría de situaciones no suele ser así. La mayoría de infidelidades no son motivadas por el desamor, sino que son producto de una falta de comunicación en la pareja, donde con frecuencia el infiel no ha expresado ni pedido aquello que necesitaba del otro. En otras ocasiones, la infidelidad es producto de una ineficiente gestión emocional por parte de la persona infiel. Independientemente del caso, cuando no hay amor en la pareja es más común que se produzca un abandono o una terminación de la relación, que no un acto de infidelidad.

La tercera creencia hace referencia a lo que podríamos denominar como opinión pública, la cual se manifiesta a través de diferentes discursos; un mensaje que seguro más de uno hemos oído es que si la infidelidad se ha producido es porque la persona traicionada no le estaba dando a su pareja aquello que necesitaba. Es frecuente oir este tipo de comentarios en entornos machistas, donde el infiel ha sido el hombre, y la mujer ha sido la perjudicada, haciendo sobretodo referencia al ámbito sexual. Curiosamente en estas situaciones no se explica la otra versión de la historia, donde se supone que la mujer debería tener telepatía, u algún otro don que le permitiese ver lo que piensa la pareja, pues en la mayoría de casos el hombre, ya sea por miedo, vergüenza u algún otro tipo de limitación, no expresa su necesidad a la mujer. Otras veces las opiniones se centran en que si se ha producido la infidelidad, es porque la pareja debía de carecer de algún tipo de aptitud o conocimiento que le impedía satisfacer a su pareja. Esta última creencia hace que muchas personas que han sido traicionadas se sientan culpables, porque sienten que hay algo deficiente en su interior que justifica el acto de infidelidad por parte de su pareja. Respecto a esta creencia me gustaría comentar un par de aspectos:

a)  En primer lugar decir que nada justifica una infidelidad, es decir que el infiel es totalmente responsable de sus actos, y por tanto no puede poner la responsabilidad de dicha acción en su pareja.

b) En segundo lugar, que la infidelidad nunca puede justificarse por deficiencias o carencias que el infiel pudiese sentir en la relación, o bien por formas de ser y proceder del otro, pues eso significaría pasar la responsabilidad de los actos propios a la pareja. Asimismo, la persona agraviada no debe tomar responsabilidad por el acto de infidelidad de su pareja, y por tanto tampoco debe sentirse culpable por ello.

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La cuarta creencia está relacionada con el ego de la persona agraviada. Cuando se produce una infidelidad se genera un intenso dolor en la pareja, una herida que, independientemente de cual sea el desenlace futuro, tardará en cicatrizar. La persona agraviada sentirá todo tipo de emociones y sentimientos; dolor, rabia, tristeza, abandono, traición… siendo una de estas heridas aquella que toca el ego. Cuando estamos en pareja nuestro ego siente que somos los únicos depositarios del amor de la pareja, entendemos el amor del otro como exclusivo y por tanto equiparamos amor con un cierto tipo de posesividad respecto al otro. Entendemos así que uno es único para el otro (de aquí surgen los tan problemáticos celos). En el momento que se produce la infidelidad tomamos conciencia de que ese amor no es exclusivo como nosotros creíamos, aunque de hecho nunca lo fue, lo que sucede es que hasta este momento no teníamos conciencia de ello. El darse cuenta de la pérdida de exclusividad del amor del otro supone un duro golpe para el ego.

Recuperarse de una infidelidad no es tarea fácil para ninguno de los miembros de la pareja, pero sobre todo para el que la ha recibido. En estos casos una de las bases de la relación; la confianza, se ha visto seriamente dañada, por lo que ambos miembros deberán de poner de su parte si quieren darse una nueva oportunidad. Sin embargo, como en toda crisis, pueden surgir nuevas oportunidades, si es que ambas personas se comprometen con ello. La infidelidad puede abrir nuevas vías de comunicación en la pareja, por ejemplo puede facilitar que la pareja hable de temas que hasta ahora no se habían tocado, o bien favorecer una comunicación más sincera entre ambos.

En los casos de infidelidad es importante trabajar de forma terapéutica en dos sentidos; el primero sería resolver los problemas de comunicación en la pareja (ya hemos dicho que la falta de comunicación es uno de los principales motivos por los que se produce la infidelidad). Por tanto, ambos miembros de la pareja deberían reunirse y hablar con calma de lo sucedido, permitiéndose expresar libremente y de forma sincera cómo se sienten respecto a la relación. La segunda tarea a desarrollar sería que la persona infiel realizase un trabajo personal, para así tomar conciencia de cuales son los motivos que le han llevado a actuar de forma irresponsable con su pareja.

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En ambos trabajos la terapia puede ser el espacio de escucha, comprensión y expresión necesario para que los miembros de la pareja puedan resolver este conflicto. El espacio terapéutico permite un ambiente objetivo y de no juicio para la pareja, en el cual encontrar soluciones constructivas ante una crisis de esta magnitud.

Si acabas de vivir una infidelidad, o bien necesitas un espacio de mediación para resolver problemas con tu pareja, la terapia puede ayudarte. Puedes pedir más información en el siguiente enlace,  CLICA AQUÍ o bien en el teléfono 645 368 714.

Leslie Beebe

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Como mejorar la autoconfianza


Como mejorar la autoconfianza. La autoconfianza, también denominada como confianza en uno mismo, es la creencia que tenemos respecto a nuestra capacidad para enfrentar de forma exitosa aquellos obstáculos que aparecen en la vida. Diversos factores pueden influir en estas creencias, y en consecuencia alterar nuestros niveles de confianza, por ejemplo: fracasos vividos, críticas recibidas por el entorno o expectativas demasiado elevadas, entre otros.
mejorar autoconfianza


Aunque autoestima y autoconfianza son similares y suelen tener una relación directa, no deben confundirse entre sí. Mientras que la autoconfianza pone el acento en la idea que tenemos sobre nuestras capacidades, es decir nuestra creencia respecto a poder triunfar en un contexto determinado; la autoestima es un sentimiento general de valoración personal, y hace referencia a la visión general que tenemos sobre nosotros mismos. Por ejemplo un individuo puede poseer una elevada autoconfianza en un ámbito exclusivo de su vida, por ejemplo en el trabajo, sin embargo presentar una baja autoestima, es decir una imagen global negativa de su persona. Si quieres conocer más sobre la autoestima, aquí te dejo otro artículo:

Como aumentar tu autoestima

A continuación voy a proponeros algunas pautas para mejorar vuestra autoconfianza.

El primer paso es evitar compararte con el resto de personas. Normalmente la comparación siempre suele tener un efecto negativo en nosotros, resultando en pensamientos del tipo; “éste/a puede y yo no”, “tal persona sí que sabe (en cambio yo no)”, “él/ella sí que es feliz (no como yo)”… cabe decir que muchas de estas ideas que surgen en nuestra mente hacen referencia a fantasías e idealizaciones que nosotros hacemos del resto de personas, no correspondiéndose en la mayoría de casos con la realidad. Sin duda, este tipo de pensamientos afectan de forma negativa a la confianza en nuestras posibilidades, y nos hacen sentir inválidos e incapaces, provocando en la mayoría de casos un efecto de “autoprofecía cumplida”. Esta dinámica nos conduce al fracaso, pues de antemano ya damos por supuesto que no vamos a ser capaces de alcanzar nuestros objetivos.

Es importante que evites este tipo de comparaciones, date cuenta que todos somos seres únicos y particulares, con nuestras virtudes y defectos. El resto de personas pueden servirte como fuente de inspiración, pero no con el objetivo de que los imites y seas como ellos, sino para que tomes conciencia de qué aspectos de tu persona puedes trabajar para mejorar y estar mejor contigo mismo.

El segundo paso, relacionado con lo que acabamos de comentar, es trabajar en tu autoconocimiento. Este trabajo te permitirá tomar conciencia de tus fortalezas y tus debilidades, para de esta forma llegar a aceptarte tal y como eres. Debes evitar ponerte unas expectativas muy elevadas, que no se correspondan contigo, o bien expectativas que no sean realmente tuyas y que te planteas con la única finalidad de gustar y ser aceptado por el resto de personas.


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El tercer paso es tomar conciencia de cúal es tu diálogo interno, para ello mira de focalizar tu atención en tu voz crítica. Debes estar atento/a a frases del tipo; “No vas a poder”, “no sabes lo suficiente”, “no lo conseguirás” …y tantas otras frases que limitan el triunfo sobre aquellas metas que deseas alcanzar. Escúchate en este diálogo interno y fíjate en la forma como te estás tratando; ¿sientes que te lo mereces?, ¿crees que es un tono que favorece al cambio?, la respuesta obviamente es no. Es importante que empieces a tratarte con respeto, siendo razonable y consciente con aquello que te estás pidiendo, así como también poniendo límites a tus voces críticas.

El cuarto paso es valorar aquellas aptitudes que te han permitido conseguir éxitos en el pasado. Muchas veces únicamente nos fijamos en aquello que nos falta, y no apreciamos nuestras capacidades y puntos fuertes. Son estas habilidades las que debes utilizar y desarrollar para alcanzar tus objetivos.

El quinto y último paso es ser consciente de aquello que deseas en tu vida, y si realmente estás en el camino para conseguirlo. En ocasiones nos boicoteamos y mantenemos un nivel de autoconfianza bajo porque aquello que estamos persiguiendo no es lo que realmente deseamos. Otras veces no definimos de forma clara nuestros objetivos, o bien nos planteamos metas inalcanzables, lo que nos conduce a sentirnos frustrados.


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Una vez tomes conciencia del camino que deseas seguir es importante que te arriesgues con ello. Cuantas veces nuestro miedo a salir de la zona de confort nos lleva a limitarnos, pues creemos que no vamos a poder superar los retos que se nos presentan en nuestra vida. Este hábito de pensamiento nos conduce a sentirnos fracasados. En la mayoría de ocasiones esta sensación de fracaso no tiene tanto que ver con experiencias pasadas frustradas, sino más bien con la voz de nuestro crítico interno que nos hace creer que no vamos a alcanzar aquello que nos propongamos.

Como he dicho anteriormente, cuando tomes conciencia de cómo te relacionas contigo mismo, detectando las voces críticas que te limitan, es posible empezar a cambiar hábitos no saludables, por otros que te conduzcan al crecimiento personal y al desarrollo de tus capacidades. Para ello el trabajo personal que se realiza en terapia puede ayudarte a cambiar esos patrones de pensamiento limitantes y caducos, por otros que te proporcionen equilibrio y bienestar.

Leslie Beebe

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Como Superar el Pensamiento Obsesivo


Como superar el pensamiento obsesivo. Todos hemos pasado por épocas difíciles en nuestra vida, momentos en que nuestra mente se encuentra inquieta y no para ni un segundo de pensar en el problema que nos preocupa. Son instantes en que multitud de ideas aparecen en nuestra mente, y desafortunadamente, la mayoría son de tipo negativo, limitante o bien crítico respecto a nuestra persona. Cuando estos pensamientos son recurrentes e invasivos, y nos bloquean o nos producen malestar de forma continuada, entonces estaríamos hablando de lo que denominamos como pensamientos obsesivos.

pensamiento obsesivo

Dentro de los que denominamos como pensamientos obsesivos, personalmente distingo dos grandes grupos;

El primer grupo son aquellos pensamientos que hacen referencia a algún hecho o circunstancia de la realidad que nos está preocupando en el presente. Por ejemplo imaginemos que acabamos de perder nuestro trabajo. Ante la desafortunada noticia, seguro que van a aparecer multitud de miedos e incertidumbres respecto al futuro y la forma como vamos a poder superar esta dificultad. Son momentos en que nuestra mente empieza a ser invadida por una gran cantidad de pensamientos, la mayoría de ellos negativos, catastrofistas o bien limitantes respecto a nuestra persona del tipo; “No voy a encontrar trabajo”, “La he fastidiado”, “Nadie va a querer contratarme”, etc… Es normal que este tipo de pensamientos afloren ante este tipo de situaciones, no obstante no podemos dejar que tomen el control. Seguirle la corriente a estos pensamientos significa adoptar una actitud pasiva ante aquello que nos está pasando. Con una actitud pasiva lo único que conseguimos es dañar nuestra autoestima y perjudicar nuestra salud física y emocional. Si por el contrario, adoptamos una actitud activa, a través de pensamientos del tipo; “¿Qué está en mis manos hacer para solucionar aquello que me preocupa?, “Voy a utilizar todos mis recursos y contactos para encontrar un nuevo trabajo”, “Revisaré mi CV y empezaré a buscar nuevas oportunidades”, etc…, seguro que nuestro estado emocional, dentro de la difícil situación que estamos atravesando, no se verá tan alterado.

terapia pensamiento obsesivo

El segundo grupo de pensamientos obsesivos son aquellos de tipo recurrente, que nos invaden sin tener, aparentemente, un motivo para ello. Normalmente son pensamientos que no hacen referencia a ningún acontecimiento o circunstancia de nuestra realidad, sino que más bien son fantasías catastrofistas que afloran en nuestra mente. Muchos de estos pensamientos suelen conllevar ideas que la persona considera como “locas”, o que no pertenecen a una persona mentalmente sana. En estos casos es frecuente que aparezcan ideas relacionadas con la posibilidad de dañar a otros o asimismo, por ejemplo; “Y si cojo este cuchillo y hago daño a alguien”, “Qué pasaría si empujo a una persona delante del metro”, “Y si me tiro por el balcón y me suicido” … en estos casos, y si la persona no padece de ningún trastorno mental, este tipo de pensamientos suelen ser un síntoma de algún desequilibrio emocional que la persona está viviendo en su vida. Estos pensamientos suelen tener su origen en una parte más inconsciente de nuestra mente, y su objetivo es enviarnos un mensaje. No obstante los mecanismos de defensa de nuestra psique, como la represión o la deflexión, nos impiden tomar conciencia del significado de ese mensaje. En estos casos es recomendable ayuda terapéutica, la cual nos permitirá desvelar aquello que se oculta detrás de estas ideas.

tratamiento pensamiento obsesivo

A continuación voy a comentaros algunas pautas que podéis utilizar para enfrentar los pensamientos obsesivos. No obstante, y como he comentado anteriormente, si este tipo de pensamientos persisten en el tiempo, generando cada vez más malestar, es recomendable acudir a un profesional de la ayuda.

La primera pauta a seguir es entender que nosotros no podemos controlar aquello que pensamos, de hecho como más queremos controlar nuestros pensamientos más presentes se hacen en nuestra mente. Como más nos enfocamos en un pensamiento para eliminarlo, mayor importancia le estamos dando y por tanto más conflicto nos va a generar. Paradójicamente actuando así obtenemos el resultado que queremos evitar, que el pensamiento se quede en nuestra mente y aumente su efecto perjudicial.

La segunda pauta es no juzgar aquello que pensamos. Muchas veces cuando los pensamientos obsesivos se quedan instalados en nuestra mente empezamos a juzgarnos, sobre todo en lo que hace referencia al segundo grupo de pensamientos. En estas circunstancias es habitual decirnos frases del tipo; “yo no puedo estar pensando eso”, “qué tipo de persona soy si pienso algo así”, “si alguien supiese lo que pienso me rechazaría”, “este no soy yo”... El juicio únicamente funciona para desestabilizarnos aún más ante este tipo de pensamientos, y nos conduce a adoptar una actitud de resistencia ante el pensamiento. Con esta lucha lo que conseguimos es dar más protagonismo a este tipo de ideas y en consecuencia evitar que se marchen de nuestra mente, sintiéndonos cada vez peor.

La tercera pauta es aceptar que todos en algún momento podemos tener este tipo de pensamientos, el motivo o la causa no nos debe importar ahora, simplemente los tenemos. La diferencia es que mientras que la mayoría de nosotros deja pasar estos pensamientos, sin darles una mayor importancia, la persona que sufre de pensamientos obsesivos se queda enganchada a ellos.

Aunque como he dicho no podemos evitar que los pensamientos obsesivos surjan en nuestra mente, sí podemos gestionarlos de forma que su impacto en nuestra persona sea menor. Para ello podemos realizar diferentes ejercicios como apuntar estos pensamientos y mirar de sustituirlos por otros de más saludables.

La cuarta y última pauta sería la focalización en el momento presente. Si te sientes desbordado por tus pensamientos obsesivos, busca un espacio y un tiempo para focalizarte en tu cuerpo y en el momento presente. Durante este espacio de tiempo practica ejercicios de respiración o de meditación que te ayuden a salir de tu pensamiento (aquí te dejo un enlace con algunos de estos ejercicios). Estas prácticas te permitirán conectar con tu cuerpo y con el momento presente, favoreciendo a que puedas desconectar de tus pensamientos. En un gran número de casos no es tan problemático el tipo de pensamiento que aparece en nuestra mente, como la rumiación que nosotros hacemos una vez la idea ha aparecido en nuestra conciencia. En definitiva, que es nuestra atención continuada en estas ideas o pensamientos lo que provoca que éstos adopten un carácter obsesivo. A continuación te dejo un enlace a una meditación guiada, la cual puede ayudarte a conectar con tu presente.



Si crees que puedes estar sufriendo de pensamientos obsesivos, no dudes en pedir ayuda, la terapia te permitirá superar este tipo de pensamiento y te ayudará a recuperar tu equilibrio emocional. Puedes contactar conmigo en el siguiente enlace, o bien en el teléfono 645 368 714, llamada o whatsapp y te informaré sin compromiso. 
La primera sesión de consulta es gratuita.

Si quieres leer más sobre esta temática, aquí te dejo otro de mis artículos:

Sobre el pensamiento obsesivo

Leslie Beebe

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Como superar una ruptura amorosa

Como superar una ruptura amorosa. En algún momento de nuestra vida, todos debemos enfrentarnos a la difícil situación que supone el fin de una relación amorosa. Ya sea porque un día nuestra pareja nos comunica la terrible noticia, como si somos nosotros, quién después de un tiempo meditándolo decidimos dar el paso y finalizar la relación, no hay duda que es una situación desagradable y dolorosa para ambas partes.

superar ruptura amorosa

En ambos casos, la terapia puede ser el apoyo recomendable para superar un momento tan complicado. Para la persona que decide tomar la decisión, a priori la terapia puede ayudarle a profundizar en los motivos y consecuencias de tomar una decisión de este tipo. También puede hacerle ver las diferentes opciones que tiene ante sí, así como la mejor forma de comunicar al otro su decisión respecto a la relación. Para el otro miembro de la pareja, aquel que recibe la noticia, la terapia puede ser la muleta que le acompañe en un primer momento, para así ayudarle a amortiguar el intenso dolor que produce recibir una noticia de este tipo. Sin duda para los dos miembros de la pareja la ruptura supone el inicio de un largo camino, denominado como proceso de duelo. En ambos casos la terapia puede ser el apoyo y el acompañamiento necesario para superar dicho proceso.

En mi experiencia, las personas que acuden a terapia y con las que trabajo procesos de duelo de este tipo, suelen cumplir generalmente dos tipos de perfiles; el primero son aquellas personas que han vivido una ruptura reciente y se encuentran, aparte de muy dolidos, tremendamente desorientados ante un trauma de este tipo. En estos casos, la terapia les acompaña y les orienta para empezar a vivir un proceso de duelo saludable. El segundo perfil de personas son aquellas que ya llevan un tiempo en el proceso de duelo, pero que sienten que no avanzan, pues se han quedado paralizadas en algún punto del proceso como puede ser la negación, la rabia o la melancolía, entre otros. Ante esta situación, el objetivo de la terapia es desbloquear el proceso para que así el duelo pueda desarrollarse con normalidad.

superar duelo
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Volviendo al momento presente, y si acabamos de vivir una ruptura amorosa reciente, a continuación os daré unas pautas generales que os ayuden a transitar estos duros momentos. No obstante quiero remarcar que en ningún caso estas recomendaciones sustituyen la terapia psicológica.

1. No te dé vergüenza llorar ni sentirte triste; de hecho debes reservarte momentos del día para estar en contacto con esta emoción y permitirte llorar tanto como te pida el cuerpo. Reprimir tus emociones o bien mantenerte activo todo el tiempo para evitar contactar con aquello que sientes, solo te provocará un mayor sufrimiento.

2. Busca vías de expresión; a parte de llorar, puedes manifestar tu dolor con la ayuda de otras vías como la escritura o el arte. En ambos casos, aparte de ser canales de expresión de tus emociones, también te permitirán racionalizar y estructurar la situación.

3. Comunícate con amigos y apóyate en tus seres queridos.; es importante que aparte de reservarte tus momentos de soledad, para estar en contacto contigo, también te abras a expresar aquello que sientes a amigos y familiares. No tengas vergüenza por hacerlo y déjate ayudar, piensa que  tú también darías tu apoyo a una persona cercana si lo estuviese pasando mal. Si con el tiempo sientes que no mejoras, o no te ves capaz de superar la ruptura por ti mismo, sería aconsejable que pidieses ayuda profesional.

4. No te culpabilices ni castigues por lo sucedido; piensa que ya no puedes cambiar el pasado, lo único que puedes hacer es aprender de la experiencia para que, en la medida de lo posible, no se vuelva a repetir con tus futuras parejas.  Es importante que distingas entre responsabilizarte y culpabilizarte. Responsabilizarte significar mirar hacia el futuro, con optimismo y aprendiendo de la experiencia vivida, tomando conciencia de la parte de responsabilidad que te corresponde en lo sucedido. Culpabilizarte significa castigarte por lo vivido, por ejemplo haciéndote  preguntas del tipo; “¿y si…?”, o bien diciéndote frases desvalorizadoras del tipo: “soy inútil”, “ya nadie me va a querer”, etc… Debes tener claro que este tipo de actitud solo te perjudica, pues añade un sufrimiento adicional e innecesario al dolor que ya estás viviendo por la pérdida.

5. Piensa en tu persona. Debes tener claro que en estos duros momentos no puedes descuidar tu cuidado personal; no olvides que tú eres lo más importante, independientemente de lo que haya sucedido con tu pareja. Los sucesos traumáticos como las rupturas amorosas suponen un duro golpe para nuestra autoestima y el autoconcepto que tenemos sobre nosotros mismos, por este motivo es muy importante que te quieras y te cuides; por ejemplo puedes ir a un centro de belleza para ponerte guapa, comprarte ropa nueva, plantearte un cambio de look, etc… todo ello te ayudará a que tu autoestima no se hunda en unos momentos tan vulnerables. Asimismo los duelos son una oportunidad para que retomes el contacto con antiguas amistades, así como también para que recuperes aficiones o actividades que quizás tenías olvidadas durante la relación.

terapia Barcelona
Si necesitas apoyo en tu proceso de duelo, la terapia puede ayudarte.

6. No tomes decisiones importantes. En estos duros momentos de crisis emocional evita tomar decisiones importantes como puede ser cambios de domicilio o de trabajo, pues estás confuso y tu mente no está clara. Más adelante, cuando las aguas estén más calmadas, entonces puedes plantearte este tipo de decisiones.

7. No te aísles.  Sería recomendable que no dejases de ir a trabajar o abandonases tus actividades de ocio debido a tu ruptura amorosa. Aunque es cierto que en estos momentos difíciles tu cuerpo te pedirá estar más en soledad, en contacto contigo mismo, también es verdad que la soledad no significa aislamiento. En consecuencia debes estar atento y equilibrar tus momentos de soledad con aquellos en los que estés con gente. De modo que no te dejes llevar por los extremos, pues no son saludables.

8. No quieras correr. Después de una ruptura sentimental, se abre un proceso de duelo. La misma palabra lo dice, proceso, eso significa que es un camino, y que por tanto no debes ser impaciente y querer correr para sentirte bien, no existen atajos en este sentido. Hay personas que no sostienen el dolor por la pérdida y se ponen a buscar otra pareja desesperadamente, con el objetivo de estar bien lo antes posible. Debes tener en cuenta que actuar así es lo peor que puedes hacer en estos momentos de fragilidad emocional. El primer paso es sanar tu herida emocional y recuperar el amor por ti mismo, después del duro golpe que has sufrido. Con el tiempo, una vez pasado el dolor por la pérdida y ya recuperado emocionalmente, ya tendrás tiempo de encontrar nuevas parejas y seguro que el amor volverá a tu vida.

9. No idealices tu relación ni a la otra persona. Como todo en esta vida, nada ni nadie es perfecto, no obstante cuando sufrimos una ruptura amorosa parece que solo nos enfoquemos en lo bueno de la relación, y en lo estupendo que era la persona que hemos perdido.  Piensa que si la relación ha terminado es porque existían aspectos que ya no funcionaban, y en este sentido es preferible que la ruptura se haya producido ahora, que no dejar pasar más tiempo. Es posible que hasta que no has recibido la fatal noticia no eras consciente de todos aquellos elementos que no funcionaban en la pareja, o quizás los obviabas o simplemente mirabas en otra dirección porque no querías aceptar la realidad. Ahora es el momento para reflexionar sobre los motivos que han hecho que tu relación se terminase; piensa que la ruptura se ha producido porque dichos factores han pesado más que todo lo bueno que teníais como pareja. Cuando analices lo sucedido no te culpabilices, únicamente responsabilizándote por la parte que te toca. Debes tomarlo como un aprendizaje, para que así puedas mejorar como persona y en tu rol de pareja en futuras relaciones, dando lo mejor de ti mismo.

"Algunos finales son felices, otros tan solo necesarios"

Si quieres leer más sobre esta temática, aquí te dejo otros de mis artículos:



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Leslie Beebe
Terapia Gestalt y Coaching Personal Barcelona 
www.ansiedad.barcelona
https://www.saludterapia.com/terapeutas/t/f/4685-leslie-beebe-rodriguez.html

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Como evitar la dependencia emocional

Como evitar la dependencia emocional. Depender emocionalmente de otra persona es uno de los problemas que surgen con más frecuencia en nuestra interacción social, principalmente en las relaciones de pareja. La dependencia emocional se origina por una baja autoestima y por una profunda creencia de desvalorización personal. La persona dependiente cree que sin su pareja no sería capaz de tirar hacia delante en la vida, y mucho menos ser feliz. Esta falta de confianza en sí misma supone que viva su relación con una gran ansiedad y un intenso miedo a la posible pérdida de la pareja. Este miedo se manifiesta en el día a día a través de una necesidad constante de control sobre la pareja, así como en una actitud de confluencia total con la otra persona, es decir que el dependiente se funde con su pareja, dejando de lado sus necesidades, deseos y preferencias.

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Las actitudes emocionalmente dependientes puede tener diversos orígenes, principalmente tienen que ver con el tipo de apego que la persona experimentó en los primeros años de vida con sus padres, pero también pueden estar relacionadas con otros sucesos que hayan marcado la historia personal del individuo, como por ejemplo relaciones pasadas en las que se vivieron engaños e infidelidades, o bien relaciones en las que se sufrió algún tipo de maltrato por parte de la pareja.

A continuación voy a comentar algunos de los indicios que nos pueden ayudar a identificar que estamos viviendo nuestra relación bajo la dependencia emocional.

1. Sensación de necesidad constante por estar con la pareja. La ausencia de la pareja es vivida desde la ansiedad y los pensamientos negativos. Se vive con la sensación que por mucho tiempo que se pase con la otra persona nunca es suficiente.

2. Un intenso miedo ante la posibilidad de que la relación se termine. En ocasiones surge en el dependiente emocional la incredulidad por si aquello que está viviendo es real, y por tanto la tendencia es a pensar que más pronto o más tarde el otro le abandonará.

3. Ante el intenso miedo a quedarse solos, el dependiente emocional elabora toda una serie de estrategias para tener controlada a la pareja; llamadas y mensajes continuos, reclamos de afecto y atención constantes, etc…

4. Falta de asertividad y de reafirmación personal en la relación. Esto se refleja en una confluencia total con el otro y en la consecuente desconexión de las necesidades propias.

5.Baja autoestima expresada a través de pensamientos críticos y de desvalorización personal, del tipo; “no soy nada sin el otro” o "si el/ella no me quiere, nadie lo hará".

6. Dificultad para sostener los momentos de soledad. Ausencia de disfrute del espacio personal y de las actividades propias.

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Si te sientes identificado/a con algunos de estos indicios, es posible que estés sufriendo de dependencia emocional hacia tu pareja; si éste es el caso, a continuación te dejo algunas pautas que pueden ayudarte a superarla.

1. Reconoce y responsabilízate de tu problema
Tomar conciencia que uno es dependiente de su pareja no es tarea fácil, y mucho menos responsabilizarse por ello y pedir ayuda, no obstante éste es el primer paso que debes dar en el camino hacia tu sanación emocional. En múltiples ocasiones el dependiente emocional culpa al entorno de su problemática, pues no quiere aceptar como suyo el problema. En estos casos puede ser que culpabilice a otras personas de su situación (a la pareja principalmente, pero también a otros familiares), o bien que proyecte la culpa en circunstancias externas como el elevado volumen de trabajo, o el ambiente laboral conflictivo al que se ve sometido, entre otras.

2. Date un espacio propio en la relación
Aunque es saludable compartir actividades con la pareja, también lo es reservar un tiempo y un espacio para otras actividades propias. La distancia física con la otra persona y la satisfacción de realizar actividades con las que uno disfruta, favorecen un aumento de la autoestima y a ganar seguridad en uno mismo. Puede ser que en este proceso de recuperación del espacio propio, te des cuenta que has dejado de lado aspectos que eran importantes para ti en el pasado en favor de tu relación de pareja como amigos, aficiones, trabajos, etc…. Si éste es tu caso, sería aconsejable que te plantearas recuperarlos.

3. Empieza a escucharte
Es importante que te dejes un espacio y un tiempo para tomar conciencia de tus necesidades, y por tanto de aquello que quieres y no quieres en tu relación. Por ejemplo si tu pareja te hace alguna proposición, evita contestar automáticamente y de forma favorable, para así complacerle. Déjate unos instantes para mirar en tu interior y escúchate antes de dar una respuesta. Cuando vivimos bajo la dependencia emocional ponemos nuestro foco de atención exclusivamente en el otro, olvidándonos de nuestra persona, pues nuestro mayor miedo es que si no satisfacemos las demandas de la pareja ésta nos abandonará.

4. Pon límites y empieza a decir No
La sinceridad y la libertad de poderte expresar ante el otro son las bases de un buen funcionamiento en la pareja. En este sentido es importante que empieces a fijar límites en tu relación. Aunque en tu cabeza surja el miedo al abandono, debes permitirte la libertad de decir no, así como ser capaz de fijar unos límites determinados según sea el caso. Verás como al principio te puede resultar difícil hacerlo, y más si llevas tiempo viviendo tu relación desde la dependencia emocional, no obstante si te permites hacerlo, pronto te darás cuenta que a largo plazo es preferible pasar por unos momentos difíciles, que no tener que “tragar” con algo con lo que no estás de acuerdo. Como dice el refrán “mas vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo”.

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5. Exprésate desde la asertividad
Empieza a expresarte desde la asertividad. Ser asertivo/a significa ser capaz de manifestar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. Podríamos decir que la asertividad es el punto medio entre la sumisión (es la tendencia propia de las personas con dependencia emocional) y la agresividad. Utilizar la asertividad te ayudará a expresarte de una forma libre y te permitirá posicionarte ante un tema determinado desde una postura propia, favoreciendo a que ganes seguridad y confianza en ti mismo/a.

6. Mentalízate que tú eres lo más importante
Las relaciones van y vienen durante nuestra vida, sin embargo nosotros permanecemos en el tiempo. Por este motivo es muy importante que antepongas el cuidado de tu persona al de la relación y al de tu pareja. Esto no significa que te conviertas en una persona insensible y egoísta, simplemente que respetes a tu pareja a la vez que te respetas a ti mismo. Repitiendo lo que hemos dicho anteriormente, para que este respecto hacia tu persona se materialice debes aprender a decir No, debes poder fijar límites, así como también permitirte expresar abiertamente a tu pareja cuáles son tus necesidades en cada momento. Si actúas de esta forma, verás como el autoconcepto que tienes sobre ti mismo/a también se verá favorecido, aumentando tu autoestima y bienestar.

7. Revisa tus valores y creencias
En ocasiones experimentamos la relación de pareja desde unos valores y creencias que hemos aprendido durante nuestra vida; sin embargo muchas veces estas creencias no las hemos escogido, ni tampoco son representativas de lo que realmente somos, simplemente las hemos integrado sin cuestionarnos su naturaleza. Muchas de estas creencias tienen su origen en la familia de procedencia, aunque también influyen otros factores como la cultura o el entorno en el que hayamos crecido. Estas creencias se pueden manifestar en multitud de mensajes, todos ellos diferentes según cada persona, sin embargo suelen existir ideas comunes del tipo; “una mujer necesita a un hombre”, “te vas a quedar para vestir santos”, “siendo así nadie te va a querer”, “te vas a quedar solo/a”, “vas a ser el solterón del grupo”… y tantas otras frases que llegamos a creer a pies juntillas.
Debido al efecto limitante y perjudicial que estas creencias nos pueden provocar, es importante que las revisemos y las confrontemos, para así adecuarlas a nuestra persona y al momento presente en el que vivimos.

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8. Busca ayuda profesional
Si sientes que la dependencia emocional es un problema en tu vida, lo aconsejable es que pidas ayuda profesional. Muchas veces no es fácil tomar conciencia por nosotros mismos de aquello que nos pasa, y menos aún encauzar el tema para poder resolverlo; por este motivo es necesario una mirada profesional, externa y objetiva que nos ayude a recuperar nuestro equilibrio emocional.

A continuación te dejo otro artículo relacionado con este tema:

Dependencia emocional y terapia

"Hay que amar siendo libre; Yo no te necesito, te prefiero, te elijo" Walter Riso

Leslie Beebe
Terapia Gestalt y Coaching Personal Barcelona

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