Abordaje terapéutico de los abusos sexuales en la infancia (ASI)

Abordaje terapéutico de los abusos sexuales en la infancia (ASI)Hace tiempo que quiero escribir sobre uno de los temas que aparece con más frecuencia de la esperada en las sesiones de psicoterapia; el abuso sexual en la infancia (ASI). Un tema tabú en la sociedad, por la vergüenza y la culpa que suelen acompañar a la víctima de este tipo de experiencias. En este artículo me voy a expresar desde el término de niño, indistintamente del sexo al que se haga referencia, pues tanto niños como niñas son víctimas de tan traumáticas experiencias.

terapia abusos sexuales infancia


Según las estadísticas, en España más de un 20% de las niñas y un 15% de los niños han sufrido algún tipo de abuso sexual. Los abusos sexuales se producen en todo tipo de familias, ambientes sociales y culturales. Un elevado porcentaje de los ASI ocurren en el hogar, y en un gran número de ocasiones son actos perpetrados por una persona de confianza del menor. Vivir este tipo de experiencias en edades tan tempranas, deja una profunda huella en el niño que las sufre, tanto físicas como psíquicas, derivando en problemas posteriores de desarrollo como son bloqueos sexuales, trastornos de personalidad, trastorno de estrés postraumático, o trastornos alimentarios, entre otros.

Los ASI suponen una herida, una rotura psíquica en el niño que sufre los abusos denominado como trauma. Definimos trauma como una experiencia o acontecimiento que pone en serio peligro al individuo, y que afecta a su estructura psíquica y a su vida emocional. El trauma procedente de los ASI deviene como una experiencia, o suceso que escapa de la comprensión e integración del niño, y que queda instalado en su psique como “un cuerpo extraño”.

La reacción ante este tipo de traumas por parte de la víctima del abuso suele ser la disociación, como un mecanismo de defensa ante el profundo impacto que suponen este tipo de vivencias. El cuerpo es sabio, y en consecuencia el cerebro nos protege, apartando las vivencias traumáticas de nuestro consciente, para así ser asimiladas en un momento futuro, en que emocionalmente podamos integrarla. No obstante, aunque la mente pueda apartar esa brutal experiencia del consciente del niño, ese cuerpo extraño sigue estando presente en el inconsciente, actuando en las sombras.

Dentro de los ASI me gustaría destacar tres elementos a tener en cuenta por su importancia en este tipo de experiencias; el primero es la figura del abusador, el segundo es el niño abusado, y el tercero el entorno en que se vive el abuso.

El abusador suele ser una persona cercana al niño, por norma general algún familiar en el que el niño deposita su amor y confianza. No hay un perfil concreto de abusador, aunque un elevado porcentaje de éstos suelen se personas que también sufrieron de maltratos y abusos en su infancia. Por norma general son individuos que llevan una vida aparentemente normal, sin signos de problemas de salud mental.

Es desde la confianza que el niño tiene en esa persona, lo que facilita el abuso por parte del adulto. Un exceso que se fundamenta en dos vías: un abuso de poder, y un abuso relacionado con la utilización del niño como objeto de estimulación sexual del agresor. El niño vive la experiencia del abuso desde la ambigüedad, al no comprender como una figura cuidadora y protectora, como puede ser su padre o su abuelo, utilizan esa confianza y el amor que el niño les profesa para ejercer el abuso. Una experiencia aterradora que la mente del niño no puede comprender, y mucho menos integrar.

El niño es la víctima del abuso; una agresión sobre su persona que va más allá del terreno sexual, para convertirse en un ataque a su integridad como ser humano. Podemos definir abuso infantil como toda aquella invasión que se produce en el terreno personal e íntimo del niño, cuya vulnerabilidad no le permite defenderse de su agresor. Es por este motivo que no hace falta violencia física, o un acto sexual consumado para declarar que ha existido un ASI.

En los ASI, estados propios de la infancia como la inocencia, la ingenuidad y la espontaneidad se ven arrancados de forma cruel por el abusador; una herida en lo más profundo del alma de la víctima. La angustia, el miedo y las sensaciones vividas en el cuerpo del niño abusado exceden de su capacidad de integración de la vivencia. En palabras del psicoterapeuta Jaume Cardona; “el niño queda en un limbo psíquico donde habitan sentimientos de autodesprecio, vergüenza, culpa o asco hacia sí mismo, el cual espera ser recatado por el adulto del presente”.

Como en toda relación entre el niño y sus figuras parentales, el menor se siente el centro de atención, y en esta línea es habitual que también se posicione como culpable del abuso. Esta reacción típica del niño tiene como finalidad preservar el amor de sus padres. Recordemos que el mayor miedo de un niño es perder el amor de sus padres, y en ese sentido, hará lo necesario para asegurarse de no perder ese vínculo, incluso si llegado el caso, tiene que culpabilizarse de un abuso sexual del cual es la víctima. En estos casos, la mente del niño se dice algo así como; “algo estaré haciendo mal para que mi padre me trate así”, o “algo defectuoso debe haber en mi para ser tratado de esta forma”. 

Con la finalidad de preservar el vínculo familiar, y poder amortiguar en cierta forma la agresión vivida, la psique infantil utiliza mecanismos de defensa como la disociación, la cual se puede manifestar a través del olvido, la culpa o la idealización de la figura abusadora.

Como tercer elemento que influye en este tipo de vivencias se encuentra el entorno en el cual se produce el abuso. Por norma general, el entorno no favorece ni apoya a la víctima ante las situaciones de abuso a las que se ve sometida. Es muy común encontrarse con ambientes familiares que contribuyen a la negación y al secretismo de tan atroces experiencias. El entorno se hace así cómplice del abuso, en la mayoría de ocasiones con la finalidad de mantener las buenas formas, y proteger la imagen de la familia del “qué dirán”, por encima del bienestar del niño.

En esta línea es común que la historia del abuso, cuando es contada por el niño, sea ignorada, o que directamente se acuse al menor de mentir y estar imaginando historias. Cuando eso sucede, se carga al niño con una responsabilidad brutal, como es convertirse en el depositario de un secreto familiar. De esta forma, el niño queda como responsable de preservar la unidad y la armonía familiar, una responsabilidad que aparte de no corresponderle, supera ampliamente sus capacidades como persona.

Ser ignorado, y cargar con una responsabilidad de las dimensiones que acabamos de comentar, favorece a que el niño se sienta aún más culpable por la agresión sufrida.

terapia Barcelona


En un gran número de ocasiones, los años pasan, y el abuso queda oculto bajo un tupido velo, como si no hubiese sucedido nunca. Con el paso de los años el niño aprende a relegar ese trauma a “la trastienda de su psique”, un olvido que suele funcionar a nivel consciente, pero que sigue estando presente en su inconsciente. Con el paso del tiempo ese trauma va moldeando un tipo de personalidad determinada, la cual se caracteriza por la presencia de sentimientos de asco, vergüenza e indignidad hacia si mismo, manifestándose de formas muy diversas como son los bloqueos sexuales, las somatizaciones, o las creencias distorsionadas sobre su persona.

Por mi experiencia en terapia, el ASI no suele ser motivo de consulta. En la mayoría de ocasiones es un tema que aparece con el tiempo y de forma sutil, ya sea a partir de un sueño, o a partir de una experiencia que se vive en el presente, y que resuena como un eco de la vivencia traumática experimentada en la infancia. Por norma general, emerge en forma de sensaciones e intuiciones vagas en un primer momento, para poco a poco ir tomando forma en la mente consciente de la persona. A partir de esa toma de conciencia, es posible empezar a ponerle palabras al abuso vivido. El simple hecho de ser capaz de nombrar el trauma, y de empezar a hablar sobre ello, ya aporta un cierto alivio a la víctima del abuso. 

Durante el proceso de terapia es habitual que vayan apareciendo toda una serie de temas, más o menos comunes cuando se aborda los ASI, los cuales deben ser abordados en las sesiones. Algunos de los asuntos a tratar son: los sentimientos de desvalorización hacia uno mismo, los síntomas psicosomáticos, los estados de asco, culpa y vergüenza que acompañan esta vivencias, las conductas sexuales distorsionadas, los roles de victimización adoptados en las relaciones de pareja o la falta de límites, por nombrar algunos.

No obstante, uno de los principales trabajos en terapia con los ASI consiste en rescatar al niño herido que sufrió el abuso. Un viaje interior para dar comprensión a lo sucedido, devolviendo al menor aquello que le fue arrebatado de forma violenta por el abuso, es decir la posibilidad de reconectar con los aspectos que conforman su alma infantil, como son: la inocencia, la espontaneidad y la capacidad de asombro perdidas.

No resulta un viaje fácil ni rápido, pero sí necesario para poder sanar la herida interior. Al inicio de este tipo de trabajos, es habitual que aparezca la negación del abuso por parte del adulto, argumentando que quizás se lo está imaginando, o bien justificándose y restando importancia a lo sucedido. Reconocer la vivencia traumática es uno de los primeros pasos en este proceso de sanación. Solo desde el reconocimiento que se fue víctima, y no culpable de lo sucedido, es posible restituir el alma infantil.

Como terapeutas acompañamos a la persona en ese viaje, ayudando al adulto presente a conectar con su niño interior. En esa conexión se suele hacer necesario cambiar la mirada que el adulto tiene de su niño. Con frecuencia el adulto percibe a su niño interior desde la culpabilización y la vergüenza por el horror vivido, sin embargo con la terapia es posible cambiar esa percepción por una mirada de comprensión, ternura y amor. Esa mirada compasiva hacia uno mismo permite comprender que la experiencia vivida en la infancia, superaba con creces la capacidad de asimilación e integración del niño.

Este contacto con el niño interno también nos permite poner las cosas en su sitio, es decir repartir responsabilidades. En un gran número de ocasiones existe una autopercepción de que el niño fue la causa de la perturbación familiar, o que fue él mismo quien de alguna forma incitó el abuso. La reestructuración de esta mirada permite devolver a los adultos la responsabilidad por lo sucedido.

terapia gestalt barcelona


El trabajo terapéutico con los ASI requiere de constancia, delicadeza y el mayor de los respetos por parte del terapeuta hacia el paciente que revive el trauma. Durante el proceso se transitan por escenarios incómodos para la persona como son el contacto con los sentimientos de culpa, vergüenza, indignidad y asco que suelen derivar de este tipo de vivencias, así como el trabajo con emociones de una elevada carga emotiva como la rabia y la tristeza.

Asimismo, el proceso también requiere de una reestructuración en lo relacional, no solo en lo que hace referencia a la relación abusador-víctima, sino también víctima- entorno familiar que acompañó el abuso. Durante la terapia es frecuente que aparezcan preguntas como; “¿Por qué no expliqué nada a mis padres?, ¿Por qué me callé?, o bien ¿Qué hago ahora con esta toma de conciencia, cuando la familia sigue viviendo en el más absoluto secretismo?”.

Como en un rompecabezas por hacer, en que las piezas restan sueltas, el proceso terapéutico ayudará a poner las piezas en su sitio, dando un nuevo significado a lo sucedido, y aclarando la confusión característica que deja este tipo de experiencias en la persona.

El trabajo en terapia permite a la víctima aprender a vivir con lo sucedido, aunque sea con las secuelas que el abuso le ha provocado. Se trata de un proceso de aceptación, que no de resignación por el trauma vivido. Ser capaces de conectar, reconocer y expresar el dolor que esa experiencia causó en el alma infantil, entendiendo que como niños lo único que supimos y pudimos hacer en ese momento fue cargar con la culpa del abuso, como una forma de preservar el amor y la unidad familiar, es un acto liberador y sanador a la vez.

Por mi experiencia terapéutica con los ASI, puedo decir que resultan ser trabajos liberadores para la persona, y muy movilizadores a nivel emocional, no solo para los pacientes, sino también para nosotros los terapeutas. También quiero decir que para mí son uno de los casos más gratificantes en mi labor terapéutica, al hacerme consciente de los beneficios que la psicoterapia puede aportar a las personas que han sufrido este tipo de traumas.

Por norma general suelo terminar mis artículos sugiriendo otro post sobre el tema tratado. Sin embargo en este caso, os recomiendo una película excelente, que profundiza sobre los ASI y en la que podréis ver muchos de los aspectos comentados en este artículo.

NO TENGAS MIEDO (Montxo Armendáriz, 2011)



Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

Terapia Gestalt en Barcelona

Aprende a decir NO

Aprende a decir NO. Un elevado porcentaje de las personas que acuden a consulta muestran síntomas de baja autoestima, miedos intensos y desvalorización personal. A medida que avanzamos en la terapia con estas personas suele aparecer un denominador común, que es la dificultad para poner límites y atreverse a decir NO.

Aprende a decir NO


En primer lugar creo importante remarcar que saber decir NO es una habilidad social, al igual que lo es la asertividad. Esto significa que nadie nace con esta aptitud, sino que es una técnica de comunicación social que se aprende y se desarrolla a lo largo de la vida.

Cuando hablo con mis clientes en consulta, me comentan que se encuentran con las siguientes dificultades y miedos a la hora poder decir NO a otra persona:

1. El miedo a ser rechazado por el entorno. La desaprobación es uno de los miedos más enraizados en el ser humano, en consecuencia es frecuente que optemos por aceptar las peticiones externas, aunque sea en contra de nuestra voluntad. El miedo al rechazo, el miedo al abandono y el miedo a no ser amados son miedos muy profundos que llevamos en nosotros desde los primeros años de vida, y que sin duda condicionan nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Tomar conciencia de estos miedos, y aprender a lidiar con ellos, es fundamental para que no nos limiten en nuestra vida.

2. El miedo a molestar, a crear una situación que pueda generar incomodidad, o el miedo a que nuestra negativa derive en un conflicto con otras personas. Ante este tipo de situaciones hipotéticas, los consultantes me comentan que tienen miedo a perder el control, a no saber manejar las emociones, a ponerse agresivo, o a la reacción violenta de otras personas.

3. La sensación que están actuando de forma incorrecta y contraria al discurso de su juez interno, lo que les lleva a culpabilizarse y castigarse por ello.

4. La vergüenza y la culpa que sienten por ser el elemento perturbador ante las opiniones, juicios y situaciones externas.

En resumen, podemos afirmar que el motivo fundamental de aceptar algo que no deseamos es evitar que surjan emociones desagradables. Cuando pongo un límite (y lo mantengo), es frecuente que me sienta nervioso, preocupado o angustiado. En consecuencia, y para evitar este tipo de sensaciones incómodas, nos es más fácil decir que SÍ, aunque eso signifique una falta de respeto hacia nuestra persona.

En mi experiencia terapéutica, cuando trabajamos la dificultad para decir NO en sesión, suelen aparecer dos reacciones en mis consultantes;

La primera reacción es cuando digo SÍ a las peticiones externas, cuando realmente no quiero, no puedo, no me satisface, o no deseo lo que el otro me está proponiendo. Aunque asentir a las peticiones externas nos puede aportar cierto alivio en un primer momento, al creer que estamos evitando un posible conflicto con la otra persona, la realidad es que a corto plazo esta decisión nos acaba por pasar factura, apareciendo emociones como la rabia, la frustración o la decepción con uno mismo.

Actuar en contra de nuestra esencia, de aquello que necesitamos o deseamos, es una falta de respeto hacia nuestra persona, por lo que acabamos traicionándonos. Este tipo de traiciones a nuestro ser perjudican la autoestima y la confianza en nosotros mismos. Cuando no nos atrevemos a decir NO a las peticiones externas, mantenemos una incoherencia interna, un malestar que puede enquistarse y acabar manifestándose a través de diferentes síntomas corporales como pueden ser dolores de cabeza, tensión corporal o trastornos digestivos, entre otros.

La segunda reacción es cuando me atrevo a decir NO. En estos casos mantenemos la coherencia con nosotros mismos. Cuando eso sucede es común que aparezca nuestro juez interno con mensajes acusatorios, diciéndonos que no hemos actuado bien. De esta forma aparece el sentimiento de culpa, castigándonos por no cumplir con nuestro ideal de cómo deberíamos ser y comportarnos ante el resto del mundo.

A medida que se practica la habilidad para decir NO, la culpabilidad va bajando en intensidad, mientras que aparecen otras sensaciones, como la sensación de recuperar el control de nuestra vida, o la sensación de una mayor presencia y seguridad en uno mismo. Sin duda, todo ello contribuye a desarrollar una autoestima más saludable.

A continuación voy a comentaros unas pautas útiles que os pueden ayudar a la hora de practicar la habilidad para poder decir NO.

1. Reconócete el derecho a decir NO. Uno de los derechos que tenemos como seres humanos es nuestra libertad personal, y derivada de ella se encuentra el derecho a decir NO ante una petición externa. Poder decir NO es un acto legítimo mediante el cual expresamos nuestra autonomía e independencia. Recuerda que dentro de tus libertades personales se encuentran derechos tan fundamentales como el derecho a decir NO, el derecho a cambiar de opinión, el derecho a no expresar nuestra opinión, o el derecho a no tener que dar explicaciones sino lo deseamos.

2. Entiende que dar una respuesta negativa no es un acto egoísta. Al igual que el resto de personas están en su derecho de pedirnos algo, y no por ello son egoístas, nosotros también disponemos de nuestro derecho de poder decir NO, sin tampoco serlo por ello. Cuando alguien nos pide un favor, debe contemplar la posibilidad de que nuestra respuesta sea negativa. En caso contrario ya no sería una petición por su parte, sino un mandato que implicaría una obligación por nuestra parte.

3. Tómate tu tiempo. Cuando recibas una petición externa date un tiempo para responder. No actúes de forma impulsiva, como una reacción ante tu miedo a decir NO. Déjate un tiempo para escucharte y pregúntate cómo te sientes ante esa petición. Plantéate si puedes y quieres aceptar lo que te están proponiendo. En caso que tu miedo a decir NO sea muy intenso, piensa en alguna situación del pasado en la que dijiste SÍ, cuando realmente querías decir NO; pregúntate cómo te sentiste y qué consecuencias te trajo tomar esa decisión.

4. Evita la justificación. Es habitual que cuando damos una respuesta negativa a otra persona, y como consecuencia de la culpabilidad que emerge durante esos momentos, nos justifiquemos en exceso. Debemos recordar lo que comentábamos en el primer punto, sobre nuestro derecho a poder decir NO. En este sentido debemos dar nuestra negativa de forma asertiva, es decir siendo claros, directos, y no agresivos. Una técnica muy útil cuando se practica la habilidad para decir NO es la “técnica del sándwich”.

La “técnica del sándwich” consiste en dar una respuesta negativa, pero empezando por una idea positiva que muestre la empatía con la situación y con la otra persona. De esta forma, mantenemos nuestra negativa, pero la incluimos en un “sándwich” de empatía y de compresión respecto a la situación. Por ejemplo, si alguien nos pide ayuda económica le podemos decir lo siguiente:

“Entiendo que estés pasando por una situación difícil y me sabe mal, pero no puedo dejarte dinero; si piensas en otra forma como te pueda ayudar, estaré dispuesto a escucharte”. Idea positiva – Idea Contraria – Idea Positiva.

5. Evita los rodeos. Relacionado con el punto anterior de evitar las justificaciones ante nuestra decisión, otro punto a tener en cuenta es el hecho de mantenerse seguro y ser directo a la hora de manifestar nuestra negativa al otro. Cuando nos justificamos por nuestra negativa nuestro mensaje pierde fuerza. Asimismo, se ha de evitar expresar nuestro NO desde el enfado o la agresividad, y hacerlo siempre de forma respetuosa, serena y clara.

6. Acepta el hecho que no siempre puedes agradar a todos . Al igual que a nosotros no nos gusta todo el mundo, ni tampoco estamos de acuerdo con todas las acciones y opiniones ajenas, también encontraremos otras personas a las que no vamos a gustar. Vivir para agradar, dependiendo de las opiniones externas, nos desgasta física y emocionalmente, limitando nuestra libertad y alejándonos de nuestra esencia personal.

Terapia Barcelona


Sin duda, la práctica de decir NO, nos puede aportar grandes beneficios. Las personas que acuden a terapia, y se atreven a utilizar esta habilidad comunicativa, me comentan que los beneficios no tardan en aparecer.  Me comunican que se sienten más en control de su vida, lo que les da una sensación de seguridad que antes no tenían en sus relaciones sociales. También me comentan que se sienten más confiados y seguros a la hora de asumir nuevos retos, así como una sensación de haber mejorado la opinión que tienen sobre sí mismos.

Para terminar, un efecto no esperado que mis clientes me comentan que perciben cuando se atreven a decir NO, es que lejos de encontrarse con el rechazo de los demás, lo que sienten ahora es que el resto de personas les respetan y admiran más que antes. Todo lo contrario a lo que su mente les advertía que iba a pasar.


Si quieres leer más sobre como aprender a decir NO, aquí te dejo otro de mis artículos sobre el tema:

 Como aprender a decir NO


Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional

Terapia Gestalt en Barcelona







Los 4 pilares de la autoestima

Los 4 pilares de la autoestima. Una de las áreas que se trabaja en todo proceso de terapia es la autoestima. La autoestima está estrechamente relacionada con la imagen que tenemos de nosotros mismos, el  denominado autoconcepto, e incluye también el tipo de valoración que mantenemos respecto a nuestra persona.

4 pilares de la autoestima


Definimos autoestima como el conjunto de sentimientos, pensamientos y conductas que hacen que una persona se considere digna de ser querida y valorada por sí misma, sin tener que depender para ello de la valoración externa. La autoestima se compone de dos factores básicos; el primero es un sentimiento de aceptación y amor por uno mismo (“yo me acepto y me quiero tal y como soy”), y el segundo es un sentimiento de competencia y valía personal (“yo valgo y puedo conseguir lo que me proponga”).

La autoestima no es innata, se va definiendo a partir de las sensaciones y experiencias que vamos incorporando a lo largo de nuestra historia personal. En este sentido, el entorno que vivimos en la infancia es determinante en la formación de nuestra autoestima. Si durante esos primeros años de vida vivimos en ambientes en los que como niños no fuimos reconocidos, valorados, apoyados y queridos por las figuras parentales, la probabilidad de que nuestra autoestima sea frágil en la edad adulta será más elevada. 

Si por el contrario recibimos cariño, apoyo y reconocimiento en la infancia por parte de nuestros padres, disponemos de más probabilidades para que nuestra autoestima sea saludable cuando seamos adultos. Aunque podemos considerar esos primeros años de formación del carácter como fundamentales en el desarrollo de nuestra autoestima, también debemos valorar el resto de nuestra historia personal como un factor que influye en ella. Asimismo, la autoestima no debe ser entendida como una meta, sino más bien como un elemento que deberemos ir cuidando a lo largo de la vida, como una planta que vamos regando y vigilando.

terapia emociones


Según mi experiencia personal, y a partir del trabajo realizado con mis clientes en terapia, puedo afirmar que un gran porcentaje de la población carece de una autoestima saludable. Alcanzar un nivel de autoestima sano suele requerir de un trabajo terapéutico sostenido a lo largo del tiempo, el cual nos permita ser conscientes de las trampas en las que caemos, y que perjudican la salud de nuestra autoestima. Algunas de estas trampas parten de unas creencias e ideas limitantes sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Estas creencias se manifiestan a través de nuestro diálogo interno mediante mensajes de desvalorización y crítica severa hacia nuestra persona. 

La realidad es que en general nos tratamos bastante mal a nosotros mismos, no nos respetamos y en un gran número de ocasiones no creemos ser merecedores de las cosas buenas que nos pasan en la vida. En tal sentido, la terapia puede ayudarnos a tomar cartas en el asunto para empezar a trabajar en la consecución de una autoestima sana.


terapia autoestima


Gozar de un nivel de autoestima saludable nos puede ayudar en los siguientes aspectos de nuestra vida:

Facilita la relación con otras personas, favoreciendo las relaciones que nos nutren, basadas en la sinceridad y la honestidad con uno mismo y con el resto.

Mejora la confianza en uno mismo y en las capacidades propias, lo que nos permite tomar las decisiones oportunas para alcanzar las metas establecidas.

Nos ayuda a tomar una mayor responsabilidad personal y una actitud proactiva ante la vida, alejándose de la irresponsabilidad y el victimismo derivados de una baja autoestima.

Contribuye a que alcancemos un bienestar psíquico y emocional.

Nos permite una optima gestión emocional, tomando conciencia de nuestras necesidades, así como la mejor forma para satisfacerlas.

El psicoterapeuta Walter Riso estableció 4 pilares que forman la autoestima, y que en consecuencia deben de considerarse en el trabajo terapéutico. Estos pilares son; el autoconcepto, la autoimagen, el autorrefuerzo y la autoeficacia.

El autoconcepto

El autoconcepto es la opinión que tenemos de nosotros mismos y lleva asociado un juicio de valor. El autoconcepto es la construcción mental de cómo nos reconocemos a nosotros mismos. Esta opinión que tenemos sobre nuestra persona condiciona la forma en como nos hablamos y tratamos. En un gran número de ocasiones mantener una opinión pobre sobre nuestra persona nos conduce a tratarnos de una forma excesivamente demandante y desvalorizadora, e incluso cruel por momentos. Esta actitud también nos lleva a compararnos con otras personas, con la única finalidad de sentirnos víctimas de las circunstancias.

Por el contrario, adoptar un autoconcepto realista y objetivo, aceptando que tenemos puntos débiles de mejora, pero también aptitudes, beneficiará una mirada amorosa y compasiva hacia nosotros mismos.

La autoimagen

La autoimagen es el grado de satisfacción con nuestra imagen. Recordemos que la imagen va más allá de ser una cualidad física, para ser un estado de satisfacción y aceptación con nosotros mismos. En consecuencia es fundamental que seamos nosotros quien nos sintamos bellos, sin necesidad de depender de opiniones externas que nos validen. Creo que a todos nos influye en mayor o menor medida las opiniones externas. Somos seres sociales, y como tal, el juicio está a la orden del día cuando nos relacionamos con nuestros congéneres. Otra cosa diferente es cuando volcamos nuestros esfuerzos en conseguir la aprobación externa.

Cuando vivimos pendientes de los juicios y opiniones externas, nos alejamos de nuestra esencia. Nos convertimos así en seres frágiles y dependientes, a merced del entorno y viviendo de cara a la galería para contentar a otros. Desde esta actitud vivimos en un estado de falta de libertad, con una insatisfacción creciente que intentamos apaciguar mediante los feedbacks positivos del exterior. Cuando tomamos conciencia de que el grado de satisfacción depende de nosotros, y no del entorno, es cuando podemos cultivar una autoimagen saludable.

El autorrefuerzo

La mayoría de nosotros tenemos la tendencia de tratar mejor a las personas de nuestro entorno que a nosotros mismos. En un gran número de ocasiones no nos cuesta ver las capacidades y habilidades de otras personas, sin embargo somos incapaces de reconocer nuestras cualidades y puntos fuertes. En esta línea, al igual que somos capaces de ser compasivos y empáticos con otras personas, también deberíamos empezar a serlo con nosotros mismos. Un ejemplo es cuando empatizamos y aceptamos el error en otros, mientras nos culpabilizamos y castigamos severamente por los errores propios.

Para cultivar una autoestima saludable es fundamental reconocer aquello que hacemos bien, premiando nuestros logros y aceptando que como seres humanos somos susceptibles de equivocarnos, un factor necesario para el aprendizaje.

La autoeficacia

La autoeficacia es la confianza que tenemos de alcanzar unas metas determinadas. Esta habilidad se basa en la creencia que podremos hacer frente a los obstáculos que se nos presenten en la vida, utilizando nuestras habilidades y recursos personales. Esta creencia también es sinónimo de aprender a lidiar con la frustración, entendiendo que no siempre conseguiremos aquello que nos propongamos. Sin embargo, si somos constantes y nos mantenemos apasionados con la meta que deseamos alcanzar, la probabilidad de éxito será mucho mayor.

Si quieres saber más sobre la autoestima, te invito a leer otros de mis artículos relacionados con el tema:

Como aumentar la autoestima

Como mejorar la autoconfianza

La autoestima una herramienta para el cambio


Leslie Beebe

Acompañamiento emocional y terapéutico

Terapia Gestalt en Barcelona





Técnicas de reducción del estrés (III) - La respiración circular

Técnicas de reducción del estrés (III) – La respiración circular. Estamos viviendo una época de gran incertidumbre e inseguridad. Sumado a la pandemia de covid, que ya parecía estábamos superando, ahora se le une la noticia de una muy probable crisis económica que se avecina. El motivo de esta crisis se origina por las restricciones de materias primas y recursos energéticos que estamos experimentando a nivel mundial. Ante un panorama tan desalentador, es importante cuidar de nuestra salud emocional, no dejándonos llevar por el pánico que este tipo de noticias suelen provocar entre la población.

Técnicas de reducción del estrés


Anteriormente, ya os comenté un par de técnicas para reducir el estrés, aquí os dejo los enlaces:

El escaneo corporal

La respiración diafragmática

Hoy, seguimos con una tercera parte de estos ejercicios de relajación, los cuales nos ayudarán a reducir nuestros niveles de estrés y ansiedad. Como ya os comenté con anterioridad, es muy importante la constancia y la implicación con este tipo de prácticas. Solo así, podremos constatar sus beneficios. El ejercicio que os propongo hoy se denomina como la respiración circular.

Para realizar este ejercicio busca un lugar tranquilo, donde no seas molestado durante unos 30 minutos. Desconecta el móvil y evita cualquier otra forma de distracción. Ponte ropa cómoda y asegúrate que las condiciones de la habitación, como la temperatura o la intensidad de luz, sean las adecuadas.

Ponte una alarma en tu reloj; lo recomendable es dedicar a este ejercicio de 20 a 30 minutos. Túmbate en una colchoneta o en la cama, con los brazos extendidos a los lados, las piernas estiradas, y con los pies ligeramente hacia fuera. Toma conciencia de tu respiración y haz unas respiraciones profundas. Es normal que al principio del ejercicio sientas que los pensamientos invaden tu mente. No te preocupes, con la práctica entrar en un estado de relajación te será cada vez más fácil.

Si sientes que los pensamientos se acumulan en tu mente, no te agobies. Imagina en tu mente un cielo azul, y visualiza tus pensamientos como nubes que van apareciendo en él. Simplemente deja esos pensamientos pasar, como si fuesen nubes llevadas por el viento. Acompaña esa imagen con la respiración, visualizando la expiración como el viento que se lleva las nubes fuera de tu vista. Evita quedarte enganchado a los pensamientos, dándole vueltas y futurizando sobre ellos. Si esta tendencia aparece, enfoca de nuevo tu atención en la respiración y en la visualización propuesta.

Terapia estrés


A medida que sientas que las nubes van desapareciendo del firmamento, y tu pensamiento se va calmando, toma conciencia de tu persona, percibe la presión de tu cuerpo en la colchoneta. A partir de ese instante, date cuenta de cómo se encuentra tu respiración. Realiza de 4 a 5 respiraciones profundas, llevando el aire hasta tu vientre y sintiendo como el abdomen sube y baja.

Una vez realizadas estas respiraciones profundas, identifica si hay alguna zona de tensión o malestar en tu cuerpo. Visualiza ese malestar o zona de tensión como un punto rojo en tu cuerpo.

Seguidamente imagina una esfera de energía o luz blanca que entra por tus pies en dirección a la zona de la coronilla, en la cabeza. El ejercicio consta de dos fases, una de inspiración, que consiste en visualizar el aire subiendo por delante de tu cuerpo desde tus pies hasta la cabeza, y una segunda fase de exhalación, donde el aire baja desde la cabeza, pasando por detrás y recorriendo tu columna vertebral, para acabar saliendo por tus pies.

Imagina la energía que entra como una luz blanca y purificadora. Esta luz va a relajar cualquier tipo de tensión o malestar que hayas identificado anteriormente en tu cuerpo. Cuando sientas que la luz blanca pasa por un punto de tensión, imagina que lo barre, y se lo lleva con ella. Al llegar a la coronilla, empieza la fase de exhalación del aire, imaginando como ese aire cargado de tensión baja por detrás de tu espalda hasta llegar a salir por tus pies.

Imagina que toda la tensión y malestar que ha arrastrado la luz blanca a lo largo de su recorrido sale por los dedos de tus pies, como una energía pesada y oscura que abandona tu cuerpo, dejándote una sensación de alivio y bienestar.

Sigue realizando este ciclo de respiraciones hasta que la alarma que has puesto llegue a su fin.

Espero que este ejercicio te sea de utilidad para aliviar los niveles de estrés y ansiedad. Puedes combinar y alternar los ejercicios que te he propuesto. Cuando doy este ejercicio a mis consultantes muchos me comentan que no disponen de 30 minutos al día. Ante ello les comento que no se preocupen, que le dediquen el tiempo que puedan. Les digo que más importante que el tiempo, es que sean constantes con su práctica. Una opción que les suelo proponer es que dediquen al ejercicio 10 minutos antes de dormir, y 10 minutos al despertar, pues es una forma ideal tanto de empezar como de acabar el día.

Terapia Estrés Barcelona


Si te sientes desbordado/a por el estrés y ansiedad, sería recomendable que pidieses ayuda profesional, pues en la mayoría de ocasiones estos estados son manifestaciones de algún asunto que no hemos sanado, y que deberíamos atender para no llegar a sufrir trastornos más graves.


Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional


12 señales para saber cuándo acudir a terapia

12 señales para saber cuándo acudir a terapia. Una de las principales preguntas a las que nos enfrentamos los profesionales de la relación de ayuda es la siguiente; ¿Cuándo debo ir a terapia?. Obviamente no hay una respuesta única para esta pregunta, pues depende de cada situación personal. No obstante, podemos generalizar diciendo que es aconsejable recurrir a terapia psicológica cuando estemos pasando por una situación ante la cual nos sentimos desbordados, y en consecuencia no sabemos cómo gestionar.

Señales acudir a terapia
Este tipo de situaciones tienen como denominador común un bloqueo en nuestro ser, impidiéndonos fluir con la vida. Este desequilibrio emocional y personal suele manifestarse en unos niveles elevados de sufrimiento y malestar, los cuales perjudican nuestra calidad de vida y limitan nuestra capacidad de acción.

A continuación voy a comentar 12 señales que nos pueden indicar que sería aconsejable buscar ayuda terapéutica

1.  Sufrir de dolores y molestias recurrentes sin que haya una explicación médica para ellos. Algunos de estos síntomas son cefaleas, trastornos digestivos, cansancio generalizado o dolores musculares, entre otros.

2. Sensación de apatía y pérdida de ganas para realizar actividades con las que anteriormente disfrutábamos.

3. Despertarse por la mañana desmotivado y falto de energía, aun habiendo descansado.

4. Tendencia creciente a recurrir a sustancias como el alcohol, drogas o incluso comida, como una forma de evitación y escape de la realidad.

5. Aparición de insomnio o problemas en las rutinas del sueño, así como cambios en los hábitos alimentarios como puede ser comer excesivamente, o bien la aparición de falta de apetito.

Terapia Barcelona

6. Sensación de aceleración en nuestra rutina diaria, así como una mayor irritabilidad para enfrentar las distintas situaciones de la vida cotidiana. En definitiva, cualquier síntoma que nos haga ser conscientes que no estamos gestionando nuestras emociones de una forma eficiente y saludable.

7. Pensamientos intrusivos, e ideas pesimistas y catastrofistas sobre el futuro.

8. Pensamientos despreciativos sobre nuestra persona, los cuales se manifiestan en un diálogo interno crítico y de menosprecio hacia nosotros mismos.

9. Comentarios de amigos, familiares y personas cercanas, los cuales nos hayan recomendado pedir ayuda.

10. Cambios radicales e inesperados que pueden aparecer en nuestra vida, como la muerte de un ser querido, un despido laboral o una ruptura sentimental. Estas situaciones provocan un fuerte impacto en nuestra persona, por lo que es aconsejable acudir a un profesional de la terapia que nos acompañe a transitar esta época de crisis.

11. Problemas en la superación de algún trauma pasado, o bien la imposibilidad de cerrar asuntos de nuestra historia personal, y que en la actualidad seguimos cargando como un peso en nuestra mochila emocional.

12. Dificultades en las relaciones que mantenemos con otras personas (pareja, padres, amigos, compañeros de trabajo…), las cuales se manifiestan a través de patrones de relación no saludables, que se repiten en nuestra vida, los cuales nos limitan y nos generan malestar.

Estos son algunas de las principales razones que pueden aconsejar acudir a terapia. Obviamente, cada persona y situación son diferentes, por lo que será la persona afectada, la que en última instancia tendrá que tomar la decisión y pedir ayuda, si así lo cree conveniente.

En caso de que no seamos nosotros quien estamos sufriendo, sino alguien de nuestro entorno, mi consejo es que podemos recomendar a esa persona que pida ayuda, pero nunca obligarla a que se someta a un proceso terapéutico. La explicación para ello es que una de las claves del éxito de las sesiones es la constancia y el compromiso de la persona que sufre con la terapia. Cuando la persona se siente forzada a venir, este factor se pierde, por lo que la probabilidad de éxito de la terapia pasa a ser prácticamente nula.

Terapia ansiedad Barcelona


Si sientes que estás pasando por un momento difícil y te sientes desbordado/a, no lo pienses más, la terapia puede ayudarte a superar el sufrimiento que estás viviendo.

Para más información CLICA AQUÍ y te informaré sin compromiso, o bien llama o whatsapp al 645 368 714.

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional en Barcelona

Terapia Gestalt en Barcelona




Vuelta al trabajo, vuelve la ansiedad

Vuelta al trabajo, vuelve la ansiedad. Después de una época de vacaciones, en que nuestras obligaciones se han reducido y nuestro ritmo de vida se ha desacelerado, es normal sentir que nos cuesta volver a nuestra rutina diaria, apareciendo síntomas relacionados con el estrés y la ansiedad.

terapia ansiedad


En estos primeros días de retorno laboral es normal sufrir de estrés y ansiedad, algunos de los síntomas característicos de estos estados son; la dificultad para dormir, la sensación de aceleración en que se vive el día a día, la reducción del apetito o los trastornos digestivos, entre otros. En este sentido, debemos entender que no somos máquinas, y en consecuencia nuestro cuerpo necesita de una progresiva aclimatación para coger de nuevo el ritmo rápido que conlleva la rutina diaria. Algunos de las buenas prácticas que nos pueden ayudar a esta aclimatación son; priorizar obligaciones, delegar tareas, acabar una tarea antes de empezar otra, evitar llevarse trabajo a casa, o hacer una rutina diaria de ejercicio. 

No obstante, si sientes que una vez pasadas unas semanas, tu cuerpo se resiste a volver a la rutina, te sientes cansado y estresado, e incluso te cuesta descansar bien por las noches, es probable que tu problema de ansiedad vaya más allá de lo que supone el proceso de readaptación a tu rutina diaria. Si este es tu caso, no esperes más, la terapia es el acompañamiento personalizado que necesitas para superar tu malestar. La terapia te puede aportar los siguientes beneficios:

1.  Hablar de aquello que te sucede en un entorno confidencial y personalizado. Expresar aquello que nos pasa en un entorno profesional y objetivo, nos ayuda a aliviar la tensión que acompaña el malestar emocional.

2. Descubrir más sobre tu ansiedad y las causas que la motivan. Conocer los motivos que nos han conducido hasta aquí, encontrado las causas que provocan nuestra ansiedad, es un paso fundamental en el proceso para aliviar nuestro malestar, permitiéndonos superar nuestros síntomas ansiosos.

3. Aprender nuevas formas de gestión emocional. La terapia nos ayuda a obtener una visión más amplia de nuestra forma de ver la vida. Con esta ampliación de la mirada hacia el mundo, y hacia nosotros mismos, también emergen nuevas soluciones que nos permitirán aliviar nuestro sufrimiento.

4. Sanar heridas pasadas y cambiar creencias limitantes por otras que nos empoderen. Vivir acompañado por sentimientos como la culpa, el rencor y el resentimiento, así como mantener en nuestro interior emociones reprimidas y no reconocidas, pueden ser factores que nos impidan fluir con la vida. Reconocer estas heridas, sanarlas y tomar conciencia de creencias alternativas que nos empoderen, son aspectos que se trabajan en la sesión de terapia, y que nos ayudaran a recuperar el equilibrio emocional.

terapia ansiedad Barcelona


5. Mejorar tus niveles de autoestima y la confianza en ti mismo y en tus posibilidades. Conocer como nos boicoteamos a nosotros mismos y nos maltratamos es un paso fundamental para salir de esta dinámica tóxica, conectando así con el amor hacia nosotros mismos.

Estos son solo algunos de los beneficios que puede aportarte acudir a terapia. Sin embargo, cada persona es diferente, y los temas que se trabajan en terapia son varios, siempre adaptándose a las necesidades de cada cliente. El objetivo es que la persona que acude a terapia pueda recuperar su bienestar con la mayor brevedad posible.

Si quieres más información sobre la terapia, CLICA AQUÍ y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe

Acompañamiento terapéutico y emocional
Terapia Gestalt en Barcelona




La importancia de pensar bien (II)

La importancia de pensar bien (II). En un artículo previo, “La importancia de pensar bien”, ya hablé de la gran influencia que tienen los pensamientos en nuestros sentimientos, condicionando también las acciones que realizamos. Mantener pensamientos pesimistas sobre la realidad, o de desvalorización personal, nos conduce a padecer de un mayor grado de sufrimiento en nuestra vida. Este patrón de pensamiento disfuncional se fundamenta en toda una serie de creencias limitantes, las cuales son opiniones y valoraciones dañinas sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea.

Terapia emociones


Respecto a estas creencias limitantes, habló el psicólogo Albert Ellis. Albert Ellis fue un psicoterapeuta de los años 50, fundador de la Terapia Racional Emotiva. Este psicólogo creía firmemente en la influencia que ejercen los pensamientos en la forma como nos sentimos. Según su teoría, si somos capaces de identificar las creencias que sustentan los pensamientos limitantes, podremos llegar a sanar las emociones que este tipo de pensamiento nos produce.

Ellis argumentaba que no son los acontecimientos que vivimos los que nos afectan, sino la interpretación que hacemos de ellos. Esta interpretación, personal y única, es fruto de las lentes bajo las cuales cada uno de nosotros percibimos la realidad. Curiosamente, aunque no hay dos lentes idénticas, la realidad es que la mayoría de nosotros compartimos unas creencias comunes. Ellis afirmaba que existen 11 creencias limitantes e irracionales, las cuales están presentes en un gran porcentaje de la población. Estas creencias son las siguientes:

1. Es imprescindible ser querido y aceptado por todo el mundo.

2. Uno debe ser muy competente y saber resolverlo todo si quiere considerarse como una persona necesaria y útil.

3. En el mundo hay gente mala y despreciable que debe recibir su merecido.

4. Es terrible que las cosas no salgan como a uno le gustaría que fuesen.

5. Las desgracias que vivimos son consecuencia de causas externas, y nosotros tenemos ninguna o muy pocas posibilidades de controlar nuestros disgustos y trastornos.

6. Si algo es o puede ser peligroso o atemorizante, uno ha de preocuparse mucho al respecto y recrearse constantemente en la posibilidad de que ocurra.

7. Es más fácil evitar que hacer frente a algunas dificultades o responsabilidades personales.

8. Siempre necesitamos de alguien más fuerte que uno mismo en quien poder confiar.

9. Un suceso pasado tiene una importante influencia en la conducta presente, porque si algo nos afectó mucho en el pasado, continuará afectándonos indefinidamente.

10. Uno debe de estar permanentemente preocupado por los problemas de los demás.

11. Siempre existe una solución correcta, precisa y perfecta para los problemas humanos, si no se encuentra esta solución sobreviene la catástrofe.

Según Albert Ellis, si somos capaces de identificar la irracionalidad de estos patrones de pensamiento, buscando alternativas más racionales y realistas, también seremos capaces de generar estados emocionales más saludables en nosotros.

Seguramente, te has sentido identificado/a con una o más de estas creencias. Tranquilo/a, es normal, no obstante debes tener en cuenta que el problema no es tener estas creencias, sino que éstas dominen tus acciones. Cuando estas creencias se convierten en necesidades imprescindibles para tí, condicionando tus conductas y limitando tus acciones, es cuando deberías revisarlas.

Vamos a poner un ejemplo; si para alguien es imprescindible ser querido y aceptado por todo el mundo, la consecuencia será que este individuo, en cualquier situación de su vida, focalizará toda su energía en agradar y ser aceptado de forma incondicional por el resto de personas.

Esta actitud provocará que la persona no se mueva por sus necesidades y deseos más genuinos, sino por lo que cree que los otros esperan de ella. Cuando esto sucede, la persona se desconecta de sí misma, relegando sus necesidades a un segundo plano en favor de las de otros. Esta actitud, aparte de significar un gran esfuerzo para quien mantiene esa creencia, también favorece el malestar y el sufrimiento, al generar un estado de incoherencia interna.

Terapia Emocional Barcelona


Por último, es importante decir que nadie debería sentirse culpable por mantener este tipo de creencias. La mayoría de estas convicciones tienen su origen en nuestros primeros años de vida, siendo producto de la educación recibida y del entorno social y familiar en el que nos criamos. Sin embargo, llegados a la edad adulta, es nuestra responsabilidad replantearnos lo aprendido, flexibilizando aquellas creencias que puedan ser limitantes para nosotros, y sustituyendo aquellas creencias ajenas por otras de más genuinas.

La cuestión relevante en este sentido es como nos relacionamos con este tipo de creencias, y el grado de importancia que le damos en nuestra vida. Cuando acatamos estas creencias como si fuesen unos mandatos divinos, sin ningún tipo de cuestionamiento ni filtro por nuestra parte, es cuando las creencias devienen dañinas y limitantes.

Desde la terapia trabajamos para que la persona tome conciencia de las creencias tóxicas que pueden estar limitándole. Las sesiones terapéuticas permiten a la persona flexibilizar sus creencias irracionales, así como cambiar aquellos patrones de pensamiento disfuncionales, por otros de más racionales y saludables.

Si quieres conocer más sobre la terapia, CLICA AQUÍ y te informaré sin compromiso.


Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona


SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO SÍGUEME ENhttps://www.facebook.com/TerapiaBcn/




5 pautas para manejar la ansiedad

5 pautas para manejar la ansiedad. Estamos viviendo unos momentos en que los niveles de ansiedad han aumentado entre la población. El miedo generalizado, la incertidumbre sanitaria, la inseguridad laboral y los momentos emocionalmente difíciles a los que muchos se han tenido que enfrentar durante esta pandemia, han favorecido el incremento de la ansiedad en la sociedad.

5 pautas para manejar la ansiedad


Ante esta situación, sería recomendable aprender mecanismos que nos permitan manejar estos síntomas ansiosos. Como consecuencia de la pandemia, hay un gran número de personas que están sufriendo, al estar pasando por momentos muy complicados. Un ejemplo son los trabajadores del sector del ocio nocturno, los cuales hace mucho tiempo que no pueden abrir sus negocios. Es normal que en estos sectores, la preocupación y la ansiedad estén muy presentes en el día a día de estas personas. A este respecto, tener herramientas de gestión emocional, puede ayudarles a sostener este duro momento, evitando así que se llegue a situaciones críticas como puede ser una crisis de ansiedad, o el desarrollo de un trastorno de ansiedad como la agorafobia.

Con el objetivo de aportar un poco de ayuda a todas aquellas personas que están atravesando una situación difícil, a continuación vamos a comentar 5 pautas que nos pueden ayudar a lidiar con nuestra ansiedad.

1. Revisa aquellas áreas de tu vida con las que te sientas insatisfecho

A parte de los síntomas ansiosos, los cuales son muy desagradables e incómodos, la ansiedad también se compone de un conflicto psicoafectivo, que es el que sustenta sus síntomas. Este conflicto puede estar originado por múltiples factores según cada persona y situación. Algunos de los que aparecen con más frecuencia en terapia son: necesidades no expresadas, situaciones que aguantamos a disgusto, o bien emociones reprimidas, entre los principales.

En terapia me encuentro con personas que dicen sentir que no están en control de su vida. Esta falta de control se manifiesta a través de diferentes expresiones como son: mantener relaciones que no les acaban de satisfacer, callar por miedo a crear conflicto, dudar de la mayoría de decisiones que han de tomar en su vida, ser excesivamente perfeccionistas, o mantenerse fijados a miedos muy profundos como el miedo al abandono. Sentir que no somos nosotros quien llevamos las riendas de nuestra vida, es uno de los principales motivos que explican los elevados niveles de ansiedad.

Aunque admitir aquello que nos disgusta pueda ser difícil, ser sincero con uno mismo y aceptar que es necesario resolver ese conflicto es un paso liberador, que ciertamente nos reducirá nuestros síntomas ansiosos. En esta línea, la terapia puede ser el acompañamiento ideal para enfrentarnos a nuestro malestar y poder ser capaces de superar esta situación.

2. Deja de censurar aquello que vas a decir o hacer

En un gran número de ocasiones, el miedo nos lleva a relacionarnos desde una máscara con otras personas. Desde esa máscara censuramos nuestro discurso, y acomodamos nuestras acciones a lo que creemos los otros esperan de nosotros. En estos ambientes, en que nos sentimos vulnerables al juicio externo, es cuando se manifiestan nuestros miedos más profundos, como el miedo al rechazo o el miedo al abandono. Cuando esto sucede, el miedo nos bloquea y no nos deja pasar a la acción, mientras que nuestros deseos y necesidades quedan relegados a un segundo plano. Mostrarnos y actuar desde la máscara, y no desde aquello que realmente somos, es otro de los factores que favorecen la aparición de la ansiedad

Otra de las situaciones susceptibles de generarnos ansiedad es cuando por sistema anteponemos las necesidades de otros a las nuestras, con el objetivo de agradar y no ser fuente de conflicto. En este caso, no nos respetamos, pues nos falseamos al no actuar según nuestras necesidades, aspecto que hace emerger la ansiedad.

Si te sientes identificado con alguna de estas actitudes, lo recomendable sería que empezases a tomar conciencia de tus necesidades, para así mostrarte de una forma más sincera con el mundo. Puedes empezar con aquellas personas con las que te sientas más en confianza, y después practicarlo con otras personas de tu entorno.

Cuando te muestres de una forma más libre y sincera, también vas a sentirte liberado. Desde esta liberación, tu autoestima y la confianza en ti mismo y en tus capacidades también se verán beneficiadas.

3. Deja de maltratarte y castigarte a ti mismo 

Un gran número de pensamientos que pasan por nuestra mente durante el día son pensamientos limitantes y tóxicos. Son pensamientos en los que nos criticamos, nos desvalorizamos y nos comparamos con otras personas, para acabar siempre perdiendo. Otros pensamientos de este tipo son aquellos que nos llevan a culpabilizarnos y autocastigarnos por errores cometidos. Este patrón de pensamiento deriva en un estado emocional bajo, que se manifiesta a través de sentimientos melancólicos, de apatía, culpabilidad o enfado, entre otros.

Terapia Ansiedad Barcelona


Algunos ejemplos de estos pensamientos que nos alteran a nivel emocional son:

“Soy un inútil”, “lo hago todo mal”, “no puedo”, “mira mi amiga, ella sí que vale”, “soy una foca, estoy gordísima”, “no lo he hecho perfecto”, “todos están en mi contra", "para qué intentarlo, si voy a fracasar", "no sirvo para nada"...

Seguro que te suena este modelo de pensamiento. Un discurso interno que no para en todo el día, y que acentúa todas aquellas debilidades y defectos que nos decimos a nosotros que poseemos. Desde este tipo de mensajes es imposible sentirnos en paz con nosotros mismos. El camino para superar este estado pasa por tratarnos mejor, y ser capaces de perdonarnos por posibles errores que hayamos podido cometer. Solo así podremos alcanzar un estado emocional saludable.

Para conseguir este equilibrio emocional, es importante que revises tu diálogo interno y la forma como te tratas a ti mismo. Piensa que este tipo de pensamientos limitantes no te conduce a nada productivo ni beneficioso para tu persona, pues solo te ancla en la pasividad y en la duda. Desde el victimismo y la comparación con otros nunca conseguirás estar en paz contigo mismo. Entiende que cuando te dejas llevar por este patrón de pensamiento tóxico solo consigues sentirte más frustrado y hundido.

Respecto a tus pensamientos, recuerda no identificarte con ellos, no creas a pies juntillas su mensaje, pues muchas veces surgen de tu fantasía y de unas creencias limitantes que responden a tu historia personal. Cuando estos pensamientos aparezcan en tu conciencia, plantéate si hacen referencia a una realidad objetiva y pueden ser explicadas a partir de una experiencia real, o bien son fruto de unas creencias propias, las cuales no siempre son saludables ni funcionales.

Tampoco intentes reprimir o luchar contra tus pensamientos, pues como seres humanos que somos no podemos escoger el modelo de pensamiento que tenemos. Por norma general, el problema de este tipo de pensamientos no es que aparezcan en nuestra mente, sino que les demos espacio y los alimentemos en nuestra conciencia.

Cuando te sientas agobiado por tus pensamientos, simplemente plantéate estas tres preguntas:

¿Me sirve de algo seguir dándole vueltas a este pensamiento?

¿Es un pensamiento que me lleva a la acción o al victimismo y la pasividad?

¿Es un pensamiento agresivo o irrespetuoso hacia mi persona?

Si es un pensamiento que no es útil, te conduce a la pasividad o al victimismo, y agrede a tu persona, entonces es un pensamiento que sin duda deberías revisar.

4. Fíjate retos y objetivos en tu vida

Para no caer en los pensamientos negativos y limitantes respecto a nuestra persona (lo que perjudica nuestra autoestima), es necesario que nos fijemos metas y retos para seguir creciendo en nuestra vida. Ser constantes y trabajar para alcanzar nuevas metas nos ayudará a recuperar nuestro equilibrio emocional. Esta actitud proactiva ante la vida nos hará sentir que valemos y que somos merecedores de nuestros logros.

Un denominador común en la mayoría de personas que acuden a terapia es la baja autoestima. Sentirnos útiles y tomar conciencia que conseguimos aquellos logros que nos habíamos propuesto, son factores que nos ayudan a sanarla.

5. Haz algo para el bien común

Relacionado con el punto anterior de establecer metas en nuestra vida, es importante que aquellas metas que te fijes no sean exclusivamente para tu beneficio particular, sino que tus acciones tengan un impacto positivo en otras personas. Dar amor y sentir que otros nos necesitan y se benefician de nuestros actos es fundamental para sentirnos plenos. En este sentido puedes plantearte realizar un trabajo voluntario, colaborar con una organización sin ánimo de lucro, o bien difundir algún conocimiento que pueda ser de ayuda a otras personas.

Terapia Gestalt Barcelona


Una vez presentadas estas 5 pautas, que espero te sean de ayuda para manejar tu ansiedad, también quiero decirte que no hay soluciones mágicas respecto a la ansiedad. Igual que existe un proceso para llegar a un punto máximo de ansiedad, como puede ser un ataque de pánico, también hay un proceso descendente para reducir los niveles de ansiedad y recuperar el equilibrio emocional; en este sentido todo lleva su tiempo. Enfrentar nuestros miedos y dificultades, siendo constantes y comprometidos con nuestro trabajo para superar la ansiedad es fundamental.

Un último punto que me gustaría destacar sobre la ansiedad es que la ansiedad no son nervios. No se trata de salir a distraerse, tomarse una infusión relajante o bien realizar sesiones de Mindfulness o meditación para tranquilizarnos. Aunque todos ellos son recursos que nos pueden ayudar en el tratamiento de la ansiedad, nunca resolverán el conflicto psicoafectivo que subyace debajo de los síntomas ansiosos. Lo mismo pasa con la medicación recetada para este tipo de trastornos, como son los ansiolíticos, los cuales aunque puedan ayudar en un momento puntual para no desbordarnos emocionalmente, la realidad es que no curan la ansiedad.

Para superar nuestra ansiedad, el camino se encuentra en descubrir y resolver el conflicto interno que nos genera malestar y sufrimiento. Para ello, la terapia es una solución ideal y personalizada que nos permitirá recuperar nuestra salud emocional.

Si quieres más información sobre la terapia y qué significa iniciar un proceso terapéutico, CLICA AQUÍ y te informaré sin compromiso.

Leslie Beebe

Terapia Gestalt en Barcelona



SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO SÍGUEME ENhttps://www.facebook.com/TerapiaBcn/


Entrada destacada

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad

Pautas que nos ayudan a reducir la ansiedad .  En la actualidad los trastornos de ansiedad son cada vez más habituales en las consultas de...